Día 338

ESDRAS 4.7- 23, 7.1 – 8.36.

Una vez terminada la historia de Ester que se desarrolló en tiempos del rey Jerjes de Persia y en la ciudadela de Susa, capital de su imperio, es tiempo de regresar a lo que estaba aconteciendo en Jerusalén con los trabajos de reconstrucción del templo, de la muralla y del resto de la ciudad de Jerusalén.

Recordemos que el último pasaje que estudiamos del libro de Esdras fue Esdras 4.6 que registró un intento de los enemigos de Judá por obstaculizar las labores de reconstrucción en Jerusalén durante el reinado del rey Jerjes. No se dan más detalles al respecto, aunque sabemos por el libro de Ester cómo la historia, que inició con un panorama muy oscuro para los judíos, terminó con mucha alegría y esperanza. Sin embargo, los intentos por detener dicha reconstrucción no pararon y Esdras 4.7-23 registra precisamente otra acción hostil de parte de los enemigos de los judíos en Palestina. Veamos algunos aspectos importantes:

  1. El evento sucedió durante “el reinado de Artajerjes, rey de Persia.” (Esd 4.7). De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, el Artajerjes al que se refiere el libro de Esdras fue Artajerjes I (465 – 424 a.C.), de sobrenombre Logímano (que significa “de larga mano”). Fue hijo de Jerjes I. El registro bíblico del decreto para detener las obras de Jerusalén coincide con las intrigas antijudías que reinaban en la corte de Babilonia en ese tiempo y también coincide cronológicamente con el tiempo en que Nehemías y Esdras llegaron a Jerusalén.
  2. Los funcionarios persas que se quejaron (Bislam, Mitrídates y Tabeel). El v. 10 menciona que en la carta que se envió al rey Artajerjes se mandaron saludos “de parte del resto del pueblo que el gran y noble Asurbanipal había deportado y reubicado en Samaria y en todas las tierras vecinas”. Esto quiere decir que estas personas pertenecían al gobierno persa de la zona de la antigua Samaria (reino del sur de Israel) que había sido repoblada por pueblos ajenos a los israelitas desde tiempos de la deportación asiria. Muy probablemente veían el regreso de los judíos al territorio de la antigua Judá como una amenaza para ellos.
  3. Las acusaciones contra los judíos (Esdras 4.13-16). Los enemigos de los judíos acusaron a los judíos ante el rey de 3 cosas principales: a) afirmaban que si los judíos reconstruían su ciudad capital entonces se negarían a pagar los impuestos correspondientes al imperio persa, b) una rebeldía histórica de Jerusalén contra los pueblos que intentaron dominarla, c) el peligro real de que si la reconstrucción se efectuaba entonces definitivamente el imperio persa perdería la provincia completa. Obviamente esta carta más que acusar de hechos, planteaba suposiciones muy negativas hacia el pueblo judío. Sabemos por la misma Biblia que el plan de Dios no contemplaba ninguna de estas acusaciones hacia Israel, es decir, Dios no había planeado el regreso para que se rebelaran contra el imperio persa y se libraran de su yugo. Sin embargo, ese fue el argumento que decidieron utilizar los enemigos de Israel para atacarlos.
  4. La reacción del rey (Esdras 4.17-23). Ante la carta que le enviaron, el rey mandó a realizar la investigación que le pidieron y de las 3 acusaciones confirmó solamente que Jerusalén tenía una fama histórica de ser “un semillero de insurrección contra muchos reyes” (Esd 4.19), tanto que “¡la rebelión y las revueltas son normales allí!”. Por lo tanto, decidió emitir un decreto para impedir que la reconstrucción continuara. Entonces los enemigos de los judíos por la fuerza los hicieron detener sus labores. Hasta aquí parecía que habían tenido éxito.

