Día 152

JOSUÉ 24.

Procederemos ahora a estudiar el último capítulo del libro de Josué. Recordemos que en el capítulo anterior, Josué comienza el discurso de sus últimas palabras con los dirigentes de Israel y ahora en este caplítulo hará lo propio pero con todo el pueblo de Israel y además dirigido por Dios en lo que diría. Terminemos pues el primero de los libros llamados “Históricos”.

En los versículos 1 al 13, Josué, por instrucciones directas de Dios (v. 1), se dirigió a todas las tribus de Israel junto con sus “ancianos, los líderes, los jueces y los oficiales” (v. 1). La reunión no fue solamente ante Josué sino que fue “ante Dios”. En dicha reunión Dios mismo les recuerda, a través de Josué, todo el camino de fe que habían recorrido para llegar hasta ese momento, contando la historia a partir de Taré, el padre de Abraham, pasando por el mismo Abraham y sus hijos, Moisés y Aarón, las plagas y la liberación de Egipto, la jornada por el desierto, las victorias sobre diferentes pueblos, y finalmente la ayuda que Él les dio a Israel para concretar la conquista de la Tierra Prometida. El v. 13 resume en unas pocas palabras todo lo que Dios hizo por ellos, “Yo te di tierra que no habías trabajado y ciudades que no construiste, en las cuales vives ahora. Te di viñedos y huertos de olivos como alimento, aunque tú no los plantaste.”

Pensemos en esto: Dios: durante todo el camino de fe de los descendientes de Abraham, ellos recibieron muchas bendiciones que no les habían costado, sino que por gracia y amor de Dios se las entregaba. En el caso de los israelitas, cada ciudad conquistada, cada campo trabajado que tomaron, cada viñedo y olivo que ya estaba plantado, los recibieron sin haber hecho nada en realidad para ganárselos. Es decir, no los compraron, no sufrieron grandes pérdidas en las batallas por conquistarlas, no se los “ganaron” por llamarlo de alguna manera. Todo lo recibieron porque Dios quiso entregárselos por las promesas que hizo a Abraham. ¿No pasa de la misma forma con nuestra vida cristiana? A lo largo de nuestro caminar de fe en el cristianismo, Dios nos regala múltiples bendiciones en diferentes áreas muchas de las cuales no peleamos por ellas, no las compramos, no las conquistamos y mucho menos las mereciamos. Sin embargo, en su gracia y en su amor, Dios nos las ha entregado. ¿Te identificas con esto último? ¿Podrías decir que en tu caso así ha sido, que has recibido bendiciones de Dios “gratis”? Para comenzar, nuestra salvación es una de ellas. El precio lo pagó Jesús, no nosotros.

Los israelitas no podían negar nada de lo que Josué les estaba recordando. Como todo era cierto, y lo reconocían, Josué les dijo lo siguiente: “Por lo tanto, teme al SEÑOR y sírvelo con todo el corazón. Echa fuera para siempre los ídolos que tus antepasados adoraron cuando vivían del otro lado del río Éufrates y en Egipto. Sirve sólo al SEÑOR.” (v. 14). Si realmente reconocían todo lo que habían recibido de Dios, lo más justo e íntegro es que ellos respondieran a tanto amor con temor a Dios y con una actitud sincera para servirlo y respetarlo, cuidándose en extremo de alejarse de lo que Dios aborrecía (la idolatría). Sin embargo, a pesar de tanto favor de Dios para con ellos, cada israelita estaba en la libertad de elegir a quién adoraría. Y Josué se los aclara en el v. 15, “Pero si te niegas a servir al SEÑOR, elige hoy mismo a quién servirás.” Básicamente ese día Josué los estaba llamando a una decisión: o reconocían las bendiciones inmerecidas de Dios para ellos y le agradecían con una vida de reverencia y servicio para con Él, o se llenaban de ingratitud con Dios y se entregaban al servicio a dioses falsos. ¡Era un tiempo de decisión!

Para el final del v. 15 Josué deja claro cuál era su decisión al respecto: “Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al SEÑOR.”, “Pero yo y mi casa, serviremos al SEÑOR.” (NBLH). El hombre que los había dirigido en la conquista de la Tierra Prometida ahora y que les había comunicado mensajes de parte de Dios ahora los estaba entregando a su propia responsabilidad. Era tiempo que se hicieran responsables de sus propias vidas y que no dependieran de hombres. Josué estaba pronto a morir y era importante que Israel enfocara su fe en Dios, no en un líder. Otro aspecto importante es la actitud de Josué con respecto a sentir la responsabilidad sobre Israel. Un líder debe saber hasta dónde llega su responsabilidad y dónde ya es terreno de decisiones personales de la gente. Josué aclara que sin importar lo que el pueblo decidiera, él y su casa servirían solo a Dios y no se desviarían. Josué sabía que hasta ahí llegaba su responsabilidad, él había dirigido al pueblo de Dios en las batallas y les había ayudado a no perder su mirada de Dios, pero era hora de dejarlos solos a sus decisiones.

