Día 212

SALMOS 144 – 145, 88 – 89, 50.

El Salmo 144 contiene un clamor a Dios para ser protegido de los enemigos del salmista, pero dentro del mismo encontramos una poderosa reflexión que hace en este caso David sobre la pequeñez del ser humano y el enorme amor de Dios para con él, completamente inmerecido:

  1. Dijo, “??3 Oh SEÑOR, ¿qué son los seres humanos para que te fijes en ellos, los simples mortales para que te preocupes por ellos? 4 Pues son como un suspiro; sus días son como una sombra pasajera.” (v. 3 – 4). Después de haber afirmado que para él Dios era su “aliado amoroso… fortaleza… torre de seguridad… quien me rescata.” (v. 2), se maravilla aún más al pensar en qué pequeño era él a los ojos de Dios como para que el Señor se entregara tanto a cuidarlo y atenderlo.
  2. En los versículos 10 al 12 clama a Dios por felicidad y prosperidad en la tierra, en las cosas que para la gente de su época eran importantes: hijos que “florezcan en su juventud”, graneros llenos de cosechas, rebaños multiplicándose en los campos, bueyes cargados de alimento y absolutamente que ningún enemigo invadiera sus tierras. Y el salmista asegura, “¡Felices los que viven así!” Hoy podríamos hacer una oración parecida rogando a Dios que nuestra familia esté llena de salud para que alcancemos a ver a nuestros nietos, que nuestras cuentas en el banco estén siempre bien llenas, que los negocios y las ventas se multipliquen y que ningún ladrón o maleante de ningún tipo nos ponga en riesgo. Y podríamos decir también que alguien que tiene todo esto es feliz, y el mundo estaría de acuerdo con nosotros.
  3. Sin embargo, la segunda parte del v. 15 nos dice algo muy poderoso, “Felices de verdad son los que tienen a Dios como el SEÑOR.”, “Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el SEÑOR.” (NBLH). Por encima de todas las bendiciones materiales y familiares que podríamos recibir, la máxima felicidad radica simplemente en tener al Señor como nuestro Dios. Y ésos son “felices de verdad”. Cuando lo material se pierde o cuando la familia se va o cuando nuestros mejores amigos nos abandonan, es donde queda expuesta la realidad de la fuente de nuestra felicidad. Si es el Señor, seguiremos animados y felices tan sólo por estar en una relación con Él. ¿Dependes para tu felicidad de las bendiciones externas exclusivamente? ¿O dependes de Dios y tu relación con Él?

El Salmo 145 nos presenta mútiples razones para exaltar y alabar el nombre de Dios “por siempre y para siempre” (v. 1). Cada una es poderosa por sí misma, veamos algunas:

  1. “El SEÑOR es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable.” (v. 8). Misericordia y compasión es lo que caracteriza principalmente a Dios. Seguramente tú has sido objeto de muchas muestras de éstas cualidades del corazón de Dios en diferentes momentos.
  2. “… tu reino es un reino eterno; gobiernas de generación en generación. El SEÑOR siempre cumple sus promesas” (v. 13). No pertenecemos a un reino temporal, humano y lleno de errores. El reino de Dios es eterno y Dios gobierna con verdadera justicia, cumpliendo sus promesas siempre. No es un gobernante corrupto.
  3. “El SEÑOR ayuda a los caídos y levanta a los que están agobiados por sus cargas.” (v. 14). ¿Ha trabajdo Dios así en tu vida? Seguramente. Todos los que tenemos una relación con Dios hemos comprobado su ayuda cuando estamos caídos y nos sentimos agobiados.
  4. ” El SEÑOR es justo en todo lo que hace” (v. 17). Es un hecho, no hay nada torcido en sus caminos ni en su Palabra.
  5. ” El SEÑOR está cerca de todos los que lo invocan,” (v. 18). Es una gran verdad. Si somos sinceros buscando a Dios, ¡El estará cerca de nosotros! Está en la búsqueda de aquellos que lo quieran invocar de corazón.
  6. “??19 Él concede los deseos de los que le temen; oye sus gritos de auxilio y los rescata. 20 El SEÑOR protege a todos los que lo aman, pero destruye a los perversos.” (v. 19 – 20). Pertenecer al pueblo de Dios implica ser objeto también de múltiples bendiciones de su parte, sólo por creer en Él y buscar servirle. ¡Es un privilegio ser un creyente! ¿Lo ves así?

