Día 280

2 REYES 20.1 – 19, ISAÍAS 38.1 – 39.8, 2 CRÓNICAS 32.24 – 31.

Después de la milagrosa liberación de Jerusalén por parte de Dios de manos de los asirios, terminaremos de revisar la vida del gran rey Ezequías, uno de los últimos reyes de lo que aún era el reino del sur, o Judá. En este día encontraremos más milagros pero también la triste realidad del corazón humano, que no aprende a responder adecuadamente a la bondad de Dios. Nuevamente la misma historia se repite en los 3 libros, con algunos detalles de más o de menos, complementándose para darnos una visión más completa de lo sucedido.

El v. 1 de 2 Reyes 20 comienza diciendo, “Por ese tiempo…”, ¿cuál tiempo? Cuando el rey Senaquerib encontró la muerte a manos de sus propios hijos (2 R 19.37), ocurrida en el 681 a.C. de acuerdo con La Biblia de Estudio Arqueológica. Imaginemos el ambiente que había en ese tiempo en Judá y específicamente en Jerusalén: alegría, felicidad, sentimiento de victoria, reverencia por Dios, asombro y más. Dios había derrotado al poderoso ejército asirio sin que un solo hombre de Judá tuviera que combatir. Dios luchó por ellos y venció. Definitivamente era un tiempo de mucho gozo para Jerusalén y especialmente para el rey Ezequías quien estaba viviendo el momento más glorioso de su vida y de su gobierno.

Pero de repente, como sucede también en nuestras vidas, justo cuando estamos celebrando las mejores victorias aparecen las pruebas más duras. Ezequías cayó gravemente enfermo y recibió la visita del profeta Isaías quien le dio el siguiente mensaje de parte de Dios: “«Esto dice el SEÑOR: “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir. No te recuperarás de esta enfermedad”». (2 R 20.1). ¿Cómo era posible? ¿Por qué esta noticia justo en su mejor momento de su vida? ¿Cómo te sentirías si justo cuando has logrado tus sueños más grandes y alcanzado la cima laboral o económica o académica, de repente recibes la noticia que tienes cáncer y te quedan 3 meses de vida? No parece justo, ¿verdad? Pero esa era la realidad que estaba enfrentando Ezequías.

¿Cómo reaccionó el rey? La Biblia dice que al escuchar esto, Ezequías “volvió su rostro hacia la pared y oró al SEÑOR: 3 «Acuérdate, oh SEÑOR, que siempre te he sido fiel y te he servido con singular determinación, haciendo siempre lo que te agrada»; y el rey se echó a llorar amargamente.” (2 R 20.2-3), “Te ruego, oh YHVH, te ruego que recuerdes que he andado delante de Ti con verdad y con un corazón íntegro, y que he hecho lo bueno ante tus ojos.” (BTX), “«Dios mío, no te olvides de que yo siempre he sido sincero contigo, y te he agradado en todo». Luego Ezequías lloró con mucha tristeza.” (TLA). Una de las oraciones más conmovedoras y tristes que están registradas en la Biblia en mi opinión personal. En ella el rey, reconociendo la soberanía de Dios sobre la vida y la muerte, le pide que se acuerde de todo el servicio que había hecho para su pueblo y para su Nombre y que lo tomara en cuenta. Nos recuerda a la oración del caudillo Nehemías en Nehemías 5.19, “¡Tómame en cuenta, Dios mío, para mi bien, todo lo que he hecho por este pueblo!”, que estudiaremos más adelante. Y tenía razón, Ezequías se había esforzado sinceramente por servir a su Dios y por llevar a su pueblo a Él. Lo único que le quedaba era esperar la misericordia de Dios.

Sorprendentemente, los versículos 4 al 6 de 2 Reyes 20 nos muestran que Dios respondió al momento, incluso antes de que Isaías saliera del palacio real, quien regresó a decirle a Ezequías: ““‘He oído tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a sanarte y en tres días te levantarás de la cama e irás al templo del SEÑOR. 6 Te añadiré quince años más de vida y te rescataré del rey de Asiria junto con esta ciudad. Defenderé esta ciudad por mi propia honra y por amor a mi siervo David’” (2 R 20.5-6). ¡Qué respuesta! La Biblia registra que Dios tomó en cuenta 2 cosas: a) escuchó la oración de Ezequías, b) vió sus lágrimas. Dios no fue indiferente al profundo dolor que sintió el rey por enterarse que su vida sería cortada justo en el mejor momento. Definitivamente Ezequías fue privilegiado al recibir 15 años más de vida de parte de Dios y además la garantía de que los asirios no prevalecerían sobre Judá. Hay 2 aspectos más que podemos mencionar de este evento:

