Día 12

GÉNESIS 20 – 21.7.

Después de la destrucción de la visita de Dios y ángeles a Abraham y la destrucción de Sodoma y Gomorra, Abraham se mueve hacia el sur del territorio y vuelve a caer en aquel patrón de engaño que ya habíamos estudiado: que su esposa dijera que era su hermano y no su esposo. Y como consecuencia de esto, el rey Abimelec de Gerar mandó llamar a Sara a su palacio, con el plan de que fuera su esposa. Lo mismo que pasó antes con el faraón en Gn 12.14-16, cuando Dios mandó plagas al faraón y los de su casa por haber tomado a Sara como esposa.

Recordemos hasta este momento lo que Abraham había presenciado:

  1. Dios hablándole varias veces expresando el lugar privilegiado que Abraham ocupaba en los planes de Dios y sus promesas.
  2. Manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios, como la antorcha encendida en el holocausto que preparó y la negra oscuridad que lo rodeó de repente.
  3. La ayuda de Dios al rescatar a Lot y su familia y todas sus posesiones.
  4. La teofanía en forma de 3 hombres que lo visitaron, y el diálogo y la negociación con el que representaba a Dios.
  5. La liberación milagrosa de su sobrino Lot y sus hijas de la destrucción de Sodoma.
  6. Y la liberación de su esposa de manos del faraón a pesar de la mentira que generó.

Al ver que Abraham regresa a su desconfianza original y miente nuevamente, uno se pregunta, ¿por qué? ¿Por qué después de tantas bendiciones y muestras de poder tan grandes aún no alcanzaba a confiar en Dios? Imagínate, Abraham tuvo el privilegio de hablar con Dios en forma de hombre y negociar con Él. Tantas cosas que presenció y aún su corazón no aprendía a confiar completamente en Dios y decir la verdad y encomendarse al Señor para que lo cuidara.

Así de fuerte son los patrones generacionales. Tendencias pecaminosas de nuestro carácter que nos atan y nos impiden avanzar. Hace apenas unas semanas terminamos en la División Escuela de Capacitación Bíblica un curso llamado “Terapia de Película”, donde estudiamos las “Trampas de Vida” de nuestro carácter y tuvimos que reconocer todos cómo hay trampas en nosotros que nos hacen tropezar una y otra vez con las mismas reacciones. Es importante conocerlas y entenderlas para prevenirlas y cambiar. Te invito a que vayas a la liga Transmisiones Especiales de este sitio Web para que puedas buscar los videos de la trampa de la amargura y cómo vencerla.

Una vez más, y en su infinita compasión y misericordia, Dios entra en escena de forma sobrenatural (en un sueño) y salva a Abraham de perder a su esposa para siempre por causa de su mentira (v. 3-7). Dios trató directamente con el rey Abimelec y le dijo la verdad de la situación y le dió una fuerte advertencia, “si no la devuelves, puedes estar seguro de que tú y todo tu pueblo morirán.” ¡Eso es una seria advertencia! Dios no se andaba con rodeos con esta situación. Amenazó de muerte al rey y a todo el pueblo, y no estaba jugando. De hecho, ya había castigado a la esposa y las siervas del rey cerrándoles la matriz completamente para que nadie pudiera tener hijos (v. 17-18). De igual manera, en el evento con el faraón el castigo fueron plagas terribles contra su casa. A pesar de las fallas de carácter de Abraham, Dios seguía cuidándolo y protegiéndolo, y corrigiendo sus errores. ¡Qué impresionante amor el de Dios! Varios de nosotros ya hubiéramos “mandado a volar” (como decimos en México) a Abraham por necio, pero Dios no es así. Su paciencia y su amor son increíbles. ¿Has sentido en ti vida ese amor cuando a pesar de tus fallas y debilidades, Dios sigue ahí para tí? Seamos más agradecidos con Él por esto.

