Día 41

ÉXODO 9.

Después de las plaga de las moscas, Dios ordena a Moisés que se presente nuevamente al faraón para decirle que dejara salir a su pueblo para adorarle. Y le manda una advertencia, “??Si continúas reteniéndolo y te niegas a dejarlo salir, la mano del SEÑOR herirá a todos tus animales —caballos, burros, camellos, ganado, ovejas y cabras— con una plaga mortal.” (v. 2-3). Como hablábamos en el capítulo anterior, pareciera que en cada plaga Dios le daba una oportunidad al faraón de reconsiderar su posición, arrepentirse y decidir obedecer el mandato de Dios. E incluso le anuncia en el v. 4 que nuevamente la plaga no afectará a la zona donde estaba Israel ni sus propiedades. Y para hacerlo más específico aún, Dios le dice al faraón el momento exacto en que la plaga ocurriría, “ha declarado que mañana mismo herirá la tierra” (v. 5).

Con tantas evidencias del poder de Dios, con el fracaso de sus magos, el sufrimiento de su propio pueblo por causa de las plagas y ahora otra advertencia con día y hora en que ocurriría la siguiente plaga, esperaríamos que el faraón tomara una postura al menos un poco más humilde. Pero parece que no fue así, ya que en los v. 6-7, la Biblia dice que Dios hizo tal como había prometido, y literalmente, “todos los animales de los egipcios murieron”. ¿Qué animales? Recordemos que que en el v. 3 Dios determinó a qué animales heriría, “caballos, burros, camellos, ganado, ovejas y cabras- con una plaga mortal”. Los animales que no estaban incluidos en esta lista suponemos que quedaron en buen estado. Y los que sí, murieron, “todos” dice la Biblia (v. 6). Una vez que sucedió esto, el faraón mandó gente a investigar si la palabra de Dios se había cumplido con respecto a los israelitas, ¡y efectivamente! No perdieron ninguno de sus animales (v. 7). ¿Por qué mandó a investigar? El faraón realmente estaba pensando en todo esto, quería confirmar si realmente Dios era Dios, ¡y cada vez lo confirmaba más! ¿Cómo reaccionó? “Pero aun así, el corazón del faraón siguió obstinado, y una vez más se negó a dejar salir al pueblo.”, “Aun así, el corazón de Faraón se endureció” (BTX), “Sin embargo, el faraón endureció su corazón” (NVI), “se puso terco” (DHH-LA).

¿Qué hizo Dios entonces? En los versículos 8 al 12 la Biblia nos dice que Dios ya no dio advertencia alguna al faraón, sino que ordenó a Moisés que desencadenara la siguiente plaga: la plaga de las úlceras o llagas. Al lanzar Moisés hollín de un horno de ladrillos, de forma sobrenatural, se convirtió en un polvo fino que comenzó a provocar “llagas purulentas” en los egipcios en los animales de todo el territorio (v. 9). ¿Cuáles animales? Pues los que no estaban en la lista anterior. Y tan fuerte estuvo el impacto de estas llagas que ni los propios magos pudieron siquiera presentarse ante el faraón porque ellos mismos estaban cubiertos de llagas también (v. 11). ¿Qué pasó con el faraón ahora? “Pero el SEÑOR endureció el corazón del faraón, y tal como el SEÑOR había dicho a Moisés, el faraón se negó a escuchar.” (v. 12). Como explicamos anteriormente, esto puede significar que el faraón mismo dejó endurecer más su corazón ante la combinación de su orgullo con la presión que Dios le ponía con tanta prueba. Orgullo mas pruebas nos pueden llevar al endurecimiento de nuestro corazón.

El relato continúa entre los versículos 13 al 19. Después de estas terribles plagas que le ocasionaron pérdidas de todo el ganado a los egipcios y daños físicos en ellos y los animales que les restaban, Dios manda nuevamente a Moisés para volverle a ordenar que ya dejara ir a Israel, bajo advertencia de más plagas sobre todos los egipcios, sin excepción (“sobre ti, tus funcionarios y tu pueblo”). Recordemos que los faraones se consideraban dioses, y que el faraón fuera objeto también del sufrimiento de las plagas debió haber sido muy humillante para él. Es entonces cuando Dios le aclara al faraón en los v. 15-16 lo siguiente, “??15 A estas alturas, bien podría haber ya extendido mi mano y haberte herido a ti y a tu pueblo con una plaga capaz de exterminarlos de la faz de la tierra. 16 Sin embargo, te he perdonado la vida con un propósito: mostrarte mi poder y dar a conocer mi fama por toda la tierra.” (v. 15-16), ““Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer” (NBLH). Dios le estaba dejando claro al faraón que si Él hubiera querido, ¡ya estaría muerto él y todo su pueblo! Pero lo dejaba vivo para mostrarle su poder y darse a conocer en la tierra. El faraón no tenía la menor idea de con quién estaba tratando. Y esto era común en reyes paganos que se confrontaban con Israel, tarde o temprano se daban cuenta de que el Dios que respaldaba a Israel no era como los dioses que ellos tenían, ¡había una gran diferencia!

