Día 307

EZEQUIEL 7.1 – 10.22.

Estudiaremos hoy la continuación de los mensajes que Dios le dio al profeta Ezequiel para que los expusiera delante del pueblo de Judá y especialmente de los habitantes de Jerusalén. Recordemos que Dios ya había decretado su juicio sobre ellos y que solo se estaba esperando el momento en que se cumpliera. Pero Él quería dejar en claro a todos las razones por las que sucedería lo que vendría después.

El capítulo 7 nos presentan un panorama desolador, un futuro próximo para Judá donde Dios no daba literalmente ninguna esperanza de evitar tanto sufrimiento. Veamos algunos aspectos relevantes:

  1. En lugar de palabras de esperanza, el mensaje son palabras de desesperanza. Frases como “¡Ya llegó el fin!… tu tierra está acabada. No queda esperanza… Te llamaré a rendir cuentas… ¡Desastre tras desastre se acerca! El fin ha llegado… ya amanece el día de tu destrucción… está cerca el día de dificultad.” (Ez 7.1-7). Debió haber sonado muy fuerte para los oídos de los habitantes de Jerusalén escuchar un mensaje de Dios tan absoluto, tan total, tan definitivo: ¡el fin está cerca! Pongámonos en el lugar de Dios por un instante, pensemos en cuánto amor había mostrado a su pueblo durante cientos de años desde la salida de Egipto hasta ese momento. Él había hecho todo lo posible por ayudar a Judá a volverse a Él, pero ellos no quisieron escucharlo. Con mucho dolor seguramente, Dios llegó al punto de estar completamente determinado a llevar al fin al reino del sur, Judá, de una forma terrible. ¡Nada impediría su decisión!
  2. Cuando Dios no tiene compasión. El versículo 9 dice, “Miraré para otro lado y no te tendré compasión. Te daré tu merecido por todos tus pecados detestables.”  ¿Podemos imaginarnos a Dios haciendo esto? Realmente debió haber sido muy duro para Él tener que asumir esa postura, ya que Él es el Dios compasivo y misericordioso por siempre. Dios no quiso permitir que el sufrimiento que su pueblo experimentaría le moviera a compasión y lo detuviera para que no siguiera. Como seres humanos siempre dependeremos de la misericordia de Dios, ¿pero podemos imaginarnos un día en el que Dios no quiera mostrarnos compasión? Debe ser terrible. Definitivamente Judá había alcanzado su peor momento y Dios estaba decidido a castigarlos.
  3. Las razones para un juicio tan terrible. Durante el mismo capítulo, Dios lista varios de los pecados que lo llevaron a su decisión: perversidad, soberbia, violencia, orgullo, amor al dinero, idolatría, avaricia. Todos estaban a los ojos de Dios y había llegado el momento de rendir cuentas por cada uno. Debemos comprender que Dios no es ajeno a los pecados del mundo y todos, al igual que le pasó a Judá, están a su vista, ante sus ojos, y un día el mundo también tendrá que dar cuenta por sus maldades.
  4. Cuando el dinero y las riquezas dan asco. Dios afirmó que llegaría el día en que “haré que todas sus riquezas les resulten asquerosas.” (Ez 7.20). Dios se encargaría de ayudar a su pueblo a que enmedio de su desgracia comprendieran que las cosas en las que pusieron su confianza (joyas, riquezas, dinero, ídolos) al final fueron el motivo de su ruina. Terminarían sintiendo asco de las cosas que más orgullo, seguridad y satisfacción les causó. De igual manera, cuando llegamos a comprender el daño que hace el pecado en nuestra vida, también podemos llegar a sentir asco por las cosas de las que antes nos enorgullecíamos ante los demás.

Los capítulos 8 y 9 contienen otra de las visiones que Dios le reveló a Ezequiel, donde incluso el profeta fue trasladado físicamente al templo para que viera por sí mismo lo que Dios tenía que soportar todos los días y comprendiera mejor la posición que Dios estaba tomando contra Judá. Veamos algunos aspectos relevantes:

  1. La fecha del evento. Fue el “17 de septiembre, durante el sexto año de la cautividad del rey Joaquín.” (Ez 8.1). Es decir, después de que Nabucodonosor había realizado la primera deportación de la población educada y noble de Jerusalén (2 Reyes 24.12-17). Entre esas personas se encontraba Ezequiel. Así, Dios tenía un vocero en Judá anunciando el juicio próximo (Jeremías) y al mismo tiempo tenía a otro vocero anunciado su Palabra a los exiliados en Babiolonia (Ezequiel).
  2. La visión que tuvo Ezequiel. El mismo versículo 1 dice que Ezequiel estaba físicamente en Babilonia e inlcuso los líderes de Judá estaban en su casa, cuando de repente “el Señor Soberano puso su mano sobre mí.” (Ez 8.1) y “el Espíritu me llevó al cielo y me transportó a Jerusalén en una visión que procedía de Dios.” (Ez 8.3). Aunque físicamente permaneció en Babilonia, a través de una visión Dios le mostró lo que sucedía en Jerusalén. No hay explicación científica alguna para esto ya que sabemos que la materia no puede estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo, pero Dios va más allá de las leyes naturales y puede hacer lo que Él decida.
  3. La intención de Dios. Durante las diferentes etapas de la visión del templo, Dios le dijo a Ezequiel a medida que le mostraba los pecados de la gente: “¿ves lo que hacen? ¿Ves los pecados detestables que cometen los israelitas para sacarme de mi templo?” (Ez 8.5), “¿has visto lo que los líderes de Israel hacen con sus ídolos en los rincones oscuros?” (Ez 8.12), “«¿Has visto esto? —me preguntó—. ¡Pero te mostraré pecados aún más detestables!»” (Ez 8.15). Paso a paso Ezequiel fue testigo de un ídolo ubicado cerca del altar, de cómo los líderes del pueblo de Judá rendían culto a escondidas a deidades animales seguramente de origen egipcio, de unas mujeres que “sollozaban por el dios Tamuz” (el dios babilónico de la vegetación), y a hombres que rendían culto al dios-sol babilónico llamado Shamash (de acuerdo con el libro The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers). ¡Y todo dentro de la estructura del templo de Dios! Dios quería que Ezequiel abriera los ojos y comprendiera el nivel de maldad al que había llegado el pueblo de Jerusalén y así pudiera sentir empatía por Dios, es decir, entender más cómo se sentía Dios de tener que estar soportando todo eso todos los días. Realmente era una situación aberrante la que sucedía por ese tiempo en Jerusalén. Nos llama la atención el esfuerzo que hizo Dios para ayudar a Ezequiel a entender las cosas, más tomando en cuenta que el profeta se encontraba en Babilonia, no en Jerusalén. Dios no quería que Ezequiel pensara que se actuaría de forma injusta con el juicio que se aproximaba.
  4. La masacre de los idólatras y la excepción para algunos. En la misma visión, Dios le reveló a Ezequiel de forma simbólica la muerte que se acercaba a los habitantes de Jerusalén. LIteralmente tuvo que presenciar una masacre espantosa de personas, tanto hombres como mujeres, niños y ancianos. Comenzando por los líderes, la masacre continuó hacia el pueblo en general. Sin embargo, Dios decretó una excepción para los ángeles que en la visión se encargarían de la masacre: “«Recorre las calles de Jerusalén y pon una marca en la frente de todos los que lloren y suspiren por los pecados detestables que se cometen en la ciudad».” (Ez 9.4), “señala con una cruz las frentes de los hombres que gimen y se angustian a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella” (BTX), “pon una marca en la frente de todos los que realmente estén tristes por las acciones tan repugnantes que se cometen en la ciudad” (TLA). Incluso prohibió a sus servidores hacerle daño a las personas que tuvieran esa marca (Ez 9.6). ¿Qué vemos aquí? Que a pesar del juicio que se acercaba, Dios no sería indiferente a aquellos corazones que sintieran lo mismo que Dios sentía por lo que sucedía en la ciudad, y los recompensaría cuidando su vida. Dios siempre aprecia a las personas que tienen los mismos sentimientos que Él por este mundo perdido.

Finalmente, el capítulo 10 narra la salida de la gloria del Señor del templo, después de la visión que se presentó a Ezequiel. Nuevamente encontramos la descripción gráfica de los querubines, el templo de lapislázuli, Dios hablando, las ruedas de los querubines y unas brasas de fuego que ardía enmedio de los querubines. Hay algunos comentarios importantes sobre este pasaje:

  1. Ezequiel dijo que los querubines que vio “Eran los mismos seres vivientes que yo había visto junto al río Quebar” (Ez 10.15). Las cuatro caras que tenían de humano, toro, león y águila se repiten en los relatos de ambas visiones (Ezequiel 1 y 10).
  2.  La famosa “puerta oriental del templo del Señor” (Ez 10.19). El profeta describe que la gloria de Dios salió del templo por dicha puerta. De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, la puerta oriental es especialmente significativa en las doctrinas escatológicas del Judaísmo, Cristianismo e incluso del Islam. Tanto judíos como cristianos creen que el Mesías regresaría a la ciudad por la puerta oriental (Ezequiel 44.1-3).

Conclusiones:

  1. Dios no es sentimental. Cuando decreta un juicio es porque ya agotó los recursos para evitarlo y entonces ya no hay nada qué hacer para detenerlo. Asi le sucedió a Israel, a Judá y así también sucederá con el fin del mundo, cuando Dios juzgue a toda la humanidad en el día último.
  2. A través de las circunstancias difíciles, Dios puede llevar a las personas a sentir un rechazo y menosprecio por las cosas que les causaron caer tan bajo en sus vidas, como el amor al dinero o la búsqueda sin freno del placer. Es entonces cuando la gente abre los ojos a la ruina moral interna que vienen cargando.
  3. Antes de juzgar a Dios y sus decisiones, pongámonos en su lugar. ¿Te imaginas tener que ver TODAS las maldades que se cometen en el mundo en TODO momento TODO el día y TODOS los días sin parar? Sólo Dios sabe lo que Él tiene que presenciar al mirar a este mundo caído y malvado, lleno de pecado por todas partes. Nosotros no tenemos esa perspectiva, solamente Dios, solo nos resta confiar en su Palabra. Sin embargo, lo poco que alcanzamos a ver de maldad humana y el dolor que nos toca experimentar por la misma debe ser suficiente para comprender el corazón de Dios.
  4. Dios nunca es indiferente a quienes buscan tener su corazón y sentir como Él ante la perdición del hombre. Así como hay mucha gente en este mundo que hace el mal y daña a otros, también existen personas que se duelen diariamente en su corazón por la maldad humana y tratan de hacer algo al respecto. ¿De cuál lado estás tú? ¿Tienes el corazón de Dios también?

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