Día 227

PROVERBIOS 20.1 – 22.16.

Más temas diversos son tratados en estos capítulos. Recordemos que estamos estudiando los proverbios atribuídos a Salomón. Toda la sabiduría que encontramos en ellos proviene directamente de Dios, quien llenó de la misma al rey Salomón. Lo impresionante de los proverbios es que todos, sin excepción, los podremos aplicar en algún momento de nuestra vida en una situación específica. Veamos algunos de los temas y algunos de los proverbios contenidos en estos capítulos:

  1. Las adicciones y la sabiduría de Dios. Prv 20.1 dice, “El vino produce burlones; la bebida alcohólica lleva a la pelea. Los que se dejan llevar por la bebida, no pueden ser sabios.” Dejarnos llevar por cualquier adicción química es totalmente contrario a demostrar sabiduría y entendimiento. Por mucho que una persona se crea inteligente y entendida, si vive en alguna dependencia química (alcohol, drogas, tabaco, etc.), bíblicamente hablando es imposible que sea una personas sabia. Es una contradicción absoluta pensar que estamos llenos de entendimiento cuando vivimos la tontería de esclavizar nuestro cuerpo a las adicciones.
  2. Dios y el engaño. Prv 20.10 dice, “El Señor detesta las pesas falsas y las medidas engañosas; al igual que cualquier tipo de engaño.”, y Prv 20.23 dice, “El SEÑOR detesta el engaño; no le agradan las balanzas adulteradas.” La Biblia es clara al afirmar que Dios “detesta” o “aborrece” (DHH-LA) o “no soporta” (TLA) cualquier tipo de engaño, no solamente las trampas en las pesas y las medidas en los negocios. Dios no es compatible para nada con la mentira y el engaño, ¡es lo opuesto completamente a eso! No hay ninguna comunión entre Dios y el engaño. Por lo tanto, si aspiramos a ser personas llenas de sabiduría divina, ¡desechemos de nuestra vida cualquier rastro de engaño y mentira! Y valoremos la verdad por encima de todo.
  3. La sabiduría y los niños. Varios proverbios en estos capítulos tratan con el tema de la crianza de hijos. Prv 20.11 dice, “Aun a los niños se les conoce por su modo de actuar, si su conducta es o no pura y recta.”, “Ya con sus acciones deja ver el niño, Si su conducta será limpia y recta.” (BTX). Hay personas que piensan que los niños sólo son eso, niños, y que no podemos identificar en ellos rastros de maldad porque son muy pequeños y no entienden la diferencia. Pero la Biblia nos advierte que estemos atento a las acciones y la conducta de nuestros hijos, para detectar a tiempo patrones malvados en sus corazones. ¡No seamos ingenuos en esto! También Prv 22.15 dice, “El corazón del muchacho está lleno de necedad, pero la disciplina física la alejará de él.” El tema de la disciplina a los hijos es recurrente a lo largo de todo el libro, donde se expresa como prioridad la necesidad de que los hijos aprendan de la sabiduría divina para que crezcan lo más rectamente posible. La necedad en los hijos se puede corregir con disciplina, pero aún para ello hay que aplicar sabiduría divina. Por otro lado, Prv 22.6 dice, “Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.”, “Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.” (NBLH). Este proverbio en particular no debemos tomarlo como una promesa 100% garantizada que si nos invertimos en educar a nuestros hijos en la Palabra de Dios, cuando crezcan es una garantía que serán creyentes y fieles por siempre. No es el mensaje del proverbio. Más bien, quiere decir que todo trabajo que hagamos por llevar fe a nuestros hijos, sembrará en ellos una semilla que tarde o temprano dará fruto y les servirá de alguna manera en diferentes situaciones en la vida adulta.
  4. La sabiduría y la forma de gastar el dinero. Diversos proverbios nos muestran que la sabiduría o la falta de ella se revela también en la forma en que gastamos el dinero o incluso en la forma en que lo ganamos. Por ejemplo, Prv 21.6 (“La riqueza fruto de una lengua mentirosa es una neblina que se esfuma y una trampa mortal.”) nos confronta con la realidad de que las riquezas mal conseguidas se esfumarán rápido, ¡no duran! Otros como Prv 21.20 (“Los sabios tienen riquezas y lujos, pero los necios gastan todo lo que consiguen.”) comparan la sabiduría contra la necedad a la hora de gastar el dinero o de no gastarlo. El necio no piensa en el futuro, en prevenir, en ahorrar, y por eso solo gasta y gasta todo lo que puede hasta quedars sin nada. Por otro lado, Prv 21.17 (“Los que aman el placer se vuelven pobres;   los que aman el vino y el lujo nunca llegarán a ser ricos.”), nos ayuda a entender las consecuencias de vivir esclavo del materialismo y el consumismo, del gusto por las cosas buenas a cualquier precio, de la fascinante atracción de la buena vida sin entender que no nos corresponde. Las personas que aman lo bueno, lo caro, lo lujoso, lo exclusivo, terminarán pobres, porque su problema los llevará a la deuda constante y sin salida, o a gastar todo su patrimonio en cosas inútiles pero muy caras.
  5. El valor de una buena reputación. Mientras que muchas personas en nuestro mundo prefieren por mucho tener riquezas, lujos y placeres que una buena reputación, la Biblia plantea todo lo contrario. Prv 22.1 dice, “Elige una buena reputación sobre las muchas riquezas; ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el oro.” Dios y su Palabra siempre exaltarán el buen nombre, la buena reputación, el ejemplo hacia los demás. No menospreciemos el valor de una buen reputación ante los creyentes y ante los no creyentes también. A largo plazo comprobaremos que si somos constantes y fieles en cuidar nuestra reputación, estamos haciendo una muy buena y muy inteligente inversión de esfuerzo personal. El buen ejemplo y la buena reputación siempre generan grandes dividendos morales y sociales.