Los israelitas contestaron “Nosotros jamás abandonaríamos al SEÑOR ni serviríamos a otros dioses.” (v. 16) y reafirmaron su reconocimiento de Dios y su bondad para con ellos. Sin embargo, Josué les dijo, “—Ustedes no son capaces de servir al SEÑOR, porque él es Dios santo y celoso. No les perdonará su rebelión ni sus pecados.” (v. 19). Josué quería que entendieran la enorme responsabilidad que estaban tomando: servir y adorar al Dios todopoderoso. Ellos respondieron una vez más, “¡Eso no! Nosotros serviremos al SEÑOR.” (v. 21). Ante lo cual, Josué decide dejar en claro públicamente que delante de Dios se estaban comprometiendo a seguir a Dios con fidelidad (v. 22). Y después de esto, les ordenó destruir los ídolos que quedaban entre ellos y entregarle el corazón a Dios (v. 23), después hizo un pacto con ellos en Siquem (v. 25). Era importante que los israelitas comprendieran la trascendencia de sus palabras y sus decisiones: ¡tendrían un impacto muy fuerte! Si obedecían, recompensa y bendiciones a largo plazo; si desobedecían y eran infieles, castigo y maldiciones a largo plazo también. ¡Y ambas cosas se cumplirían con la misma fuerza, dependiendo de sus decisiones!

En los versículos 26 al 27, la Biblia dice que Josué “escribió todas esas cosas en el libro de instrucción de Dios.”, “en el Rollo de la Ley de Dios” (BTX), “en el Libro de la Ley de Dios” (NBHL). Este es el mismo término con el que se hace referencia al registro escrito de la ley de Moisés. Aparentemente este versículo sugiere que Josué contribuyó a la escritura del Pentateuco, al menos con algún registro sobre el pacto que hizo ese día con Israel. Sin embargo, no tenemos una evidencia dentro de los libros del Pentateuco que así haya sido. De acuerdo con el The New American Commentary: Joshua, de Broadman & Holman, no existe un registro escrito de los términos del pacto que se hizo ese día en los libros del Pentateuco. Lo que pudo haber pasado es que Josué escribiera unas notas al respecto en alguna copia del libro de la ley que tenía o bien que las hubiera escrito en otro libro, que era llamado “El Libro de la Ley de Dios”. De cualquier forma, Josué 24 nos deja la esencia de lo que ese libro podría haber contenido. El pacto fue sellado de forma simbólica con una piedra que rodaron hasta debajo de un árbol y que dejaron como testigo de lo que los israelitas habían prometido ese día (v. 26).

Los últimos versículos del capítulo (v. 28 – 33) narran la muerte de Josué así como de Eleazar, el sacerdote hijo de Aarón. Y la referencia a la conducta de Israel, “El pueblo de Israel sirvió al SEÑOR durante toda la vida de Josué y de los ancianos que murieron después de él, los cuales habían vivido en persona todo lo que el SEÑOR había hecho por Israel.” (v. 31). El libro siguiente que estudiaremos, Jueces, narra la triste historia de un Israel que mientras tuvo líderes carismáticos y llenos de fe, eran fieles, pero en cuanto perdían ese liderazgo, se hundían en la infidelidad y la rebeldía a Dios.

Hoy terminamos la historia de un gran hombre: Josué. Sin duda, un ejemplo de líder espiritual y valiente para el pueblo de Dios. Hay muchas cosas que imitar y aprender de su carácter y de su corazón, pero si hay una palabra con la que podemos identificarlo es: OBEDIENCIA. Josué fue obediente a Moisés y a Dios en todo y se determinó a convertir en acciones su obediencia, al pie de la letra.

Conclusiones:

  1. Reflexionemos en las bendiciones que hemos recibido de parte de Dios a lo largo de nuestra vida cristiana. Muy probablemente concluiremos que en muchos casos no hicimos nada específico para recibirlas y mucho menos para merecerlas, pero Dios nos las dió. Humanamente hablando, otras personas más capacitadas, talentosas, afortunadas, con mayor capacidad económica o lo que sea, pudieron haber conseguido esas bendiciones. Sin embargo, Dios en su gran amor nos las entregó. Por eso mismo, esforzémonos cada día por ser agradecidos a Dios y mantenernos fiel a Él.
  2. Todos los cristianos debemos entender nuestra responsabilidad personal en nuestro caminar de fe. Si bien los líderes en la iglesia tienen la responsabilidad bíblica de “capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo” (Ef 4.12), el mantenernos fieles a Dios y obedientes a su Palabra es responsabilidad única y exclusivamente NUESTRA. No justifiquemos nunca nuestras decisiones pecaminosas culpando a terceros. Si nos entregamos a la amargura, fue nuestra decisión; si dejamos que la inmoralidad o algún vicio nos dominara de nuevo, nosotros decidimos eso; si descuidadmos nuestra relación con Dios, lo decidimos día a día. Pero también si decidimos ser fieles a Dios hasta la muerte, ¡Dios recompensará nuestra decisión!
  3. Tengamos cuidado con seguir a hombres. No sigamos el ejemplo de Israel, que mientras tuvieron líderes fuertes a su alcance, a duras penas se mantenían fieles a Dios, pero cuando perdieron a esas personas, se descarriaron y se entregaron a la rebelión. Asegurémonos que nuestra fe apunta directamente a Dios y que no importa lo que los hombres hagan o dejen de hacer, nosotros seguiremos siempre viendo hacia el frente, hacia nuestra meta final: estar en el cielo con Jesús un día.

