Día 380

MATEO 20.1-16, MARCOS 10.32-34, MATEO 20.17-19, LUCAS 18.31-34, MARCOS 10.35-45, MATEO 20.20-24, MARCOS 10.46-52, LUCAS 18.35-19.27.

Continuaremos con los eventos y las enseñanzas de Jesús que siguieron inmediatamente a su encuentro con el joven rico de Mateo 19. En los pasajes que corresponden a este día encontramos: la parábola de los viñadores, la predicción de su muerte, la petición de los hermanos Jacobo y Juan, y la sanidad de uno o varios ciegos.
Justo después de las palabras sobre el corazón de los niños y el reino de los cielos en Mateo 19.28-30, Jesús enseñó la famosa parábola de los viñadores (Mateo 20.1-16). Inició la misma diciendo, “el reino de los cielos se parece a…” (Mt 20.1) y utilizó la ilustración de un propietario de un viñedo que necesitaba trabajadores y que salió a reclutarlos en diferentes horarios: a) cerca de las 9 de la mañana (Mt 20.3), b) al mediodía y a la media tarde (Mt 20.5), c) alrededor de las 5 de la tarde (Mt 20.6). Obviamente los diferentes grupos trabajaron un número de horas diverso, algunos más (los primeros) y algunos menos (los últimos). Lo interesante de la historia es la paga que acordó el propietario: ¡la misma para todos! Que sería “el salario normal de un día de trabajo” (NTV) o “un denario (moneda romana; salario de un día)” (NBLH). La historia se pone interesante cuando llegó el momento de la paga por el día trabajado:
  1. El v. 8 nos dice que fue “al atardecer” cuando el capataz, enviado por el dueño, inició la paga del día para todos. El libro The First Christian Primer: Mattew, de Bible Lessons International, nos dice que la ley mosáica pedía que se le pagara a los trabajadores inmediatamente que cerrara el día laboral, para que tuvieran tiempo de ir a comprar comida para sus familias, como dice Deuteronomio 24.15: “Le pagarás su jornal cada día, antes de la puesta del sol, porque es pobre y cuenta sólo con ese dinero. De lo contrario, él clamará al Señor contra ti y tú resultarás convicto de pecado.”
  2. Cuando los trabajadores que habían llegado primero vieron que los que llegaron al final obtenían la misma paga, “comenzaron a murmurar contra el propietario” (Mt 20.11). Si recordamos, el dueño había quedado en un acuerdo de que recibirían la paga normal de un día de trabajo y eso fue justo lo que recibieron. El problema es que ellos, al ver a otros trabajadores contratados después, asumieron erróneamente que el dueño les daría más dinero a ellos por haber trabajado más horas. ¡No fue así!
  3. Cuando el dueño confrontó a esos trabajadores molestos les dijo: “¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O te da envidia de que yo sea generoso?” (Mt 20.15), “¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno” (BTX). Como podemos observar, algunas versiones mencionan que se utilizó aquella metáfora del ojo bueno y del ojo malo manejada por Jesús en Mateo 6.22-23, que básicamente en el caso del ojo malo se refiere a personas con un corazón envidioso y celoso en el mal sentido. El dueño dejó en claro que él tenía el derecho de hacer lo que quisiera con su dinero porque era generoso y si él quería dar más a los últimos, ¡así sería!
  4. Tanto Mateo 20.16 como Mateo 19.30 dicen prácticamente lo mismo, que “los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos”. En su primera mención, Jesús había terminado su respuesta a Pedro sobre las recompensas que les esperaban por haber dejado todo por Cristo. Indudablemente hay una conexión y de hecho la parábola de los viñadores es una continuación a la enseñanza central que Jesús inició en la respuesta que le dio a Pedro. El mensaje que Jesús quería dar por un lado tenía que ver con los creyentes judíos que, aunque provenian del pueblo de Israel (el pueblo escogido por Dios) y de una larga tradición de culto al Dios verdadero, no recibirían más recompensas que los creyentes no-judíos que provenían de contextos completamente paganos e ignorantes del Dios de la Biblia. Esto, especialmente para los judaizantes del primer siglo, sería un golpe fuerte en sus mentes, ya que suponían que Dios les daría un lugar más especial en el reino de los cielos por provenir del judaísmo. Así Jesús dejó muy clara la idea de que la recompensa final no estará basada en méritos, sino en la gracia de Dios. Es precisamente su gracia y su generosidad la que permitió que Jesús viniera al mundo a morir por nosotros y darnos a todos, judíos y no judíos, la misma oportunidad de tener una verdadera relación con Dios y una esperanza de salvación.
Ahora, Mateo 20.17-19, Lucas 18.31-34 y Marcos 10.32-34 contienen una de las predicciones que Jesús hizo a sus discípulos sobre el destino que le esperaba próximamente (su arresto, su juicio, su tortura, su ejecución en la cruz , pero también su resurrección a los 3 días). Los tres evangelios afirman que Jesús iba rumbo a Jerusalén cuando decidió hablar aparte con sus 12 apóstoles para explicarles esto.Llama la atención que el evangelio de Marcos incluye la frase, “Los discípulos estaban asombrados, y los otros que venían detrás tenían miedo.” (Mr 10.32) o “Los discípulos estaban perplejos, y los que lo seguían tenían miedo.” (NBLH). Aparentemente Marcos nos presenta la idea de que había dos grupos: los apóstoles y otros que venían siguiéndolo, no sabemos si eran también sus discípulos o simpatizantes de Jesús. Pero la pregunta es, ¿por qué tenían miedo? ¿Y por qué los discípulos estaban asombrados? Hay varias razones:
  1. Esta era la tercera vez que Jesús les anunciaba su muerte (las otras 2 las encontramos en Marcos 8.31-9.1 y Marcos 9.31). Entonces al tener como objetivo del viaje la ciudad de Jerusalén, varios de sus discípulos comprendían que Jesús iba rumbo a una confrontación con las autoridades religiosas.