En el v. 17 Dios le aclara al faraón cuál era su problema, “todavía actúas como señor y dueño de mi pueblo, te niegas a dejarlo salir.”, ” te yergues como una barrera contra mi pueblo” (BTX). Una de las raíces de la necedad está expresada claramente aquí: nos creemos “señores” de lo que es propiedad de Dios: nuestro cuerpo, nuestros hijos, nuestra esposa, nuestra familia, nuestro dinero, etc. Nos engañamos tan fácil creyendo que lo que tenemos es realmente nuestro, que podemos seguir por la vida actuando como si fuéramos los dueños de todo eso, sin entender que no lo somos, sino que Dios nos ha dado todo y a Él le debemos honor y gloria. La necedad del hombre consisten en no querer reconocer quién es Dios en realidad. El problema del corazón del faraón es un problema muy común en el resto de los seres humanos.

Del v. 18 al 35, para terminar con el capítulo, Dios anuncia al faraón otra plaga: “la granizada más devastadora que haya habido en toda la historia de Egipto” (v. 18). Sin embargo, le da la oportunidad a él y a su gente de salvarse junto con “sus animales” saliendo del campo y refugiándose en sus casas (v. 19). Tres cosas importantes a considerar aquí:

  1. ¿Qué animales? La NBLH dice “Envía y asegura tu ganado…” Y las demás traducciones también mencionan “ganado”. ¿Qué no se había terminado todo en la plaga de las llagas en el v. 6? ¿Demuestra entonces esto una contradicción bíblica? Es un buen problema que requiere análisis. La Biblia de Estudio Apologética menciona que hay dos posibilidades: a) que estos nuevos animales fueron importados de más allá del río Nilo o que fueron comprados a los israelitas en el intervalo entre las plagas, o bien que la palabra “todos” se haya utilizado para referirse a todos en un área particular o todos los que fueron afectados por las llagas o simplemente la gran mayoría.
  2. Enmedio de la terrible destrucción, podemos observar la compasión de Dios, al dar la oportunidad a aquellos que quieran responder al creerle, que vayan y saquen a sus siervos y sus animales del campo para que no mueran. ¿Por qué hizo esto? ¿Por qué no simplemente continuar con el exterminio ahora de los mismos egipcios? ” Lam 3.31–33 (DHH – LA), “31 El Señor no ha de abandonarnos para siempre. 32 Aunque hace sufrir, también se compadece, porque su amor es inmenso. 33 Realmente no le agrada afligir ni causar dolor a los hombres.” Dios no es un sádico, como muchos incrédulos piensan. Enmedio de la disciplina contra el faraón y su pueblo, Dios mostró compasión y cuidado por ellos. Sorprendente, ¿no crees? Nuestro Dios ama a las personas, aún cuando hacen el mal y merecen un castigo.
  3. El v. 20 nos dice, “Algunos de los funcionarios del faraón tuvieron miedo, debido a lo que el SEÑOR había dicho, y enseguida hicieron regresar a los siervos y al ganado de los campos”. Estos funcionarios respondieron en fe a las palabras que Dios había hablado y por lo tanto salvaron sus siervos y su ganado. Me recordó de qué se trata la salvación que Dios nos ofrece, es algo parecido, la esperanza está accesible a todos, pero solo quienes responden en fe se salvarán, mientras el resto que no quiso creer, sufrirá las consecuencias. Dios es consistente siempre.

El resultado de esta plaga fue terrible: todo Egipto quedó en ruinas (v. 25). El grado de destrucción ya era insportable. Entonces, nos dice el v. 27, el faraón ya no aguantó más y mandó llamar a Moisés para pedirle que nuevamente intercediera ante Dios por él y su pueblo y entonces los dejarían ir. Moisés acepta pero curiosamente reconoce también “Sin embargo, yo sé que todavía ni tú ni tus funcionarios temen al SEÑOR Dios.” (v. 30). Moisés sabía que no aprendería la lección y nuevamente se pondría terco. Y los versículos restantes lo confirman: “Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, él y sus funcionarios pecaron de nuevo, y el faraón se puso terco una vez más.” (v. 34). A pesar de eso, Moisés oró por ellos y pidió a Dios que se quitara la plaga, y así fue. Moisés pudo haberse negado a interceder por el faraón porque sabía que no habría ningún cambio en su corazón, sin embargo lo hizo. A veces, después de aconsejar y advertir a las personas sobre sus malas decisiones, es sano dejarlos que sigan sus caminos para que se den cuenta por sí mismos de su necesidad de Dios. No seamos sentimentales en esto.