Me llama la atención la pregunta, llena de terror y enojo a la vez, que el rey Abimelec le hace a Abraham en el v. 9-10: “¿En qué he pecado contra ti, que has traido contra mí y contra mi reino tan gran pecado? ¡Hiciste conmigo cosas que no se deben hacer!” (BTX), “¿Qué te llevó a cometer semejante acto?” En el asunto del faraón Gn 12.18 dice, “el faraón mandó llamar a Abram y lo reprendió severamente: ¿Qué has hecho? – preguntó”. Aún para las mentes paganas del faraón y del rey Abimelec resultaba algo terrible lo que hizo Abraham: mentir con respecto a su esposa y permitir que otro se la llevara y la hiciera su esposa en sus narices, por miedo, ¡y no hacer nada! ¿Es una conducta normal? ¿Te imaginas el día de hoy un esposo que mintiera con sus amigos o vecinos sobre su esposa por miedo y al final otro hombre se la llevara y él no hiciera nada y se quedara tranquilo? Si te pones a pensar, lo que hizo Abraham dos veces es algo totalmente loco. ¿Qué nos muestra esto? El carácter miedoso y desconfiado de Abraham, esa era su naturaleza pecaminosa, y era muy fuerte, al grado de estar dispuesto a perder a su esposa por cuidar su propia vida (su miedo era que lo mataran a él).

En los v. 12-13 Abraham aclara que dijo una “verdad a medias”. Si era su hermana, o más bien media hermana, pero también era su esposa. No fué claro ni dijo toda la verdad. A veces podemos ser como Abraham en situaciones donde no nos conviene decir “toda” la verdad, y podemos decir verdades a medias manipulándolas a nuestra conveniencia y callando nuestra conciencia con el pensamiento “bueno, estoy diciendo la verdad, aunque no toda” para no sentirnos mal. Así como en el caso de Abraham, podemos perjudicar a otros a nuestro alrededor con estas actitudes y además no agrada a Dios. ¿Acostumbras hablar con verdades a medias según te conviene? Un día toda la verdad saldrá a la luz, ¿qué vas a hacer entonces? ¿Cómo vas a quedar? Pues como un(a) mentiroso(a). Por eso Pedro citó un pasaje del AT cuando dijo en 1 P 3.10, “Si quieres disfrutar de la vida y ver muchos días felices, refrena tu lengua de hablar mal y tus labios de decir mentiras”. Imagina cómo se sentiría Abraham en los días en que su esposa Sara estaba en casa de Abimelec, ¡no creo que estuviera feliz! Seguro habría una angustia, una tristeza y una culpa tremendas. Decir la verdad nos “ahorra” este tipo de días. Digamos siempre la verdad.

En los v. 14-16 vemos como Abraham recibió cosas materiales como compensación por lo que pasó: ovejas, cabras, ganado, siervos, siervas, una tierra donde vivir y mil piezas de plata. ¿Quiere decir esto que Dios recompensó la mentira de Abraham y su falta de valor y de confianza en Él? De ninguna manera. Como hemos dicho, Dios fué misericordioso con Abraham y no recibió lo que merecía su desconfianza. Muchas veces Dios se porta así con nosotros y nos da muestras de su amor cuando lo que necesitamos humanamente es “un jalón de orejas”. Si has recibido estas muestras de compasión de parte de Él a pesar de tus debilidades, no tienes argumentos para decir “-Dios no me ama” o “-no siento su amor”. Al contrario, somos bendecidos por tener a un Dios que es tan misericordioso y bondadoso más allá de nuestro entendimiento.

Vamos a quitar los reflectores del personaje de Abraham por un momento y enfocarnos en Sara. ¿Te has puesto a pensar en cómo se habrá sentido ella enmedio de todos estos desastres que su esposo generaba y permitía? Dos veces estuvieron a punto de casarla con otro hombre y tuvo que aceptar participar en el engaño que su esposo planeó y tolerar que por su cobardía ella saliera afectada. Abraham le dijo descaradamente en otras palabras, “tengo miedo que me maten, mejor que te lleven a tí”. ¡Pobre Sara! ¿No crees? Y esposa que estás leyendo esto, si te quejas de las fallas de carácter de tu esposo o de su pasividad o su miedo, ¡mira esto! Es admirable el respeto, la sumisión y la obediencia de Sara hacia con Abraham, a pesar de las cosas que hizo. Por algo dice 1 Pedro 3.4–6, “En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios. Así es como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad. Ellas confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos. Por ejemplo, Sara obedecía a su esposo, Abraham, y lo llamaba «señor». Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto sin temor a lo que sus esposos pudieran hacer.” ¿Qué tal? Impresionante el ejemplo de Sara.

