Día 324

JEREMÍAS 52.28 – 30, SALMO 137.1 – 9, 1 CRÓNICAS 4.24 – 5.17.

Recordemos que nuestro estudio sigue un orden cronológico, es decir, seguimos los eventos conforme fueron sucediendo en el tiempo y también seguimos el orden de los libros conforme se fueron escribiendo. Bajo ese contexto, el día de hoy toca el turno a algunos pasajes de Jeremías, 1 Crónicas y un salmo. Todos estos escritos o haciendo referencia a eventos contemporáneos a la caída de Jerusalén y el exilio a Babilonia.

Iniciamos con Jeremías 52.28 – 30. Este pasaje contiene un resumen de las deportaciones que Nabucodonosor ejecutó sobre el pueblo de Judá. Fueron 3 en total en el siguiente orden y con algunos datos proporcionados por la Biblia de Estudio Arqueológica:

  1. La primera deportación en el séptimo año del reinado de Nabucodonosor con 23,000 deportados. Esto sucedió en el 597 a.C. Sin embargo, en 2 Reyes 24.14 (NVI) dice con referencia a esa primera deportación: “Además, deportó a todo Jerusalén: a los generales y a los mejores soldados, a los artesanos y a los  herreros, un total de diez mil personas. No quedó en el país más que la gente pobre.” ¿Cómo explicar la diferencia entre 23,000 de Jeremías 52 y 10,000 de 2 Reyes 24? La misma Biblia de Estudio Arqueológica comenta que posiblemente el conteo de 2 Reyes se refería exclusivamente a los hombres (generales, soldados, artesanos, herreros) mientras que el de Jeremías 52 incluía a todos.
  2. La segunda deportación, en el año 18 del reinado de Nabucodonosor, con 832 deportados. Este número corresponde a aquellos que fueron deportados a Babilonia en lugar de ser asesinados cuando Jerusalén cayó ante los ejércitos de Nabucodonosor en el año 586 a.C.
  3. La tercera deportación, en el año 23 del reinado de Nabucodonosor, con 745 deportados. Esta posiblemente ocurrió como castigo por el asesinato de Guedalías (Jer 41.1-3).

Así, de acuerdo a Jeremías, estamos hablando en total de unos 24,577 deportados en un período de 16 años aproximadamente. Aquí no aparece el conteo de muertos a causa de la guerra, pero se cree que fue mucho mayor al número de deportados. El precio que Judá había pagado por su rebeldía contra Dios fue muy alto.

Pasamos ahora al Salmo 137. Es un hecho que por su contenido este salmo debió haber sido escrito después del año 586 a.C., desde Babilonia, por alguno de los exiliados. Contiene el mismo tono del libro de Lamentaciones y encontramos varios aspectos importantes en el mismo:

  1. Según el v. 1 nos damos cuenta que el estado anímico del pueblo exiliado era de mucha tristeza (“nos sentamos y lloramos al pensar en Jerusalén”). Después de todo el orgullo que habían mostrado anteriormente, parecía que el pueblo finalmente comenzaba a entender el impacto tan fuerte que sus pecados habían tenido en sus vidas. La ciudad de Jerusalén era el orgullo de Israel y ahora tan solo recordarla era un motivo de llanto sin fin.
  2. Los versículos 2 al 4 nos muestran el siguiente escenario: los habitantes de Babilonia pidiendo a los exiliados de Israel que cantaran sus cánticos a Dios para escucharlos, posiblemente en tono de burla. El pueblo simplemente no pudo hacerlo (“Guardamos las arpas”, v. 2) y terminaron diciendo, “¿Pero cómo podemos entonar las canciones del SEÑOR mientras estamos en una tierra pagana?” (v. 4). Reconocieron que no había otro lugar como Jerusalén para adorar correctamente a Dios y que la experiencia no era la misma en el exilio, lejos de su amado templo, lejos de la adoración a Dios como la ley lo pedía. Tuvieron que experimentar lo que era estar lejos del templo y de su tierra para valorar lo que perdieron y que todo el tiempo tuvieron con ellos.
  3. Los versículos 7 al 9 nos muestran también el coraje contenido que tenían los israelitas contra Edom y contra Babilonia. Anhelaban ver el día en que Edom fuera disciplinada por Dios y también Babilonia. Incluso el v. 9 nos muestra gráficamente la intensidad de los sentimientos que los israelitas tenían en Babilonia: “¡Feliz será el que tome a tus bebés y los estrelle contra las rocas!” Recordemos que los salmos son poemas y que transmiten muchos sentimientos humanos. Este salmo específicamente nos ayuda a comprender los sentimientos que estaban experimentando los exiliados en Babilonia.

Para terminar con nuestro estudio de hoy, 1 Crónicas 4.24 – 5.17 contiene una especie de compendio genealógico de la tribu de Simeón y de los descendientes de Rubén. Frases como “Hoy en día no queda rastro de alguno de ellos” (1 Cr 4.41) nos ayuda a ubicar el tiempo en que fue compuesto este libro. Otra pista nos la da 1 Crónicas 5.6 que dice “Beera fue el líder de los rubenitas cuando fueron llevados cautivos por el rey Tiglat-pileser de Asiria.” Es decir, para cuando se escribió 1 Crónicas, ya había sucedido la invasion asiria a Samaria (el reino del norte). También es importante mencionar que pasajes como 1 Crónicas 5.2, “Aunque los descendientes de Judá llegaron a ser la tribu más poderosa y dieron un gobernante para la nación…”, han llevado a varios estudiosos a concluir que 1 y 2 Crónicas fueron escritos como una justificación política para levantar la tribu de Judá por encima de las demás y respaldar la línea real de David. Sin embargo, ya estaba escrito que así sería en Génesis 49.8, “»Judá, tus hermanos te alabarán. Agarrarás a tus enemigos por el cuello. Todos tus parientes se inclinarán ante ti.”

Conclusiones:

  1. Un aspecto triste del corazón humano es que hasta que no experimenta un dolor fuerte, no se quebranta ante Dios ni lo reconoce. Aprendamos de lo que le pasó al pueblo de Judá. Busquemos quebrantamiento antes de que tengamos que pagar consecuencias más fuertes. Dios siempre nos ofrece oportunidades para cambiar y mejorar cada día, ¡aprovechémoslas!
  2. Apreciemos más la familia espiritual y el templo moderno de Dios que tenemos a nuestro alcance (la iglesia). Con el paso de los años podemos dar por hecho que contamos con ella y con las amistades espirituales que se han generado ahí. No la menospreciemos y no la abandonemos.
  3. Recordemos que la Biblia, aunque es Palabra inspirada por Dios, fue escrita por hombres. Dentro del proceso de inspiración divina parece que Dios dejó cierto grado de libertad a los hombres para escribir muchas veces en sus propios estilos literarios o bien expresando sus emociones muy personales. Sin embargo, aprendamos a diferenciar en la Biblia entre mandatos e instrucciones directas de Dios y expresiones personales de sentimientos humanos del autor.

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