Día 154

JUECES 3.

Hoy estudiaremos el capítulo 3 y dejaremos el 4 y el 5 para mañana, porque ambos contienen la historia completa de Débora. A partir entonces de estos capítulos estudiaremos cómo juez tras juez fueron levantados por Dios para auxiliar a Israel cuando llegaban los tiempos de angustia y desesperación por estar sometidos a sus enemigos. Como nos daremos cuenta durante el estudio, en cada caso la compasión de Dios era la razón principal para que un hombre o mujer se levantara para dirigir a Israel y liberarlo, aunque fuera por un poco de tiempo.

Los versículos 1 al 4 nos presentan una explicación más detallada de las razones por las cuales Dios no expulsó rápidamente a todas las naciones paganas de la Tierra Prometida. La Biblia dice que “El SEÑOR dejó a ciertas naciones en la tierra para poner a prueba a los israelitas” (v. 1), pero, ¿en qué forma los pondría a prueba a través de esas naciones? Al menos se registran dos:

  1. El v. 2 dice, “para enseñar a pelear en la guerra a las generaciones de israelitas que no tenían experiencia en el campo de batalla”. Había toda una nueva generación de hombres de Israel que no conocían los campos de batalla y al parecer Dios quería que todo su pueblo fuera distro en el arte de la guerra, porque los conflictos no terminaban aún. Así que utilizó la misma desobediencia de Israel y sus consecuencias para entrenar a su pueblo en la guerra.
  2. El v. 4 dice otra razón, “El SEÑOR dejó a estos pueblos con el fin de poner a prueba a los israelitas para ver si obedecían los mandatos que el SEÑOR había dado a sus antepasados…”. De acuerdo a Dios mismo, el hecho de que existieran aún esos pueblos paganos sería una buena prueba para la fidelidad de Israel. Ciertamente a través de las tentaciones que esos pueblos representaran para Israel, Dios se daría cuenta quién realmente tenía un corazón entregado a Él y quién no. Podríamos pensar que esa situación sería una especie de “filtro” para identificar a los fieles y a los infieles de corazón.

De acuerdo con el Theological Wordbook of the Old Testament, de Moody Press, la palabra hebrea para “probar” es  ????? (n?sâ), que significa precisamente “probar, intentar, demostrar, evaluar” y ocurre 36 veces en todo el AT. “Probar” a alguien en el idioma hebreo no tiene una connotación negativa, como podríamos interpretar en el idioma español del mundo moderno como si habláramos de poner trampas y tentaciones delante de alguien con la mala intención de ocasionar su caída. En el hebreo antiguo se utilizaba más bien en el sentido de experimentar algo para ver qué pasaba, ya fuera bueno o malo el resultado. El AT nos presenta varios ejemplos de momentos en que Dios puso a prueba a individuos o naciones enteras: Abraham (Gn 22.1), Ezequías (2 Cr 32.31, “Dios se retiró de Ezequías para probarlo y descubrir todo lo que había en su corazón.”), y como vemos en este capítulo, a toda la nación de Israel.

¿Cuál era el propósito de Dios al “probar” a su pueblo? Varios pasajes nos dan una idea:

  1. Jueces 3.4 (NVI), “Allí los dejó el Señor para poner a prueba a los israelitas, a ver si obedecían sus mandamientos, que él había dado a sus antepasados por medio de Moisés.”
  2. Éxodo 16.4 (NVI), “Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Voy a hacer que les llueva pan del cielo. El pueblo deberá salir todos los días a recoger su ración diaria. Voy a ponerlos a prueba, para ver si cumplen o no mis instrucciones.”
  3. Deuteronomio 8.2 (NVI), “Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu corazón y ver si cumplirías o no sus mandamientos.”
  4. Salmo 26.2 (NVI), “Examíname, Señor; ¡ponme a prueba! purifica mis entrañas y mi corazón.”

Podemos concluir entonces que cuando Dios pone a prueba a su pueblo, ya sea en forma congregacional o individual, siempre tiene como objetivo refinar el corazón y el carácter de la persona para que pueda evidenciar lo malo, desecharlo y caminar más cerca de Él.

Otra pregunta importante es, ¿quiénes eran los filisteos? ¿De dónde salió este pueblo? A lo largo de varios libros del AT encontraremos diferentes enfrentamientos entre ellos e Israel (con Samuel, el rey Saúl, el rey David y más). De acuerdo con el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, los filisteos fueron un pueblo no semítico de origen indoeuropeo que ocupó principalmente la parte sur de Palestina y pertenecía a los llamados “pueblos del mar” junto con los egeos, micenios y otros más (llamados así porque vivían en las islas y costas del mar Egeo). Fueron expulsados de sus territorios por movimientos migratorios e incluso la Ilíada y la Odisea de Homero describen la caída de su gran civilización a finales del segundo milenio a. C. Invadieron entonces diferentes territorios de Medio Oriente hasta establecerse definitivamente en las costas de Palestina. Sus ciudades principales eran Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. Se cree que provenían de la isla de Chipre o de Creta.

