Día 98

INTRODUCCIÓN A DEUTERONOMIO.

De acuerdo con el Eerdmans Bible Dictionary, de Eerdmans Publishing Co., el título “Deuteronomio” viene de la traducción griega utilizada en la Septuaginta (LXX), Deuteronomion, que significa “segunda ley o ley repetida”, basado a su vez en Dt 17.18 que dice en hebreo, mišn?h hattôrâ hazz?ô?, “una copia de esta ley”. En la Biblia Hebrea se llama ??lleh hadde??rîm, o “éstas son las palabras”, nombre tomado de las palabras iniciales del capítulo 1 de Deuteronomio. Es importante señalar que este libro no es grupo de leyes distintas a las que ya se habían transmitido hasta el libro de Números, sino más bien es una expansión y a veces una reinterpretación de las leyes dadas por Dios en el Sinaí para su pacto, el cual fué renovado durante este libro de Deuteronomio.

DEUTERONOMIO 1 – 3.

El v. 1 del capítulo 1 nos dice, “Estas son las palabras que Moisés dirigió a todo el pueblo de Israel cuando se encontraba en el desierto, al oriente del río Jordán.” El texto nos ubica en la posición geográfica donde se encontraban los israelitas cuando se dijeron las siguientes palabras del libro. Estaban justo donde terminó Números, a punto de cruzar el río Jordán hacia la tierra prometida.

Otro detalle interesante está en los v. 2 – 3, “??2 Por lo general, sólo lleva once días viajar desde el monte Sinaí hasta Cades-barnea, siguiendo la ruta del monte Seir. 3 Sin embargo, cuarenta años después de que los israelitas salieron de Egipto…” Este pasaje nos indica que para un individuo o un grupo pequeño llevaba solo once días cubrir el territorio necesario hasta llegar con la frontera de la tierra prometida. Pero debido a su pecado en Números 14, Dios los condenó a viajar 40 años en el desierto hasta que murieran todos los adultos rebeldes. Y justo el v. 3 menciona esto, ya estaban los 40 años cumplidos y Moisés estaba a punto de dar un discurso. Por su pecado, Israel convirtió 11 días de viaje en 40 años.Algo curioso es que lo mismo pasa con nosotros, podemos hacer tan largo como queramos nuestro caminar de fe. Nuestras decisiones con respecto a nuestra fe tienen consecuencias, buenas o malas.

El v. 5 del capítulo 1 nos dice, “Moisés les explicó con mucho cuidado las siguientes instrucciones que el SEÑOR había dado”, y a partir del mismo durante los siguientes 3 capítulos Moisés hace un recuento de muchas cosas que les habían sucedido desde que partieron del monte Sinaí y levantaron al campamento hasta que llegaron a las llanuras de Moab, justo antes de cruzar el río Jordán. Si leemos el texto con detalle, nos daremos cuenta que son memorias de los eventos relevantes que vivieron en ese período de 40 años de vagar por el desierto. Recordaremos muchos de ellos porque ya los estudiamos previamente. Sin embargo, hay algunos puntos que vale la pena mencionar que no estaban en los relatos originales en los libros anteriores del Pentateuco o que complementan de alguna forma los mismos relatos:

  1. Las palabras que Moisés les dijo a los israelitas justo antes de levantar el campamento cuando estaban en el Monte Sinaí: “¡Pero ustedes son demasiado peso para llevar! ¿Cómo puedo lidiar con tantos problemas y discusiones entre ustedes?” (v. 12). Podría ser que se refiriera al evento cuando el suegro de Moisés le aconsejó en Éx 18.17–21 (NVI), “17 —No está bien lo que estás haciendo—le respondió su suegro—, 18 pues te cansas tú y se cansa la gente que te acompaña. La tarea es demasiado pesada para ti; no la puedes desempeñar tú solo… 21 Elige tú mismo entre el pueblo hombres capaces y temerosos de Dios, que amen la verdad y aborrezcan las ganancias mal habidas, y desígnalos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas.” El relato de Éxodo omite decir que Moisés habló aquellas palabras con el pueblo, solo dice que Jetró se las dijo, pero vemos como el relato de Deuteronomio complementa el de Éxodo.
  2. Esta no fue la única vez que Moisés dijo algo así. Lo repitió en el evento de Num 11.10-17, estando en el desierto de Parán. Parece que fue un sentimiento que repetidas veces Moisés expresó. Y pues realmente tenía razones para decirlo ya que el pueblo era realmente muy grande y ningún hombre podría dirigir a tanta gente, ni antes ni ahora en la iglesia cristiana moderna. Repartir las cargas del liderazgo entre varios siempre es una buena estrategia.
  3. Otro detalle relevante está en “??22 »Sin embargo, todos ustedes se acercaron y me dijeron: “Primero enviemos espías a que exploren la tierra por nosotros. Ellos nos aconsejarán cuál es la mejor ruta para tomar y en qué aldeas entrar”.    ??23 »Me pareció una buena idea, así que elegí a doce espías, uno de cada tribu.” (v. 22 – 23). El relato original en Num 13 dice más bien “1El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 2“Envía unos hombres a que exploren la tierra de Canaán, que yo voy a dar a los israelitas. Envía de cada tribu a uno que sea hombre de autoridad.” (v. 1-2, DHH-LA). ¿Qué sucedió entonces? ¿Dios los envió o el pueblo se lo pidió a Moisés? ¿Esta es una evidencia de una contradicción bíblica? No, pudieron haber sido ambas cosas: primero el pueblo se lo pidió a Moisés, a él le agradó la idea y después Dios se la confirmó. No hay problema con esto.
  4. Parte de la rebelión de los israelitas después de ese evento se registró como: “Se quejaron dentro de sus carpas de campaña y dijeron: “Seguro que el SEÑOR nos odia. Por eso nos trajo desde Egipto, para entregarnos en manos de los amorreos para que nos maten.” (v. 27). Llegaron a afirmar que Dios los odiaba. Otra ofensa extra a las que ya teníamos conocimiento que los israelitas dijeron ese día.
  5. La queja de Moisés del castigo que recibió de parte de Dios: “»Además, el SEÑOR se enojó conmigo por culpa de ustedes. Me dijo: “Moisés, ¡tú tampoco entrarás en la Tierra Prometida!” (v. 37). Asegura por culpa de ellos él no entraría a la tierra prometida. De alguna forma así fue, como sabemos, Moisés se cansó del pueblo rebelde y necio y se entregó a su naturaleza humana, desobedeciendo a Dios.
  6. En el capítulo 2, versículo 3, el texto afirma que Dios dijo, ““Ya han estado vagando lo suficiente por esta zona montañosa; ahora diríjanse al norte.” Para ese punto, cuando habían sido enviados de regreso al Mar Rojo, y anduvieron vagando por ahí, Dios decidió que ya era suficiente y ordenó el regreso al norte. Ya habían pasado el período de castigo.