Conclusiones:

  1. Cuando un corazón está necio, terco y obstinado, no importa el número de pruebas que pase, mientras no decida humillarse ante la mano de Dios, no habrá cambios. Esto es un poco frustrante para ellos y para las personas alrededor, pero lamentablemente el corazón humano así puede llegar a estar.
  2. No nos sintamos “dueños” de todo lo que Dios nos ha dado: vida, familia, trabajo, dinero, propiedades, salud, etc. Recuerda 1 Tes 5.18 (DHH – LA), “18Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús.” En el momento que actuamos como dueños de lo que pertenece a Dios, estamos manteniendo un corazón como el del faraón y nos llevará a al abuso, derroche o usos egoístas de lo que no es nuestro.
  3. Dios es compasivo siempre, incluso cuando disciplina y llama la atención. No tenemos un Dios sádico y que se deleite en causar dolor a los hombres, aunque muchas personas con una visión torcida de Él así piensan hoy.
  4. Si respondemos en fe a las palabras de Dios, encontramos salvación. Sigamos buscando por el mundo a aquellas personas que realmente quieren responder a Dios. Habrá muchos que no quieren y tendrán que aprender sus propias lecciones de vida.

13 Responses to “Día 41”

  1. rosa maria dice:

    gracias arturo y gracias por la traduccion de hoy en la clase

  2. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Muchas gracias Arturo

  3. blanca dice:

    Gracias este devocional esta muy bonito que no endurezcamos nuestro corazon y nada de lo qye temos es nuestro todo le pertenece a dios y que debemos dejar a las personas que vivan sus experiencias con dios si no no ban a poder ser trasformados. para que puedan vivir sus propias experiencias con Dios.

  4. JOSÉ JUAN BARRIENTOS MAYA dice:

    Estos comentarios en verdad que hacen reflexionar pues mientras más nos sintamos dueños, más nos aferramos al mundo.

  5. Nancy Lucio dice:

    En especial este devocional ha sido de muchísima ayuda para mi corazón. Muchas gracias

  6. Monica Loaeza dice:

    Wow, qué enseñanzas las de hoy! Realmente me impacta cuando señalas que “orgullo más pruebas pueden endurecer el corazón”. ¡Qué especial es, por otra parte, ver la compasión de Dios cuidando de los inocentes (esclavos y ganado de los egipcios)! Gracias por estos devocionales.

  7. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, como el Señor nos sigue mostrando el grave peligro del orgullo, el agravie peligro de no escucharlo, de volvernos sordos a su palabra, he vivido esa experiencia durante muchos años, hasta que llego para mi el ida en que (como ya les conté) ore, me rendí y el Señor inmediatamente extendio su mano hacia mi, no me hizo esperar nada, es asi nuestro Dios Señor Todopoderoso.
    Me anima a ser más cuidadoso la parte acerca de a quien pertenece todo, recordar qui todo pertenece al Señor y que el nos da con su amor todo lo que estima conveniente, es por eso que jamas debemos dejar de ser agradecidos con nues tro amado Papá, yo gracias al Señor no he olvidado de donde me saco y por ende tengo muy claro todo lo que me ha y sigue dando.Por ultimo debemos esforzarnos por cumplir la Mision, son tantos y tantos los que están esperando ser alcanzados por el Señor y nosotros somos los mensajeros que llevamos esa invitación a reconciliarse con el Señor..
    Gracias Arturo increíble como el Señor esta trabajando en su pueblo a través de estos estudios.

  8. CINTHYA SOLANO dice:

    AMEN! que especial tener un Dios tan compasivo y estoy convencida que a el le pertenece toda mi vida, GRACIAS POR TU TRABAJO, no ha de ser facil, pero sin duda Dios te utiliza y te ayuda mucho.

  9. hsl dice:

    Mi vida le pertenece a Dios y considero que el algun dia me vendra a venir cuentas, qu el dire? si fui orgullosa o orgulloso!!! si sere como el faraon?

  10. Vicky dice:

    Gracias, y si Dios es compasivo y misericordioso aun en tiempos cuando nosotros tenemos sentimientos confundidos en nuestro caminar como discipulos; que a la larga vemos el fruto y aprendemos de la lección. DTB

  11. Hector Z. dice:

    Que tu señorio mi Señor, se extienda sobre todo lo que hoy tengo. Es tuyo y tu has sido el dueño desde siempre, solo me permites tenerlo prestado.

  12. Raul Archundia Tellez dice:

    GRACIAS ARTURO, UNA VEZ MAS VEMOS EL CORAZON DURO Y ORGULLOSO DE NO RECONOCER AL SEÑOR. APRENDER A LAS PRIMERAS PRUEBAS.

  13. Juan Orozco dice:

    Hola, que lección tan importante podemos ver en la vida del Faraón que tuvo muchas oportunidades de dejar ir al pueblo de Israel y no quiso, así pasa habeses con nuestras vidas Dios nos habla y nosotros sin hacerle caso y ya después vienen las consecuencias a nuestras nigligencias y después nos andomos quejando pero es por que no escuchamos a Dios.

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