Día 176

1 SAMUEL 13 – 14.

Después de la primera victoria de Saúl como dirigente y su nombramiento público como rey, las cosas parecían estar mejor que en mucho tiempo para los israelitas. Tenían el rey que quisieron, Dios les había mostrado compasión nuevamente y también les estaba comenzando a dar victorias sobre los enemigos que los habían oprimido por largo tiempo. Pero las cosas cambiarían de rumbo en varios aspectos en los siguientes capítulos.

Los versículos 1 al 4 del capítulo 13 nos dan información importante acerca de Saúl, como su edad al iniciar su reinado (30 años) y el tiempo que duró como rey (42 años). También nos habla de la cantidad de israelitas listos para la guerra que logró reunir (3,000) a quienes repartió entre el liderazgo de su hijo Jonatán y el suyo. De hecho, el v. 3 dice que fue Jonatán quien dió el primer golpe a los filisteos atacando y derrotando a la guarnición filistea en Geba (13.3), así Saúl pudo tocar el cuerno de carnero para pedir a todo Israel que se rebelara contra los filisteos.

Sin embargo, la reacción de los filisteos no se hizo esperar y el 13.5 dice que reunieron 3,000 carros de guerra, 6,000 conductores y muchos más guerreros listos para el combate. ¿Cómo reaccionó Israel ante esto? De acuerdo al mismo versículo, se llenaron de miedo y se fueron a esconder donde pudieron. El v. 7 dice literalmente, “sus hombres temblaban de miedo”. ¿Por qué tanto miedo? Dos razones principales: a) el obvio número de filisteos que superaba por mucho al número de israelitas, b) el problema de la supremacía tecnológica bélica de los filisteos. Los v. 19 – 22 del mismo capítulo 13 nos dan más detalle al respecto: “No había herreros en la tierra de Israel en esos días. Los filisteos no los permitían, por miedo a que forjaran espadas y lanzas para los hebreos…. Por eso el día de la batalla, nadie del pueblo de Israel tenía espada o lanza, excepto Saúl y Jonatán.” Ahora podemos imaginar más la razón del miedo: 2 espadas y 2 lanzas contra 3,000 carros de guerra y más de 6,000 soldados armados. ¿Te daría miedo también? La Biblia de Estudio Arqueológica comenta que las armas de hierro de los filisteos fueron el factor más decisivo en la dominación filistea sobre los israelitas. Hay que recordar que los filisteos no eran originarios de Canáan como los amonitas o los moabitas, sino que eran parte de los llamados “pueblos del mar” que habían llegado a las cosas de Canáan con su propia tecnología y experiencia en la guerra. De hecho, dominaban el arte de las armas de hierro y mantuvieron el secreto de la fabricación de las mismas celosamente de pueblos vecinos, especialmente de Israel.

De acuerdo al v. 8, las tropas de Saúl comenzaron a desertar. ¿Qué hizo entonces Saúl? ¿Cómo reaccionó ante esta situación complicada? Según el mismo versículo, Saúl estaba esperando a Samuel de acuerdo a instrucciones que éste último le había dado (no registradas en el texto), pero se estaba comenzando a desesperar. Entonces tomó una decisión muy equivocada: él mismo “sacrificó la ofrenda quemada” (13.9). Al parecer la razón por la que esperaba a Samuel era precisamente para ofrecer una ofrenda a Dios antes de la batalla. Si recordamos 1 Samuel 7.5-11, en otra ocasión en que los filisteos amenazaban a Israel, Samuel ofreció una ofrenda quemada en Mizpa y durante la misma, Dios confundió milagrosamente a los filisteos con una “voz de trueno” desde el cielo y fueron derrotados por Israel. Incluso el 1 Samuel 7.13 dice, “Y durante toda la vida de Samuel la mano poderosa del SEÑOR se levantó contra los filisteos.” Es decir, Samuel era reconocido por propiciar victorias poderosas contra los filisteos con la ayuda de Dios. Dios mismo trabajaba a través de él. Así que Saúl estaba esperando que llegara Samuel para que desatara el poder de Dios contra los filisteos y así los israelitas pudieran tener una victoria.