12 Responses to “Día 152”

  1. Javier Flores dice:

    Gracias Arturo cuanto tengo que aprender de Josue su obediencia para DIOS,y poder ser un ejemplo para mi esposa y mis hijos.

  2. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchas Gracias, ciertamente hemos recibido ricas bendiciones, solo por la infinita misericordia y gracia de nuestro Dios todopoderoso. Definitivamente debemos tomar con responsabilidad el cuidar nuestra salvación, como dice en Filipenses 2:12b ..”lleven a cabo su salvación con temor y temblor.

  3. Jorge R. Moreno Peñaloza dice:

    Gracias, Arturo, por ayudarnos a comprender día a día el por que ne nuestros comportamientos y nuestras batallas y a poner la mirada en nuestro líder perfecto como lo es Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

  4. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO POR LOS DEVOCIONALES QUE NOS AYUDA MUCHO EN CRECER ESPIRITUALMENTE EN MADURAR Y CRECER CUANDO UNO ESTA PASANDO POR SITUACIONES DIFICILES EN LA VIDA ES CUANDO REALMENTE CUANDO DEBEMOS APLICAR LO QUE HEMOS APRENDIDO.QUIERO PEDIRLES QUE POR FAVOR SI SE PUEDEN UNIRSE EN ORACION CON MIGO ´PARA QUE MI HIJO REGRESE A LA CASA Y ASEPTE LA AYUDA PARA QUE EL SOLO TOME LA DECISION PARA QUE SE DESINTOSIQUE . GRACIAS POR UNIRSE A LAS ORACIONES.

  5. Claudia Glez. dice:

    Muchas gracias, es un gran reto hacerme responsable de mis decisiones y no depender de otros, veo el corazón de Dios queriendo mi crecimiento y madurez y a la vez alertandome a que esas decisiones sean siempre encaminadas a servirle y serle fiel solo a El y no a hombres.

  6. Sandra Duarte dice:

    Gracias Arturo! Es verdad que Dios en su gran amor nos ha llenado de bendiciones y la mas grande de ellas es nuestra salvaciòn.

  7. PATRICIA REYES AGUILAR dice:

    Hola Arturo muchas gracias es muy inspirante recordar que Dios es quien pelea nuestras batalllas y nos hace victoriosos y que todo lo que tenemos es cierto no hemos tenido que hacer nada extraordinario para tenerlo Dios nos lo ha dado que privilegio tener un Dios tan maravilloso y sin duda necesito aprender a tomar deciciones mirando a Dios y no dependiendo de hombres .Gracias por que realmente ha sido fascinante estudiar de esta manera la biblia me ha ayudado mucho en mi fe en Dios que tengas un buen dia

  8. Lulu tovar dice:

    Muchas gracias Arturo cuanto hay que aprender y cuanto por hacer .y obedecer.que Dios te bendiga

  9. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, me han ayudado mucho los devocionales a confiar en DIOS a pesar de cualquier circunstancia, que francamente, aveces no son como yo quisiera, pero me han ayudado a entender que mi mirada debe estar en DIOS y nada más.

  10. Lupita Herrera dice:

    Hoy terminamos un libro mas de la biblia y la experiencia de poder disfrutarlo es indescriptible. Gracias por ayudarnos ha desmenuzar cada escritura, de aprender lo profundo de cada personaje biblico y permitirnos volar la imaginacion para ver a Moises y/o Josue peleando batallas sabiendo q fueron de carne y hueso como nosotros y toda la esperanza q nos brinda saber q podemos ser como ellos si nos esforzamos por hacer lo correcto delante de Dios. Gracias por la labor titanica de preparar cada dia el blog para q cada uno de nosotros podamos entender y aprender de la palabra de Dios , gracias pq tu labor ed

  11. ESTELA GARCIA dice:

    MUCHAS GRACIAS! ARTURO, APRECIO Y VALORO TANTO TU EXCELENTE TRABAJO PARA EL PUEBLO DE NUESTRO PODEROSO PADRE, ” AYUDA DE GRAN MANERA A MI ALMA”.
    QUE DIOS TE BENDIGA.

  12. Gildardo dice:

    YO Y MI FAMILIA SERVIREMOS AL SEÑOR No podemos responder por las decisiones de otros discípulos, cada uno tiene su propia responsabilidad y debe asumir las consecuencias de sus decisiones, cometemos un erro cuando tratamos de ayudar a las personas de más y no les dejamos tomar decisiones y asumir las consecuencias de las mismas.
    Jos 24:15 Pero si a ustedes les parece mal servir al SEÑOR, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al SEÑOR.

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