  2. Jesús avanzaba con una actitud resuelta y firme, ¡rumbo a su propia muerte! El asombro de sus discípulos tenía que ver precisamente con observar a su Maestro dirigirse a un choque fuertísimo con el establecimiento religioso de Israel sin temor, inseguridad o cobardía.
  3. El IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, comenta que los judíos del primer siglo creían que cuando el Mesías estableciera su reinado en la tierra primero se desataría una terrible guerra, posiblemente contra los romanos. Sea como fuera, ellos tenían miedo de ir a Jerusalén y mucho asombro de ver a Jesús decidido a llegar allá. Lucas añade también que los apóstoles no entendieron nada de lo que Jesús les dijo “pues no captaban el sentido de lo que les hablaba” (Lc 18.34).
Tan real fue que los apóstoles no entendieron el anuncio de Jesús sobre su próxima muerte y resurrección, que durante el camino los hermanos Juan y Jacobo se acercaron a hacerle a Jesús una petición fuera de lo normal (registrada en Marcos 10.35-45 y Mateo 20.20-28). Veamos algunos detalles relevantes:
  1. Los relatos de ambos evangelios difieron en un detalle. Mateo registró que no fueron los hermanos directamente quienes hablaron con Jesús sino su mamá, mientras que Marcos afirma que fueron ellos. ¿Cuál versión es la correcta? La Biblia de Estudio Apologética nos dice que probablemente Mateo contiene la versión más exacta ya que era común en la cultura del mediterráneo que cuando se quería hacer una petición importante o delicada, se solicitaba la ayuda de un intermediario. Marcos simplificó entonces la historia en el interés del punto principal que se trató.
  2. ¿Qué representaba la petición (sentarse a la derecha e izquierda de Jesús en su reino)? El libro The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers, nos dice que el lugar a la derecha del rey era normalmente considerado el de más honor (como lo menciona 1 R 2.19 y 1 P 3.22), aunque simplemente sentarse junto al rey a cualquier lado ya era considerada una posición de honor. En otras palabras, lo que los hermanos estaban pidiendo a Jesús era que cuando iniciara su reinado (en la forma como ellos lo creían), ¡querían el mejor lugar de todos junto a Jesús! Esto representaría que ellos tendrían mayor honor que sus colegas apóstoles, y por lo tanto era una petición egoísta y ambiciosa.
  3. Jesús les respondió diciendo que no sabían lo que pedían y que si podían beber con él “el trago amargo de la copa” (Mt 20.22). Ellos respondieron que podían y efectivamente Jesús les anunció que lo harían a su tiempo. La Biblia y la historia registra que Jacobo fue el primer apóstol asesinado (Hch 12.1-3) y Juan sería torturado y exiliado a una isla penal desde donde escribiría Apocalipsis.
  4. Ahora, Mateo 20.24 menciona la reacción de los otros apóstoles al percatarse lo que estaban haciendo los hermanos, “se indignaron”. ¿Por qué? ¿Se llenaron de celo por la rectitud y reprobaron la ambición egoísta de Santiago y Juan? La lección que Jesús dio después de esto no refleja eso, sino más bien que los otros apóstoles estababan también hundidos en la misma visión equivocada. Posiblemente entonces estaban llenos de celos porque básicamente Santiago y Juan se les adelantaron en la búsqueda por la mejor posición en el futuro gobierno de Jesús. ¡Mucha ambición de poder en todos y muchos malos motivos!
  5. En Mateo 20.25-28 Jesús enseñó acerca de cómo se conseguían los primeros lugares en el reino de Dios: a través del servicio desinteresado a los demás (Mt 20.27), ya que el mismo Hijo de Dios había seguido ese mismo camino y sus discípulos no podían ser menos que él. Una forma completamente contraria a la mentalidad ordinaria del mundo en cuanto a cómo crecer en influencia y en importancia. No tenía nada que ver con cuántas gentes tuvieran a su cargo para que les sirvieran, sino a cuántas personas habían servido, amado y ayudado por causa de Jesús.
Para terminar, veamos la historia de la sanidad de los ciegos (o el ciego) en Mateo 20.29-34, Marcos 10.46-52 y Lucas 18.35-19.27. Esto sucedió durante el camino a Jerusalén al llegar a la ciudad de Jericó y salir de ella. Marcos y Lucas relatan que fue un mendigo ciego (Marcos incluso menciona su nombre, “Bartimeo”) quien pidió ayuda a gritos a Jesús mientras pasaba por ahí para que lo sanara. Mateo dice que eran 2 ciegos los que hicieron esto. Nuevamente, ¿cuál relato es el más confiable? En realidad ambos, ya que como en otras ocasiones ha sucedido, algunos de los evangelistas se enfocaron más en un personaje en un determinado evento mientras otros trataron de describir una visión general de lo sucedido. Bartimeo pudo haber sido el vocero que hablaba a nombre de los 2 ciegos y llamó la atención de Marcos en su evangelio (que recordemos que se cree que el autor intelectual fue el apóstol Pedro). Jesús atendió sus gritos y les hizo la pregunta, “—¿Qué quieren que haga por ustedes?” (Mt 20.32) y después les tocó los ojos y recobraron la vista, producto de la compasión que Jesús sintió por ellos (Mt 20.34). Podemos decir entonces 2 cosas importantes sobre este pasaje:
  1. Jesús se compadece de nosotros cuando lo buscamos desesperadamente y le ofrecemos ruegos, peticiones y súplicas de todo corazón. El nunca es indiferente a la voz fuerte y muchas lágrimas de sus seguidores.
  2. Podemos notar la fuerte influencia del evangelio de Marcos en el evangelio de Lucas, confirmando que posiblemente, Marcos sirvió como fuente a Lucas.