Aquí tenemos una imagen de una batalla entre filisteos y egipcios cuando intentaron invadir Egipto pero fueron derrotados, contenida en el libro 1000 Bible Images, de la German Bible Society (los filisteos son los soldados con el penacho de plumas en la cabeza).

Filisteos - Batalla en el Mar

¿Y cómo respondieron los israelitas ante las pruebas que enfrentaban? Los versículos 5 al 11 nos describen lo que pasó: ¡fallaron! Se establecieron entre los pueblos paganos “y se unieron en matrimonio con ellos”. Además “los israelitas sirvieron a los dioses de esas naciones”, que eran Baal y la diosa Asera (deidades asociadas con la fertilidad). Como estudiamos anteriormente, los matrimonios mixtos hacían mucho daño a la fe de los israelitas y una vez más vemos el resultado, se corrompieron en su corazón con la idolatría para complacer a sus parejas seguramente. Literalmente dice el v. 7, “Se olvidaron del Señor su Dios”. Desafortunadamente, Israel no pasó la prueba y le fallaron a Dios. Dios entonces “ardió de enojo” contra ellos y los entregó en poder del rey de Aram-naharaim a quienes estuvieron sometidos 8 años. Sin embargo, ante el clamor de ayuda de Israel, Dios levantó al primer juez, Otoniel (sobrino del famoso Caleb), sobre quien “vino” el Espíritu de Dios y dirigió a Israel a la victoria sobre ese rey. Entonces “hubo paz en la tierra durante cuarenta años” y luego murió Otoniel.

A partir de este primer juez, vamos a descubrir que con el paso de los años se repetía el mismo patrón: Israel pecaba y se alejaba de Dios, quien a su vez se enojaba y castigaba a los israelitas sometiéndolos a una nación enemiga, pero después al escuchar sus quejas y peticiones de ayuda era movido a compasión y levantaba a algún líder para que sirviera de guía para liberar al pueblo. Y mientras ese líder vivía, Israel estaba en paz, pero una vez que moría, el patrón regresaba y volvían a alejarse de Dios. Así en este capítulo encontramos 2 jueces más: Aod y Samgar:

  1. La historia del juez Aón (v. 12 – 30). Por el pecado de Israel Dios los sometió al dominio de Eglón, rey de Moab, durante 18 años. Israel clamó por ayuda y Dios levantó a un hombre de la tribu de Benjamín llamado Aod, hijo de Gera, de quien menciona específicamente el detalle que era zurdo. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, el hecho que fuera zurdo se cree que fue provocado ya que a los niños de la tribu de Benjamín se les ataban las manos derechas para producir guerreros ambidiestros y por lo tanto superiores al resto de los hombres. Una vez que asesinó al rey de Moab, llamó a Israel a la guerra diciendo, “Síganme —les dijo—, porque el SEÑOR les ha dado la victoria sobre Moab” (v. 28), y así sucedió como dijo, llevando paz a la tierra durante 80 años.
  2. La historia del juez Samgar (v. 31). Una breve descripción dice que mató a 600 filisteos con una “aguijada para bueyes”. Sabemos entonces que en esa ocasión fueron los filisteos quienes oprimían a los israelitas.

Pensemos ahora en los tiempos: sufrimiento intenso con duración de 8 y 18 años; paz y tranquilidad durante 40 y 80 años. Los períodos difíciles duraban menos tiempo que aquellos de paz, abundancia y prosperidad. Nos recuerda posiblemente a 1 Pedro 5.10 (DHH-LA), “Pero después que ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, Dios los hará perfectos, firmes, fuertes y seguros. Es el mismo Dios que en su gran amor nos ha llamado a tener parte en su gloria eterna en unión con Jesucristo.” Ya sea que se trate de consecuencias de pecados nuestros o de un plan de Dios para refinar nuestra fe y nuestro carácter, la buena noticia es: ¡duran poco tiempo!, comparado con los tiempos de paz, tranquilidad y prosperidad.

Aquí tenemos una imagen de la diosa Asera de los cananeos (contenida en The HarperCollins Bible Dictionary, de Harper Collins Publishers; y una imagen del dios Baal (contenida en el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe).

