Día 67

LEVÍTICO 13 – 14.

El relato de Levítico continúa con los detalles acerca de situaciones que dejaban a personas “ceremonialmente impuros”. Los dos capítulos que analizaremos hoy tratan con las enfermedades de la piel y el “moho” que pudiera aparecer en objetos. Antes de analizar los detalles, recordemos que si una persona era declarada “ceremonialmente impura”, no podía participar en la adoración colectiva que se daba en el Tabernáculo, es decir, no se podía congregar junto con el resto del pueblo. Involucraba un aislamiento social y religioso, y aunque pareciera castigo, en realidad era más bien protección, como podremos ver en estos capítulos.

Todo el capítulo 13 trata con el asunto de cómo identificar si una enfermedad de la piel o evidencias de moho que aparecieran en objetos dejaba a las personas o las cosas afectadas en calidad de impuros ceremonialmente. Algunos puntos relevantes son:

  1. La urgencia que Dios pedía a los israelitas para que, en cuanto detectaran algún tipo de afección de la piel, inmediatamente llevaran a la persona afectada ante alguno de los sacerdotes (v. 2). Esta orden era igual de seria que cualquiera de las demás órdenes y mandatos que Dios les dio y pues en realidad protegía al resto del pueblo de que la infección, si era el caso, se pudiera extender a otros. El mandato en el v. 9 era claro, “Cualquiera que contrae una enfermedad grave de la piel deberá acudir al sacerdote para ser examinado.” La desobediencia a este mandato implicaba no solamente una desobediencia a Dios sino poner en peligro a todo el pueblo.
  2. El sacerdote en este caso hacía una función médica de alguna manera al identificar el tipo de infección que era y si ameritaba declaración de impureza ritual (v. 3). El podía decidir, en base a las instrucciones que Dios le estaba dando aquí, si la enfermedad de la piel ameritaba la declaración de impureza o solo un aislamiento durante 7 días (v. 5), o “cuarentena” o “recluir ” (BTX) o “encerrarlo” (DHH-LA). Esta condición de aislamiento temporal era en serio, la persona no podía socializar con el resto del pueblo y mucho menos congregarse para adorar. Estaba bajo observación durante ese período.
  3. Un aspecto clave para la determinación de la impureza ceremonial era si había evidencias de infección activa en la piel o “llagas abiertas” o “llagas purulentas”. En tal caso, si no había evidencias de sanación próxima, se declaraba a la persona ceremonialmente impura. Llama la atención el nivel de detalle que Dios da en este libro con respecto a las evidencias físicas que los sacerdotes debían buscar: hinchazón blanca y vello blanco (v. 10), mancha blanca rojiza (v. 19), piel blanca rojiza o blanca brillante (v. 24), vello delgado y amarillo (v. 30), vello negro o amarillo (v. 32), manchas blanco opaco (v. 39) y más. ¿Qué nos muestra esto? Recordemos que Dios diseñó el cuerpo humano y conoce a la perfección cómo funciona. Así como se ha dicho que Dios es el mejor psicólogo del mundo (ya que él conoce a la perfección la mente humana), podemos decir también en base a esto que Dios es el mejor anatomista del mundo, porque él diseñó el cuerpo humano y todo su funcionamiento. Sabe con precisión cómo reacciona el cuerpo ante cada enfermedad y qué significa cada señal que el cuerpo manda. Mejor experto en la salud física no podían tener.
  4. Ahora, ¿qué se debía hacer con las personas declaradas “ceremonialmente impuras” debido a que presentaban una infección grave de la piel? Los versículos 45 al 46 tratan con esto: “??45 »Los que sufran de una enfermedad grave de la piel deberán rasgar su ropa y dejar su cabello sin peinar. Tienen que cubrirse la boca y gritar: “¡Impuro! ¡Impuro!”.    ??46 Permanecerán ceremonialmente impuros todo el tiempo que les dure esa enfermedad grave, y deberán vivir aislados en un lugar fuera del campamento.” La respuesta = ¡vivir aislados fuera del campamento! Y que fuera obvio para todos que la persona estaba impura, para que no se le acercaran. ¿Suena cruel? En la parte final de este análisis veremos si era cruel o si era inteligente esta medida.
  5. En los versículos 48 al 59 tenemos las instrucciones para tratar el “moho” que contaminara alguna prenda de vestir de los israelitas. Había todo un proceso para determinar si el objeto estaba impuro e incluso contemplaba también un período de aislamiento para analizar el comportamiento del moho. Si se declaraba impuro y contaminado totalmente, entonces tenían que destruirlo por fuego (v. 52).

