Día 308

EZEQUIEL 11.1 – 13.23.

El capítulo 11 del libro de Ezequiel contiene la última parte de la visión en la que Dios se llevó al profeta a la ciudad de Jerusalén. Recordemos que aunque físicamente estaba en Babilonia junto con los desterrados, en forma de visión Dios lo transportó a Jerusalén para que pudiera presenciar los pecados terribles que cometían tanto los dirigentes como el pueblo. Veamos algunos aspectos importantes de esta última fase de la visión:

  1. El poder de Dios para observar los pensamientos humanos. Dentro de las palabras de juicio que Dios le envió a los 25 hombres prominentes de Jerusalén (11.1-13), encontramos la siguiente expresión que Él mismo dijo: ““Yo sé lo que ustedes hablan, porque conozco cada pensamiento que les viene a la mente.” (Ez 11.5). Dios no solamente estaba juzgando las acciones sino también los pensamientos que estaban originando las acciones, como lo dice en el v. 2, “«Hijo de hombre, estos son los hombres que piensan hacer maldades y dan consejos perversos en esta ciudad.” Recordemos que Dios está atento no solamente a las acciones de los hombres, sino también a sus pensamientos. Cuidemos nuestra mente todos los días, ya que el Señor Todopoderoso que conoce los pensamientos está observando.
  2. El mensaje para los desterrados (11.14-21). A ellos Dios les mandó un mensaje de esperanza diciéndoles, “yo seré un santuario para ustedes durante su tiempo en el destierro.” (v. 16). A través de las penalidades del destierro, Dios esperaba que su pueblo cambiaría su corazón hacia Él y que cuando llegara el tiempo de regresar a su tierra, ellos estarían en las siguientes condiciones: a) removerían toda la idolatría del país (v. 18), b) Dios les daría “integridad de corazón” y un “espíritu nuevo” (v. 19), c) el “terco corazón de piedra” sería removido y cambiado por un “corazón tierno y receptivo”, d) así podrían ser “verdaderamente” el pueblo de Dios (v. 20). Dios estaba prometiendo una renovación espiritual y moral completa para aquellos miembros de su pueblo que lo buscaran sinceramente durante el destierro y se humillaran ante Él. En la Biblia, generalmente los reavivamientos espirituales vienen después de tiempos difíciles y de la humillación ante el Señor. Dios siempre tiene poder para renovar nuestros corazones y poner en nosotros de nuevo la integridad, la ternura y una actitud receptiva hacia su Palabra. Lo único que necesitamos hacer es humillarnos ante Él y buscarlo de todo corazón.

En el capítulo 12 Dios nuevamente le pide a Ezequías llevar a cabo acciones simbólicas a manera de profecía sobre eventos próximos:

  1. En esta ocasión, Dios le pidió simular un destierro delante de los desterrados. Suena extraño pero así fue. A pesar de que tanto él como sus compañeros ya estaban en el destierro, a través de esta simulación Dios envió un mensaje con respecto al rey Sedequías y para todo el pueblo (v. 10). El anuncio profético era claro: “»Hasta Sedequías se irá de Jerusalén de noche por un hueco en la muralla, cargando sólo lo que pueda llevar consigo” (Ez 12.12). Esto sucedería tal como Dios lo anunció en 2 Reyes 25.3-7 (lo estudiaremos más adelante). Incluso dice en el v. 13, “Lo llevaré a Babilonia, el territorio de los babilonios, aunque él nunca lo verá y allí morirá.” ¿Por qué dice “nunca lo verá”? Pues porque de acuerdo con 2 Reyes 25.7, el rey de Babilonia ordenaría que le sacaran los ojos a Sedequías y después fuera llevado a Babilonia. Así que aunque fue llevado a Babilonia, nunca fue capaz de verla con sus ojos porque ya no los tenía. La Palabra de Dios se cumplió palabra por palabra.
  2. También Dios trató con la falsa confianza que tenía el pueblo de Israel ante el aparente retraso en el cumplimiento de las profecías sobre el juicio. Ellos decían, ““El tiempo pasa y las profecías quedan en nada”. (Ez 12.21). Parece ser que la gente en el pueblo de Dios que aún permanecía en Jerusalén vivía demasiado confiada y pensaban que realmente no sucedería ninguna de esas profecías catastróficas que hombres como Jeremías o Ezequiel andaban predicando por ahí. No querían reconocer que tal vez Dios les estaba hablando y que era su última oportunidad de cambiar. Prefirieron asumir la postura de “no pasa nada”. Sin embargo, Dios dijo, “‘Pondré fin a este proverbio y pronto dejarán de citarlo’ ”. Ahora dales este nuevo proverbio en reemplazo del otro: “¡Ha llegado la hora de que se cumplan todas las profecías!”. (Ez 12.23). ¿No sucede así en nuestro tiempo actual? Mucha gente ya no cree en las profecías bíblicas sobre el juicio final y el regreso de Cristo y prefieren asumir la postura de que son simples leyendas cristianas sin mayor valor para la vida actual. Tal vez Dios vuelva a decir lo mismo un día cuando decida hacer efectiva cada profecía y entonces enfrentemos el fin.

