Día 196

2 SAMUEL 18 – 19.

Estos capítulos tratan con la batalla final entre las tropas de David y los conspiradores dirigidos por el hijo de David, Absalón. El rey David tuvo que enfrentar a su propio hijo y sus sentimientos de padre se pueden notar a lo largo de todo el relato, a pesar de que Absalón se había convertido en su enemigo. El dolor familiar que David sentía era muy fuerte, sumado a la preocupación por todos sus hombres y toda la gente que lo seguía. Veamos algunos aspectos relevantes de estos capítulos:

  1. David escuchaba a sus hombres (18.2-4). Después de organizar a sus tropas para el combate y haber expresado su deseo de ir, los hombres le dijeron que no debería ir porque “Usted vale por diez mil de nosotros. Es mejor que se quede aquí en la ciudad y nos envíe ayuda si la necesitamos.” (v. 3). David les respondió, “—Si ustedes piensan que ese es el mejor plan, lo seguiré —respondió el rey. ” (v. 4), “—Bien—dijo el rey—, haré lo que les parezca más conveniente” (NVI). Y no dijo esto porque fuera cobarde y prefiriera quedarse sin pelear, sino porque realmente respetaba a sus hombres y los tomaba en cuenta. David no manejaba un estilo de liderazgo autoritario e impositivo sino más bien buscaba dirigir en base al aprecio y respeto que sus hombres le tuvieran. Tuvo la humildad suficiente para saber escuchar a su gente en un momento importante y tomar la mejor decisión.
  2. La muerte de Absalón (18.5-18). El rey ordenó a los 3 comandantes de sus tropas aquel día (Joab, su hermano Abisai, y a Itai) que tuvieran consideración de su hijo Absalón y lo trataran bien (v. 5). Durante la batalla Absalón quedó colgado de un árbol, vivo, sin poderse liberar. Es en ese momento que Joab aprovechó para atacarlo. Es interesante que uno de los hombres de David, quien primero encontró a Absalón, no se atrevió a tocarlo por respeto a las órdenes del rey. Pero Joab, el comandante, “tomó tres dagas y las clavó en el corazón de Absalón mientras estaba colgado, todavía vivo, del gran árbol.” (v. 14). Y después lo sepultaron en un hoyo. Podemos notar inmediatamente la desobediencia de Joab y la forma como menospreció los sentimientos del rey y una orden directa del mismo. Había mucho orgullo en Joab sin duda.
  3. El dolor de David por su hijo (18.19 – 19.8). Una vez muerto Absalón, por la respuesta que Joab le dio a su mensajero Ahimaas en el v. 20, “—No —le dijo Joab—, no serían buenas noticias para el rey saber que su hijo está muerto. Puedes ser mi mensajero otro día, pero hoy no.”, queda claro que Joab sabía exactamente cómo se sentiría David de la noticia. Y efectivamente, cuando recibió la noticia por parte de otro mensajero, un etíope, el rey “se sintió abrumado por la emoción. Subió a la habitación que estaba sobre la entrada y se echó a llorar.” (v. 33). Y además clamaba, “¡Si tan sólo yo hubiera muerto en tu lugar!” Después perdió el control de sus emociones al grado que aún su propio ejército se sintió avergonzado cuando entraban a la ciudad al enterarse que David estaba llorando mucho por su hijo (19.3). Llama la atención cómo fue el propio Joab quien reprendió al rey David por su actitud y le llamó a prestar atención a las tropas diciéndole, “Parece que usted ama a los que lo odian y odia a los que lo aman. Hoy nos ha dejado muy en claro que sus comandantes y sus tropas no significan nada para usted. Pareciera que si Absalón hubiera vivido y todos nosotros estuviéramos muertos, estaría contento” (19.6). Y llamó a David a que saliera y felicitara a las tropas bajo la advertencia de que si no lo hacía, perdería todo el apoyo de ellos. ¿Cómo respondió el rey David ante el regaño de su propio comandante? “Así que el rey salió y tomó su lugar a las puertas de la ciudad…” (19.8). ¡Obedeció a Joab y salió a recibir a las tropas! Tuvo que negarse seguramente y hacer lo que era correcto. Éste es un buen punto para apreciar la humildad del corazón de David, quien se dejó ayudar por su propio comandante y le hizo caso al pie de la letra, sin ponerse orgulloso o autoritario con él. Ciertamente las palabras de Joab fueron muy duras y no corresponden al cuidado que David tenía para con sus hombres. Pero en ese momento de debilidad emocional, la apariencia que daba David era justo lo que Joab decía. Así que tuvo que “entrar en razón” de alguna manera para motivar a su gente y negarse un poco su propio sufrimiento.
  4. Mientras David regresaba a Jerusalén, en su camino de victoria llevó a cabo varias demostraciones de misericordia y bondad incluso para con aquellos que lo habían insultado y maltratado cuando había salido de Jerusalén por causa de su hijo Absalón. Fueron: a) El caso de Simei (19.16-23). El hombre que anteriormente había insultado a David y lo había agredido durante su huída, ahora exclamaba “Estoy consciente de cuánto he pecado. Es por eso que he venido aquí este día, siendo el primero en todo Israel en recibir a mi señor el rey.” (19.20). ¿Recuerdas cómo reaccionó David cuando Simei estaba atacándolo a su huída de la ciudad? Dijo, “??… Déjenlo en paz y permítanle que maldiga, porque el SEÑOR le dijo que lo hiciera. 12 Y tal vez el SEÑOR vea con cuánta injusticia me han tratado y me bendiga a causa de estas maldiciones que sufrí hoy.” (2 Samuel 16.11-12). Y a pesar de que uno de sus hombres quería matar a Simei, David lo impidió y decidió mejor perdonarle la vida (19.22). David confió en Dios y no tomó la venganza en sus manos, y al final Dios cambió los papeles y ahora Simei estaba rogando por su vida ante el rey. b) El caso de Mefiboset (19.24-30). Cuando regresó David, Mefiboset contó otra historia completamente diferente a la de su siervo Siba con respecto a por qué no fue con David. Su argumento era, “Siba me calumnió cuando dijo que me negué a venir.” (19.27). David se dio cuenta entonces que Siba no había sido sincero y tomó una decisión, “He decidido que tú y Siba se dividan tu tierra en partes iguales.” (19.29). Decidió creerle a Mefiboset pero también no rompió su promesa de darle propiedades y riquezas a Siba. En ambos casos, tanto con Siba como con Mefiboset, se comportó de forma muy compasiva.
  5. La gratitud de David (19.31-39). David intentó fuertemente recompensar a Barzilai de Galaad, un hombre de más de 80 años de edad, quien proveyó alimento al rey y sus hombres mientras estuvieron en Mahanaim. Después que Barzilai no aceptó ir con David, éste último dijo, “Quimam irá conmigo, y lo ayudaré en cualquier forma que tú quieras; haré por ti cualquier cosa que desees.” (19.38). David haría por el hijo de Barzilai todo lo que pudiera en gratitud por la bondad que recibió. David sabía ser agradecido con las personas que lo habían ayudado y apoyado en momentos difíciles.
  6. Las sombras de la futura división entre el pueblo de Dios (19.41-43). Por diferentes circunstancias los hombres de Judá tenían conflictos con los hombres de Israel y se comenzaba a vislumbrar el panorama que se dará más adelante, con la división del reino en 2 partes. Si bien David estaba saliendo de un problema fuerte, ahora se le estaba presentando otro problema fuerte también, la división del pueblo.