Conclusiones:

  1. Dios es muy generoso con todos los seres humanos, pero especialmente con aquellos que lo buscan. Todos nosotros, los cristianos modernos, debemos sentirnos muy agradecidos con Él ya que a pesar de que no somos judíos, Él nos tuvo compasión y decidió darnos la misma recompensa que otros grandes judíos creyentes recibirán. Muy posiblemente esta generación de cristianos actual representa a aquellos trabajadores que llegaron hasta las 5 de la tarde. ¡Apreciemos la gracia de Dios y seamos generosos también con otros!
  2. Observar de cerca las convicciones y la determinación de Jesús para cumplir la voluntad de Dios asombraba y daba temor a sus discípulos al mismo tiempo, pero también inspiraba muchísimo a ellos para seguirlo. No olvidemos que seguir a Jesús a veces también nos asombra y otras veces nos da miedo; pero mantengámonos siguiéndolo el resto de nuestra vida más bien inspirados por él.
  3. En el reino de Dios no hay lugar para ambiciones egoístas de poder y de influencia. Todos los creyentes que pretenden seguir esa mentalidad mundana en el reino y buscar cargos de influencia, fracasarán tarde o temprano. Pidamos a Dios motivos puros en nuestros corazones para servirlo y no sigamos el patrón del mundo de buscar crecimiento personal a través de la ambición egoísta. El plan de Dios es completamente diferente al plan del mundo.
  4. Si hay en nuestro corazón hoy una angustia, un dolor, una aflicción, ¡rogemos a Jesús con toda intensidad! Tengamos confianza que él no será indiferente a uno de sus discípulos que realmente lo necesita.

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