Día 357

MARCOS 2.13-17, MATEO 9.9-13, LUCAS 5.27-32, MARCOS 2.18-22, MATEO 9.14-17, LUCAS 5.33-39.

Hoy estudiaremos otros 2 eventos que sucedieron durante el ministerio de Jesús en Galilea: el llamado al cobrador de impuestos llamado Leví y la pregunta que los discípulos de Juan le hicieron a Jesús sobre el ayuno. Iniciemos con el llamado a Leví (Marcos 2.13-17, Mateo 9.9-13 y Lucas 5.27-32):

  1. ¿Quiénes eran los cobradores de impuestos? De acuerdo con el Holman New Testament Commentary: Mark, de Broadman & Holman Publishers, los cobradores de impuestos estaban entre la gente más odiada en Israel. Para convertirse en uno de ellos, la persona tenía que comprar los derechos para ese negocio desde Roma. Al estar en Galilea, Leví era un agente de Herodes y podía pedir cualquier cantidad de impuesto que él quisiera para recuperar el dinero que le pagó a Roma por su licencia para ser cobrador. El pueblo en general los consideraba traidores y extorsionadores. Una consecuencia más que pagaban por su oficio era ser expulsados de la sinagogas, es decir, no podían congregarse con el resto del pueblo para estudiar las Escrituras.
  2. El nombre de Leví. En Marcos y Lucas aparece su nombre como “Leví” mientras que en Mateo aparece como “Mateo”. ¿Por qué dos nombres para la misma persona? ¿O eran diferentes personas? De acuerdo con el The New International Greek Testament Commentary: The Gospel of Mark, de W. B. Eerdmans, se ha considerado tradicionalmente que Leví (griego ????) y Mateo (griego ????????) son la misma persona. En ese tiempo no era inusual que una persona tuviera dos nombres, uno de origen semítico y otro de origen griego.
  3. El llamado a Mateo. Según los 3 evangelistas, el llamado a Mateo ocurrió mientras estaba trabajando, “sentado a la mesa de recaudación de impuestos” (Mt 9.9). Al parecer, Mateo respondió inmediatamente al llamado de Jesús (“Sígueme”) y de inmediato “se levantó y lo siguió” (Mt 9.9) o “se levantó, lo dejó todo y lo siguió” (Lc 5.28). Mateo no dudó ante el llamado de Jesús sino que respondió inmediatamente y lo aceptó.
  4. El banquete que organizó Mateo. La Biblia registra que el siguiente evento después del llamado que hizo Jesús a Mateo fue una comida que éste último le organizó a Jesús y además a la cual invitó a “muchos recaudadores de impuestos y pecadores” (Mr 2.15) y donde también estaban los discípulos de Jesús. ¿Por qué ofrecerle esto a Jesús? La única respuesta posible es por gratitud. Recordemos que los cobradores de impuestos habían sido expulsados de las sinagogas y que todos los rabís y las autoridades religiosas los rechazaban. Siendo Jesús reconocido entre el pueblo como un maestro, Mateo debió haber sentido una enorme gratitud de que Jesús se fijara en él, lo llamara y aceptara convivir con él. También seguramente quería presentar a Jesús a sus compañeros de trabajo y amigos, siguiendo aquella misma reacción natrual que tuvo Andrés al buscar a Simón para presentárselo a Jesús, o la que tuvo Felipe al invitar a Natanael a conocer a Cristo. Ahora, al escuchar el término “pecadores” puede que nos imaginemos que había prostitutas o criminales entre ellos, pero no es así. De acuerdo con el mismo Holman New Testament Commentary: Mark, para los fariseos cualquiera que siguiera sus interpretaciones de las Escrituras era considerado un “pecador”: si no se lavaban las manos antes de comer, o si no tenían la misma visión de una relación con Dios, o cualquier otra diferencia. Recordemos que los fariseos eran una secta judía muy rígida.
  5. La lección que dio Jesús a los religiosos. Por alguna razón, había entre la gente fariseos y maestros de la ley que pertenecían también a esta secta judía. Al ver lo que Jesús estaba haciendo, fueron a preguntar a los discípulos de Cristo (no a él) el por qué de esta conducta, ya que no era aceptable en sus mentes que un hombre de Dios se sentara a convivir y a comer con traidores a la nación y con pecadores. Jesús alcanzó a escuchar los cuestionamientos y les contestó: “—No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores.” (Mr 2.17).  Mateo añade una referencia a que Jesús estaba cumpliendo así Oseas 6.6 cuando dijo, “Pero vayan y aprendan lo que significa: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios.”” (Mt 9.13). Jesús estaba dejando 2 lecciones importantes aquí: a) Dios se dejará encontrar de quienes reconocen su necesidad espiritual (los “enfermos”), no de quienes no la reconocen; b) los fariseos no querían reconocer que estaban enfermos espiritualmente ya que ellos se sentían completamente sanos, por eso Jesús no podía hacer nada por ellos porque el primer paso que era reconocer la necesidad personal no lo querían dar. Se quedarían entonces enfermos por dentro pero creyéndose sanos.

