Día 279

2 CRÓNICAS 32.1 – 23, 2 REYES 18.13 – 19.37, ISAÍAS 36.1 – 37.38.

Después de haber analizado bastante material profético, ahora toca el turno regresar a la narrativa histórica de los eventos que estaban sucediendo en la época. Y especialmente el evento que hoy analizaremos fue tan importante que quedó registrado en 3 libros: 2 Crónicas, 2 Reyes e Isaías.

Tomando en cuenta la lectura de los pasajes que corresponden a este día, si analizamos toda la información como una sola pieza, podemos encontrar los siguientes puntos relevantes:

  1. La decisión asiria de invadir Judá. La Biblia registra que “En el año catorce del reinado de Ezequías, Senaquerib, rey de asiria, atacó a las ciudades fortificadas de Judá y las conquistó.” (2 R 18.13). Esta fecha corresponde al 701 a.C. ¿Por qué sucedió esta invasión? Recordemos que en 2 Reyes 18.7 dice de los primeros años de reinado de Ezequías, “Se rebeló contra el rey de Asiria y se negó a pagarle tributo.” Y aunque el rey de Asiria en esa época era otro (Salmanasar), ese imperio no olvidó la rebeldía mostrada por Ezequías. Años después a manos de su nuevo rey Senaquerib se cobrarían esa cuenta pendiente.
  2. Los tratos falsos del rey de Asiria. Cuando Ezequías supo cómo los asirios habían comenzado su ataque sobre las ciudades fortificadas de Judá con mucho éxito (2 R 18.13, 2 Cr 32.1), tuvo temor y le ofreció un trato al rey asirio que consistía en pagar un tributo especial para que los dejara tranquilos. El problema fue que aunque Ezequías pagó un precio muy alto, incluso saqueando el oro y la plata del templo de Jerusalén, el rey asirio no cumplió su promesa y mandó su ejército contra Jerusalén (2 R 18.17). Ya lo había anunciado el profeta Isaías que el rey asirio era traicionero y efectivamente sucedió así. El pueblo de Dios en Jerusalén se encontraba entonces desamparado ante uno de los ejércitos más poderosos del mundo.
  3. El liderazgo de Ezequías. En 2 Crónicas 32.5 – 8 podemos observar el liderazgo que Ezequías mostró ante la adversidad que tenían enfrente: esforzándose en reparar la muralla de la ciudad, construyendo otra, fabricando armas y escudos, dando ánimos a los soldados, y enfocando la fe de la gente en Dios. ¿Cuál fue el resultado? “Las palabras de Ezequías alentaron en gran manera a la gente.” (2 Cr 32.8). Ezequías definitivamente manejó un liderazgo espiritual y efectivo ante tanta presión que estaba experimentando tanto él como su pueblo. No permitió que las malas noticias terminaran con su ánimo ni con su determinación a seguir adelante. Un buen ejemplo para todos los que servimos dirigiendo el pueblo de Dios de alguna forma.
  4. La tremenda arrogancia del rey Senaquerib de Asiria. Los 3 libros contienen el relato de las amenazas que envía Senaquerib y es casi idéntico: 2 Crónicas 32.9 -19, Isaías 36.4-22, 2 Reyes 18.19-37. Resulta impresionante entender el nivel de arrogancia que manejaba Senaquerib: a) revelando primero su ignorancia al afirmar que Ezequías había destruido los altares y los santuarios de Dios (Isaías 36.7) cuando en realidad Ezequías destruyó los altares paganos que extraviaban a Judá, b) tratando de minar la confianza en Dios de la gente pidiéndoles que no le creyeran a Ezequías cuando les decía que Dios los libraría (Is 36.13-15), c) cometiendo su máximo error al decir, “¿Acaso los dioses de cualquier otra nación alguna vez han salvado a su pueblo del rey de Asiria?…  ¿Algún dios libró a Samaria de mi poder? 20 ¿Cuál de los dioses de alguna nación ha podido salvar alguna vez a su pueblo de mi poder? ¿Qué les hace pensar entonces que el SEÑOR puede librar a Jerusalén de mis manos?” (Is 36.18-20), y d) no paró ahí sino que continuó enviando cartas burlándose de Dios, insultándolo y menospreciándolo (2 Cr 32.16-17) e incluso le pidió a Ezequías que no dejara “que tu Dios, en quien confías, te engañe con promesas de que Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria.” (Is 37.10). La arrogancia del rey Senaquerib era exagerada y Dios no dejaría pasar por alto todas sus inútiles palabras, recibiría una gran lección.
  5. La humillación de Ezequías y de sus súbditos. ¿Cómo reaccionó el rey Ezequías ante tales amenazas? ¿Qué hicieron sus jefes y comandantes? Los 3 libros nos muestran el corazón del rey Ezequías cuando decidió humillarse ante Dios: a) se rasgó la ropa, se vistió de tela áspera y entró al templo a buscar a Dios (Is 37.1), b) mandó a sus funcionarios a buscar a Isaías para pedirle intercesión ante Dios (2 R 19.2), c) cuando recibió una última carta de Senaquerib fue al templo y desplegando la carta ante Dios hizo una conmovedora oración (Is 37.14-20). Ezequías no respondió con pánico ni tampoco con orgullo contra Senaquerib. Más bien fue real con la situación y reconociendo que él humanamente no podía ganar la confrontación, fue a humillarse ante su Dios y dejar todo en sus manos. ¡Un gran ejemplo para nosotros los creyentes modernos de lo que debemos hacer cuando enfrentamos situaciones imposibles! Recurramos a nuestro Dios que tiene mucho poder para librarnos y ayudarnos siempre, pero hagámoslo con mucha humildad.
  6. La respuesta inmediata de Dios. Ante la primera muestra de humillación del rey Ezequías, Dios le mandó decir a través de Isaías que no se alterara porque Dios mismo actuaría en contra del rey asirio enviándole un mensaje que lo sacaría de la escena y después moriría (Is 37.5-7). Efectivamente sucedió así, ya que enmedio de la campaña contra Judá, Senquerib tuvo que salir de la zona para atender un rumor de que un rey africano lucharía contra él, pero dejó a su ejército y sus comandantes para continuar con el ataque a Jerusalén. Ahora, ante la última carta de Senaquerib y la sincera y vulnerable oración de Ezequías, nuevamente a través de Isaías, Dios anunció anunció que le pediría cuentas a Senquerib por mostrar su arrogancia contra Él y el castigo que le impondría por desatar su furia contra el Señor de los Ejércitos (Isaías 37.21-35). Literalmente Dios le dijo al rey asirio, “Por esa furia en mi contra y por tu arrogancia, que yo mismo oí, te pondré mi gancho en la nariz y mi freno en la boca. Te haré regresar por el mismo camino por donde viniste” (Is 37.29). Además, claramente Dios anunció que ningún soldado asirio entraría en Jerusalén y ni siquiera una sola flecha sería lanzada contra la ciudad (Is 37.33). Todo sucedió tal como Dios lo anunció, ¡y esa misma noche! Dios envió un ángel que mató 185,000 soldados asirios, obligando a Senaquerib a regresar a su tierra, donde sus propios hijos lo mataron (Is 37.36-38). El rey asirio se sentía en control de la situación pero Dios le dejó claro que no era cierto, sino que Dios era quien estaba en control de todo, aún del hecho de que pudo tomar algunas ciudades de Judá (2 R 19.25). Eso lo permitió para infundir temor en los habitantes de Judá y para que se sintieran vulnerables (2 R 19.26), pero hasta ahí llegaría Senquerib. La arrogancia humana nunca queda sin castigo, Dios está pendiente de todas las palabras arrogantes y orgullosas de los seres humanos, especialmente las que son contra Él, su Palabra y su voluntad.