Por último, el capítulo 13 contiene mensajes de juicio contra los falsos profetas de Israel y contra las falsas profetisas (también había mujeres haciendo esto). Dios estaba muy enojado con este grupo de personas ya que mientras que Él enviaba mensajes de advertencia y de juicio al pueblo, ellos se encargaban de derrumbar todos esos mensajes reemplazándolos con mensajes de paz (v. 10) y confundiendo así al pueblo, quienes preferían escucharlos a ellos antes que a los verdaderos profetas de Dios. Se menciona también que las mujeres profetisas acostumbraban atar amuletos mágicos en las muñecas a quienes acudían a ellas, atrapando así a dichos incautos. Igualmente Dios se pone contra ellas fuertemente y lanza mensajes de juicio. Y si bien estos hombres y mujeres estaban determinados a extraviar al pueblo, también Dios reconoció lo siguiente: “Al mentirle a mi pueblo —que disfruta de las mentiras” (Ez 13.19). Es decir, que también al pueblo le gustaba escuchar mentiras y mensajes falsos que les dieran una seguridad inmediata y una paz superficial. El pueblo no quería escuchar los mensajes de confrontación, de arrepentimiento y de juicio que Dios les estaba enviando. Preferían lo más relajado, lo más tranquilo, lo más relajado. ¿No sucede lo mismo hoy en la sociedad actual donde la gente no quiere escuchar llamados al arrepentimiento sino más bien mensajes que les hagan sentir bien consigo mismos? Los tiempos no han cambiado mucho en realidad, los corazones humanos siguen siendo los mismos a través de todas las generaciones.

Conclusiones:

  1. Dios tiene poder sobre los pensamientos humanos, no lo olvidemos. Dios conoce a fondo la mente humana y sabe cómo la usamos. Ante su vista están todos nuestros pensamientos, no solo todas nuestras acciones. Pensemos 2 veces a partir de hoy qué pensamos, qué permitimos que se desarrolle dentro de nuestra mente, porque es un hecho que aún de los pensamientos y las intenciones daremos cuentas a Dios un día.
  2. Para experimentar un reavivamiento espiritual donde Dios nos ayude a tener de nuevo un corazón íntegro y suave ante su Palabra es necesario mucha humildad y una búsqueda sincera de nuestra parte. Dios siempre tiene poder para reactivar un corazón que cree en Él, aunque éste se haya extraviado, pero la humildad personal siempre será un requisito para esto.
  3. Meditemos sobre cómo tomamos los mensajes fuertes y directos al corazón de la Palabra de Dios. Si solo preferimos escuchar mensajes tranquilos, relajados, pacíficos y que nos transmitan mucha paz interior, ¡estamos en peligro! No todo en la Biblia es ese tipo de mensajes. También hay advertencias fuertes, llamados al arrepentimiento y al sacrificio, juicios contra el pecado y más. No seamos parte de los creyentes modernos que confunden al cristianismo con un movimiento de autoayuda o superación personal donde todo debe ser positivo y optimista. Abramos nuestro corazón también a los mensajes fuertes de la Biblia y de esa manera nos cuidaremos de no caer en el error de Judá y de Israel.

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