Día 230

1 REYES 11.1-43, 2 CRONICAS 9.29-31.

Después de haber estudiado los proverbios de Salomón y de los sabios de su corte, pasaremos ahora a estudiar una etapa triste en su vida: sus últimos días. Veamos lo que sucedió al final de su vida en uno de los hombres más famosos de toda la Biblia y definitivamente de los más sabios y entendidos.

Los versículos 1 al 3 nos hablan de una grave debilidad que Salomón tuvo a lo largo de su vida: “amó a muchas mujeres extranjeras” (1 R 11.1). Aunque la Biblia ya había registrado su boda con la hija del faraón egipcio, este versículo nos dice también que tuvo otras esposas de “Moab, de Amón, de Edom, de Sidón y de los hititas”, todos pueblos paganos obviamente. Y ésto lo hizo a pesar de la prohibición que Dios le había dado a Israel al respecto, tal como lo dice Deuteronomio 7.3–4 (NVI), “Tampoco te unirás en matrimonio con ninguna de esas naciones; no darás tus hijas a sus hijos ni tomarás sus hijas para tus hijos, porque ellas los apartarán del Señor y los harán servir a otros dioses. Entonces la ira del Señor se encenderá contra ti y te destruirá de inmediato.” Sin embargo, 1 R 11.2 dice, “Salomón se empecinó en amarlas”, “Salomón, enamorado, se unió con ellas.” (DHH-LA). El número total de esposas: 700, y de concubinas: 300. En total, ¡1,000 mujeres! Una cifra increíble. Para Salomón, fue más grande su amor por las mujeres que su amor por Dios y terminó desobedeciendo constantemente ese mandato. La consecuencia no se hizo esperar, tal como el mandato de Dt 7.3-4 lo había advertido, “En efecto, ellas apartaron su corazón del SEÑOR.” (1 R 11.3).

Los versículos 4 al 8 de 1 Reyes nos especifican en qué fase de la vida de Salomón empeoró todo esto: “Cuando Salomón ya era anciano” (1 R 11.4). Era un hecho que Salomón se relajó completamente, ya que “sus mujeres le pervirtieron el corazón de modo que él siguió a otros dioses” (NVI). Terminó rindiendo culto e incluso construyendo santuarios a dioses paganos como Astoret (de los sidonios), Moloc (de los amonitas) y Quemos (de Moab). Para entender el grado de corrupción que entró en el corazón de Salomón, entendamos un poco de cómo se rendía culto a algunos de estos dioses. De acuerdo con el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, de Sociedades Bíblicas Unidas, al dios Moloc se le adoraba a través de sacrificios humanos, especialmente de niños, pasándolos por fuego. Lo mismo se hacía con Quemos, dios de los moabitas, que también requería sacrificio de niños como holocausto. De acuerdo con el Nuevo Diccionario de la Biblia, de la Editorial Unilit, Astoret era la diosa cananea del amor sensual y de la fertilidad, llamada también Astarot o Istar (para los caldeos). Su culto involucraba ritos inmorales. ¿Y qué llevó a Salomón a desviarse de ésta manera? El v. 8 de 1 Reyes nos dice, “para que todas sus esposas extranjeras quemaran incienso e hicieran sacrificios a sus dioses.” Claramente Salomón cedió por agradar a sus múltples esposas extranjeras, que no tenían ningún interés por conocer al Dios de Israel, sino que más bien le estuvieron demandando a Salomón lugares para adorar a sus dioses como en su tierra natal.

¿Cómo vio Dios todo esto? 1 Reyes 11.9 dice, “El SEÑOR estaba muy enojado con Salomón, porque su corazón se había apartado del SEÑOR, Dios de Israel…” Era un hecho que Dios se iba a enojar y mucho con Salomón. Además Dios reconoció que Salomón “se negó a seguir al SEÑOR en forma total y absoluta, como lo había hecho David, su padre” (1 R 11.6), “no siguió plenamente al SEÑOR” (NBLH). De acuerdo a las Escrituras, hubo un problema en el corazón de Salomón, en algún rincón del mismo había reservas para con Dios. Esto quiere decir que aunque Salomón sí siguió a Dios en muchas cosas y se dejó llevar por la sabiduría que Dios le otorgó, hubo un área específica donde Salomón prefirió hacer las cosas a su manera y no negó su naturaleza humana por agradar a Dios. Tan solo basta un área del corazón que no estemos dispuestos a rendir a Dios para apartarnos de Él tarde o temprano, en algún momento en el futuro. No entregarse a Dios de forma “total y absoluta” o “plenamente” tiene sus consecuencias siempre.

El resto del capítulo 11 de 1 Reyes narra la decisión de Dios con respecto a Salomón y su reinado y la forma como se fue desarrollando su plan para disciplinar al hijo del rey David. Los versículos 11 al 13 nos muestran que Dios había tomado la decisión de arrancarle el trono a Salomón, pero por amor al rey David decidió tener ciertas consideraciones: a) no le quitaría el reino a Salomón mientras estuviera vivo, sino a uno de sus hijos; b) a ese hijo no le quitaría el reino entero sino que le dejaría ser rey de una tribu. Podemos observar cómo el amor de Dios por David y por Jerusalén era más grande que su enojo hacia Salomón, de lo contrario el resto de la historia de la Biblia hubiera sido muy diferente. El resto de la historia nos muestra cómo Dios utilizó diferentes hombres en diferentes frentes para cumplir su propósito: preparar el terreno para quitar a la familia de Salomón del trono absoluto de Israel, como castigo por su pecado. Usó a Hadad el edomita (v. 14), a Rezón, hijo de Elíada (v. 23) y a Jeroboam, hijo de Nabat (v. 26). Curiosamente a éste último Dios le hizo la siguiente promesa, “Te pondré a ti en el trono de Israel, y gobernarás todo lo que tu corazón desee.” (1 R 11.37), con la siguiente condición, “Si prestas atención a lo que te digo y sigues mis caminos y haces todo lo que yo considero correcto, y si obedeces mis decretos y mandatos, como lo hizo mi siervo David, entonces siempre estaré contigo.” (v. 38). Más adelante averiguaremos si Jeroboam aprovechó esta oportunidad y aprendió algo del error de Salomón.