Sin embargo, recordemos cuando estudiamos Esdras 5 y 6 que nuevamente Dios intervino para ayudar a su pueblo a deshacer los planes de los enemigos de su pueblo y continuar con las labores de reconstrucción. Ahora, continuando con Esdras 7 y 8, encontramos los siguientes puntos importantes:

  1. La aparición del maestro Esdras (Esdras 7.1-10). El v. 1 afirma que fue durante el reinado de Artajerjes que Esdras vivió. ¿Quién era este Esdras?: a) era un descendiente del sacerdote Aarón, es decir, pertenecía a la familia sacerdotal de Israel, b) era un “escriba muy instruido en la ley de Moisés” (v. 6), c) Dios estaba con él ya que le ayudó para influenciar al rey Artajerjes a favor de los judíos.
  2. La función del “escriba” (Esdras 7.6). Otras traducciones sobre este versículo dicen “Era un maestro muy versado” (NVI) o “era un maestro instruido” (DHH-LA). De acuerdo con el The New American Commentary: Ezra, Nehemiah, Esther, de Broadman & Holman Publishers, menciona que la palabra hebrea s?p?r utilizada aquí ha sido traducida tanto como “escriba” o “maestro”. Originalmente se utilizaba para referirse a un secretario de estado (2 Samuel 20.25) o un secretario privado real (2 Reyes 22.3-13). Con el tiempo el sentido de la palabra, aplicado al contexto religioso israelita, se convirtió en algo así como “uno que estudia, interpreta y copia la Escritura”. Esdras combinaba lo mejor de ambas aplicaciones de la palabra, ya que se le dio un encargo real de parte de Artajerjes y además era un verdadero profesional en cuanto al conocimiento de las Escrituras, su estudio y su aplicación.
  3. Las fechas en las que se desarrollaron los eventos. Esdras y varios israelitas (incluyendo muchos descendientes de servidores del templo) iniciaron su viaje en el séptimo año del reinado de Artajerjes, es decir, en el año 459 a.C. En Esdras 7.8-9 dice que partió de Babilonia el 8 de abril y llegó a Jerusalén el 4 de agosto del mismo año, es decir, su viaje tardó casi 4 meses.
  4. La razón del apoyo divino para el maestro Esdras (Esdras 7.10). Si bien es cierto que Dios ya había decidido que su pueblo regresaría a la tierra prometida y reconstruirían la ciudad de Jerusalén, este versículo nos dice que Dios tuvo un razón especial para respaldar los esfuerzos de Esdras: “porque Esdras había decidido estudiar y obedecer la ley del SEÑOR y enseñar sus decretos y ordenanzas al pueblo de Israel.” El pasaje parece mostrarnos que Dios tenía en gran estima la decisión de Esdras de invertirse fuertemente en estudiar las Escrituras pero además en enseñarlas al pueblo. Esta no es una tarea fácil y además tiene muchos riesgos (como el no ser fiel a las Escrituras y terminar convirtiéndose en un falso maestro que desvíe a otros en lugar de instruírlos en la verdad). Pero bien hecho, es un rol muy importante. Dios ama mucho a su pueblo y siempre respaldará a quien sinceramente decide amar su Palabra y dedicarse con integridad a enseñarla a sus fieles. Dios valora mucho el ministerio de enseñanza bíblica, ¿lo valoras tú? ¿Existe alguno en tu iglesia local?
  5. La carta favorable de Artajerjes (Esdras 7.11-26). Este pasaje nos muestra que para esta época, el rey Artajerjes había cambiado su posición inicial de oposición a las obras de reconstrucción en Jerusalén por una actitud sorprendentemente a favor de las mismas. No solamente permitió el regreso de cuanto israelita decidiera apoyar a las obras (v. 13), sino además envió oro y plata para ofrecer una “ofrenda voluntaria” a Dios, ofreció el apoyo en recursos materiales de la provincia de Babilonia, puso a disposición de Esdras la tesorería real para cualquier otra necesidad, excentó de impuestos e incluso mostró un temor genuino a Dios cuando dijo: “Procuren proveer todo lo que el Dios del cielo exija para su templo, pues, ¿por qué hemos de correr el riesgo de provocar el enojo de Dios contra los dominios del rey y de sus hijos?” (Esdras 7.23). Como podemos ver, a pesar de la oposición inicial de Artajerjes, Dios había estado haciendo su trabajo en el corazón del rey, transformando su actitud hacia los judíos de una forma poderosa.
  6. La respuesta de Esdras (Esdras 7.27-28). En esta sección la narrativa cambia de tercera persona a primera y ahora es el mismo Esdras quien al parecer escribe, alabando a Dios y reconociendo la forma como Él hizo que el rey Artajerjes lo honrara y lo apoyara en todo. ¿Qué sintió Esdras ante eso? “Me sentí alentado, porque la bondadosa mano del SEÑOR mi Dios estuvo sobre mí.” (Esd 7.28) o “cobré ánimo” (NVI) o “fui fortalecido” (NBLH). Es un hecho que cuando vemos las respuestas de Dios a nuestras oraciones y la forma como suple nuestras necesidades, nos sentimos animados, alentados y fortalecidos. ¡Es cuando entendemos mejor que Dios sí existe y que somos importantes para Él! A lo largo del libro de Esdras encontraremos cómo este hecho se repite varias veces, como en Esdras 8.15-18, cuando el maestro se dio cuenta de que ningún levita se ofreció para acompañarlos y después de hacer una petición al grupo de levitas en el exilio, Dios movió sus corazones para que respondieran favorablemente y apoyaran la misión.
  7. La dependencia en Dios de Esdras (Esdras 8.21-23). En este pasaje, el maestro convocó a todos los que viajaban a que oraran, ayudaran y se humillaran ante Dios. ¿La razón? Pedirle a Dios que los cuidara en el camino, ya que irían desprotegidos humanamente hablando porque el maestro Esdras rechazó el apoyo del rey de persia de soldados para protegerlos. ¿Por qué rechazó Esdras tan generoso apoyo? Esdras 8.22 dice, “me dio vergüenza pedirle al rey soldados y jinetes que nos acompañaran y nos protegieran… Después de todo, ya le habíamos dicho al rey que «la mano protectora de nuestro Dios está sobre todos los que lo adoran…” Es decir, Esdras decidió arriesgarse a ir sin protección en un viaje de casi 4 meses solo por mantenerse congruente con sus convicciones espirituales. ¡Con razón buscó a Dios con tanta necesidad! No podía permitir que el nombre de Dios quedara en ridículo ante los persas. ¿Qué tal nosotros? ¿Tenemos este tipo de convicción también o fácilmente encontramos nuestra seguridad en el mundo? Los v. 23 y el 31 registran que ante tal muestra de convicción y humildad, Dios escuchó la oración de ellos y los protegió y los salvó de “enemigos y bandidos a lo largo del camino.” Dios tiene poder para protegernos de los seres humanos más malvados que nos rodean.