Conclusiones:

  1. No compremos la mercadotecnia del mundo que nos vende la idea del hombre o la mujer sofisticados con un cigarro y una copa de vino. Dios sabe que encadenarnos a cualquier adicción nos sume en la estupidez humana y nos aleja de su sabiduría. Tengamos cuidado con las adicciones.
  2. Aprendamos a ver el engaño con los ojos con que Dios lo ve: ¡lo aborrece! Todos los que nos llamamos creyentes deberíamos tener esta misma convicción: la mentira es aborrecible y un cristiano no tiene parte con la mentira. Amemos la verdad y amemos decir la verdad siempre, aunque todo el mundo alrededor nos quiera convencer de lo contrario.
  3. Se requiere mucha sabiduría divina para educar correctamente a los hijos. También necesitamos mucha sabiduría para detectar cualquier necesidad en nuestros hijos y no cegarnos a una actitud paternalista de no querer ver las obvias necesidades que nuestros hijos pueden tener. ¡Oremos por esto!
  4. Hay más áreas donde la sabiduría se refleja, pensemos en cada una de las que vamos identificando en el libro de Proverbios y busquemos la aplicación a nuestra vida.

4 Responses to “Día 227”

  1. norma de la cruz dice:

    Muchas gracias!! como siempre excelente, la clase me anima a ser sabia y a mantenerme siempre en la verdad!!! Saludos!!!

  2. Citlali gamboa dice:

    Por experiencia familiar, las personas adictas necesitan tratamiento clínico, psicológico así como terapia familiar y seguimiento de su salud. En otro tema me anima la preferencia de Dios x la rectitud y la justicia, si al final promete vida y honor, me tomo las cosas c seriedad busco ser correcta pero hay desgaste y frustración si se trata con gente abusiva, pero gran sorpresa y satisfacción cuando la gente reconoce y hasta motiva. Pro 21:3, Pro 21:21. Gracias totales y saludos.

  3. Adriana Casas dice:

    MIL GRACIAS ARTURO!!!!

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