Día 356

LUCAS 5.1-11, MARCOS 1.40-45, MATEO 8.1-4, LUCAS 5.12-16, MARCOS 2.1-12, MATEO 9.1-8, LUCAS 5.17-26.

Jesús hizo muchas cosas en la etapa de su ministerio en Galilea. Hoy estudiaremos las siguientes: una perspectiva más del llamado que Jesús hizo a sus primeros discípulos en la ribera del mar de Galilea, la sanidad a un leproso que le pidió ayuda y la sanidad de un paralítico al que sus amigos llevaron ante Jesús.

Iniciamos con Lucas 5.1-1 y la perspectiva de Lucas del llamamiento de los hermanos pescadores, tal como ya lo habíamos estudiando en Marcos 1.16-20 y en Mateo 4.18-22. Lucas añade los siguientes detalles que los otros evangelistas no mencionan:

  1. La razón que llevó a Jesús a subirse a las barca de Simón fue que se sentía apretujado por la multitud y no podía continuar enseñando a la gente así (v. 1).
  2. Lo que impactó tanto el corazón de Simón y Andrés fue la pesca milagrosa que Jesús generó. Lucas relata que Jesús le pidió a Pedro que lanzara las redes al agua a lo cual él se quejó porque no habían tenido un buen día de pesca, pero al obedecer, “recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían.” (Lc 5.6).
  3. La reacción de Simón después de ver el milagro fue arrodillarse ante Jesús y decirle, “—¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc 1.8). De acuerdo con el The New American Commentary: Luke, de Broadman & Holman Publishers, la postura física que adoptó Pedro era la apropiada ante una teofanía (manifestación divina visible). Pedro pasó de un pescador que obedeció a Jesús un poco de mala gana y con incredulidad a un hombre humillado que reconocía que era un pecador y que estaba ante una presencia divina. Fue una reacción parecida a la que tuvo el profeta Isaías en Isaías 6.5, DHH-LA: “Y pensé: “¡Ay de mí, voy a morir! He visto con mis ojos al Rey, al Señor todopoderoso; yo, que soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros.”” Además, la forma en como Simón se dirigió a Jesús fue: “Señor”, del griego ?????? (kyrios), que de acuerdo al Léxico Griego – Español del Nuevo Testamento, de Editorial Mundo Hispano, uno de sus significados es “maestro sobrenatural que está sobre todo”. Ahora, no solamente Simón estaba asombrado y asustado, según el v. 10 también Jacobo y su hermano Juan.
  4. El énfasis en el nombre de Simón. En el v. 8 Lucas dijo se refirió a Simón como “Simón Pedro” mientras que en el fragmento anterior del capítulo 5 solamente le llama “Simón”. ¿Por qué este cambio? Recordemos que “Pedro” era el nombre que le puso Jesús, pero fue hasta este punto donde el mismo Lucas está reconociendo que Simón ya estaba listo para llevar aquel nombre otorgado por el Hijo de Dios. Aunque ya había estado expuesto a su poder y enseñanza, fue hasta este instante que Simón realmente rindió su corazón ante Jesucristo.
  5. En el famoso llamado a ser pescador de hombres, Jesús dijo al inicio, “-No temas” (Lc 5.10). Esto confirma que cuando Simón, Andrés, Jacobo y Juan recibieron el llamado estaban en un estado de shock por el milagro que habían presenciado y ciertamente tenían miedo de Jesús, quien tuvo que calmarlos primero para que lo escucharan y entendieran su llamado.
  6. De esta manera, los 4 pescadores terminaron reaccionado de la siguiente manera: “Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.” (Lc 5.11). Se requirió un poderoso milagro para que los duros pescadores de Galilea rindieran su corazón totalmente ante Jesús, aunque todos ya habían escuchado sus enseñanzas previas.
  7. Los críticos a los evangelios han mencionado que era imposible arrodillarse en una barca como las que usaban en el primer siglo en Palestina, sin embargo, como lo confirma la Biblia de Estudio Apologética, en 1985 se descubrió un bote del primer siglo casi completo en las profundidades del mar de Galilea cerca del antiguo puerto de Magdala. Se fechó el bote en el año 40 d.C. con lo cual se cree que era uno de los botes que estuvo en servicio en el mar de Galilea durante la primera mitad del siglo I d.C. Le han llamado “El Bote de Jesús”, aunque no se tiene certeza que Jesús se haya subido a él. Aquí les incluyo un video con un documental sobre el mismo.