Ahora, no creamos que Sara era una mujer calladita y tranquila, débil y pasiva, que le podían hacer lo que quisieran y no hacía nada. ¿Ya olvidamos la escena de su pelea con Agar y con su esposo en Gn 16? Sara tenía su carácter, ¡y era fuerte! Pero a la vez sabía ser una mujer respetuosa y obediente a su marido. De hecho, por lo que leemos en 1 P, Sara pasó a la historia bíblica como una mujer “de un espíritu tierno y sereno… confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos”. Posiblemente la que realmente confió en Dios en esas dos terribles situaciones, ¡fué Sara! No Abraham. Confió en que Dios la protegería seguramente. ¡Qué combinación! Un carácter fuerte y a la vez un espíritu tierno, sereno y confiado. Mujeres: les recomiendo el libro Un Espíritu Suave y Apacible, de Virgina Lefler, que trata precisamente este tema y que espero que este año 2013 en mi región todas las hermanas puedan estudiarlo juntas. Con tanto espíritu feminista y liberal en este mundo moderno del S. XXI, es necesario estudiar la visión de Dios para la mujer que él planeó, no la que el mundo ha desarrollado.

Y terminamos con el relato de Gn 21-1-7, “El SEÑOR cumplió su palabra e hizo con Sara exactamente lo que había prometido”, y Sara tuvo un hijo finalmente. Y además dice el v. 2, “Esto ocurrió justo en el tiempo que Dios dijo que pasaría”. Y nació Isaac cuando Abraham tenía nada menos que ¡cien años de edad! (v. 5). Abraham fué obediente y circuncidó al niño a los 8 días de nacido. Al final del pasaje, Sara reconoció que Dios la bendijo y que lo que había pasado fué impresionante, “¿Quién le hubiera dicho a Sara que amamantaría un bebé? Sin embargo, ¡le ha dado a Abraham un hijo en su vejez!”

Por fin, después de un largo viaje de promesas de Dios y desconfianzas de Abraham y Sara que inició en Génesis 11 terminó en Génesis 21, con el nacimiento de Isaac. ¡Cuántas cosas pasaron en el camino! ¡Cuántos momentos difíciles! ¡Cuánto sufrimiento tuvieron! Y finalmente, a los 100 años de edad, las promesas se cumplieron y vieron algo sorprendente, aún en nuestros tiempos de tanta ciencia y tecnología: tener un bebé a esa edad. Dios cumplió y además justo en el tiempo que dijo. En Gn 18.14 dice, “¿Existe algo demasiado difícil para el Señor? Regresaré dentro de un año y Sara tendrá un hijo”. Y así paso, de hecho la BTX traduce Gn 21.1 como “Visitó YHWH a Sara, como había dicho”. Dios es puntual para las bendiciones que promete y las cumple tal y como lo planeó. ¡Qué animante es pensar en que Dios es fiel con sus promesas y tarde o temprano, pero seguro en su tiempo que Él determina, las viviremos!

Conclusiones:

  1. Si descubrimos que tenemos un patrón generacional o una trampa de vida en nuestro carácter, no lo tomemos a la ligera. Cuando menos lo esperes, puede resurgir, incluso a pesar de que las cosas estén bien y estés disfrutando de bendiciones. Siempre hay “gatillos” que disparan nuestras conductas y pensamientos pecaminosos. ¡Estemos alertas!
  2. Esforzémonos por decir siempre la verdad, en cualquier situación. Dios no quiere que vivamos en mentiras de ningún tipo. ¿Cómo está tu vida en esta área? ¿Te gana el miedo y la cobardía al tener que decir alguna verdad?
  3. Mujeres, especialmente casadas, pon en perspectiva las cosas. Si te quejas demasiado de tu esposo por sus fallas de carácter y sus reincidencias en esas mismas fallas, ¡aprende de Sara! ¡Estudia su ejemplo! Lo que Sara tuvo que soportar por causa de su esposo estoy seguro que fué mucho más fuerte que lo que tú estás pasando (recuerda que ella dos veces fué apartada de su esposo con su consentimiento para ser esposa de alguien más). Y no quiero decir con esto que tu esposo no tenga que cambiar, pero sí que necesitas seguramente aprender la enseñanza bíblica del corazón “suave y apacible” de Sara.
  4. Recuerda que Dios SIEMPRE cumple su Palabra. Él no es como nosotros. Nunca dudes de su fidelidad y su amor. Tal vez no es el tiempo que Él ha planeado para tal o cual bendición en tu vida, pero no pierdas tu fe, sus promesas siguen vigentes para todos, mientras nos mantengamos fieles en su camino.
  5. Para ser el “padre de la fe”, Abraham tenía muchas fallas. Eso es precisamente el mensaje: para tener fe y una relación con Dios no necesitas perfección, sino humildad y un corazón dispuesto a aprender siempre lo que Dios te quiera mostrar, y de esa manera la perfección comienza a llegar.
  6. Apreciemos tanto la misericordia de Dios. ¿Cuánto Él ha mostrado su misericordia hacia tu vida? Recordemos que para Dios, nosotros estamos en un proceso de transformación. Estamos en el “Taller del Maestro” como dice esta canción que te la dejo para que la escuches.

