Día 354

MARCOS 1.14-15, MATEO 4.12-17, LUCAS 3.23, JUAN 4.46-54, LUCAS 4.16-30, MARCOS 1.16-20, MATEO 4.18-22.

Continuaremos con nuestro enfoque en estudiar los eventos y las palabras de Jesús desde la perspectiva cronológica, es decir, apegados lo más posible a cómo se fueron dando cada uno en el tiempo. El día de hoy estudiaremos en el inicio de la predicación pública de Cristo después del encarcelamiento de Juan el Bautista, de su cambio de residencia de Nazaret a Capernaúm, y del llamamiento de sus primeros discípulos.

En Marcos 1.14-15, Mateo 4.12-17 y Lucas 3.23 encontramos información con respecto a qué hizo Jesús inmediatamente después que se enteró que habían encarcelado a Juan el Bautista. Veamos los detalles:

  1. Su cambio de residencia. Mateo 4.13 nos dice: “Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaúm, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí”. Es decir, dejó de vivir con su familia en Nazaret (la ciudad donde se había criado) y se mudó para otro pueblo llamado Capernaúm. De acuerdo con el The Pillar New Testament Commentary: The Gospel according to Matthew, de Inter-Varsity Press, se sabe poco de Capernaúm fuera de la información que proporciona el evangelista con respecto a su ubicación (“en la región de Zabulón y Neftalí”). Capernaúm significa “la villa de Nahúm”, pero tampoco se sabe quién era Nahúm. Hoy se acepta que las ruinas de la ciudad se encuentran en el sitio arqueológico llamado “Tell Hum” en la esquina noroeste del Mar de Galilea. De acuerdo con Mateo, este movimiento que hizo Jesús cumplió una profecía mesiánica localizada en Isaías 9.1-2 que hace referencia a una luz que llegó a ese pueblo para iluminar la “densa oscuridad” (Mt 4.16) en que vivían.
  2. La edad en que inició su ministerio. De acuerdo con Lucas 3.23, Jesús “tenía unos 30 años cuando comenzó su ministerio.” De acuerdo con el The New American Commentary: Luke, de Broadman & Holman Publishers, es posible que Jesús inició su ministerio en el 28 d.C. Si tomamos en cuenta que posiblemente Jesús nació en el 6 a.C., entonces Jesús tendría aproximadamente unos 34 años.
  3. El mensaje de su predicación. Tanto Mateo como Marcos registran el contenido central de las primeras predicaciones públicas de Jesús: “«Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.» (Mt 4.17). ¿Nos recuerda esto al mensaje de Juan el Bautista? ¡Totalmente! La realidad es que el Nuevo Testamento comienza con un llamado universal al arrepentimiento y termina de la misma manera (en el libro de Apocalipsis). ¿La razón para este llamado? Jesús dijo que el “reino de los cielos” se acercaba. Más adelante profundizaremos en el tema del “reino de los cielos” (como dice Mateo) o el “reino de Dios” (como dice Marcos). Pero algo muy grande e importante se acercaba y ameritaba que todas las personas experimentaran un verdadero arrepentimiento. El mensaje del arrepentimiento fue y seguirá siendo uno de los mensajes centrales del Nuevo Testamento.

Aquí incluimos un mapa de Palestina durante el tiempo de Cristo, de Mapas de la Biblia Caribe, de Editorial Caribe, donde podemos ubicar visualmente a los pueblos de Nazaret y Capernaúm. Como nos daremos cuenta, éste último se encontraba en la ribera del Mar de Galilea, lo que lo convertía en un punto estratégico de comercio de la zona y también con un alto número de habitantes gentiles.

Palestina en tiempos de Cristo

Otro evento importante que encontramos en los pasajes del estudio de hoy fue la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret (recordemos que ya había abandonado ese pueblo y ahora estaba de visita solamente):

  1. Lucas 4.16-30 nos dice que estando en la sinagoga en un sábado, participó en la lectura pública de las Escrituras durante el culto. De acuerdo con The IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, era común que en los cultos en las sinagogas los hombres presentes que lo desearan podían levantarse a leer la Escritura de su elección. Tal como dice en v. 17, “Al desenrollarlo…”, en ese tiempo las Escrituras del Antiguo Testamento se encontraban en rollos, así que Jesús tuvo que desenrollar el rollo y localizar el pasaje que deseaba leer. Otro dato importante es que el v. 16 dice que era costumbre de Jesús asistir a la sinagoga los sábados. Seguramente Jesús era hábil para leer el hebreo y para localizar Escrituras después de años de una disciplina de estudio de las mismas en las sinagogas y de la lectura en hebreo.
  2. Lo que sucedió a continuación fue espectacular. Jesús escogió Isaías 61.1-2, la leyó públicamente, enrolló el libro de Isaías y lo devolvió al ayudante que servía en la singagoga. Hasta aquí todo normal, pero lo que siguió nadie se lo esperaba: “él comenzó a hablarles: «Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes.» ” (Lc 4.21). Para alguien entendido en las Escrituras, Isaías 61.1-2 hablaba de una figura de linaje real y además con una misión profética otorgada por Dios (según el Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe). El pasaje en Isaías hablaba de anunciar buenas noticias a los pobres, de proclamar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, libertad a los oprimidos y proclamar el año favorable del Señor. Básicamente Jesús estaba diciendoles que él era de quien Isaías había escrito cientos de años atrás.
  3. La reacción inicial de la gente fue de asombro, pero rápidamente comenzaron a cuestionarse: “«¿No es éste el hijo de José?»” (Lc 4.22). En la mentalidad de la época, las personas eran definidas por su entorno familiar y cultural. En otras palabras, los judíos se preguntaban cómo el hijo de un carpintero hablaba de esa manera y afirmaba tales cosas. Las cosas que Jesús les dijo después en los v. 23-27 reflejan que él se dio cuenta de la incredulidad y el prejuicio que había en los corazones de sus oyentes y los confrontó afirmando: “Pues bien, les aseguro que a ningún profeta lo aceptan en su propia tierra.” (Lc 4.24) y después los comparó con las poblaciones incrédulas y de corazón duro de tiempos de Elías y Eliseo. Obviamente la gente reacciónó con mucho enojo y casi matan a Jesús al tratar de tirarlo por un precipicio, pero Jesús salió ileso del evento.