Hasta aquí terminamos con nuestro estudio de los salmos de David. Ahora continuaremos estudiando algunos otros salmos que nuestra guía de estudio cronológico nos señala.

El Salmo 88 nos presenta el sufrimiento de un hombre al parecer enfermo, posiblemente sintiendo que el fin de sus días estaba cerca. El título dice, “Para el director del coro: salmo de los descendientes de Coré. Cántico; entónese con la melodía de «El sufrimiento de la aflicción». Salmo de Hemán el ezraíta”. De acuerdo con el comentario A Handbook on the Book of Psalms, de United Bible Societies, es un misterio cómo el mismo salmo puedes ser llamado como perteneciente a los hijos de Coré y como salmo de Hernán el ezraita (de quien no se tiene certeza quién era). Es un salmo conmovedor porque podemos entender el dolor que éste hombre enfermo estaba sintiendo, sus frases son muy gráficas: “Mi vida está llena de dificultades… la muerte se acerca… Estoy como muerto… soy olvidado… Alejaste a mis amigos al hacerme repulsivo… Los ojos se me cegaron de tantas lágrimas…” (v. 3 – 9). Sin embargo,  pesar del sufrimiento, la convicción del salmista era, “Oh SEÑOR, a ti clamo; seguiré rogando día tras día.” (v. 13). Seguir buscando a Dios día tras día, una y otra vez, aunque el sufrimiento parezca interminable. A veces hay momentos en nuestra vida donde nos pasan situaciones parecidas: problemas que parece que no tienen fin, enfermedades crónicas que no tienen solución pronta, y más. Es entonces cuando debemos adquirir la misma convicción que él, ¡seguir orando y seguir buscando a Dios sin parar! Tarde o temprano tendremos alguna respuesta.

El Salmo 89 lleva por título “Salmo de Etán el ezraíta.” Es un hecho que el salmo fue compuesto tiempo después del rey David, por lo que dicen los v. 19 al 20, “??19 Hace mucho tiempo hablaste a tu pueblo fiel en una visión. Dijiste: «He levantado a un guerrero; lo seleccioné de la gente común para que fuera rey. 20 Encontré a mi siervo David; lo ungí con mi aceite santo.” Hace una retrospectiva sobre la forma como Dios había ayudado a Israel desde sus orígenes y hasta la historia del rey David. De hecho, varios pasajes nos recuerdan las promesas que Dios le hizo a David: “Mi fidelidad y mi amor inagotable lo acompañarán… Y él clamara a mí: “Tú eres mi Padre, mi Dios y la Roca de mi salvación”…. Me aseguraré de que tenga heredero; su trono será interminable, como los días del cielo….. si sus descendientes abandonan mis enseñanzas y dejan de obedecer mis ordenanzas… castigaré su pecado con vara… Pero jamás dejaré de amarlo ni de cumplir la promesa que le hice”. Sin embargo, el salmista también relata la situación que vivía en ese momento el pueblo de Israel a partir del v. 38, y por lo que entendemos, la nación estaba perdiendo la guerra contra sus enemigos y las victorias de David eran cosa del pasado. Y su queja era, “¿hasta cuándo seguirá esto?” (v. 46). Sin embargo, enmedio de todo su dolor y angustia, el salmista termina diciendo, “¡Alaben al SEÑOR para siempre! ¡Amén y amén!” (v. 52). No podemos parar de alabar y de buscar a Dios ni aunque el mundo alrededor se esté derrumbando.