  1. La señal de Ezequías. Al enterarse de la noticia, el rey pidió una prueba a Dios de que esto pasaría. Aunque suena muy atrevido, de acuerdo con el The Bible Knowledge Commentary, de Victor Books, Dios no rechazó esta petición porque su propósito era fortalecer la fe del debilitado Ezequías. Más bien, ¡hasta le ofreció opciones! La elección de Ezequías fue, en términos técnicos, pedirle a Dios que invirtiera la rotación de la tierra un poco, para que la sombra del sol retrocediera 10 gradas, ¡y Dios lo hizo! Como ya hemos estudiado antes, no es la primera vez que Dios hacía este tipo de milagros donde alteraba los ciclos naturales por un tiempo para lograr un fin. En este caso, era fortalecer la fe del rey Ezequías.
  2. El poema de alabanza de Ezequías. Isaías 38.9-20 registra que una vez recuperado, Ezequías escribió un poema en honor a Dios y lo que había hecho por él. En dicha obra registra el dolor tan grande que sintió al enterarse que “en la flor de la vida” tendría que entrar al “lugar de los muertos” (Is 38.10). ¿Cuántos años tenía el rey Ezequías cuando recibió la noticia? 2 Reyes 18.1-2 nos dice que Ezequías comenzó a gobernar Judá “durante el tercer año del reinado de Oseas en Israel” (esto fue aproximadamente en el 715 a.C.) y que tenía 25 años de edad cuando subió al trono. Si la invasión asiria fue en el 701 a.C., entonces Ezequías tendría unos 39 a 40 años de edad cuando recibió la noticia de su próxima muerte. ¡Realmente era una tragedia! El poema registra también que pidió ayuda a Dios y que se determinó a caminar con humildad “durante el resto de mis años a causa de esta angustia que he sentido” (Is 38.15). La alegría que experimentó Ezequías fue enorme y afirmó además que Dios no solo le dio salud sino que lo rescató de la muerte y le perdonó sus pecados (Is 38.17). ¿Qué más podía pedir de la vida? Tenía salud de nuevo, estaba en paz con Dios, su reino estaba en paz también y no habría más peligro de invasiones asirias. Por algo termina diciendo, “Cantaré sus alabanzas con instrumentos todos los días de mi vida en el templo del SEÑOR.” (Is 38.20).

Finalmente, revisemos los últimos episodios registrados en la Biblia sobre la vida de Ezequías. El v. 12 de 2 Reyes 20 dice, “Poco tiempo después…”, es decir, un breve tiempo después de la sanación milagrosa de Ezequías, sucedió algo importante. Llegaron a Jerusalén unos enviados del rey Merodac-baladán de Babilonia que llevaron un regalo y saludos por la noticia de su recuperación. ¿Por qué llegaron? 2 Crónicas 32.23 dice que Ezequías “fue muy respetado entre las naciones vecinas y llegaron a Jerusalén muchos obsequios”.  También el v. 31 de 2 Crónicas nos dice que los embajadores de Babilonia fueron para “preguntar por los sorprendentes acontecimientos que habían ocurrido en la tierra.” En pocas palabras, ¡Ezequías se estaba haciendo famoso! Isaías 39.2 dice que “Ezequías quedó encantado con los enviados de Babilonia” y decidió mostrarles todos sus tesoros y todo su arsenal, “No hubo nada, ni en el palacio ni en el reino, que Ezequías no les mostrara.” ¿Por qué hizo esto? El libro The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers, nos dice que lo más probable es que Ezequías no estaba mostrando todos sus tesoros para darle el crédito y la gloria a Dios, sino más bien para satisfacer su propia vanidad. Las 3 fuentes bíblicas de este evento nos muestran 2 aspectos importantes:

  1. Dios probando el corazón de Ezequías. Ante la fama repentina que recibió Ezequías en las naciones vecinas y lejanas, como Babilonia, Dios estaba analizando cuidadosamente el corazón del rey, como dice 2 Crónicas 32.31, “Dios se apartó de Ezequías para ponerlo a prueba y ver lo que realmente había en su corazón” o “Ha-’Elohim lo dejó para probarlo, para hacer conocer todo lo que había en su corazón” (BTX) o “Dios dejó que Ezequías atendiera ese asunto por sí mismo, pues quería saber si lo respetaba y obedecía” (TLA). Recordemos que la fama que adquirió Ezequías no fue por su gran capacidad para la guerra o su enorme inteligencia, sino porque Dios lo ayudó milagrosamente. Debió haberle dado el crédito a Dios de dicha fama y no permitir que otros se lo asignaran a él. Aquí sucedió exactamente lo que dice Proverbios 27.21, “El fuego prueba la pureza del oro y de la plata, pero la persona es probada por las alabanzas que recibe.”
  2. Ezequías no pasó la prueba. 2 Crónicas 32.25-26 dice, “25 pero Ezequías no respondió de manera adecuada a la bondad que le había sido mostrada y se volvió orgulloso. Por eso el enojo del SEÑOR vino contra él y contra Judá y Jerusalén. 26 Entonces Ezequías se humilló y se arrepintió de su soberbia, junto con el pueblo de Jerusalén. De modo que el enojo del SEÑOR no cayó sobre ellos durante la vida de Ezequías.”, o “Pero Ezequías no correspondió al bien que había recibido, pues se ensoberbeció su corazón” (BJL) o “a pesar del beneficio que había recibido, Ezequías no fue agradecido, sino que se llenó de orgullo” (DHH-LA). Incluso Dios envió al profeta Isaías para confrontarlo directamente con lo que había hecho y le anunció que llegaría el tiempo en que todo lo que mostró, incluyendo a sus propios hijos, caerían bajo el poder de Babilonia (Isaías 39.3-8). Este episodio nos muestra la impresionante capacidad humana para olvidarse de las bendiciones de Dios y enorgullecerse rápidamente. La debilidad que mostró Ezequías es la misma debilidad que nosotros tenemos muchas veces. La buena notica es que Ezequías se humilló y se arrepintió y Dios respondió protegiendo al pueblo y a él de su enojo, que ya estaba guardado para el futuro.

Para terminar el estudio de hoy, debemos mencionar que de acuerdo con 2 Crónicas 32.27-30, Ezequías llevó a cabo un gran trabajo de obras públicas y acaparó un enorme tesoro en piedras preciosas, metales preciosos, alimentos y animales. De acuerdo con La Biblia de Estudio Arqueológica, uno de sus mayores logros fue la construcción del acueducto o túnel de Ezequías, construido para asegurar el suministro de agua constante a Jerusalén durante el sitio que se acercaba. El agua venía del manantial de Guijón, a 533 metros de distancia de la ciudad, y abrieron el túnel a través de la roca sólida. Fue una obra asombrosa de ingeniería sin duda. Ahí se encontró la famosa inscripción de Siloé, que conmemora el momento cuando los 2 equipos de construcción se encontraron durante las excavaciones. Les dejo un video con más información histórica y arqueológica de los tiempos del rey Ezequías.

Conclusiones:

  1. Dios escucha nuestras oraciones y sin lugar a duda, también observa nuestras lágrimas que derramamos al irnos a encontrar con Él. Pero también es un hecho que Hebreos 6.10 (DHH-LA) se cumple: “Porque Dios es justo, y no olvidará lo que ustedes han hecho y el amor que le han mostrado al ayudar a los del pueblo santo, como aún lo están haciendo.” Vale la pena amar a Dios y amar y servir a su pueblo, Dios toma en cuenta todo nuestro esfuerzo y no lo olvida.
  2. Dios puede fortalecer nuestra fe cuando se encuentra débil dándonos muestras de su poder y de su amor de diferentes formas. Todos los creyentes seguramente podemos compartir diferentes historias al respecto. ¡No dudemos de Dios! Aún en nuestros momentos de debilidad nos ayuda a creer. Tal vez pronto recibas una respuesta de Dios que te deje impresionado(a), no olvides que él está pendiente de tí.
  3. Estemos seguros de que Dios probará nuestro corazón cuando llegue la prosperidad, la fama, las victorias, los logros y los sueños cumplidos. Él quiere ver si lo vamos a honrar cuando seamos bendecidos o si nos llenaremos de orgullo y nos adjudicaremos el crédito de las victorias. ¡Tengamos cuidado!
  4. Estemos alerta ante nuestra naturaleza humana malagradecida y arrogante, que rápidamente olvida al autor de las cosas buenas que nos pasan en la vida para engañarse a sí misma y dándose el crédito. Es triste pero es real, la gratitud no es algo natural que fluye de nosotros y debemos cultivarla diariamente para que en el momento de necesidad no nos haga falta.

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