Después de este evento, Juan 4.46-54 narra una sanidad que ocurrió cuando Jesús andaba precisamente en Galilea. Ya había sucedido el evento de la sinagoga en Nazaret ya que el v. 44 dice, “(pues, como él mismo había dicho, a ningún profeta se le honra en su propia tierra).” Ahora la visita de Jesús fue a Caná de Galilea, a donde se había llevado a cabo el milagro del agua en vino durante la boda en Juan 2. Era obvio que la gente del lugar no olvidó aquel suceso ya que un hombre que tenía su hijo muy enfermo a punto de morir, al escuchar que Jesús andaba en el pueblo, fue a rogarle que lo sanara. Ante tal petición, y aunque expresando su descontento de que la gente solo creía si veía “señales y prodigios” (Jn 4.48), Jesús accedió y simplemente dijo, “—Vuelve a casa, que tu hijo vive—le dijo Jesús—.” (Jn 4.50). El resto de los versículos narran cómo el padre al regresar a su casa confirmó que a la misma hora que Jesús dijo eso, el niño comenzó a mejorar. ¿El resultado de esto? “Así que creyó él con toda su familia.” (Jn 4.53). ¿Cómo ser indiferente ante un milagro de esta magnitud? ¿Cómo un padre podría no creer en Jesús después de que le salvó la vida a su hijo a través de un milagro?

Finalmente, Marcos 1.16-20 y Mateo 4.18-22 narran el llamado de Jesús a los que serían sus primeros discípulos. Veamos el panorama completo a la luz de ambos evangelios:

  1. Tanto Marcos como Mateo ubican el evento justo después de que Jesús comenzó su predicación pública, como uno de los primeros actos de su ministerio naciente.
  2. Toda la acción se llevó a cabo en la orilla del Mar de Galilea y entre pescadores. Justamente en esa zona, como ya lo mencionamos anteriormente, había mucha actividad comercial y la pesca era una de las más importantes. Las primeras cuatro personas que llamó eran pescadores de oficio y eran familiares (los hermanos Simón y Andrés y los hermanos Jacoby y Juan).
  3. Tanto Marcos 1.17 como Mateo 1.19 registran el mismo llamado de Jesús para estos hombres: “«Vengan, síganme—les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres.»” (Mrc 1.17). Es decir, Jesús les estaba ofreciendo una nueva vocación en sus vidas: dedicarse a pescar pero no peces, sino hombres. Ellos entendieron perfectamente la explicación ya que les habló en sus propios términos. Recordemos que Jesús ya había estado predicando sobre el arrepentimiento y posiblemente ya había sucedido el episodio el cambio de nombre de Simón a Pedro por parte de Jesús (Juan 2.42). Es decir, Jesús no les era desconocido, lo habían escuchado antes y habrían tenido alguna conversación con él anteriormente. Su mensaje obviamente tampoco le era desconocido. Solo que ahora Jesús les hizo un llamado directo a un nuevo propósito en sus vidas. ¿Como respondieron? Ambas parejas de hermanos decidieron dejar todo y a todos y seguir a Jesús inmediatamente. Dejaron de momento sus actividades laborales e incluso su familia (el caso de los hijos de Zebedeo).

Conclusiones:

  1. El mensaje del arrepentimiento siempre deberá ser central en la predicación del evangelio en toda iglesia cristiana. Cuando ese elemento tan importante se hace menos o incluso se elimina de la predicación del evangelio, ¡estamos en problemas! Estaremos reduciendo entonces el cristianismo bíblico a una simple filosfía optimista de la vida y no a la transformación de corazón y conducta a la que nos debe llevar.
  2. Muchos pasajes del Antiguo Testamento apuntan hacia Jesús, como estamos descubriendo a lo largo de nuestro estudio del Nuevo Tesamento. Dios dejó muchas pistas de lo que Él haría después en la figura de Cristo. Los autores del Nuevo Testamento se encargaron de dejarnos bien claro en sus libros cuáles creían ellos que habían sido profecías mesiánicas.
  3. Los milagros de Jesús eran tan poderosos que doblegaban hasta el más escéptico, especialmente para las personas que eran objeto de algún milagro. ¿Cómo no creer en Jesús y seguirlo si sanaba a un hijo que estaba muriendo o levantaba de la tumba a un familiar fallecido? Definitivamente los milagros de Jesús jugaron un papel muy importante en la confirmación de su mensaje y de su figura mesiánica entre Israel.
  4. El llamado a los pescadores que serían discípulos de Jesús constituye un modelo para todas las generaciones de verdaderos discípulos de Cristo que han existido. Como el resto del Nuevo Testamento lo confirma, el llamado a evangelizar el mundo no es una opción, fue más bien parte fundamental del llamado inicial de Jesús a sus primeros seguidores, y sigue siendo hasta el día de hoy.

 

Veamos un fragmento de la serie The Bible que nos muestra la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret (reproducir del 26:28 al 29:43).


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