Día 325

1 CRÓNICAS 5.18 – 26, 6.3, 6.49, 6.4 – 15, 7.1 – 8.28.

Los pasajes analizados en este día en el libro de Crónicas nos llevan hacia el tema de las geneaologías. Es importante comprender que aunque 1 Crónicas contiene principalmente narrativa histórica que ya analizamos con la vida del rey Saúl y los eventos posteriores, también contiene al inicio una larga lista de información genealógica que fue armada aparentemente después del regreso del destierro a Babilonia, como retrospectiva histórica de los orígenes y el desarrollo del pueblo de Israel (1 Crónicas 9.2). Se cree, como habíamos mencionado anteriormente, que el autor fue el gran maestro Esdras, en la época del regreso del destierro a Babilonia y la reconstrucción de la vida espiritual de la nación de Israel.

Veamos algunos aspectos relevantes de las genealogías que contienen estos pasajes:

  1. El registro del destierro a Asiria del reino del norte (1 Crónicas 5.18-26). Este pasaje contiene la genealogía de las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés. Después de registrar muestras de confianza en Dios durante algunas batallas en la época de la conquista de la tierra prometida (1 Cr 5.20) y de contabilizar botines y número de guerreros, el pasaje nos resume el destino que tuvieron estas tribus: “25 Sin embargo, estas tribus fueron infieles al Dios de sus antepasados. Adoraron a los dioses de las naciones que Dios había destruido. 26 Por eso el Dios de Israel hizo que el rey Pul de Asiria (también conocido como Tiglat-pileser) invadiera la tierra y se llevara cautivos a la tribu de Rubén, a la tribu de Gad y a la media tribu de Manasés. Los asirios los desterraron y los llevaron a Halaj, a Habor, a Hara y al río Gozán, donde se encuentran hasta el día de hoy.” (1 Cr 5.25-26). Para el tiempo en que se escribió 1 Crónicas las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés eran solamente un recuerdo histórico y sus sobrevivientes se encontraban en tierras asirias, en el destierro.
  2. El registro de la línea sacerdotal (1 Crónicas 6.3, 49). El versículo 49 es muy claro, “Solamente Aarón y sus descendientes servían como sacerdotes.” El autor de Crónicas quería dejar muy claro que el plan original de Dios fue que solamente los descendientes de Aarón podían ser sacerdotes, ¡nadie más! Para tiempos en que se escribió 1 Crónicas era importante que el pueblo de Israel se reencontrara con sus fundamentos teológicos más importantes para reconstruir su vida espiritual, después del destierro (eventos que estudiaremos más adelante). La elección de sacerdotes sería una tarea muy importante. Ahora bien, 1 Crónicas 6.4-15 nos muestran quién fue el último sacerdote de la línea original de Aarón hasta el tiempo del exilio a Babilonia: “Seraías fue el padre de Josadac, 15 quien fue desterrado cuando el SEÑOR mandó a los habitantes de Judá y de Jerusalén al cautiverio bajo Nabucodonosor.” Si se iba a reconstruir la línea sacerdotal después del destierro, era importante saber dónde se quedó el árbol genealógico de los verdaderos sacerdotes, descendientes todos de Aarón.
  3. Los registros genealógicos de los descendientes de Isacar, Benjamín, Neftalí, Manasés, Efraín y José. En 1 Crónicas 7.1-8.28 encontramos esta información. Aunque para nosotros puede parecer tedioso leer tanto registro genealógico, recordemos que para la audiencia original era importante recordar sus orígenes, cómo se distribuyeron las tribus en la tierra prometida y el punto de partida para comenzar con la reconstrucción de la vida espiritual de Israel (todo lo estudiaremos más adelante, en los libros de Nehemías y Esdras).

Conclusiones:

  1. Necesitamos encontrar el valor de los registros genealógicos de la Biblia, aunque como hemos mencionado, en nuestra mentalidad occidental actual tengamos la tendencia de “brincarnos” esos pasajes. Busquemos comprender bien el contexto de cada genealogía para apreciarlas más, por alguna razón Dios permitió que estuvieran en la Biblia.
  2. Cuando queremos reconstruír nuestra vida espiritual después de alguna crisis, ayuda mucho siempre recordar nuestros orígenes: nuestros primeros encuentros con la Biblia, las primeras personas que nos ayudaron a acercarnos a Dios, nuestras primeras victorias para Dios y nuestros primeros fracasos, y más. Armemos nuestras propias “genealogías espirituales” y encontremos el valor para nuestra fe actual en ello.
  3. Dios siempre será el Dios de las segundas oportunidades, los nuevos comienzos y las reconstrucciones. Las genealogías de 1 Crónicas nos lo muestran. Están escritas desde una perspectiva de reconstrucción de la vida espiritual de toda una nación, no como mera historia fría. Creamos que mientras podamos arrepentirnos y tengamos vida, Dios siempre tendrá puertas abiertas a la reconstrucción espiritual.

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