Una de las enfermedades de la piel que podían afectar a la población era la lepra. De acuerdo al Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, la lepra era una enfermedad de la piel de progreso lento, incurable y altamente contagiosa. Así todo el que pareciera leproso era apartado de la comunidad inmediatamente. En la actualidad la medicina moderna casi ha eliminado la enfermedad, pero en ese tiempo era muy peligrosa. La lepra es probablemente una de las enfermedades contempladas en Levítico 13, junto con la psoriasis (v. 2-17), favo (una especie de tiña, v. 29-37), y leucoderma (v. 18-23); según el Nuevo Comentario Bíblico; Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas.

El capítulo 14 trata principalmente con las instrucciones para la purificación de los afectados por una enfermedad de la piel por la cual fueron considerados impuros y después fueron sanados:

  1. El sacerdote era quien verificaba que la persona hubiera estado enferma antes de una “enfermedad grave” y hubiera sido sanada. Es solo entonces cuando procedía el ritual especificado, solo si había sanidad confirmada (v. 3).
  2. Notemos la importancia del lavamiento completo con agua, incluyendo ropa, dentro del proceso de purificación ceremonial (v. 8-9).
  3. El sacerdote efectuaría esta ceremonia de forma pública en el tabernáculo y la persona que había sanado necesitaba seguir las instrucciones correspondientes para los sacrificios solicitados. Al ser declarada pura, podía reintegrarse a la vida normal del resto del pueblo incluyendo a congregarse en el tabernáculo.
  4. De los versículos 34 al 57 se dan instrucciones para “Cuando lleguen a Canaán, la tierra que les doy como posesión, puede que yo contamine con moho algunas de las casas de su tierra.” (v. 34). Se contempló entonces situaciones que ocurrirían cuando ya estuvieran establecidos en Canáan. Y en este caso de contaminación de casas con moho. Todo un proceso se describe para la purificación de las mismas y el sacerdote nuevamente era una pieza clave para verificar que todo estuviera bien hecho y para confirmar la purificación de un lugar.

Para nuestros ojos occidentales modernos, todo este desglose detallado de instrucciones sobre tratamiento de contaminaciones rituales y de purificación puede parecer tedioso, pero en realidad no lo es. Lo más seguro es que tú sabes la importancia de lavarse las manos, del aislamiento para el caso de enfermedades contagiosas (como viruela o varicela), de lavar con agua y jabón muy bien ropas y objetos de personas enfermas, etc. Pero pongámonos por un momento en el lugar de las personas que vivían en la época en que se dieron estos eventos. Como nota apologética (de defensa de la fe), vamos a comentar lo siguiente. En el antiguo Egipto, cerca del año 1,500 a.C., se escribió uno de los tratados médicos más antiguos que se tengan disponibles, llamado el Papiro Ebers, que representa la mejor fuente de información médica egipcia antigua. Tiene las siguientes instrucciones para tratar algunas enfermedades y malestares comunes:

  1. “Para prevenir la tonalidad gris en el cabello, úntelo con la sangre de un becerro que se ha hervido en aceite o con la grasa de una serpiente de cascabel.”
  2. “Una mezcla de seis tipos de grasas, las de  caballo, hipópotamo, cocodrilo, gato, serpiente y cabra…. para prevenir pérdida del pelo.”

Y ofrecían el siguiente catálogo de medicinas:

  1. Sangre de lagartos.
  2. Dientes de cerdo.
  3. Carne podrida.
  4. Humedad de los oídos de los cerdos.
  5. Excremento de animales, incluyendo seres humanos, burros, antílope, perros, gatos y moscas.
Aquí tenemos una fotografía del Papiro Ebers:
Papiro Ebers
El punto es entonces, si comparamos las instrucciones que Dios entregó a los israelitas sobre cómo tratar enfermedades e infecciones, ¿cuáles están más aproximadas a la medicina verdadera? ¡Pues las de Dios claro está! En la Biblia no encontramos mandatos de untar sangre de lagarto o dientes de cerdo en una herida, ni de mezclar grasas de varios animales para que no se caiga el pelo. Es interesante hacer esta comparación de un tratado médico contemporáneo al éxodo de los israelitas porque así nos podemos apreciar la diferencia.
Pero no solo en el mundo antiguo había desconocimiento médico y los hebreos tenían una ventaja al respecto, sino tamibén en épocas más recientes y durante miles de años, no se trataba correctamente la lepra y esto produjo miles de muertes en Europa. Como dijo el Dr. George Rosen, “El miedo a todas las enfermedades juntas puede apenas compararse al terror difundido por la lepra”. La comunidad médica de la época no lograba tener respuestas y enseñaban cosas como que se presentaba por comer alimentos calientes, pimienta, ajo y carne de cerdos enfermos; o que fue causada por una conjunción maligna de los planetas. Hasta después comprendieron lo que los israelitas ya sabían, lo que dice en Lv 13.46, “Permanecerán ceremonialmente impuros todo el tiempo que les dure esa enfermedad grave, y deberán vivir aislados en un lugar fuera del campamento.” Si hubieran aplicado esta instrucción, muchas muertes se hubieran evitado.
Si quieres conocer más acerca de evidencias científicas en la Biblia, reproduce el video de la conferencia “Dios y la Ciencia”, impartida por el Dr. John Oakes, de la Apologetics Research Society de San Diego, California.