Ahora estudiemos el episodio de la sanidad del leproso. Marcos 1.40-45, Mateo 8.1-4 y Lucas 5.12-16 contienen este material. Veamos los aspectos relevantes del mismo:

  1. Los pasajes registran que el hombre estaba “cubierto de lepra” (Lc 5.12). Según el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, la lepra era una enfermedad infecciosa que atacaba la piel y la carne de la víctima, dejando escamas en las llagas y cuando llegaba a un estado avanzado, la carne viva quedaba expuesta con supuraciones de pus. Era muy dolorosa y repugnante, incurable, y que además ritualmente hablando volvía impura a la persona. De hecho, el leproso se tenía que vestir con ropas andrajosas y gritar en el camino que iba a pasar para que nadie se le acercara. Así que no solamente era el sufrimiento físico, sino también el gran dolor emocional y espiritual de ser aislado, sentirse rechazado por la sociedad y excluído de la vida religiosa de su pueblo.
  2. La petición del leproso fue: “—Señor, si quieres, puedes limpiarme.” (Lc 5.12). ¿Por qué “si quieres”? Estaba tan acostumbrado al rechazo de todas las personas que dudaba de que Jesús tuviera buena voluntad para él. La respuesta de Jesús fue: “—Sí quiero—le dijo—. ¡Queda limpio!” (Lc 5.13) y además lo tocó. Jesús le demostró al hombre leproso que él vino para acercarse a los impuros, tocarlos y sanarlos. La sanidad fue inmediata (Mrc 1.42). Había pasado años estigmatizado por la sociedad civil y religiosa y ahora en un instante había quedado sano físicamente pero también limpio ritualmente, por lo que podría reintegrarse a la vida religiosa de Israel.
  3. La advertencia de Jesús al hombre fue: “—Mira, no se lo digas a nadie—le dijo Jesús—; sólo ve, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda que ordenó Moisés, para que sirva de testimonio.” (Mt 8.4). Con esta acción que le estaba ordenando, el hombre quedaría plenamente restaurado al culto en el templo y daría testimonio público de su sanidad, como la ley de Moisés pedía. Pero además le pedió que no le dijera a nadie lo que pasó. Lamentablemente el hombre no pudo contener su alegría (bastante comprensible) y precisamente se la pasó avisándole a todo el mundo lo que Jesús le había hecho, lo que generó que Jesús ya no pudiera entrar abiertamente en los pueblos, sino tuvo que quedarse afuera, “en lugares solitarios” (Mrc 1.45).
  4. Lucas añade, a diferencia de los demás evangelistas, que Jesús “solía retirarse a lugares solitarios para orar” (Lc 5.16). Jesús no era un líder populachero que sacara sus energías y sus fuerzas de sentirse rodeado de multitudes que lo seguían. Más bien, sus fuerzas venían de su relación profunda con Dios, a quien buscaba frecuentemente.

Por último, revisemos ahora los pasajes relativos a la sanidad del paralítico (Marcos 2.1-12, Mateo 9.1-8 y Lucas 5.17-26):

