Día 100

DEUTERONOMIO 5 – 6.

Después de que Moisés hizo un recuento histórico de los eventos que los habían llevado a salir de Egipto y que los tenían ahí, en las planicies de Moab, los comenzó a preparar para recibir nuevamente instrucción proveniente de Dios. No sería nueva instrucción, sino un recordatorio de lo que ya habían escuchado sus padres, una renovación del pacto también. El capítulo 4 de Deuteronomio se enfocó en esa preparación espiritual con memorias, advertencias y reflexiones profundas. En estos capítulos siguientes Moisés básicamente llevó a cabo una renovación del pacto que Dios había hecho con Israel, comenzando con un repaso del Decálogo (los 10 mandamientos) que tomó varios capítulos (del 5 al 11).

Los versículos 1 al 3 del capítulo 5 nos muestran cómo Moisés decidió reunir a todo el pueblo de Israel completo y les dio un discurso importante, donde les recordaría “los decretos y las ordenanzas” que Dios había dado previamente y que ahora se los estaba reafirmando a ellos. Este discurso incluye una descripción de los términos del pacto que Dios hizo con Israel:

  1. El pacto Dios lo hizo con los israelitas que estaban vivos en ese momento y con sus padres (aunque muchos murieron en el desierto) (v. 3). Ese pacto específico no lo hizo con los antepasados de ellos.
  2. Este pacto fue revelado por Dios de forma sobrenatural a Israel (“el Señor te habló cara a cara desde en medio del fuego”, v. 3) y además contemplaba que Moisés sería el único intermediario entre Dios y el resto del pueblo (v. 5).
  3. Del versículo 7 al 21 tenemos un repaso del Decálogo o los 10 mandamientos, tal como aparecen en Ex 20.1-17. Si quieres recordar el análisis que hicimos al respecto da click en la entrada para Éxodo 19 – 20.
  4. Después de recordar la forma poderosa en que Dios se presentó ante Israel cuando estaban al pie del monte, el v. 24 contiene un detalle interesante acerca de la reacción de los ancianos y los jefes del pueblo cuando Dios se dirigió a ellos, “Hoy comprobamos que Dios puede hablar con los seres humanos, ¡pero aun así seguimos con vida!” Para ellos fue toda una revelación entender que Dios estaba dispuesto a acercarse a los hombres de esa manera.
  5. Después que expresaron que Dios era demasiado santo para ellos y que era mejor mantenerse lejos del monte y que Moisés fuera el intermediario, Dios escuchó lo que dijeron y exclamó: “¡Oh, si siempre tuvieran un corazón así, si estuvieran dispuestos a temerme y a obedecer todos mis mandatos! Entonces siempre les iría bien a ellos y a sus descendientes.”, ” ¡Quién diera que tuvieran siempre tal corazón….” (BTX), “¡Ojalá fuera siempre así su corazón….” (BJL). Cuando Dios vio una muestra de entendimiento espiritual en ellos exclamó un deseo enorme personal: que SIEMPRE tuvieran ese corazón dispuesto para que fueran “eternamente felices, ellos y sus hijos” (BJL). Una enorme muestra de los anhelos más profundos de Dios para su pueblo, resumido en dos cosas: a) Un corazón siempre dispuesto a obedecer, a respetarlo, a tomarlo en cuenta; b) un sincero deseo de felicidad verdadera para su pueblo y sus familias. ¡Ese sigue siendo el deseo del corazón de Dios hasta el día de hoy! ¿Te conmueve pensar en esto?

Ya en el capítulo 6, después de reafirmar el origen de los mandatos que Moisés estaba recordando y la promesa de “larga vida” para ellos y sus descendientes si obedecían fielmente, Moisés dirige el discurso hacia lo que podríamos llamar “el corazón de la obediencia” a los mandatos de Dios por parte de Israel y que también representan ese verdadero espíritu de obediencia para nosotros, los cristianos modernos:

  1. Tomar en serio la Palabra de Dios. “Escucha con atención…” (v. 3). Cuando escucharan los mandatos de Dios, deberían de prestar atención sincera y tomarlos en serio. No estaban escuchando ideas humanas, sino palabras que venían de Dios directamente. El problema de las personas es que muchas veces no escuchamos, no ponemos atención, y la Palabra de Dios nos puede “entrar por un oído y salir por el otro”. Lamentablemente así le sucedería a Israel después.
  2. Esforzarse en obedecerla. “…asegúrate de obedecer”, “cuidarás de hacerlo” (BTX), “esfuérzate en obedecer” (NVI), “esmérate en practicarlos” (BTX). No solo basta hacer el esfuerzo por escuchar, también es necesario esforzarnos en llevarlos a la práctica en nuestra vida diaria. Es lo que se esperaba de Israel y también es lo que se espera de nosotros. Recordemos Stg 1.22–25 (NVI), “22 No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. 23 El que   escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo 24 y, después de mirarse, se  va y se olvida en seguida de cómo es. 25 Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.”
  3. Resultados garantizados. “Entonces todo te saldrá bien”. Estas palabras las vamos a escuchar una y otra vez en la Biblia cuando se habla de los resultados de la obediencia a los mandatos de Dios. Eran, son y serán por siempre una verdad universal. No significaba una vida sin problemas ni preocupaciones y solo con éxitos, pero sí una felicidad interna auténtica y un bienestar general real.
  4. Lo más importante de todo. En los versículos 4-6 encontramos lo que se llamó posteriormente el “Shema” por la palabra hebrea que significa “escuchar”. Se convirtió con los años en una confesión de fe para los judíos antiguos y modernos. “??4 “Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.    ??5 “Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.” (NBLH). Este es el mandato al que Jesús hizo referencia cuando se le preguntó “-Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?” (Mt 22.36). El añadió también un segundo, al que haremos referencia al terminar el análisis de este libro. AMAR es entonces lo que Dios más desea de nosotros hacia Él, amarlo a Él por encima de todos y de todo.
  5. Como nota adicional al punto anterior, es importante mencionar que casi todas las versiones que analizamos traducen el v. 4 con referencia a amar a Dios con todo el corazón, alma y fuerzas. La TLA dice, “Ama a Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro concepto? De acuerdo al Word Biblical Commentary, Volume 6a: Deuteronomy 1.1-21.9, Second Edition, de Word Incorporated, comenta que el texto hebreo deja clara una diferencia entre ??? (“corazón”) y ????  (“alma”), que podría referirse a energía y actividad mental por un lado y emocional por otro. En términos de psicología moderna diríamos que el mandato se refiere a amar a Dios con nuestra mente completa, tanto consciente como inconsciente. La palabra ???   (“fuerzas”) se puede referir a amar a Dios con toda nuestra disciplina y esfuerzo. El comentario A Handbook on Deuteronomy, de United Bible Societies, menciona que nos podemos confundir con los términos porque en algunos idiomas modernos los términos “corazón” y “alma” pueden ser tomados como idénticos. Sin embargo, para los hebreos el corazón se refería a actividades de la mente, el alma se refería a las emociones humanas y “fuerzas” se refería a la fortaleza física. Curiosamente la referencia en Mrc 12.30 (NVI) a este mandato como “30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”  incluye la palabra “mente” aparte de corazón, aloma y fuerzas. Esta referencia no aparece ni en el hebreo original ni en la Septuaginta (LXX). Sin embargo, “mente” y “corazón” pueden ser tomados como sinónimo ya que se refieren a la misma actividad. En resumen, el mandato era un llamado a Israel para que amaran a Dios con todo su ser, de forma completa, involucrando todo lo que ellos eran.
  6. Comprometernos con la Palabra. El v. 6 dice, ” Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego.”, “han de permanecer sobre tu corazón” (BTX), “Grábate en el corazón” (NBLH). Es esencial que llevemos los mandatos de Dios a nuestro corazón y nos aseguremos que permanezcan ahí. Dios no quería solamente un conocimiento intelectual en los israelitas, sino más bien que su devoción y obediencia viniera de lo más profundo de su ser, porque grabarían sus mandatos en sus corazones.
  7. El deber de entrenar a los hijos en los mandatos de Dios (v. 7, 20-21). El v. 7 menciona, “Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.”, “Las enseñarás diligentemente a tus hijos…” (NBLH), “repíteselas a tus hijos a todas horas” (TLA). Dios esperaba que sus mandatos se hicieran parte de la vida familiar cotidiana, no solo en los días especiales donde los padres y los hijos tendrían que congregarse. De igual manera, Dios espera que los padres nos hagamos responsables de transmitir, enseñar, inculcar y repetir la Palabra de Dios a nuestros hijos como un estilo de vida (en todo momento de la vida), porque los hijos preguntarán un día sobre nuestra fe y debemos estar listos para responderles adecuadamente.
  8. Tener recordatorios visibles a la mano (v. 7 – 8). “Átalos en tus manos… llévalos sobre la frente… escríbelos en los marcos… sobre las puertas…” Todo a manera de recordatorio. Con el tiempo, los judíos convirtieron este mandato en la costumbre de llevar “filacterias” (cajitas con Escrituras) en sus frentes y el brazo izquierdo (por la cercanía con el corazón). También otros judíos usan los “mezuzot” (cajitas de madera o metal) donde colocaban pasajes de las Escrituras en los marcos de las puertas de sus casas.

