Día 68

LEVÍTICO 15.

Continuando con las regulaciones sobre enfermedades que volvían a la persona “ceremonialmente impura”, el capítulo 15 trata enteramente con el asunto de flujos anormales en la zona de genitales de hombres o mujeres y también con el asunto de la cuestión de las relaciones sexuales y la pureza ceremonial. Analizemos los detalles más relevantes:

  1. El v. 2 en la NTV aparece como “cualquier hombre que tenga una secreción corporal es ceremonialmente impuro”, mientras que otras versiones presentan el texto como “Cualquier varón que emita flujo seminal de su miembro viril” (BTX), “Cuando un hombre sufra de flujo de su miembro” (DHH-LA) y la TLA es más directa al decir “«Todo hombre que tenga una infección en su pene”. Una nota literaria importante aquí es que algunas versiones prefieren utilizar eufemismos en ciertos pasajes, es decir, substituir un término o frase que tiene connotaciones desagradables por otro más aceptable para disimular un poco su crudeza. Es una figura retórica a la que se recurre en la literatura normalmente.
  2. El punto entonces en cuestión en los versículos 1 al 15 es cualquier tipo de infección o enfermedad que el hombre presentara y cuyos síntomas fueran un flujo anormal de su miembro. Nuevamente la persona en cuestión quedaría impura y se seguiría todo un proceso para la purificación del mismo. Este incluía lavados con agua tanto de la persona como de cosas que tocó o incluso de personas que tocó o a las que escupió. Llama la atención el v. 11, “Si el hombre toca a alguien sin primero haberse enjuagado las manos”. Una vez que el hombre sanara había un período de 7 días y hasta el octavo presentaría sus ofrendas al sacerdote para su purificación ritual. Ahora, ¿a qué enfermedades podría referirse? De acuerdo al Commentary on the Old Testament, de Hendrickson Publishers, era probable que fueran gonorrea, blenorragia uretral o uretritis.
  3. Los v. 16 al 17 tratan con flujos naturales del hombre, no por enfermedad sino ordinarias, y aquí la reglamentación no es un período de purificación y ofrendas, sino simplemente lavarse y esperar.
  4. Los versículos 18 al 24 tratan con el aspecto de las relaciones sexuales normales, el tiempo cuando mujeres estuvieran en su período de menstruación normal y relaciones sexuales con mujeres que estuvieran en su período. En todos los casos solo se requería un proceso de limpieza con agua y de espera por un período limitado para quedar puros ceremonialmente otra vez. No se requerían sacrificios especiales. Sin embargo, es necesario notar la condición de impureza ritual en que quedaban las personas que las llegaban a tener, y esto quiere decir que no se podían presentar en el tabernáculo para adorar a Dios junto con el resto del pueblo. Con esta medida Dios no estaba condenando las relaciones sexuales legales como algo pecaminoso (más adelante Dios se encargará de detallar este aspecto). El Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, menciona que con esta medida quedaba claro que las relaciones sexuales estaban prohibidas totalmente en el área del tabernáculo (ya que la gente las tenía ni siquiera se podía acercar al mismo). Dios quería de esta manera separa la idea del sexo y el tabernáculo para que los israelitas no se confundieran con los rituales cananeos de la gente que vivía en la tierra prometida, donde precisamente era la práctica del sexo ritual la base de la adoración a Baal, el dios de la tormenta, para cuestiones de fertilidad de la tierra.
  5. Los versículos 25 al 30 tratan con el caso de una mujer que presentara un flujo de menstruación anormal: “Si una mujer tiene durante muchos días un flujo de sangre que no está relacionado con su período menstrual, o si el sangrado continúa más tiempo de su período normal, es ceremonialmente impura” (v. 25). En este caso se trataría como un estado de impureza ritual que requería un sacrificio, como en el caso de las enfermedades de los hombres.
  6. El capítulo concluye en el v. 31 con esto, “Así es cómo ustedes protegerán al pueblo de Israel de la impureza ceremonial. De lo contrario, ellos morirían, porque su impureza contaminaría mi tabernáculo que está en medio de ellos.” Antes que pensemos que estas regulaciones son exclusivamente para cuestiones de higiene y salud personal (para evitar expansión de enfermedades venéreas tal vez), el v. 31 nos invita a pensarlo 2 veces. En realidad no se trataba solamente de eso, como dice el Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, “A pesar de que Israel entendiera o no estos principios de higiene, la práctica de la purificación promovía una mejor salud mediante la reducción de la transmisión de enfermedades. Sin embargo, mantenía su propósito principal de enseñar a Israel que Dios es santo y quiere para sí un pueblo santo. La enfermedad y la inmundicia tienden al desorden, el deterioro y la muerte, lo contrario de la santidad, la integridad y la salud que Dios quiere que su pueblo disfrute en toda dimensión de su vida.” No solo era higiene, era una cuestión ritual, una cuestión espiritual y que tenía que ver con mantener un pueblo santo para un Dios santo.