  1. Marcos 2.1 dice, “Unos días después, cuando Jesús entró de nuevo en Capernaúm, corrió la voz de que estaba en casa.” ¿A qué casa se refería? De acuerdo con The Bible Knowledge Commentary, de Victor Books, y con otros libros de referencia, lo más probable es que se refería a la casa de Simón, ya que de acuerdo con Marcos 1.29 la última referencia de una casa a donde llegó Jesús fue precisamente la de Simón. Se cree entonces que Jesús convirtió la casa de Simón en su morada (vivió con él y su familia un tiempo) y además en su centro de operaciones para su ministerio en Galilea. ¿Te imaginas lo que debió haber sido haber tenido de huésped a Jesús por varias semanas en tu casa?
  2. La gente llegó a ver a Jesús y literalmente llenaron la casa hasta que ya no cabía nadie (Marcos 2.2). De acuerdo con The IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, la capacidad de una casa promedio en Capernaúm podía permitir máximo 50 personas paradas una junto a la otra. Jesús estaba predicándoles la Palabra de esa forma.
  3. La Biblia dice que unos hombres quitaron parte del techo de la casa y bajaron la camilla donde estaba un paralítico, con una fe firme de que Jesús lo podía sanar. Como no podían acercarlo a Cristo debido a la multitud, no les quedó otra opción. Demostraron iniciativa y no les importó interrumpir a Jesús, quien al ver la fe que ellos estaban demostrando, decidió sanar al paralítico.
  4. Para sanar al paralítico, Jesús no le dijo alguna frase como “-Queda limpio” o “-Levántate y anda”. Más bien dijo, “—Hijo, tus pecados quedan perdonados.” (Mr 2.5). Obviamente esto causó una reacción inmediata en los maestros de la ley que estaban ahí, pero la pregunta es, ¿por qué Jesús le dijo eso? Tomando en cuenta que Jesús veía el corazón humano, es posible que Jesús vio tal cantidad de pecado en el hombre que decidió atender la necesidad más fuerte que él tenía, y que no era la física, sino la espiritual: ¡le perdonó sus pecados!, incluso antes de sanarlo. Fue hasta después de una breve discusión con los religiosos presentes que Jesús le dijo, “A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.” (Mr 2.11).
  5. Jesús volvió a demostrar una capacidad impresionante de leer los pensamientos de las personas que lo rodeaban. Al detectar que los religiosos pensaron mal de Jesús e incluso murmuraron sobre él (Mt 9.3), Jesús les dijo: “—¿Por qué dan lugar a tan malos pensamientos?” (Mt 9.4). La indignación de los fariseos era la siguiente: “«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?»” (Lc 5.21). Para ellos, Jesús se estaba haciendo Dios mismo al perdonar pecados, ¡pues era cierto! Jesús es Dios hecho hombre y tenía autoridad para perdonarle los pecados a quien él quisiera (Lc 5.24). Es decir, bastaba que Jesús dijera que perdonaba a alguien para que toda la deuda pendiente con Dios de esa persona quedara borrada en el instante.
  6. La reacción de toda la gente cuando vio ese milagro fue llenarse de temor y decir, “Hoy hemos visto maravillas.” (Lc 5.26). Perdón de pecados por un hombre, sanidad de un paralítico, recompensa a la fe activa y que se demuestra con hechos, ¡definitivamente son maravillas!

Aquí tenemos un diagrama de una típica casa judía del primer siglo, contenida en Faithlife Study Bible Infographics, de Logos Bible Software.

Casa Primer SigloConclusiones:

  1. Los primeros discípulos de Jesús necesitaron ver señales milagrosas para creer plenamente en Cristo y rendir su corazón ante él. Nosotros tenemos el privilego de creer en Jesús y de rendirle nuestro corazón sin necesidad de ver señales milagrosas.
  2. Así como Jesús quiso ayudar al leproso cuando nadie quería ni siquiera acercársele, así Jesús quiere ayudar hoy a todas las personas de este mundo, aún cuando nadie más a su alrededor se interesan por ellos. Todos los que nos llamamos discípulos de Jesús podemos contarnos entre ellos.
  3. La verdadera fe se demuestra con acciones, no solamente con palabras o con sentimientos. Así como aquellos hombres demostraron su fe en Jesús bajando al enfermo por el techo, así también si nosotros nos decimos tener fe en Jesús, ¡debemos demostrarla con acciones! Jesús siempre recompensará la fe que se demuestra con hechos.
  4. Para Jesús fue más importante la necesidad espiritual que el paralítico traía que su terrible enfermedad que lo tenía inmóvil. Hoy muchas personas buscan a Jesús por diferentes motivos: pérdidas, enfermedades, problemas económicos, problemas laborales, o tragedias. Pero Jesús siempre le dará prioridad a la necesidad que las personas menos atienden: la espiritual. Después se encargará de lo demás a su debido tiempo. La Teología de la Prosperidad comete un grave error al apuntar a la gente hacia un Jesús que primero atiende las necesidades físicas y materiales en lugar de las espirituales. ¡Ese Jesús no existe en la Biblia! Es un invento de los hombres.

Veamos un fragmento de la serie The Bible que contiene algunos de los eventos que estudiamos hoy (reproducir el video del segmento 00:00 al 06:33).


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