Moisés continuó con el discurso y le dió a los israelitas una serie de advertencias sobre la santidad de Dios y la responsabilidad personal del pueblo de cuidar sus corazones una vez que ya estuvieran dentro de la tierra prometida:

  1. El peligro de la prosperidad. Los v. 10 al 12 tratan con el riesgo que enfrentarían los corazones de los israelitas al verse bendecidos, prósperos, con recursos naturales en gran cantidad, y cuando experimentaran saciedad. La advertencia era: “ten cuidado de no olvidarte del SEÑOR, quien te rescató de la esclavitud de Egipto.” Sería una gran tentación que después de haber pasado tantas aflicciones y por fin encontrar estabilidad y prosperidad se olvidaran de QUIÉNES ERAN y de QUIÉN los sacó de su esclavitud anterior. Olvidarse de Dios era olvidarse de sus mandatos.
  2. Mantener un temor constante a Dios (v. 13).
  3. Estar alerta ante el peligro de la idolatría (v. 14 – 15). Dios castigaría fuerte este pecado si ellos caían de nuevo.
  4. No poner a prueba nunca a Dios (v. 16). Moisés les recuerda la experiencia en Masah (Éxodo 17), cuando el pueblo se quejó porque no tenían agua para beber y la forma fue tan mala que Moisés expresó, “¿Por qué ponen a prueba al Señor?”
  5. Cuidar la conducta personal (v. 18 – 19). Encontramos una relación aquí entre “Haz lo que es bueno y correcto a los ojos de Dios…” y “Entonces entrarás en la buena tierra….” Obediencia lleva a la felicidad. Hacer lo bueno, lo recto, lo íntegro, lo correcto a los ojos de Dios SIEMPRE debe ser una prioridad para nuestra vida.

El v. 25 termina diciendo, “Pues cuando obedezcamos todos los mandatos que el SEÑOR nuestro Dios nos ha dado, entonces se nos considerará justos”, “Entonces se nos contará como justicia, cuando procuremos cumplir todo este mandamiento” (BTX). De acuerdo al The New American Commentary: Deuteronomy, de Broadman & Holman Publishers, Moisés está igualando aquí obediencia total con ser considerados justos delante de Dios. La palabra hebrea ??d?qâ utilizada aquí es la misma que se utilizó en Gen 15.6, (NVI), “Abram creyó al Señor, y el Señor lo reconoció a él como justo.” ¿Entonces bajo el Antiguo Pacto alguien era reconocido como justo por la fe o por la obediencia total? En realidad ambas. Los judíos posteriores concluyeron erróneamente, de acuerdo a este comentario, que el cumplimiento estricto de las leyes mosáicas eran la base para la justicia en lugar de una expresión de fe sincera y devota. En realidad no se trataba meramente de cumplir rituales religiosos sino de tener una fe verdadera y las reglamentaciones del pacto serían solamente el canal adecuado para expresar esa fe y amor sinceros a Dios.

Aquí tenemos una ilustración del uso moderno en el pueblo judío de las filacterias y los mezuzot, contenida en el libro 1000 Bible Images, de la German Bible Society.

Filacterias

Conclusiones:

  1. Podríamos decir que el sueño de Dios para nuestra vida es que SIEMPRE mantengamos un corazón dispuesto y fiel y que encontremos FELICIDAD verdadera para nosotros y nuestras familias. ¿Cuánto estamos haciendo realidad este sueño? Si te preguntas qué quiere Dios de tí como creyente, esta es la respuesta, este es su sueño. ¡Hagamos que el sueño de Dios sea una realidad todos los días en nuestra vida!
  2. Tomemos en serio los puntos que constituyen “el corazón de la obediencia” a la Palabra de Dios. Para tener un acercamiento exitoso a las Escrituras, necesitamos tomarlas en serio y darles la atención debida, esforzarnos en obedecerla, ¡y vivir los resultados! ¿Cómo anda tu disciplina personal de estudio bíblico? ¿Sabes de cristianos que no estudian sus Biblias diario y que no les importa realmente? ¿Cómo les podrías ayudar después de entender esta lección?
  3. Recordemos el Shema continuamente. Dios quiere una relación con nosotros, quiere que aprendamos a amarlo, que seamos sinceros con él, que enfoquemos todos nuestros pensamientos y emociones a agradarlo, que disciplinemos nuestros cuerpos para hacer su voluntad. Amar a Dios es el primer mandato más importante. ¿Cómo está tu amor por Dios? ¿Estás esforzándote por amarlo sinceramente con todo tu corazón (mente), toda tu alma (emociones) y todas tus fuerzas (disciplina física)? ¿O te permites amarlo parcialmente, dejando alguna o algunas de estas áreas sin entregárselas a él? Si tus pensamientos o tus emociones o tu disciplina está fuera de control, entonces no lo estás amando con todo tu ser, completamente.
  4. Si tienes hijos, ¿cómo andan tus devocionales familiares? ¿Enseñas continuamente a ellos la Palabra de Dios en diferentes formas y momentos cada día? ¿Los instruyes en la volunta de Dios? ¿Les recuerdas que por Dios tienen todo lo que disfrutan? Tomemos en serio esto. El futuro está a la vuelta de la esquina y necesitamos transmitir continuamente a nuestros hijos los mandatos de Dios.
  5. Un hábito útil para recordar la voluntad de Dios durante el día es tener a la vista papelitos, carteles, dibujos o cualquier forma gráfica de contener Escrituras. Ver nos ayuda a recordar, y recordar nos puede salvar el día.
  6. Tengamos cuidado con la comodidad personal al alcanzar cierto nivel de éxito y confort. Para nuestra sociedad moderna occidental este es un gran peligro. Personas llegan a buscar a Dios cuando están en gran necesidad, pero una vez que Él (no ellos) les da estabilidad, paz y prosperidad, literalmente algunos se olvidan de Él y dejan de tomar en serio los mandatos divinos.
  7. Luchemos por asegurarnos que lo que hacemos y lo que decimos es agradable a Dios. Si descuidamos nuestra conducta pagaremos las consecuencias tarde o temprano. Prosperidad y felicidad van de la mano con una vida íntegra.