Tanto 1 Reyes 11 como 2 Crónicas 9 nos mencionan que hubo varios libros antiguos donde se registró la historia y los hechos del rey Salomón: “El Libro de los Hechos de Salomón”, “El Registro del Profeta Natán”, “La Profecía de Ahías de Silo” y “Las Visiones de Iddo el Vidente”. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, éstos relatos adicionales es muy posible que se hayan perdido durante la destrucción posterior de Jerusalén.

Conclusiones:

  1. Si te consideras un o una creyente, ¿hay algún área de tu corazón que no has rendido a tu Señor, donde tú quieres seguir reinando y no someterla a la Palabra de Dios? Puede ser el gusto por un pecado específico, puede ser también tu carácter, puede ser tu forma de manejar el dinero, o tu relación con personas del sexo opuesto que no son creyentes (si eres soltero(a)). Solo recuerda esto: basta una sola área que no se someta completamente a Dios para que podamos abandonarlo en el futuro. ¡Estemos alertas!
  2. Sin embargo, a pesar de nuestros pecados, el amor de Dios es mucho más grande que su enojo. Y aún en momentos de disciplina Él es muy considerado con sus hijos.
  3. ¿Qué te hace reflexionar en tu propia vida la forma en que vivió sus últimos días Salomón? ¿Qué piensas sobre tus convicciones actuales y sobre el tipo de futuro espiritual que quieres para tí y para tus seres queridos?

8 Responses to “Día 230”

  1. Elsa Lopez Ortiz dice:

    ¡ Que retante y que profunda es la palabra de Dios ! Gracias.

  2. citlali gamboa dice:

    El corazón de David salvo a su descendencia, pues Salomón, su sabiduría, el ver dos veces a Dios, NO más su idolatría y “amor” a mujeres . Me queda claro pelear x convicciones aún casada en la I.I.C.M apoyo buscando q agradaría a Dios, pues los dos fuimos ateos. Gracias totales y saludos.

  3. Elizabeth Arriola dice:

    Wow!!! Muy profundo , muchas gracias!!!

  4. Monica Loaeza dice:

    Justo leyendo el devocional me quedé pensando en lo que preguntas al final: “¿En qué áreas no me he rendido al Señor?”. No es algo fácil de aceptar porque te reta a morir a ti misma, pero yo en personal trato de ser congruente con mi fe y a la vez, no caer en el que considero el extremo opuesto: la religiosidad. Y no por otra cosa sino porque antes de conocer la Iglesia de Dios fui muy religiosa en cierta denominación (de hecho pasé por muchas etapas, incluso la de atea, Como Citlali y su esposo). Pero vuelvo al punto y quiero cuidar ésto pues es toda una lección que, siendo precisamente Salomón el hombre más sabio de la Historia creo que aún para sus contemporáneos fue doloroso verlo cometer tanto pecado y tanta tontería… ¡cuánto más lo fue para Dios! Pienso que me falta rendir por completo MI CONFIANZA EN ÉL, sí, porque aunque creo, la verdad es que también desconfío. En el sentido de que cuando algo es “demasiado hermoso” pienso que no puede durar para siempre… A veces tengo miedo de las más grandes bendiciones pues creo que o no van a durar o después vendrá algo terrible (si alguien puede ayudarme con esto, lo agradeceré). Gracias por el devocional.

  5. Agustin MG dice:

    Saludos, sin duda es una enseñanza que me advierte sobre los puntos débiles que puedo tener; en especial sin existen aspectos o situaciones en las cuales no estoy de acuerdo con Dios. últimamente he orado pidiendo NO cuestionar su voluntad diciéndole: “No entiendo esta prueba, pero ayúdame a comprenderla en mi corazón y a no apartarme de tu enseñanza”.
    Gracias por tu trabajo hermano.

  6. Adriana Casas dice:

    Salomón, un hombre con tanta sabiduría cayó en la trampa de Satanás, todos estamos expuestos. Recientemente estuve orando a Dios porque me mostrara áreas en las cuales yo tengo que arrepentirme, Dios no tardó en responderme, y en hacerme ver lo crítica que puedo ser, “mirar la paja en el ojo ajeno”, y después tuve que reconocer que aunque ya había ubicado éste punto, no estaba arrepentida realmente, así que comencé a orar por poderme arrepentir con un corazón quebrantado..lo único que me queda decir, es que Dios me está ayudando mucho, “El no desprecia un corazón contrito”. Me maravilla ver el poder tan grande que DIOS muestra a los arrepentidos, la mente se aclara y el gozo y la paz, vuelven al corazón, la cuestión es pedir a Dios con mucha franqueza que nos muestre lo que no queremos mirar y después que nos ayude a arrepentirnos, duele mucho, pero es liberador, es como sacar la pus del corazón. MIL GRACIAS

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