Día 153

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE JUECES.

En el canon tradicional del Antiguo Testamento, el libro de Jueces aparece dentro del grupo de los llamados “Libros Históricos”, junto con Josué, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester. En la Biblia Hebrea, el libro de Jueces aparece dentro de la sección llamada “Profetas Anteriores” junto con Josué, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes. En algún tiempo se incluyó al libro de Rut junto con Jueces en el canon hebreo, ya que ambos libros suceden en el mismo período (el historiador judío Josefo hizo una mención al respecto).

De acuerdo con el estudioso bíblico Gleason L. Archer, en su libro Reseña Crítica de una Introducción al Antiguo Testamento, de la Editorial Portavoz, el nombre hebreo del libro es š?p?e?îm que significa “jueces” o “líderes ejecutivos”. El nombre griego es kritai  utilizado en la versión Septuaginta (LXX) y significa lo mismo (“Jueces”). Dicho título está relacionado con el tipo de gobierno o de liderazgo en Israel que caracterizó el período entre la muerte de Josué y la coronación el primer rey de Israel (Saúl). El tema del libro es el fracaso de Israel en cuanto a mantenerse fiel al pacto con Dios a pesar de que Dios enviaba constantemente hombres dirigidos por Él para librarlos de la opresión pagana. Todo el libro prepara el terreno para la institución de la monarquía ritual que vendría a partir del rey Saúl.

En cuanto al autor y la fecha de escritura, de acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, la tradición judía afirma que el profeta Samuel escribió los libros de Jueces y de Rut. Algunas posibles evidencias de que el autor vivía en el tiempo de la monarquía (con el rey David probablemente antes de que capturara Jerusalén) son: a) las referencias a eventos que sucedieron en el distante pasado (con la frase repetitiva “En aquella época…”), b) el libro toma tiempo para explicar costumbres pasadas (Jue 11.39), c) la frase “En esos días, Israel no tenía rey…” (Jue 17.6) implica que en los días que se escribió el libro ya existía un rey en Israel. Sin embargo, también hay argumentos en contra de su autoría y por lo tanto otros piensan que lo escribió el rey Salomón o un autor anónimo. Se cree también que se añadió material extra al final de cada libro que no estaba contenido en el original. La fecha de composición pudo haber sido alrededor del año 1000 a.C.

JUECES 1 – 2.

El capítulo 1 de Jueces aparece como una continuación del relato de las batallas de la conquista de la Tierra Prometida. Todo este capítulo se dedica a narrar cómo varias de las tribus continuaron sus esfuerzos por conquistar las tierras que les heredaron, pero no siempre con el éxito esperado. Veamos los puntos más relevantes:

  1. Los versículos 1 al 18 presentan un panorama victorioso todavía. Las tribus de Judá y Simeón y la familia de Caleb tuvieron grandes victorias sobre los cananeos y los ferezeos en las siguientes ciudades: Jerusalén, Hebrón, Bezec, Debir, Sefat, Gaza, Ascalón y Ecrón, “junto con los territorios vecinos” (v. 18). En todas estas campañas militares, los israelitas consultaban a Dios y Él respondía respaldando los ataques y dando la victoria: “El SEÑOR contestó: —Judá, porque yo le he dado la victoria sobre la tierra…. el SEÑOR les dio la victoria sobre los cananeos y los ferezeos…” Hasta este punto, parecía que la relación con Dios de Isreal con Dios estaba intacta y viva.
  2. Sin embargo, los versículos 19 al 36 nos muestran cómo los problemas comenzaron a aparecer en cuanto a que varias tribus no lograron conquistar ni expulsar a los diferentes pueblos paganos que vivían en el territorio. A pesar de que Dios estaba con Judá, “no lograron expulsar a los habitantes de las llanuras” o “no intentó desposeer a los habitantes del valle, porque tenían carros de hierro.” (BTX). Ya sea que no pudieron o ni siquiera lo intentaron, Judá permitió a un grupo de paganos quedarse en el territorio por el reto que representaba enfrentarse con ellos y sus carros de guerra (v. 19). La tribu de Benjamín no logró expulsar a los jebuseos de Jerusalén (v. 21), la tribu de Manasés no logró expulsar a la gente de varias ciudades simplemente “porque los cananeos estaban decididos a quedarse en esa región” (v. 27), los de Efraín no lograron expulsar a los cananeos de Gezer (v. 29), los de Zabulón tampoco pudieron con los habitantes de Quitrón y Naalal (v. 30), y lo mismo le pasó a las tribus de Aser y Neftalí, que al igual que las otras tribus ya mencionadas, al no poder exterminar por completo a los pobladores de los territorios, terminaron quedándose a vivir entre ellos. El peor caso fue el de la tribu de Dan,  a quienes “los amorreos los obligaron a retirarse a la zona montañosa y no los dejaban descender a las llanuras” (v. 34).
  3. En contraste con esos fracasos, aparecen los ejemplos de Caleb (v. 20) y de los descendientes de José (v. 22) quienes atacaron las ciudades que les correspondían, y con la ayuda de Dios tuvieron éxito total.
  4. Dos detalles importantes a mencionar también son: A) El asunto de los “ceneos (que eran descendientes del suegro de Moisés)” (v. 16). No hay seguridad de que se traten del grupo madianita que acompañó a Moisés en Num 10.29-32, pero lo que sí es un hecho es que no eran israelitas. Salieron de Jericó junto con la tribu de Judá pero no ayudaron en la conquista, sino que “se establecieron entre la gente del lugar, cerca de la ciudad de Arad, en el Neguev.” Así pusieron el primer mal ejemplo para el resto de las tribus de Israel que pronto harían lo mismo (establecerse con la gente del lugar en vez de obedecer las instrucciones de Dios de exterminarlos por completo). B) La oferta de Caleb de dar a su hija en matrimonio a quien conquistara la ciudad de Debir (v. 12). Aunque a los ojos occidentales pareciera que estaba “regalando” a su hija a cualquiera, de acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética la realidad es que estaba actuando en base a su contexto cultural contemporáneo (donde los padres arreglaban los matrimonios de las hijas) y además buscando lo mejor para su hija: un hombre fuerte, valiente y que confiara lo suficiente en Dios como para encabezar la toma de una ciudad completa. Y ese hombre resultó ser Otoniel, quien se convirtió en esposo de Acsa, la hija de Caleb (v. 13).

Los problemas con Dios aparecen a partir del capítulo 2. Veamos varios detalles relevantes:

  1. El mensaje de Dios para los israelitas por no haber obedecido fielmente el pacto (v. 1-5). Un ángel es enviado por Dios para hablar a los israelitas en Boquím y les recordó los términos del pacto: Él les daría toda la Tierra Prometida y nunca rompería su pacto, y la parte de los israelitas era no hacer pactos con los habitantes locales y destruir sus altares. ¡Pero no obedecieron! Como ya entendimos, al no poder derrotar a varias tribus decidieron mejor establecer alianzas con ellos y quedarse a vivir entre ellos. Dios decidió en ese momento que dejaría de cumplir la parte del pacto que correspondía a ayudarles a los israelitas a expulsar a todos los pueblos de Canáan y se convertirían en “espinas clavadas en el costado” para Israel, además de que sus dioses paganos serían una constante tentación para el pueblo. Isrel reaccionó con llanto ese día.
  2. Los últimos días de Josué y los líderes que “habían visto todas las grandes cosas que el SEÑOR había hecho por Israel.” (v. 6 – 15). La aparición del ángel fue durante el tiempo de vida de Josué todavía y de acuerdo con el v. 7, los israelitas “sirvieron al SEÑOR todo el tiempo que vivieron Josué y los líderes que lo sobrevivieron”, con la característica de esos líderes de haber sido testigos de todo lo que Dios había hecho por ellos. Pero según el v. 10, vino después otra generación “que no conocía al SEÑOR ni recordaba las cosas poderosas que él había hecho por Israel”, “se levantó otra generación que no conocía a YHVH, ni las obras que Él había hecho por Israel.” (BTX), “los que nacieron después no sabían nada del Señor ni de sus hechos en favor de Israel.” (DHH-LA). Dos cosas caracterizaban a la nueva generación de israelitas: a) no “conocían” nada sobre Dios, b) no tenían memoria de los grandes hechos de Dios. ¿Qué pasó aquí? ¿Qué no Dios les había ordenado a Israel la celebración de todas las festividades en la ley para mantener fresco el corazón para adorar a Dios en todo Israel? ¿Qué no había ordenado también a los padres que instruyeran a sus hijos como dice Deuteronomio 6.20 (NVI), “20 »En el futuro, cuando tu hijo te pregunte: “¿Qué significan los mandatos, preceptos y normas que el Señor nuestro Dios les mandó?…”? Al parecer, algo había fallado en Israel en cuanto a la transmisión constante y fiel a sus descendientes de los mandatos de Dios y de sus grandes obras pasadas. Posiblemente fallaron los sacerdotes en los deberes que tenían y posiblemente fallaron también los padres en sus obligaciones para instruir a sus hijos en la fe. Y las consecuencias no se hicieron esperar, como dice el The New American Commentary: Judges, Rut, de Broadman & Holman Publishers, “Cuando la gente pierde de vista la gracia de Dios, pierden de vista a Dios mismo y a cualquier sentido de obligación hacia él. Todo lo que siguió en el libro es una consecuencia de la pérdida de memoria de Israel”. Israel se entregó a la idolatría, adorando a Baal y al resto de los dioses de los pueblos que habían conquistado (como Astarot), abandonando así a Dios. Dios se enojó mucho y permitió que las tribus de Israel fueran derrotadas y saqueadas varias veces por sus enemigos y además “peleaba en contra de ellos” (v. 15) cada vez que salían a batallas. Esto dejó al pueblo “muy angustiado”.
  3. Los versículos 16 al 23 presentan una especie de resumen del resto del libro de Josué. A pesar de la apostasía que Israel estaba mostrando, Dios no se dio por vencido y les enviaba “jueces” o “caudillos” (NVI) o “jefes” (TLA), para “rescatar a los israelitas de la mano de sus agresores” (v. 16). Pero algo terrible pasaba: mientras el juez estaba con vida, Israel se mantenía alineado con Dios y eran rescatados de sus enemigos, pero una vez que el juez moría, todo el pueblo se corrompía de nuevo regresando a sus prácticas corruptas pero además “se comportaba peor que sus antepasados” (v. 19). La necedad y la terquedad para hacer lo malo los caracterizaba. Dios asegura en el v. 22 – 23 que permitió que Israel no pudiera expulsar a todos los pueblos a propósito, para ponerlos “a prueba”. Es decir, Dios sabía que Israel podría fallarle una vez más. Entonces nos podríamos preguntar, ¿para qué les enviaba jueces para rescatarlos si sabía que fallarían vez tras vez? ¿No sería eso desperdicio de recursos y fuerza en un caso perdido? La respuesta está en el v. 18, “Pues el SEÑOR tenía compasión de su pueblo, que estaba sobrecargado de opresión y sufrimiento.”, “porque YHVH se conmovía de sus gemidos” (BTX), “se compadecía de ellos al oírlos quejarse de sus sufrimientos” (TLA). ¡Era por compasión! Aún enmedio de su sufrimiento consecuencia de sus propias maldades, Dios se compadecía de ellos y les enviaba el medio para liberarlos de la opresión y darles otra oportunidad de volverse a Él.

Conclusiones:

  1. El mal ejemplo de los ceneos al establecerse entre la gente del lugar posiblemente afectó a Israel para imitarlos y no obedecer de forma completa a Dios. No subestimemos nunca el peso que puede tener un mal ejemplo permitido y no tratado dentro del pueblo de Dios, ¡puede sembrar una semilla de corrupción en los corazones de otros creyentes! Sin embargo, es nuestra responsabilidad delante de Dios decidir si seguimos buenos ejemplos o malos. Recordemos las palabras del apóstol Juan en 3 Juan 11 (DHH-LA), “11Querido hermano, no sigas los malos ejemplos, sino los buenos. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.”
  2. Dios es fiel con nosotros si nosotros somos fieles con Él. Las teologías modernas “cristianas” que garantizan que no importa cómo vivas en este mundo, si una vez recibiste la gracia de Dios es para siempre, no son bíblicas. El camino de la fe es una carrera de largo plazo y hasta el final, no unos cuantos pasos y después abandonar todo.
  3. No fallemos como padres ni como líderes en transmitir e instruir a nuestros hijos y a otros creyentes el conocimiento de Dios y los grandes hechos de Dios por nosotros. ¿Cómo será la generación siguiente a nosotros en cuanto a la fe? Depende de nosotros. En toda oportunidad que tengamos, instruyamos a nuestros hijos en la fe en Dios y en su Palabra. Y en toda circunstancia apropiada, ayudemos a otros cristianos a conocer mejor a Dios y obedecerlo. El peligro de la pérdida de memoria es real, recordemos la pregunta que Jesús hizo a sus discípulos, Lucas 18.8 (DHH-LA), “8Les digo que los defenderá sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra?”
  4. Luchemos por construir una fe sólida que no depende de hombres, sino de Dios. Algunas de las pruebas más fuertes para nuestra fe suceden cuando tal o cual dirigente especial para nosotros se va de la iglesia local, ya sea porque dejó su fe o porque se mudó a otro ministerio, o tal persona que admirábamos nos decepciona, o tal hermano o hermana que eran un ejemplo fallan de repente, etc. ¿Cómo es nuestra fe? ¿Qué reflejan nuestros hechos como cristianos? ¿Estamos animados y comprometidos mientras está tal o cual dirigente? ¿Nos llenamos de apatía en cuanto esa persona desaparece de la escena? Meditemos en esto.
  5. Y sin embargo, la compasión de Dios es enorme y aunque a veces tenemos que pagar las consecuencias de nuestros pecados, sus ojos de misericordia hacia nosotros no cambian. ¡No abusemos de su compasión y seamos fieles a Él!

6 Responses to “Día 153”

  1. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo por estos devocionales son de Bendicion para nuestra vida diaria tenemos que practicar diariamente la fe la confianza en Dios que el no nos defraudara.

  2. Javier Flores dice:

    Gracias Arturo como me muestra DIOS que siempre debo hablarles a mi familia de su palabra para que recuerden las ben diciones, y no nos apartemos de el.

  3. CINTHYA SOLANO dice:

    MUCHAS GRACIAS 🙂

  4. Adriana Casas Basilio dice:

    De verdad me han ayudado mucho estos devocionales a poner mi mirada en Dios, Jesús dijo: “Manténganse despiertos y oren, para que no caigan en tentación. Ustedes tienen buena voluntad, pero son débiles.” Mt. 26.41 Animo a los hermanos que no siguen este devocional, a que lo hagan, es un alimento sólido para nuestra Fé cristiana, y necesario diría yo. “Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia.” Prov. 3.5
    Doy gracias a Dios por ésta ayuda que nos manda atravez de nuestro hermano Arturo.

  5. Lulu tovar dice:

    Así es es una carrera para toda la vda y si hay mucha razón en lo que dice DHH-LA), “8Les digo que los defenderá sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra?”hay fomentar mucha fe en Dios a nuestros hijos y nietos para futuras generaciones sigan con mucha fe .gracias Maestro Arturo

  6. Gildardo dice:

    CUANDO NO OBEDECEMOS A DIOS. Dios espera que nos comprometamos completamente con el y espera fidelidad completa pero que pasa cuando no permitimos que Dios tome el control de áreas de nuestro carácter o que simplemente no confiamos en que Dios puede cambiarnos creo que pasa lo que le paso al pueblo de Israel no expulsaron a los pueblos y esos mismos pueblos fueron su perdición, creo que asi también áreas de nuestro carácter que Cristo no ha moldeado pueden ser las que nos llevan a desobedecer a Dios y no hacer su voluntad en el largo plazo. Jdg 2:2 ustedes, por su parte, no harán ningún pacto con la gente de esta tierra, sino que derribarán sus altares.” ¡Pero me han desobedecido! ¿Por qué han actuado así? Jdg 2:3 Pues quiero que sepan que no expulsaré de la presencia de ustedes a esa gente; ellos les harán la vida imposible, y sus dioses les serán una trampa.»

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