Día 262

SALMOS 42 – 46.

Una vez que terminamos el libro de Proverbios, continuaremos estudiando y terminaremos también el libro de Salmos. La razón para este cambio nuevamente es cronológica. De acuerdo con el Holman Bible Handbook, de Holman Bible Publishers, los salmos pueden ser fechados en 3 períodos principales: a) Preexílicos, como los salmos reales y los que mencionan al reino del norte. b) Exílicos, los que lamentan la caída de Jerusalén e invocan a la venganza contra los edomitas y otros. c) Tempranos Postexílicos, como los salmos que enfatizan la ley escrita, como el Salmo 119. Y si recordamos la cronología propuesta por Gleason Archer en su libro A Survey of Old Testament Introduction, los salmos se compusieron entre el 1405 a.C. y el 500 a.C.

Hoy comenzaremos con el Libro II de Salmos, varios de los mismos atribuídos a los hijos de Coré según los títulos y que abarcan del Salmo 42 al 72. En tiempos del rey David los hijos de Coré desempeñaron varias funciones en el templo (1 Crónicas 26.1). Iniciando con los Salmos 42 y 43, ambos parecen estar unidos en una misma temática: un hombre que enfrenta el desánimo y la tristeza de una forma espiritual. Varios aspectos sobresalen de estos salmos:

  1. La ilustración utilizada para transmitir la necesidad que sentía de Dios. “??1 Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios. 2 Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?” (42.1-2), “Como el ciervo brama por las corrientes de agua, Así, oh ’Elohim, te anhela el alma mía” (BTX), “Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser.” (NVI). La dificultad de las circunstancias que enfrentaba lo habían dejado sediento espiritualmente hablando, cuando todo su ser clamaba por estar en la presencia de Dios. Hay momentos en la vida de un creyente en que sentimos esta necesidad, esta sed intensa de buscar a Dios, como si nuestra propia alma gritara a nuestra mente para que nos detengamos del ritmo loco de la vida y nos arrodillemos para buscar a Dios un buen tiempo. ¿Escuchas la voz de tu alma cuando gime por esto?  ¿La atiendes?
  2. El estado anímico del personaje. Varias frases nos transmiten la intensidad de las emociones que estaba experimentando el autor: muchas lágrimas y soportando burlas y ataques de enemigos (42.3, 42.9-10, 43.1), una fuerte nostalgia por un pasado donde el hombre adoraba libremente a Dios (42.4), un profundo abatimiento en su alma por las situaciones que enfrentaba (42.6, “Ahora estoy profundamente desalentado”, “Mi alma está abatida dentro de mí” (BTX), “Me siento sumamente angustiado” (NVI), “Me siento desfallecer” (BJL)). ¿Te logras identificar en algún momento de tu vida con toda esta colección de emociones intensas experimentadas simultáneamente? ¿Es tal vez hoy ese día?
  3. Su resolución de confiar en Dios una vez que se acercó a Él. Varios pasajes nos transmiten una decisión que tomó el autor de poner su confianza en Dios y aferrarse a su fe en Él, a pesar de los obstáculos que estaba experimentando: “¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios!” (42.5), “Pero cada día el SEÑOR derrama su amor inagotable sobre mí, y todas las noches entono sus cánticos y oro a Dios, quien me da vida.” (42.8), “Pues tú eres Dios, mi único refugio seguro.” (43.2), “Allí iré al altar de Dios, a Dios mismo, la fuente de toda mi alegría. ” (42.4). Pareciera que después de haber buscado a Dios y después de que expuso delante de Él sus dolores y quejas, su corazón experimentó una transformación en la cual terminó reconociendo que necesitaba poner de nuevo su esperanza en Dios, que Él era su único refugio y nadie más, y que Él era la fuente de toda su alegría. Podemos ver su constancia en su relación con Dios enmedio de estos tiempos difíciles cuando dijo, “todas las noches entono sus cánticos y oro a Dios, quien me da vida” (42.8). Dios recompensó su perseverancia en oración y le dio la fortaleza necesaria para soportar los sufrimientos. ¿Qué haces tú cuando te sientes como el autor? ¿Buscas más a Dios o dejas de orar y de estudiar tu Biblia?