El Salmo 50 contiene un discurso muy poderoso y profundo de Dios para “toda la humanidad” (v. 1). El título nos dice que fue escrito por “Asaf”. Éste nombre aparece en los salmos 73 al 83. De acuerdo nuevamente con el A Handbook on the Book of Psalms, Asaf fue uno de los jefes de músicos de David (1 Cr 6.39, 15.17, 2 Cr 5.12), el padre de los 4 líderes de los 24 grupos de músicos del Templo (1 Cr 25.1-2), y el ancestro de un grupo de músicos del Templo (Esd 2.41). El salmo nos presenta a un Dios que juzga a todo Israel pero también a todo el mundo. Dentro del desarrollo del salmo, después de afirmar que Dios es dueño de todo lo que existe y que en realidad no necesita de las ofrendas de los hombres (v. 9), el mensaje se enfoca en dejar algunas direcciones claras al ser humano de qué es lo que realmente le importa más a Dios de nosotros: “Haz que sea la gratitud tu sacrificio a Dios y cumple los votos que le has hecho al Altísimo.” (v. 14). Y si hacemos esto, Él promete, ” Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria».” (v. 15). En los versículos 16 al 22 Dios expone a los “perversos”, quienes en realidad no lo adoraban de corazón sino que tenían una vida llena de maldad. Y les advierte, “Arrepiéntanse todos los que se olvidan de mí, o los despedazaré y nadie los ayudará.” (v. 22). Aunque el hombre piense que Dios no se da cuenta de su maldad (v. 21), ¡siempre está observandolo! Y tarde o temprano dará cuentas de su conducta ante su Creador. Es mejor arrepentirnos ahora en vida y cambiar nuestro rumbo a enfrentar un día el juicio divino y que ya sea demasiado tarde para querer cambiar. Dios termina su discurso haciendo énfasis en la verdadera gratitud, “Pero el dar gracias es un sacrificio que verdaderamente me honra; si permanecen en mi camino, les daré a conocer la salvación de Dios».” (v. 23). Como ya se ha mencionado en éste estudio anteriormente, la gratitud es clave para mantenernos fieles a Dios.

Conclusiones:

  1. No nos perdamos en todas las bendiciones que Dios nos ha dado, porque un día pueden irse así como vinieron. Que nos quede claro que la verdadera felicidad no es tener prosperidad material o emocional o relacional, sino mantener una verdadera relación con Dios a tal grado que podamos asegurar que Él es nuestro Señor y Dios y que vivimos para Él. Fuera de ello, no hay felicidad verdadera para el ser humano.
  2. Hay tantas razones para alabar el nombre de Dios y para exaltarlo diariamente. No olvidemos que es un privilegio tener a Dios cerca y conocerlo, no solamente en la teoría, sino en la práctica. ¡Valoremos mucho nuestra fe y nuestra relación con nuestro Creador!
  3. No siempre Dios nos enviará salidas fáciles y rápidas para nuestros problemas. A veces nos quedaremos largo tiempo en la misma situación. Es entonces cuando necesitamos mantenernos firmes en seguir orando y buscando a Dios sin cesar. Tristemente es en éstos momentos de prueba cuando muchos cristianos se desaniman rápido porque no recibieron esta vez una respuesta rápida y mejor dejan de orar y dejan de estudiar las Escrituras. Lo que sigue es la ruina espiritual. Aquellos que perseveren encontrarán respuestas y victorias, no quienes se queden en el camino desanimados porque no recibieron lo que querían cuando lo querían.
  4. Dios desea vernos agradecidos de corazón y sinceros para con Él. Más que todos nuestros sacrificios, quiere que lo amemos en verdad, como 1 Corintios 13 nos enseña acerca del amor. Amar a Dios de forma sincera y genuina es lo más importante en nuestro caminar de fe, después como dijera Jesús, viene amar a nuestro prójimo. ¡Mantengámonos agradecidos de corazón y Dios nos mostrará su camino de la salvación!

5 Responses to “Día 212”

  1. norma de la cruz dice:

    Muchas Gracias!!! por la clase siempre para mi es increible, la enseñanza GRACIAS!!! Ahora a ponerla en practica!!!

  2. Citlali Gamboa dice:

    Algunos salmos de David se me hacían repetitivos, pero si tomo que su base era la gratitud ,un amor especial de él hacia Dios, aprenderé a cambiar mi forma de apreciar y dirigirme a Dios, él si está rodeado de justicia, derecho, rectitud, fidelidad y amor (salmo 89.-14,16). Así como amar su propósito. Gracias totales y saludos. Ayer comente q compartí a Serrat, pero no, si lo salude pero me dijo no es momento, no es momento, no es momento y siguió haciendo sus cosas.

  3. De la P. Ez. dice:

    Gracias. Es muy difícil, de verdad que lo es.

  4. ramiro valadez dice:

    gracias a mantenernos con Dios a nuestro lado

  5. Adriana Casas dice:

    Recordar todo lo que Dios ha hecho en mi vida me ayuda a ubicarme y a confiar en El, en momentos difíciles.
    GRACIAS ARTURO

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