  7. En los versículos 5 y 9 Dios les dio instrucciones que previamente no habíamos leído: que no molestaran ni a los edomitas ni a los moabitas, porque eran descendientes de Efraín y Lot respectivamente, y Dios no permitiría que tomaran “ni un metro cuadrado” de esas tierras. Dios estaba cuidando la sobrevivencia de los descendientes y parientes de Abraham también.
  8. El cuidado de Dios en el desierto. El v. 7 dice, “En estos cuarenta años, el SEÑOR su Dios los ha acompañado, y no les ha hecho falta nada”. A pesar de estar pagando por sus pecados, Dios no abandonó a los israelitas en su vagancia en el desierto y siempre les dio lo necesario para que sobrevivieran.
  9. Los versículos 14 al 15 nos confirman que durante el viaje murieron todos los que deberían morir, “??14 »¡Treinta y ocho años pasaron desde que partimos por primera vez de Cades-barnea hasta que cruzamos finalmente el arroyo Zered! Para entonces, todos los hombres con edad suficiente para ir a la guerra habían muerto en el desierto…”
  10. El v. 29 dice, “Los descendientes de Esaú, que viven en Seir, nos permitieron pasar por su tierra, y lo mismo hicieron los moabitas, que viven en Ar.” Los parientes lejanos de los israelitas los respetaron también y les permitieron cruzar por su tierra, pero no así Sehón, rey de Hesbón, a quienes los israelitas atacaron y derrotaron. De hecho, la conquista comienza justo con él y su reino, y el v. 30 afirma que “el Señor… hizo que Sehón se pusiera terco y desafiante, a fin de ayudarlos a derrotarlo”.
  11. En el capítulo 3, versículo 11, mientras Moisés recordaba cómo derrotaron a Og, rey de Basán, hay una nota curiosa con respecto a él: “(Og, rey de Basán, fue el último sobreviviente de los gigantes refaítas. Su cama era de hierro y tenía más de cuatro metros de largo y casi dos de ancho. Aún hoy se puede ver en la ciudad amonita de Rabá)” ¿Una cama de cuatro metros de largo? ¿Era posible esto? El comentario The New Manners and Customs of the Bible, de Bidge-Logos Publishers, dice al respecto que es posible que su cama tuviera en realidad la forma de un sarcófago de hierro que estaría destinado también a ser puesto en su tumba, otros estudiosos dicen que tal vez su cama era un monumento que funcionaba como cama. Sea cual sea la explicación, el tamaño de este rey era muy alto para el estándar del pueblo de Israel.
  12. La fe que Moisés le inyectaba a Josué mientras todavía estaba con él, “??21 … le di a Josué la siguiente orden: “Tú viste con tus propios ojos todo lo que el SEÑOR tu Dios les hizo a esos dos reyes. Él hará lo mismo con todos los reinos situados al occidente del Jordán. 22 No tengas miedo de esas naciones, porque el SEÑOR tu Dios peleará por ustedes”. (v. 21-22).
  13. En los versículos 25 al 27 tenemos un evento que no habíamos escuchado antes. Moisés hizo la siguiente oración ya que sabía que Dios lo había castigado: “??25 Te pido por favor que me permitas cruzar el Jordán para ver esa tierra maravillosa que hay del otro lado… ??26 »Pero el SEÑOR estaba enojado conmigo por culpa de ustedes y no quiso escucharme. “¡Ya basta! —exclamó—. Ni una sola palabra más sobre ese asunto. 27 Pero sube a la cima del monte Pisga y mira la tierra en todas las direcciones. Mírala bien, pero no cruzarás el río Jordán.” Seguramente nos conmueve ver a un Moisés tratando de obtener una oportunidad de Dios, pero el Señor ya había determinado su voluntad. Pero es interesante la orden que le da, “¡Ya basta…. Ni una sola palabra más…” Tal vez, si Moisés hubiera insistido, hubiera logrado que Dios se compadeciera y le diera la oportunidad. De hecho, le permitió ver toda la tierra prometida desde la cima de un monte.