Si los Salmos 42 y 43 nos presentan un panorama de la fe individual enfrentando situaciones difíciles de la vida, el Salmo 44 nos presenta a su vez una imagen similar pero ahora enfocada a la fe congregacional del pueblo de Dios. Veamos algunos puntos relevantes:

  1. Los relatos de las grandes hazañas de Dios en el pasado les dieron fe en el presente (44.1-8). Todas las historias que ellos escucharon acerca de los milagros de Dios por su pueblo sin duda los fortalecieron en diferentes momentos y les hicieron confiar que su Dios era quien decretaba las “victorias de Israel” (44.4), el que “da la victoria sobre nuestros enemigos” (44.6), y por eso lo alababan constantemente (44.8). Recordemos que toda la narrativa del Antiguo Testamento puede fortalecernos en nuestra fe para los tiempos actuales en nuestra vida cristiana, como dice Romanos 15.4–5 (DHH-LA), “Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza.”
  2. Cuando la vida se pone injusta (44.9-22). De repente las cosas se pusieron difíciles y aparentemente sin causa justificable. Las palabras utilizadas para describir la situación son muy fuertes: “nos hiciste a un lado en deshonra… Nos haces huir en retirada… Nos descuartizaste… Vendiste a tu precioso pueblo… Todo esto ocurrió aunque nunca te hemos olvidado ni desobedecimos tu pacto. Nuestro corazón no te abandonó… Sin embargo, nos aplastaste en el desierto…” Para el pueblo de Dios había sufrimiento sin una causa clara y a pesar de la fidelidad que habían mostrado a Dios. Una de esas situaciones donde nos preguntamos, “-¿por qué está pasando esto Dios? ¿Qué hice?” Así como le sucedió a ellos, así también puede pasarle a los creyentes modernos, quienes a pesar de su fe y su sacrificio constante por su Dios, llegan a pasar pruebas inexplicables muy duras aparentemente sin motivo alguno.
  3. El único recurso que nos queda (44.23-26). Ante los misterios de los caminos de Dios, el único recurso que tiene un creyente es la oración. En estos últimos versículos el autor clama a Dios con palabras como “Despierta… ¿Por qué duermes?… ¿Por qué pasas por alto nuestro sufrimiento y opresión?… ¡Levántate! ¡Ayúdanos!” Una oración urgente, necesitada, desesperada, pero finalmente una oración. Cuando no entendemos a la vida, necesitamos ir de nuevo a la fuente de vida y de toda nuestra alegría para expresarle nuestro dolor pero también para clamar a Él por una solución. El creer en Dios y seguirlo no es garantía de que las cosas siempre van a salir como queremos, ¡a veces sufriremos en este mundo de forma injusta! Pero Dios seguirá siendo Dios y nosotros tendremos que decidir si seguiremos creyendo en Él, a pesar de los obstáculos presentados. Ojalá todos pasemos satisfactoriamente esta prueba.

El Salmo 45 contienen “un bello poema acerca del rey” (45.1). En el desarrollo del mismo encontramos diferentes cualidades que se levantan del rey en cuestión (que no sabemos quién era), como buena presencia, amabilidad, valentía, mujeres que le servían, mucha dignidad y honor. Un detalle interesante del aspecto moral de este líder está en el versículo 7, “Amas la justicia y odias la maldad. Por eso Dios – tu Dios – te ha ungido.” Al parecer Dios respondió ante la rectitud del corazón del rey y por esa razón lo ungió como rey. Dios no pasa por alto toda muestra de integridad y rectitud de nuestra parte y tarde o temprano la recompensa de alguna manera.