Lo que viene en los versículos 10 al 14 del capítulo 13 lo podemos explicar de esta manera:

  1. Cuando Samuel vio lo que Saúl había hecho, lo cuestionó al respecto y Saúl respondió que como Samuel no llegaba, los hombres desertaban y los filisteos ya atacarían, “se vio obligado” a ofrecer el sacrificio él mismo. Pero estaba bien consciente que no le correspondía a él, que solo Samuel podía hacer eso y que había recibido instrucciones específicas de que lo esperara.  Si Saúl pudiera hacer el sacrificio, Samuel no le hubiera pedido que lo esperara. Saúl mostró una enorme evidencia de estupidez espiritual al pensar que a través de un acto de desobediencia obtendría el favor de Dios en la batalla.
  2. La respuesta de Samuel fue, “—¡Qué tontería! —exclamó Samuel—. No obedeciste al mandato que te dio el SEÑOR tu Dios. Si lo hubieras obedecido, el SEÑOR habría establecido tu reinado sobre Israel para siempre.” (13.13), “¡Has actuado neciamente!” (BTX), “—¡Lo que has hecho es una locura!” (DHH-LA). Samuel estaba completamente sorprendido de que por la mente de Saúl hubiera pasado ese pensamiento y lo hubiera llevado a cabo. Samuel reconoció que solo un necio o un loco pensaría de esa forma, es decir, tomar el lugar del profeta de Dios para ofrecer un sacrificio. Pero pensemos, ¿quién le dio la orden a Saúl de esperar? ¿Dios mismo o Samuel? Fue Samuel claro está, pero aquí el mismo Samuel está considerando sus instrucciones como si fueran órdenes directas de Dios. De hecho, el The New American Commentary: 1, 2 Samuel, de Broadman & Holman Publishers, nos aclara que la palabra hebrea que usó Samuel para “mandato” (mi?way) se usó en el AT para referirse a los mandatos de la Torá (la Ley judía, Ex 24.12). Así el profeta está equiparando sus palabras con las que Moisés por inspiración divina les dijo a los israelitas en el desierto, confirmando así la teología de todos los profetas del AT que afirmaban que toda palabra hablada por inspiración divina tenía autoridad proveniente de Dios.
  3. Por inspiración divina, Samuel le dio el siguiente mensaje a Saúl: “Pero ahora tu reino tiene que terminar, porque el SEÑOR ha buscado a un hombre conforme a su propio corazón. El SEÑOR ya lo ha nombrado para ser líder de su pueblo, porque tú no obedeciste el mandato del SEÑOR.” (13.14), “YHVH ha buscado para sí un hombre según su corazón” (BTX), “El SEÑOR ha buscado para sí un hombre conforme a Su corazón” (NBLH). Habría 2 consecuencias que Saúl pagaría por su acto de desobediencia: a) presenciar el fin de su reinado, b) ser substituído por otro hombre “conforme a su propio corazón… según su corazón… conforme a su corazón”. ¿Qué significa esta frase exactamente? De acuerdo al mismo comentario bíblico (NAC), hay 2 posibilidades: a) se refiere al compromiso profundo que tendría para con Dios, b) el hecho que el Señor seleccionó a esa persona. Los parámetros que Dios utilizaría para seleccionar al nuevo rey serían todo lo contrario a lo que los israelitas pedían primero (apariencia solamente), más bien ahora se fijaría en el lo que había por dentro de él, en su corazón.

La Biblia registra que Samuel no se quedó para la batalla sino que “siguió su camino” (13.15) y Saúl se quedó para descubrir que de los 3,000 hombres que había logrado convocar, ¡sólo le quedaron 600! Una situación extremadamente complicada como se puede ver además de que ya no contaba con la ayuda de Samuel. Y es aquí donde entra en escena su hijo Jonatán desplegando una fe y una actitud tan diferente a su padre. Veamos algunos aspectos releventes:

  1. Jonatán, el hijo de Saúl, junto con su ayudante, tomó una decisión muy aventurada: acercarse a un puesto de avanzada de los filisteos (14.1), sin decirle a nadie lo que iba a hacer. La forma de pensar de Jonatán nos sorprende, “Tal vez el SEÑOR nos ayude, porque nada puede detener al SEÑOR. ¡Él puede ganar la batalla ya sea que tenga muchos guerreros o sólo unos cuantos!” (14.6). Demostró una fe sólida que respaldaría con hechos, al tomar la iniciativa de atacar a los filisteos.
  2. Una vez que dejaron en manos de Dios la decisión de atacar o no, y que aparentemente Dios les mostró que si podían, las palabras de Jonatán fueron, “«Vamos, sube detrás de mí —le dijo Jonatán a su escudero—, ¡porque el SEÑOR nos ayudará a derrotarlos!».” (14.12). Y él y su ayudante comenzaron a matar filisteos. Es entonces cuando el poder de Dios entró en acción causando un pánico generalizado en las filas filisteas, luego un terremoto hasta que “todos quedaron aterrorizados” (14.15). Una confusión interna se creó entre ellos y terminaron “matándose unos a otros” (14.20). Incluso un grupo de hebreos que andaban con ellos se les rebelaron y se pasaron del lado de los israelitas, quienes salieron de sus escondites y se unieron a la persecución. Dios trabajó a través de la fe valiente de Jonatán y le dio la victoria a los israelitas, no por causa de Saúl, sino de Jonatán.

Durante este último pasaje podemos también comprobar el cambio que había sucedido en Saúl con respecto al hombre que vimos antes de la desobediencia:

  1. Saúl había obligado a los soldados a hacer un juramento muy extraño: que caería una maldición sobre quien comiera antes del anochecer si Saúl no se había vengado de sus enemigos (14.24). Los hombres estaban agotados de la batalla pero no se atrevían a comer nada. Pero la Biblia registra que Jonatán sí comió miel y recobró fuerzas y después comentó sobre la orden de su padre: “—¡Mi padre nos ha creado dificultades a todos! —exclamó Jonatán—. Una orden como esa sólo puede causarnos daño.” (14.29). Y varios hombres se animaron a comer hasta animales sin quitarles la sangre.
  2. Curiosamente el 14.33 presenta a un Saúl preocupado por que los israelitas no pecaran contra Dios al comer sangre. Irónicamente no le preocupó su desobediencia a Dios en el capítulo anterior pero sí le preocupaba la cuestión de lo que estaban comiendo los soldados. Incluso el 14.35 registra que le construyó un altar a Dios siendo “el primer altar que él le construyó al Señor”.
  3. Al consultar a Dios sobre continuar o no la batalla y no ver respuesta, el primer pensamiento de Saúl fue que alguien había pecado dentro del grupo (14.38). Estaba pensando en alguien más, no en él. Y en ese momento hizo un juramento de matar al supuesto pecador aunque fuera su propio hijo (14.39). Después de unos sorteos resultó que el responsable era Jonatán y salió su supuesto pecado: comió miel. Ahí mismo Saúl quería matar a su hijo (14.44) pero la misma gente del pueblo intervino a favor de Jonatán e impidió que Saúl lo dañara argumentando que “hoy Dios lo ayudó a hacer esta gran proeza.” (14.45). Y ahí se detuvo Saúl.
  4. Ciertamente algo había cambiado en el interior de Saúl. Después de la escena de la desobediencia, Saúl se convirtió en un hombre extremadamente legalista, dominado por el enojo explosivo, jurando por Dios una y otra vez en cosas sin sentido; y al mismo tiempo preocupado por que el pueblo no pecara contra Dios en otros aspectos. El mismo hombre que en 1 Samuel 11.13 impidió que el pueblo matara a sus opositores “¡porque este día el Señor rescató a Israel!” era el mismo hombre que ahora quería matar a su propio hijo a pesar de que a través de la fe de él Dios les dio la victoria y los salvó de la destrucción. ¡Cuánta contradicción en su corazón! Saúl estaba muy confundido espiritualmente, estaba perdiendo el rumbo y así seguiría, empeorando cada vez más a lo largo de los capítulos siguientes.
  5. Llama la atención también el lenguaje de Saúl y Jonatán. Mientras que el primero solo hablaba de vengarse de sus enemigos, de que todos lo respetaran, de que todos lo obedecieran; Jonatán hablaba de que sería Dios quien les daría la victoria. Dos enfoques completamente diferentes, uno más preocupado por su posición y el otro más preocupado por darle gloria a Dios.

Los versículos 47 al 52 del capítulo 14 mencionan que Saúl siguió peleando contra sus enemigos y vencía “dondequiera que iba” (14.47). Afirmó su posición como rey y mantuvo una permanente campaña de reclutamiento de hombres jóvenes, fuertes y valientes, para continuar su guerra contra los filisteos.