Dios y la Ciencia – John Oakes from Fundacion Proyecto Esdras AC on Vimeo.

Como conclusión principal a este estudio podemos decir que hay evidencias fuertes de inspiración divina de las Escrituras en el libro de Levítico. Los mandatos médicos que Dios proporcionó a los israelitas superan por mucho a los mejores tratados médicos contemporáneos al éxodo y han trascendido a través de los siglos, hasta que la medicina moderna comenzó a confirmar uno por uno. Hoy gracias a los avances médicos tenemos muchas maneras de proteger y cuidar mejor nuestra salud y por lo tanto nuestra vida y de nuestros seres queridos. Pero no olvidemos que antes que Pasteur, antes que Hipócrates, y antes que cualquie tratado médico; Dios ya nos había dejado en su Palabra muchas verdades médicas para cuidar la salud y evitar epidemias y muertes innecesarias.

11 Responses to “Día 67”

  1. Vicky dice:

    Gracias Aturo por la enseñanza. DTB

  2. Guillermo Victoria dice:

    Que interesante Arturo, debemos dar Gracias a Dios de que hoy tenemos el conocimiento suficiente para curar muchas enfermedades que en otros tiempos nos hubieran causado la muerte,

  3. Veronica Sandra Nieto de Santoyo dice:

    Hola Arturo muchas gracias por la clase, una pregunta esta conferencia de Dios y la ciencia, tendra algún sistio en español?

  4. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias Arturo, la explicacion de todos estos capitulos me han aclarado muchas dudas y principalnente que cada vez que avanzamos y leo los capitulos siguientes, los leo con otro enfoque y ya no los siento tan tediosos como alguna vez lo senti.

  5. Elo dice:

    Aún hoy el tratamiento que Dios sigue vigente ….. varicela , rubéola y otras enfermedades infecto contagiosas requieren aislamiento,….. Dios siempre vigente….. Gracias A.E

  6. Iliana Wisar dice:

    Gracias por la enseñanza de cada día Arturo; realmente Dios siempre me sorprende y me deja impresionada por la forma de demostrar su amor a cada uno de nosotros, cuidandonos cada día, definitivamente el mejor médico por todos los siglos desde antes del conocimiento humano…

  7. Beatriz Sandoval dice:

    Creo que en general somos muy negligentes con respecto a nuestra salud, y antes de atendernos con médicos y especialistas (sin dejar de hacerlo cuando es necesario, por supuesto), deberíamos poner más atención en lo que la Biblia nos dice sobre el descanso, la alimentación, la higiene… y las emociones que también enferman.
    Gracias Arturo

  8. Minelia M.H. dice:

    Muy interesante,gracias por tu excelente trabajo ha sido de mucha utilidad para mi fe.

  9. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Es tan animante recordar o aprender como nuestro Padre Elohim tiene toda la sabiduría jamas imaginada y como también con el paso de los tiempos ha ido traspasando al hombre su conocimiento para que este vaya con su ayuda desenrollando cada ciencia.
    Gracias Arturo

  10. Monica Loaeza dice:

    ¡Wow! ¡No tenía idea de que las instrucciones de Levítico fueran además los tratados médicos más avanzados de la época! Sólo me admiraba pensar que Dios “sabe exactamente lo que quiere”. A decir verdad, me parecían disposiciones exageradas. Ya veo que no, al contrario…! ¡Qué admirables son Dios y Su enseñanza!, gracias Arturo por ser su fiel mensajero para nosotros.

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