Asera y Baal

Conclusiones:

  1. Aprendamos a ver las circunstancias difíciles y los obstáculos que se nos presentan como pruebas, es decir, como oportunidades para demostrarle a Dios nuestra fidelidad, obediencia y amor a Él por encima de cualquier cosa o persona. Adquiramos esta perspectiva bíblica de las dificultades en la vida cristiana y aprovechemos la ocasión para manejar las cosas apegados a la Palabra de Dios y pasar la prueba satisfactoriamente.
  2. Si estamos pasando pruebas y situaciones difíciles, animémonos y llenémonos de fe porque no durarán mucho tiempo. No nos desanimemos ni pensemos en abandonar nuestra fe o nuestro llamado a servir solo porque pasamos un tiempo difícil. Los tiempos de Dios son diferentes a los nuestros y Él sabe exactamente cuándo darnos victorias y cuándo es tiempo de ser probados. ¡Confiemos en Él!

12 Responses to “Día 154”

  1. Norma De La Cruz Sanchez dice:

    Muchas Gracias!!!! porque saber y entender los propositos de Dios en todo lo que hace siempre es con un motivo muy profundo, esta clase es una respuesta a mis oraciones y me llena de paz y tranquilidad y mucha mas confianza en Dios. Saludos Arturo!!!!

  2. Claudia Glez. dice:

    He pasado x 3 años de pruebas en mi vida y hoy me asombro de que Dios me diga que el propósito es hacerme una mujer perfecta, firme, fuerte y segura. Justo lo que mi corazón necesitaba escuchar, que más puedo pedir? Sólo me resta esperar y guardar silencio ante Jehová con la esperanza puesta en El y en los tiempos mejores y amandole por sobre todas las cosas. Gracias.

  3. Erika Zavala dice:

    Muchas gracia Arturo, por ayudarnos a discernir el tema de porque no pasan las cosas como deseamos o porque no terminan las pruebas dolorosas, solo espero salir aprobada por Dios. Amén 🙂

  4. Patricia reyes dice:

    muchas gracias por recordarme que las pruebas son una oportunidad para demostrar le a Dios mi fidelidad , mi amor a el ,sobre cualquier circunstancia o persona y por que si creo que el sabe cuando darnos victorias y cuando ser rprobados gracias por esfuerzo y trabajo que reflejan el amor tan grande que le tienes a DIOS.

  5. Adriana Casas Basilio dice:

    Aunque mi tiempo sea diferente al de Dios, me llena de esperanza pensar en su fidelidad.
    GRACIAS

  6. blanca martinez dice:

    Muchas gracias Artuto si es cierto las pruebas que pasamos es para tener una fe firme y perfecta hacerme como mujer valiente y segura del amor que Dios me tiene y que solamente el no falla y eto es lo que me mantiene con mucha seguridad t animo que DIOS es el unico que no me va adejar a pesar de todo.

  7. Beatriz Sandoval dice:

    Amén. Gracias

  8. Cecilia Pederzolli dice:

    Hola!
    Descubri este sitio gracias a una Hermana y es una respuesta a mi oracion de tener una direccion en mi devocional.Es un instrumento tan valioso para profundizar el estudio de la biblia.Les agradezco muchisimo su esfuerzo y trabajo.
    De hecho ahora se lo recomiendo a toda las personas discipula o no ,que quiera conocer y sobre todo entender la Biblia.Un modo fantastico para acercarlas a la lectura biblica y eventualmente a un estudio personal.

  9. Gustavo Ulloa dice:

    Cuando hablamos de que Dios, ‘probó’ a los israelítas, me suena un poco a lo que estamos experimentando en Satélite, vamos a esto o lo otro a ver como ‘reaccionamos’ y la verdad es que se siente mucho el poder del espíritu de Dios; aunque a veces tengamos que pasar por pruebas que nos van ayudar a madurar en la fe. Gracias una vez más por tu esfuerzo

  10. Gildardo dice:

    DIOS NOS PERMITE PELEAR NUESTRAS PROPIAS BATALLAS PARA HACERNOS FUERTES Hoy mismo me siento llamado a tomar la enseñanza de Dios y confió en pasar victorioso la prueba, esto trabajando en ser mas disciplinado en mi carácter y en ser un buen servidor creo que Dios me sigue permitiendo batallar para hacerme más fuerte me da esperanza este capítulo para ver que si soy Fiel Dios es Fiel.
    Jdg 3:2 Lo hizo solamente para que los descendientes de los israelitas, que no habían tenido experiencia en el campo de batalla, aprendieran a combatir.

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