De acuerdo con La Biblia de Estudio Arqueológica, existen varias piezas antiguas que confirman la invasión asiria a Judá. Son las siguientes:

1. Los relieves de Laquis. Son 12 losas de piedra que fueron descubiertas en 1850 con relieves de la victoria de Senaquerib sobre la ciudad fortificada de Laquis, en Judá (2 Reyes 18.13-15). Aunque solo son fragmentos que se cree que eran parte de un mural de al menos 2.4 m. de alto x 24.4 m. de largo, contienen imágenes impactantes de la maquinaria de guerra asiria y de su crueldad contra los pueblos vencidos: maquinaria de asedio, arqueros y tiradores, prisioneros en fila para su deportación y el empalamiento de otros más. Aquí algunas imágenes de los relieves de Laquis.

Relieves Laquis 1Relieves Laquis 2

2. El prisma de Senaquerib. Es un monumental cilindro con un texto registrado en acadio donde se relata la campaña contra Palestina en el 701 a.C. Describe el avance de los asirios contra Fenicia y Filistea y rumbo hacia Jerusalén. No registra lo que sucedió en Jerusalén realmente y la forma en que Dios mismo los derrotó, sino se limita a decir que Senaquerib logró hacer callar a Ezequías “como a un pájara en jaula”, y en ningún momento afirma haber capturado la ciudad. Los estudiosos creen que esa frase constituye una admisión implícita de su fracaso en capturar Jerusalén y concuerda con el relato bíblico. Aquí tenemos una ilustración de la pieza contenida en el recurso Faithlife Study Bible Infographics, de Logos Bible Software.

Prisma de Senaquerib

Conclusiones:

  1. Aprendamos a no confiar en los hombres. Ezequías reaccionó con temor y confianza en Dios hasta que se dio cuenta que no fue buena idea depositar su confianza en Egipto ni rebelarse contra Senaquerib. No esperemos a ver cómo los hombres nos fallan, nos decepcionan o nos abandonan para aceptar que es un error buscar refugio en ellos en lugar de buscarlo en Dios primero.
  2. Aprendamos también las lecciones de liderazgo de Ezequías. Cuando las cosas vayan mal y la situación esté difícil, no perdamos el ánimo y no dejemos de motivar a los demás a seguir poniendo su mirada en Dios y no en las circunstancias. ¡Es en las dificultades donde se ve la calidad de nuestro liderazgo!
  3. Dios está pendiente de toda palabra arrogante y orgullosa de los hombres y no las dejará sin consecuencias. Hay personas en este mundo que se atreven a hablar como Senaquerib, pero es solo cuestión de tiempo para que entiendan que no son nadie para tratar así al Dios Creador del Universo. Tarde o temprano se tendrán que comer sus palabras en las circunstancias que enfrenten.
  4. Dios responde rápidamente ante nuestra humillación y sinceridad. Tal vez hoy estamos enfrentando alguna situación imposible. Tal vez es necesario que llevemos nuestra “carta” ante Dios y la despleguemos ante su presencia de rodillas, reconociendo lo inútiles e incapaces que somos de encontrar una solución, quebrantándonos ante Él y dejando el asunto en sus manos. ¡Dios nunca menosprecia este tipo de oraciones! Él enviará una respuesta de alguna manera y por algún canal.

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