Conclusiones:

  1. ¿Qué reflexión nos deja este capítulo? ¿Qué aplicación podemos encontrar para nuestra vida en el mundo moderno? Pienso primero que la idea de acercar la salud física con la salud espiritual. No quiere decir que todos los que sufrimos de enfermedades crónicas estamos mal espiritualmente (una idea que en el S. I d. C. estaba muy extendida), sino más bien que entendamos que Dios quiere que nos cuidemos físicamente como parte de una vida entregada a él y que aspiremos a un nivel de salud adecuado. ¿Cómo andamos en nuestra salud? Valdría la pena comenzar a ver nuestra salud física desde un punto de vista espiritual también, ¿no crees?
  2. Segundo, que Levítico sigue revelando inspiración divina de las Escrituras con estas regulaciones sobre los hombres y mujeres. Dios conoce mejor que nadie las diferencias físicas y funcionales entre hombres y mujeres y Él sabía que era lo mejor para que los israelitas se mantuvieran sanos y puros ritualmente al mismo tiempo en su estancia en el desierto.
  3. Finalmente, creamos que Dios quiere que disfrutemos de una vida saludable y plena. No siempre es posible esto, especialmente si llegamos a Cristo con algún problema de salud previo o si se desarrolló alguno en el camino; pero es nuestro deber hacer nuestro mejor esfuerzo por mantener el mejor nivel de calidad de vida que podamos, cuidándonos de los excesos o la alimentación indebida. ¡Meditemos en esto y tomemos decisiones para mejorar nuestra salud en la medida de nuestras posibilidades! A veces lo único que falta es un poco de disciplina.

6 Responses to “Día 68”

  1. ESTELA GARCIA dice:

    BUEN DIA ARTURO, MUCHAS GRACIAS POR TODO TU GRAN TRABAJO, LA VERDAD ME AYUDA!! EN MI CRECIMIENTO ESPIRITUL.
    EN CUANTO AL TEMA DEL DIA DE HOY, QUISIERA APROVECHAR ESTE MEDIO PARA INVITAR A TODOS A LAS CONFERENCIAS DE LA SALUD INTEGRAL(fisica, mental, emocional y Espiritual) EL PROXIMO SABADO 16 EN EL SALON PITAGORAS. GRACIAS!!!

  2. José Luis Teja Juárez dice:

    Gracias nuevamente Arturo. 😀

  3. Minelia M.H. dice:

    Cuanto aprecio que Dios siempre piense en nuestro bien estar.
    Muchas gracias Arturo.

  4. Astrid dice:

    Buenos días Arturo, gracias por estas reflexiones e investigación. Es de gran ayuda, dado que mucha gente cuestiona la inspiración divina de la Biblia al leer este tipo de instrucciones, confundiendo estos preceptos de higiene y salud físico-espiritual con machismo y discriminación a la mujer.

  5. blanca dice:

    si que me ayudo mucho a ponerme a pensar que de verdad tenemos que cuidarnos en nuestra salud fisica y espiritaual por que todo ba agarrado de la mano para nuestro provecho y los de nuestra familia. GRACIAS.

  6. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, como siempre el Señor acentuando el tema de la santidad, es importantisimo respetar al Señor en su total dimensión y las cosas sagradas estipuladas por el, así como también es super importante cuidar de nuestra salud pues obviamente con buena salud podremos entregar más servicio y desarrollar mejor los dones que no hayan sido dados.
    Gracias es un tema el de la salud, el sobre peso sobretodo en muchos de nosotros causa estragos lentamente, yo debo cuidar y bajr mi peso debido al tema de la columna que además afecto mi vida espiritual, estoy recuperándome y este estudio me desafía y aclara cuanto el Señor desea que cuide mi salud.
    Nuevamente gracias Arturo.

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