Así terminamos este recuento de los 40 años de travesía de Israel en el desierto. Buenos capítulos para comenzar el último libro del Pentateuco con la memoria actualizada en la historia.

Conclusiones:

  1. El plan original de Dios no era que el viaje de Egipto a la tierra prometida durara 40 años, pero los israelitas por su pecado generaron que Dios cambiara de parecer y alargara el viaje. Pensemos en nuestro propio viaje de fe. A veces, por nuestra inmadurez, nuestras debilidades, nuestro orgullo o cualquier otro obstáculo personal, alargamos innecesariamente nuestro viaje de fe al punto que tardaremos más tiempo en llegar de un punto de crecimiento espiritual a otro de lo que normalmente hubiera tomado. ¿Te ha pasado? Aprendamos la lección del Éxodo y busquemos corazones nobles y moldeables para cambiar más rápidamente.
  2. El liderazgo del pueblo de Dios a largo plazo no está diseñado para que sea llevado por un solo hombre. Tarde o temprano la organización de liderazgo debe madurar para llegar a un trabajo compartido, un enfoque más de equipo y no de un hombre haciendo todo. Tanto en el AT sucedió esto como también en la iglesia primitiva en el NT. Aspiremos a liderazgos más compartidos, trabajo en equipo, y muchos usando sus dones y talentos para aportar su parte en la construcción del pueblo de Dios.
  3. La compasión de Dios y su cuidado se sigue mostrando aún en épocas de disciplina. Es interesante que Dios no descuidó a su pueblo durante los 38 años que vagaron en el desierto después del castigo que les impuso. Siempre estuvo pendiente de ellos para que no les hiciera falta nada. Así es en nuestra vida cristiana, especialmente si estamos en tiempos de disciplina de Dios: no nos abandona, no nos deja y nos sigue cuidando, pero quiere que aprendamos la lección.
  4. Cuidemos las palabras que podemos llegar a decir a Dios o respecto de Dios cuando estamos pasando algún momento emocional difícil. Cosas como “-Tal vez Dios no me ama” o “-No le importo a Dios” o “Dios me odia”, son frases impulsivas que provienen de un corazón dominado por sus emociones negativas y que está olvidando todo lo bueno que Dios le ha mostrado. No caigamos en el mismo error que los israelitas.
  5. Aprendamos del corazón humilde de Moisés. A pesar de tener ya dictada su sentencia por su pecado, intentó acercarse a Dios para convencerlo pero al ver una negativa, decidió obedecer y no insistir más. Hay momentos cuando Dios nos dice, “NO”. Aprendamos a identificarlos, aceptarlos y no entrar en un modo de berrinche, como niños pequeños que no reciben lo que quieren cuando lo quieren. Dios tiene su tiempo y su momento para todo.

10 Responses to “Día 98”

  1. blanca dice:

    GRACIAS ARTURO POR EL NUEVO LIBRO QUE VAMOS ALEER POR QUE NOS INSPIRA MUCHO Y SOBRE LO QUE DIOS SAVE PARA NOSOTROS SI ES CIERTO EL SAVE YO ESTOY PASANDO POR UN MOMENTO MUY DIFICIL DE MI VIDA PERO NO ME DOY POR VENCIDA POR QUE CONFIO EN EL SEÑOR Y SE QUE EL TIENE UN PLAN PERFECTO PARA MI Y MI FAMILIA MIREMOS TODO LO BUENO QUE DIOS HACE POR NOSOTROS . DIOS TE BENDIGA.

  2. Adriana Casas dice:

    Lindo dia a todos,
    gracias Arturo!!!

  3. Guillermo Victoria Canchola dice:

    Arturo gracias por el analisis del dia de hoy, cada dia aprendo algo nuevo.

  4. Paolo dice:

    Increible!!!
    Gracias hermano.

  5. RUTH SALOME dice:

    Wooow no lo puedo creer ya estamos con un nuevo libro .. muchas gracias he aprendido mucho pero las conclusiones del dia de hoy han impactado mi corazon… me hacen ver cuanto debo de crecer.. madurar demasiados retos me he sentido desnuda espiritualmente … pero muchas gracias.. por cada una de ellas..

  6. muerto dice:

    Gracias por tu clase, pero en la fracción 7 del capítulo 2, versículo 5 9 dice: no molestar a edomitas y moabitas, porque son descendientes de Efraín y Lot; creo que debe de decir Esaú en vez de Efraín. Tal vez esté equivocado.

  7. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo que Dios te bendiga

  8. Vicky dice:

    Wow Arturo muchisimas gracias por guiarnos en aprender mas profundamente la palabra de Dios, es muy constructivo para mi vida. Gracias…. DTB
    “Aprendamos del corazón humilde de Moisés. A pesar de tener ya dictada su sentencia por su pecado, intentó acercarse a Dios para convencerlo. Dios tiene su tiempo y su momento para todo.”

  9. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo por seguir tu este plan de Dios para nuestra enseñanza, es tan grato comprobar como el Señor hace hincapié y repite sus mandatos tanto en el A.T. como en N.T para que grabemos en nuestra mente y corazon y así también con su ayuda siempre sean utilizados cuando estemos desviándonos.
    Es increíble comprobar el inmenso amor del Señor y también su firmeza en las decisiones, firmeza que es muy necesaria para que tomemos en serio nuestro pecado y nos arrepintamos a tiempo.
    Sobre el iderazgo es super necesario el compartirlo y el trabajar en equipoi siempre guiados por la palabra del Señor y por su espiritu.
    Gracias Arturo

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