Día 144

JOSUÉ 8 – 9.

Después del episodio del pecado de Acán, Dios le dijo a Josué en el v. 1 del capítulo 8, “«No tengas miedo ni te desanimes.”, “No temas ni te acobardes.” (NBLH). Josué había pasado ya muchas situaciones con Israel al lado de Moisés pero no era lo mismo ser el ayudante de Moisés a estar al frente solo. Posiblemente el episodio de Acán y lo cerca que estuvo Dios de castigar a Israel atemorizó y desanimó a Josué. Posiblemente su mente estaba jugando con la idea de que tal vez no podría seguir al frente por el miedo a que fallaran. Dios vio una necesidad en el corazón de Josué y lo animó pidiéndole que no se atemorizara ni se desanimara, Dios le entregaría la ciudad de Hai a los israelitas.

El pecado de Acán y las consecuencias que los israelitas pagaron pudo haber desanimado mucho a Josué. Era su primera derrota como líder y aunque todas las cosas iban muy bien antes, ahora parecía que el miedo lo dominaba. A lo largo de toda la Biblia encontramos diferentes líderes que también experimentaron el desánimo y el temor al fracaso en la misión que Dios les había encargado. Tan solo recordemos a Moisés y después de Josué, los caudillos del libro de Jueces, varios profetas como Elías, los mismos apóstoles (Pedro) y líderes jóvenes como Timoteo. El desánimo es un peligro real para un líder creyente. Dios mismo lo sabe y por eso anima y fortalece a aquellos a quienes llama. Lo único que Dios quería es que Josué atendiera el problema que surgió y después de eso, Dios continuaría con su plan de llevarlos a la conquista de la Tierra Prometida. ¿Somos líderes y algo nos desanima? ¡Atendamos el asunto y regresemos a la batalla!

Desde el v. 2 hasta el 35 del capítulo 8, tenemos todo el relato del ataque a la ciudad de Hai. Hubo algunos detalles interesantes a diferencia de cómo fue el ataque a Jericó:

  1. El v. 2 dice, “Pero esta vez podrán quedarse con el botín y los animales.” Dios les permitió que en esta ocasión pudieran quedarse con el botín. ¿Sería que Dios vio que la debilidad de Israel era muy grande y que estarían en peligro de caer continuamente? Tal vez. Si así fue, la compasión de Dios fue mayor y les dio esa concesión para prevenir más situaciones como la de Acán. En realidad Dios no quería destruirlos, eran su pueblo y los amaba y quería que completaran la misión y estaba dispuesto a ayudarles a lograrlo.
  2. La estrategia esta vez fue una emboscada y la logística fue totalmente organizada por Josué, aunque por inspiración divina (v. 2, “Preparen una emboscada detrás de la ciudad”). Fue un éxito completo y los israelitas literalmente “exterminaron” a todos los hombres guerreros de Hai pero también a toda la población que quedó en la ciudad. Después de tomar el botín, toda la ciudad fue incendiada. El libro registra el total de muertos, ¡12,000 personas! (v. 25), sin embargo, de acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica y otras fuentes, algunos estudiosos piensan que ese número esté exagerado en más de 10 veces, ya que Jos 7.3 afirma que solo 2 o 3 mil hombres eran necesarios para atacar Hai “Dado que ellos son tan pocos…”. Así que que creen que el número original de habitantes era 1,200 personas, no 12,000. Sin embargo, cuando Josué prepara la emboscada en el capítulo 8 pasó lo siguiente, “??3 … Josué eligió a treinta mil de sus mejores guerreros y los envió de noche    ??4 con la siguiente orden: «Escóndanse en emboscada no muy lejos detrás de la ciudad y prepárense para entrar en acción.” ¿Por qué habría de mandar 30,000 hombres para atacar solo a 1,200 personas (incluidos mujeres y niños)? Tal vez nunca lo sabremos, pero el número registrado en la Biblia de muertos fue de 12,000.
  3. La única señal que hubo en esta batalla fue la lanza de Josué apuntando hacia Hai, como Dios le dijo en el v. 18. Fuera de este evento, todo el curso de la batalla fue bastante ordinario. Sin embargo, ese sencillo hecho no solo era una señal para que los israelitas se lanzaran a la batalla, sino que además simbolizaba la presencia de Dios en la batalla y su victoria segura. Esta lanza la podríamos comparar con el bastón de Moisés en su momento, que en esta batalla tuvo un papel similar.
  4. La ejecución del rey de Hai (v. 29). Las diferentes versiones dicen, “Josué atravesó al rey de Hai con un poste afilado y lo dejó allí colgado hasta la tarde.”, “Y colgó al rey de Hai en un madero” (BTX), “mandó ahorcar en un árbol al rey de Hai” (NVI). ¿Atravesó o colgó? No se sabe con exactitud. Lo que sí se sabe es que esta acción de ejecutar al rey enemigo y exponerlo públicamente se conocía ampliamente en Egipto y Asiria como una práctica de guerra. Al final se apilaron muchas piedras sobre el cadáver del rey que “hasta el día de hoy” (el tiempo en que se escribió el libro) se podían ver aún. El fin de este rey enemigo fue el mismo que recibió Acán (7.26, “Apilaron un montón de piedras sobre Acán”), es decir, a Israel le quedó claro que los que se rebelaban contra el Señor terminarían igual que sus enemigos paganos.
  5. Los versículos 30 al 35 nos muestran un acto ritual muy importante. Josué hizo varias cosas con un profundo significado espiritual y teológico: a) construyó un altar a Dios justo como la ley mosáica ordenaba, b) se presentaron ofrendas quemadas y de paz en el mismo, c) Josué “copió en las piedras del altar las instrucciones que Moisés le había dado”, d) Josué leyó las bendiciones y maldiciones del “Rollo de la Ley” (BTX). Podemos ver aquí el liderazgo espiritual de Josué también. Recordemos que antes de tomar Jericó, Josué ordenó levantar un monumento conmemorativo en memoria de los grandes hechos de Dios, y ahora estaba levantando un altar para adorar a Dios y después leer la ley a los israelitas. De alguna forma esto era un recordatorio del pacto a Israel, una memoria de su relación que tenían con Dios. Josué se preocupaba tanto del aspecto militar pero también del aspecto espiritual de la conquista y no quería que Israel se perdiera en batallas pero descuidara su relación con Dios. ¡Así también nosotros! No nos perdamos en las batallas de cada día sino mantengamos viva y activa nuestra relación con nuestro Dios.

El capítulo 9 nos muestra un episodio curioso, la historia de los gabaonitas (habitantes de Gabaón) y cómo el temor los llevó a actuar con astucia para ganarse el favor de Israel y evitar ser destruidos. Veamos algunos aspectos relevantes:

  1. Los habitantes de toda la zona montañosa, las colinas occidentales y de la zona costera del Mediterráneo estaban bien enterados de lo que Dios estaba haciendo por los israelitas (v. 1 – 3). La mayoría de ellos reaccionaron formando una coalición militar para enfrentar a los israelitas, pero no así los de Gabaón, quienes “recurrieron al engaño para salvarse la vida.” (v. 4). ¿Qué es exactamente lo que habían escuchado? Si fue la victoria sobre Jericó y Hai, pero también el v. 24 afirma lo siguiente, ““Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el SEÑOR tu Dios había ordenado a Su siervo Moisés que les diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de ustedes.” (NBLH). Los gabaonitas sabían con precisión que era el Dios de Israel quien había decretado la invasión y la conquista de Canáan. Ellos entendían que esta no era solo una invasión de un grupo de nómadas salvajes (como a veces algunos críticos quieren explicar al pueblo de Israel), sino había una deidad involucrada y eso cambiaba todo el panorama. Siendo estos pueblos profundamente supersticiosos llenos de religiones paganas, no tomaron a la ligera cuando escucharon que un dios respaldaba la invasión y los estaba ayudando.
  2. Los israelitas no consultaron a Dios para tomar una decisión (v. 9 – 15). Ante todos los argumentos que los gabaonitas presentaron a Josué y aún ante la duda en los israelitas de que tal vez los estaban engañando, Josué y los suyos decidieron hacer un tratado de paz pero sin consultar antes a Dios al respecto (v. 14). Esto representó una falla de parte de Israel ya que las órdenes eran destruir a todos los pueblos del territorio, no hacer tratados ni alianzas con ninguno. La falta de consulta a Dios tiene consecuencias cuando estamos por tomar decisiones importantes.
  3. El valor del “voto en el nombre del Señor” (v. 18). Cuando los israelitas se dieron cuenta del engaño, era demasiado tarde porque ya habían dado su palabra ante Dios que respetarían la vida de los gabaonitas y no les quedó mas que respetar su palabra porque aún cuando cometieron un error, si rompían su juramento “el enojo divino caería sobre nosotros si no cumpliéramos nuestro juramento.” (v. 20). Hacer un juramento ante Dios era algo muy serio y no podía ser tomado a la ligera porque se pagaban consecuencias.