Como nota editorial, es importante mencionar que para nosotros en la Fundación Proyecto Esdras, A.C., la figura del gran maestro Esdras nos inspiró para armar esta organización y para decidir adoptar como nuestro lema las decisiones que marcaban el estilo de vida de este hombre: estudiar las Escrituras, practicarlas y enseñarlas al pueblo de Dios. Estos 3 elementos son claves para una vida espiritual sana y equilibrada. Que Dios nos ayude a abrazarlos.

Conclusiones:

  1. Así como hay personas que aceptarán de buena gana el mensaje del evangelio, así también habrá otros que se opondrán agresivamente a todo aquel que afirme seguir a Jesús. Cuando nos encontremos en esa situación, recordemos la historia de Esdras y cómo Dios tiene poder para trabajar en los corazones humanos para derribar los planes hostiles a sus propósitos.
  2. Dios aprecia a aquellas personas que deciden invertir sus esfuerzos en aprender a amar su Palabra, a practicarla sinceramente y a enseñarla íntegramente a su pueblo. Nunca será indiferente a los esfuerzos enfocados a esos objetivos. El ministerio de enseñanza en una congregación siempre será muy importante.
  3. Siempre seremos animados, alentados y fortalecidos por las respuestas de Dios a nuestras oraciones. ¡No dejemos de orar! ¡No dejemos de rogarle a Dios! A su debido tiempo Él nos contestará y nos ayudará a fortalecer más aún nuestra fe.
  4. Aprendamos de la convicción espiritual de Esdras de no buscar su refugio y su seguridad en el mundo sino confiar en la protección divina en todo tiempo. Los sacrificios espirituales a Dios como el ayuno y la oración específicos siempre serán muy útiles en esto.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.