 


12 Responses to “Día 12”

  1. BETTY CALZADILLA dice:

    BUEN DIA ARTURO!!!!!

    MIL GRACIAS POR UNA GRAN ENSEÑANZA MAS, AGRADEZCO MUCHO A DIOS POR TU VIDA Y LA DE TU ESPOSA E HIJA, MIL GRACIAS POR TU SERVICIO Y AMOR PARA NUESTRO PADRE CELESTIAL, DIOS LOS CUIDE Y PROTEJA SIEMPRE, LINDO DIA!!!!!

  2. Juan Orozco dice:

    Que impresionante es Dios me impacta y me sorprende El es fiel a pesar de nuestro feo carácter. Gracias Arthur ll.

  3. Martin Merediz-Funes dice:

    Gracias doy al Señor por lo detallado de cada estudio diario y obviamente por ti Arturo que eres el instrumento utilizado, la clases de ayer y de hoy me llena de animo, me desafían al máximo y me hacen estar muy muy atento a mi actuar y pensar.
    Gracias por la misericordia de Dios que te animo a ti para llevar a cabo este plan de dos años, un tiempo que seguirá siendo de enorme utilidad para cada uno de los que participemos.
    Un abrazo y nuevamente gracias hermano.

  4. rosa maria dice:

    gracias Arturo, una gran leccion que aprender del corazon de Sara

  5. Luz Angela Urrego dice:

    Muchas gracias Arturo! Que lección tan impresionante para nosotras las mujeres casadas… tengo mucho que aprender de Sara… y gracias por el libro que referencias… lo voy a buscar para poder leerlo y seguir buscando un espiritu suave y tranquilo como dice la escritura. Buen día!

  6. Raul Archundia Tellez dice:

    Gracias Arturo por tu dedicacion y esfuerzo para estos devocionales, sin duda me estan cambiando el caracter y la forma de actuar.

  7. Israel Chavez dice:

    Sorprendete saber que aunque en ocasiones fallamos Dios nos manda bendiciones , debemos esforzarnos mas para mejorar
    Gracias Artur

  8. SILVIA CHAVEZ dice:

    ¡GRACIAS PADRE BENDITO! Y ¡GRACIAS HERMANO ARTURO!.

    Que lección tan grande y que gran esperanza se ha abrigado en mi corazón al ver como Dios es quien perfecciona mi fe si tan solo soy más humilde. Que no nececito perfeccion, que la verdadera fe comienza cuando hay humildad en mi corazón y reconozco a Dios en todo momento.
    Y que decir de Sara me ha dado una gran leccion de vida y en mi corzaon deseo imitar el corazón de Sara de cómo se una esposa sumisa y con un espiritu suave y tranquilo.

    MUCHISISISISIISIMAS GRACIAS ARTURO.
    QUE DIOS COLME DE BENDICONES TODA TU VIDA.

  9. Rolando Obando dice:

    Muchas gracias Arturo por tus enseñanzas, sin duda alguna han sido de mucha bendición para mi vida, mis oraciones para que DIOS te siga utilizando en este maravilloso ministerio.
    como estudiante de la palabra, me ayuda mucho el enrriquecerme de comentarios biblicos de personas como tu.
    muchas gracias.

  10. Hector Z. dice:

    Un vida que se construye con miedo, es una vida que no agrada a Dios. Y por actuar con miedo, dañamos nuestra vida y la de las personas que nos rodean.
    Que gran lección. Gracias una vez más Artur.

  11. Rosa María Frausto dice:

    Gracias Arturo que Dios te siga bendiciendo a ti y a tu familia

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