Ahora, Marcos 2.18-22, Mateo 9.14-17 y Lucas 5.33-39 narran el episodio cuando Jesús fue cuestionado acerca de la práctica del ayuno entre sus discípulos:

  1. Mateo 9.14 aclara que fueron los discípulos de Juan el Bautista quienes fueron a cuestionar a Jesús. La pregunta fue directa, “—¿Cómo es que nosotros y los fariseos ayunamos, pero no así tus discípulos?” (Mr 9.14) o “—Los discípulos de Juan ayunan y oran con frecuencia, lo mismo que los discípulos de los fariseos, pero los tuyos se la pasan comiendo y bebiendo.” (Lc 5.33). Efectivamente, de acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, los fariseos ayunaban 2 veces a la semana (lunes y jueves) y los discípulos de Juan el Bautista también ayunaban frecuentemente. De acuerdo también con el Harper’s Bible Dictionary, de Harper & Row, el ayuno en ese tiempo estaba relacionado con penitencia, luto, vestirse con ropas ásperas y humillarse a sí mismo. Hasta este momento en la historia del ministerio de Jesús, los discípulos de Juan estaban reconociendo que él y sus discípulos eran más conocidos por andar “comiendo y bebiendo” que por ser practicantes de disciplinas espirituales como el ayuno. Esto resulta muy importante enfatizarlo, ya que la imagen que tenía la gente de Jesús hasta ese momento era de alguien que convivía con ellos, que disfrutaba estar con las personas, que quería conocer a la gente y comer con ellos. No tenía actitudes clasistas ni elitistas como los fariseos y como los mismos discípulos de Juan podrían tenerlas también.
  2. La respuesta de Jesús. El Hijo de Dios le contestó a esos seguidores de Juan a través de una analogía de una boda (donde el novio representaba a Jesús) que mientras él estuviera con sus discípulos, no ayunarían, pero después sí lo harían, cuando Cristo ya no estuviera con ellos. De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, las celebraciones de una boda duraban 7 días y no se le permitía a los participantes ni ayunar ni involucrarse en actos de luto o trabajos duros durante ese período. De igual manera, hubiera sido inapropiado que los discípulos de Jesús ayunaran mientras él estaba con ellos en la tierra, más bien necesitaban disfrutar de la presencia de él y aprovechar cada instante juntos que tenían al alcance. De cuánta cercanía y amistad tuvieran ellos con Jesús dependía en gran parte el éxito de su futura misión: conquistar al mundo para Cristo. ¿Cómo saldrían a predicar y a dar sus vidas por un hombre a quien no conocieron bien?
  3. La parábola del vino nuevo en odres nuevos. Para terminar la escena, Jesús quiso contarles una parábola tomando como ilustración 2 hechos que nadie hacía en esa época: a) arreglar un vestido viejo con un remiendo nuevo porque no “hará juego” (Lc 5.36), b) echar vino nuevo en “odres” o “cueros” (DHH-LA) viejos porque se reventaban. Termina diciendo, “Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos.” (Lc 5.38). ¿Qué es la lección que quería transmitir Jesús? Para aceptar el evangelio se requiere una nueva actitud y desechar la antigua. No se pueden mezclar ambas cosas. Los fariseos estaban muy cerrados a su manera de pensar y a sus interpretaciones de las Escrituras (eran el “odre viejo”) y cuando recibieron el evangelio (el “vino nuevo”), ¡reventaron! De la misma manera, todo el que escuchara a Jesús y aceptara su mensaje, necesitaba cambiar sus “odres” en nuevos para poder recibir exitosamente el “vino nuevo”.

Conclusiones:

  1. Apreciemos la enorme gratitud que Mateo demostró al ser llamado por Jesús. Su actitud reveló su corazón: se sentía indigno de tal llamado y estaba muy contento que el Hijo de Dios lo considerara. De inmediato su reacción fue darle algo a Jesús a cambio y avisar a otros del suceso. ¿No deberíamos todos los creyentes mantenernos en la misma actitud de Mateo al ser llamado? Es un hecho. Jamás perdamos la gratitud por el simple hecho de que Jesús nos llamó a seguirlo un día, ¡no lo merecíamos! Pero él tuvo compasión y decidió hacerlo.
  2. Dios trabaja en los corazones de las personas que realmente reconocen su necesidad espiritual y los ayuda a conocerlo, pero no así en aquellos seres humanos que se cren “sanos” y que no necesitan ir al médico. La realidad es que todo el mundo ha pecado y está lejos de la gloria de Dios (Romanos 3.23), es decir, ¡todos necesitamos al gran médico espiritual que es Jesús! Pero tristemente no todos lo reconocen.
  3. ¿Tenemos la misma actitud de Jesús hacia las personas? ¿Nos conocen otros por ser amables, de buena actitud para convivir, dispuestos a abrirse a conocer a otras personas, pacientes y tolerantes? ¿O somos creyentes más bien ariscos, antisociales y egoístas? ¿Qué reflejamos hoy?
  4. Habrá tiempos en nuestro caminar de fe donde la tristeza, la desesperación y la necesidad nos llevan a orar y ayunar intensamente. Pero cuando no estemos en esa necesidad, ¡no andemos distraídos con el mundo! Más bien aprovechemos nuestro tiempo para conocer más a Jesús y a Dios, para profundizar en su Palabra y para hacer el trabajo que Dios quiere.
  5. Para crecer espiritualmente en Cristo necesitamos siempre mantener una actitud de “odre nuevo” para recibir el “vino nuevo” del evangelio. Es indispensable que nos despojemos de maneras de pensar cerradas, negativas y de pensamiento humano para aceptar las verdades espirituales que la Palabra de Dios nos ofrece. Si no lo hacemos así, tarde o temprano el mensaje del evangelio nos “reventará”.

 

Veamos un fragmento de la serie The Bible que contiene algunos de los eventos que estudiamos hoy (reproducir el video del segmento 07:53 al 11:34). Para mejor reproducción, da click con el botón derecho de tu ratón (mouse) y selecciona algo parecido a “Abrir video en una pestaña nueva”.

 


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