Conclusiones:

  1. Un liderazgo que no impone ni ejerce su fuerza de autoridad sino apela más bien a la unidad y la espiritualidad de la gente, siempre será más inspirante y fácil de seguir que el primero. Si hoy tenemos alguna responsabilidad de liderazgo en la iglesia, ¿te identificas rápidamente con el estilo de liderazgo de David en este momento? ¿O con lo contrario?
  2. ¿Tenemos la humildad suficiente en momentos de gran necesidad espiritual como para dejarnos ayudar? Imitemos el corazón del rey David que supo escuchar a su gente en un momento preciso y supo también cambiar sus decisiones por respeto a ellos.
  3. David fue bueno incluso con aquellos israelitas que lo habían agredido en su huída. Con las manifestaciones de bondad hacia Simei y Mefiboset podemos confirmar nuevamente que David no era una persona resentida que no olvidaba las ofensas nunca. ¡Al contrario! Estaba más que listo para perdonar. Definitivamente podemos decir que David no era un hombre que devolviera mal por mal, sino sabía regresar bien por mal. ¿Como somos nosotros? ¿Perdonamos rápido las ofensas y dejamos el asunto en manos de Dios? ¿O más bien nos enredamos en discusiones inútiles con otras personas y mantenemos el resentimiento por mucho tiempo?
  4. Seamos agradecidos como David con Barzilai con las personas que a lo largo de nuestro caminar de fe nos han tendido la mano, escuchado, ayudado o cualquier manifestación de “unos a otros”. Pensemos más en las cosas buenas por las que hay que agradecer que todas las malas que tal o cual persona tengan. La gratitud es vital para ser hombres o mujeres “conforme al corazón de Dios”.