11 Responses to “Día 100”

  1. Susana dice:

    Muchas gracias por el devocional, realmente qué difícil es hacer un examen de conciencia y reconocer la importancia que le estoy dando a Dios y la forma en que lo estoy amando.

  2. blanca dice:

    GRACIAS ARTURO POR ESTO TAN HERMOSO QUE ESTAMOS APRENDIENDO DIOS TE BENDIGA

  3. Pedro Soto dice:

    Hola Arturo, gracias por tener en tu corazón estos devocionales. Me queda claro el perseverar y no estar en un área de “confort espiritual”, mantener los devocionales familiares y los estudios bíblicos diarios. Buen día!

  4. ruty dice:

    Muyyy buen estudio muy retante … demasiada tarea… me encanto la parte donde compartes del deseo de Dios … de permanecer en bediencia y con ese constante deseo de serle fiel… gracias … por colocar les diversas versiones del mandato mas importante… Saludos y un excelente domingo…

  5. Ana Veronica Serrano dice:

    Gracias Arturo por lo devocionales, estoy muy animada de estudiar y profundizar este libro, es uno de mis favoritos. en estos 6 capitulos me puse a subrayar las veces que Dios nos pide que guardemos y pongamos en practica sus mandamientos conte 6 la verdad que es un libro increible.

  6. Israel dice:

    Disciplina, confieso que esto me cuesta. Y en cuanto a la clase de hoy, me quedo con: La fe sin Obras es Muerta.
    MUCHAS GRACIAS ARTURO

  7. Beatriz Sandoval dice:

    Gracias Arturo, y a los hermanos, porque ver que otros siguen adelante es un aliciente para continuar también.
    Y lo de ser justos, es verdad: obedecer sin fe no tiene sentido a largo plazo, y creer sin actuar (fe sin obras), tampoco.

  8. ENRIQUE GAM dice:

    ARTURO, MUCHAS GRACIAS POR DEJARTE USAR ASI POR DIOS, DE TODOS LOS DEVOCIONALES DE LAMPARA A MIS PIES QUE HE ESTUDIADO ESTE ME HA MARCADO PROFUNDAMENTE, Y ME HAZ ARMADO PARA PODER AYUDAR A OTROS GRACIAS, APRECIO MUCHO TU ESFUERZO
    Y DEDICACION EN LA OBRA DE DIOS, ORO POR QUE DIOS TE SIGA USANDO MAS CADA DIA

  9. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, que estudio, lo encuentro super animante, super profundo y más aun super necesario, a veces he escuchado hablar mucho de la gracia vs la ley, pues para mi claro esta que la fe es la que me movera a obedecer sin dudar y esforzarme por hacerlo en todo, cierto es que será muy dificil o imposible obedecer en todo pues somos humanos, más la idea es tener la suficiente fe para esforzarnos en hacerlo y nunca olvidar que no podemos engañar al Señor, desde que comencé mi caminar con Cristo entendí que por gracia se me regala la salvación, por fe la tomo y con la obediencia la podre mantener y obvio teniendo la confesión y el arrepentimiento como medio para que pueda seguir siendo perdonado y lavado por la sangre de nuestro Señor.
    Gracias Arturo un abrazo grande

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