Finalmente, el Salmo 46 es una alabanza a Dios por un hombre que reconoce varias características divinas: un Dios en quien siempre podemos encontrar “refugio y nuestra fortaleza” (46.1), con una disposición permanente “a ayudar en tiempos de dificultad” (46.2) y con su enorme poder (“¡La voz de Dios truena y la tierra se derrite!”, 46.6). Sin duda alguna el autor se sentía seguro al lado de Dios y privilegiado de contar con una relación personal con Él. ¿Nos sentimso así nosotros? Llama la atención el versículo 10, ” «¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios!”, “Estad quietos, y conoced que Yo soy ’Elohim” (BTX), “¡Ríndanse! ¡Reconozcan que yo soy Dios!” (DHH-LA). La palabra hebrea para “quietos” es ????? (rafá) y significa aflojar, o ceder, o debilitarse, o declinar o dejar, o desfallecer (De acuerdo con el Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamentos, de Editorial Caribe). Nos transmite la idea de una acción que está tomando lugar de forma constante y de repente somos llamados a dejarla de hacer. La traducción de la DHH-LA como “¡Ríndanse!” suena bastante adecuada para reflejar la idea principal, que necesitamos parar de estar luchando contra la voluntad de Dios y mejor rendirnos ante Él, o tal vez dejar de estar luchando por tener el control de todas las situaciones (que es imposible) y dejarle el control a Él, o piensa tú en el escenario más adecuado a tu realidad. A veces nos encontramos luchando contra Dios en vez de dejarle a Él el control de nuestra vida. Reflexiona en este punto, si hoy necesitas rendirte a Dios en algún área.

Conclusiones:

  1. ¿Sientes tu alma sedienta de Dios hoy? ¿Correrás a darle el agua viva que fluye de un acercamiento personal con Él? ¿Intensificarás tus tiempos de oración y de estudio bíblico para cubrir tu necesidad espiritual? La decisión está en tus manos, lo que es un hecho es que si somos creyentes, nuestra alma nos reclamará el estar con Dios porque es lo único que le da vida, nada más se compara a esa experiencia en este mundo.
  2. Orar nos transforma la mente y el corazón. Así como le sucedió al salmista que durante el transcurso de su oración su fe se fue fortaleciendo, así sucede con nosotros también hoy. No importa la situación tan difícil que estemos experimentando, si buscamos a Dios y buscamos su paz, Él transformará nuestro sentir y nos removerá la angustia y el miedo, para dar paso a la paz y la confianza.
  3. Cuando la vida se pone injusta necesitamos luchar por no perder nuestra confianza en Dios y seguir manteniendo nuestra fe viva en Él. Todo tiempo difícil pasará, pero si nuestra fe se diluye con uno de esos tiempos difíciles, ¿era fe en realidad? Algunas veces no encontraremos respuestas a las situaciones que Dios nos permite pasar, pero eso no significa que Dios se haya olvidado de nosotros, para nada.
  4. Si estamos luchando contra Dios hoy en algún área en nuestra vida, ¡paremos! ¡Rindámonos! ¡Pongámonos quietos! Y mejor reconozcamos que Dios es nuestro Señor y Salvador y que sin Él nuestras vidas no tienen sentido.

 

Veamos un video de la canción “Dios me Dijo que No”, del cantante cristiano Samuel Hernández, que habla sobre el tema de cuando la vida se pone injusta o difícil y parece que Dios no nos responde.


4 Responses to “Día 262”

  1. citlali gamboa dice:

    El salmista abre su corazón con dolor, frustración sin apariencias.. pero no pierde la visión de un Dios poderoso y yo siento q sabio no vale la inteligencia humana salmo 44.-6. No es un Dios tipo genio q concede deseos..y reforzar conclusión 3, voy a ver el video es interesante el título cuando Dios dice No. Gracias totales y saludos.

  2. ruty dice:

    Wooow me maravilla este estudio.. es como una caricia a mi corazon muchas gracias Arturo

  3. Adriana Casas dice:

    Hay algo por lo que llevo orando nueve años y Dios no me lo ha concedido, sin embargo a través del tiempo Dios ha fortalecido mi Fe y mi convicción hacia Él, poco a poco he aprendido a poner ésta situación en sus manos de todo corazón, no ha sido fácil pero Dios me está ayudando a soltar. Doy gracias a Dios por estos devocionales y por usarte como un instrumento en sus manos Arturo. Un abrazo!!

  4. Adriana Casas dice:

    Y por cierto, bellísima canción!!!!

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