13 Responses to “Día 196”

  1. victor dice:

    Gracias Arturo por la clase, me anima y me reta a buscar mas gratitud en mi vida. Saludos.

  2. Manuel Perez dice:

    hermano:
    gracias como siempre por tu trabajo y quiero ser muy onesto hay una gran necesidad de este tema en la iglesia y deceo en mi corazon que como servidores de Dios en algun ministerio podamos tomar como ejemplo la vida de david y tener un corazon de lideres conforme al corazon de Dios.

  3. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO SI ES CIERTO TENEMOS QUE SIEMPRE TENER PRESENTE LA HUMILDAD Y LA GRATITUD CON TODOS AUN SIENDO LIDERES ES UN EJEMPLO PARA LOS QUE DISIPULAMOS PARA QUE ELLOS PUEDAN ABRIR SU CORAZON ABIERTAMENTE. GRACIAS DIOS TE BENDIGA MUCHO A TI Y A TU FAMILIA.

  4. Javier Flores dice:

    Gracias Arturo me anima mucho, el corazon de david un liderazgo espiritual para tomar buenas desiciones, y no ser orgulloso para dejarse aconsejar cuanto tengo que aprender.

  5. ITZA dice:

    Gracias por la clase Arturo.

  6. Susana Bolanos dice:

    Esta Clase ya las Estudie ayer, no vas a poner el capitulo que sigue, no vamos a avanzar, asi no vamos a terminar de leer la biblia en 2 anos como se tiene programado.

    • admin dice:

      SAludos Susana. Una disculpa por mis retrasos, se me ha juntado el trabajo de ministerio y hay dias en que no me da tiempo de terminar el estudio correspondiente, pero haré mi mejor esfuerzo para que si acaso es un día a la semana el que perdamos sea mucho, espero ninguno. Gracias por seguirme.

  7. Beatriz Sandoval dice:

    Arturo:

    GRACIAS por tu esfuerzo, por dedicarle tiempo a este blog, a pesar de los muchos compromisos y responsabilidades que tienes como líder de la iglesia. Mi respeto para ti.

  8. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Maestro por recordarnos el te de un corazón agradecido a Dios

  9. Irene Ulloa dice:

    Gracias y aunque hay retrazo, valoramos tu esfuerzo y aun nos hace apreciar el trabajo de un lider que como David no dejas de lado este gran proyecto que a muchos nos fortalece en areas especificas

  10. Lupita Herrera dice:

    Gracias por tu trabajo y tu gran esfuerzo no solo como lider de region asi como Maestro de la IGLESIA por lo q aunado a todas las actividades q tienes te sientes cada dia a desmenuzar la biblia para los q te seguimos, anhelo profundamente todos los q seguimos el blog podamos tener ese corazon agradecido del Rey David y ponerlo en practica par valorar este blog q es una bendicion para nuestroaprendizaje y crecimiento espiritual para no perdernos en comentar sobre dias atrasados, escrituras repetidas etc, etc. Gracias nuevamente.

  11. Adriana Casas dice:

    Mil gracias Arturo!!! Yo también me he retrasado en mi lectura por diversas actividades, te entiendo perfectamente y por supuesto que quiero ponerme al corriente y seguir disfrutando de ésta enorme bendición, que es este Blog Bíblico. Muchas bendiciones para ti y tu familia!!!!!!!!!!!

  12. Adriana Casas dice:

    Gracias por tu gran esfuerzo Arturo,
    muchas bendiciones para ti y tu familia!!!!!

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