Aquí tenemos una imagen de la excavación que tradicionalmente se considera como las ruinas de la antigua ciudad de Hai, llamado hoy Et-Tell, contenida en el Nelson’s New Illustrated Bible Dictionary, de Thomas Nelson Inc.

Ruinas de Hai (Et Tell)

Conclusiones:

  1. El desánimo y la cobardía son peligros reales para cualquier creyente que sirve en alguna función de liderazgo en la iglesia cristiana. Ninguno somos infalibles ante esto y tarde o temprano, si servimos a otros, lo experimentaremos. El plan de Dios para tratar el desánimo de Josué fue hacerlo tratar con el problema inmediatamente y después inyectarle de nuevo confianza para que continuara en la batalla. Si estamos desanimados y temerosos, ¡enfrentemos las cosas! ¡No nos escondamos de los desafíos! Dios nos dará nuevas fuerzas para continuar peleando la buena batalla de la fe.
  2. Dios sabe cuidarnos de nuestras propias debilidades, como dice 1 Corintios 10.13 (NBLH), “No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla.” Así como Dios cuidó a los israelitas de no caer en lo mismo al atacar Hai, así Dios nos cuida para que no tropezemos de nuevo con la misma piedra. ¿Puedes percibir el cuidado de Dios cuando llegan las tentaciones? ¿Te das cuenta que Él sabe cómo ofrecerte una “vía de escape”?
  3. Aprendamos del corazón de Josué, que se preocupaba tanto del aspecto práctico de la conquista como del espiritual, llevando continuamente después de cada victoria a todo el pueblo de Israel a renovar su pacto con Dios y a meditar en su Palabra. No seamos solo cristianos prácticos sino también cristianos espirituales.
  4. No consultar a Dios cuando estamos por tomar decisiones clave en nuestra vida puede llevarnos a cometer errores. No dejemos de aprovechar la enorme bendición que tenemos de buscar a Dios en cualquier lugar y momento y tener la garantía de que nos escuchará para dejarle en sus manos nuestras angustias, cargas y preocupaciones. Si tienes dudas al decidir algo, ¡mejor ve a orar y a estudiar la Biblia! Tal vez Dios te mostrará más claramente el camino después de hacer eso.
  5. Un voto ante Dios era algo muy sagrado, al menos así lo veían los antiguos israelitas. ¿Qué tal vemos hoy nuestros “votos” ante Dios? ¿Fácilmente los olvidamos? Por ejemplo, el día que nos bautizamos como discípulos de Jesús hicimos un voto, “Jesús es mi Señor y Salvador”, nos comprometimos con Dios a que el resto de nuestra vida la entregaríamos a Cristo. ¿Seguimos tomando en serio ese voto? ¿Conoces personas que se olvidaron fácilmente de lo que prometieron?

6 Responses to “Día 144”

  1. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias, yo soy alguien que se desanima facilmente pero este año Dios me ha ayudado a perseverar, no ha sido fácil pero al ver las victorias de Dios me lleva a seguir adelante y a depender más de El pues veo claramente que cuanto más débil soy más se muestra su poder, que toda la gloria sea para Dios. De nuevo gracias.

  2. Sandra Duarte dice:

    Gracias por las fotos y por el video de ayer, se lo mostre a mis hijos y les gusto mucho, les recordò que Dios es muy poderoso.

  3. De la P. Ez. dice:

    Gracias y…¡vaya lección!

  4. Paolo dice:

    Muchas gracias hermano.

  5. Lulu tovar dice:

    Si yo fui una de ellas que me desanimo mucho la actitud de otros hermanos,pero Dios es misericordioso conmigo y aquí estoy firme y espero en Dios ser siempre fiel a El…

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