Conclusiones:

  1. Cuando enfrentamos desafíos muy fuertes en nuestro caminar de fe, tendremos miedo y será una gran tentación dejarnos dominar por el mismo. El problema con esto es que con el miedo viene la desconfianza en Dios, la angustia, la desesperación y la historia termina con nosotros tomando malas decisiones, como Saúl. Cuando hay miedo es un buen momento para buscar a Dios y ejercitar la paciencia, un don espirtitual, hasta que Dios nos muestre el camino correcto a seguir. No sigamos el ejemplo de Saúl, desobedeciendo a Dios por desesperación y desconfianza.
  2. La obediencia es algo muy importante para Dios. Debemos tener cuidado con la mentalidad mundana que nos dice que no hay problema que no obedezcamos algún mandato de las Escrituras, mientras nos “sintamos bien” haciendo lo que hacemos. Para Dios la desobediencia es algo serio pero también recompensa grandemente la obediencia. Aprendamos del caso de Saúl.
  3. ¿Somos hombres o mujeres “conforme al corazón de Dios”? ¿Reflejamos una vida comprometida hacia con Él? ¿Qué nos caracteriza como creyentes: sinceridad y entrega a Dios, o apatía e indiferencia a Él? Buenos puntos para meditar.
  4. Dios puede trabajar a través de hombres y mujeres que muestran una fe dinámica, aventurada y agresiva. Todo el poder de Dios está a disposición de personas que decidan caminar con fe y con hechos que respalden esa fe. ¡Levantemos nuestra fe! Aprendamos del corazón de Jonatán: sencillez, sinceridad, valor, confianza en Dios e iniciativa.
  5. Cuando nuestra relación con Dios se lastima y no tenemos la humildad necesaria para restaurarla, algo comienza a cambiar en nuestro interior. Así como en el caso de Saúl, andamos por la vida queriendo sacar las cosas adelante por nuestras fuerzas, enojados todo el tiempo, refugiándonos en el legalismo y dando una apariencia de ser “muy espirituales”, magnificando el pecado de otros pero no viendo el nuestro, y muy confundidos en nuestro interior. Lo que nos hace falta en esos momentos es humillarnos de corazón ante Dios y restaurar nuestra relación con Él, cosa que Saúl no estuvo dispuesto a hacer. ¿Cómo andas en este aspecto? ¿Te identificas hoy con Saúl? ¿Qué vas a hacer al respecto?

6 Responses to “Día 176”

  1. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, de verdad, que importante es que profundicemos en su palabra y en nuestros corazones, para estar seguros de que estamos haciendo las cosas de acuerdo a su voluntad. Un abrazo para todos!!!!

  2. judith lozada barreno dice:

    gracias
    es muy bueno saber
    q Dios me quiere y me conoce
    empecé hoy
    en mi necesida de buscarlo con todo mi corazon .
    y quiero aprender ,quiero q me corrija
    gracias …

  3. ruty dice:

    Ay que fuerte este estudio muy confrontante…. gracias Arturo

  4. ESTELA GARCIA dice:

    MUCHAS GRACIAS ARTURO, ME AYUDA A TOMAR MI RESPONSABILIDAD Y A TOMAR CONCIENCIA AL RESPECTO, Y VER QUE EL SER OBEDIENTE A LA VOLUNTAD DE DIOS, ES ALGO MUY!!!! SERIO DELANTE DE EL.

    BENDICIONES!!!!

  5. blanca martinez dice:

    ARTURO QUE GRAN BENDICION Y QUE GRAN LECCION QUE HOY TUVIMOS E CUANTO ENTRA LE DESESPERACION PODEMOS TOMAR DECICIONES INCORRECTAS TENEMOS QUE TENER PASIENCIAY SI NO DESARROLLARLA POR MEDIO DE LA ORACION PIDIENDOSELA A JESUCRISTO PARA PODER TENER MEJORES DECIONES Y NO CAER EN DESOBEDIENCIA COMO NOS MUESTRA EN ELCASO SE SAUL PERO SU HIJO YJONATAN TUVO FE Y ESA FE LO LLEVO A TOMAR DECIONES SAVIAS.

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