Día 177

1 SAMUEL 15 – 16.

A pesar de que en el capítulo 13 se registró la desobediencia de Saúl, Dios le confió una misión más en los versículos 1 al 3 del capítulo 15: destruír por completo a los amalecitas. Le dijo a través de Samuel, “He decidido ajustar cuentas con la nación de Amalec por oponerse a Israel cuando salió de Egipto.” (15.2). Y le ordenó, “Ve ahora y destruye por completo a toda la nación amalecita…” (15.3) y esta orden incluía todo (hombres, mujeres, niños, bebés y animales). Hay 3 comentarios importantes a mencionar:

  1. De acuerdo con el Dictionary of Biblical Languages with Semantic Domains: Hebrew (Old Testament), de Logos Research Systems, Inc., el verbo ????? (??·r?m) es traducido como “destruír completamente” como algo consagrado a Dios. Es el mismo verbo que se utilizó en Dt 20.16-18 para referirse a la destrucción completa de todos los pueblos que habitaban la Tierra Prometida. Es la palabra hebrea a la que podríamos referirnos como “Guerra Santa” ordenada por Dios.
  2. Aunque nuevamente la mención al nivel de destrucción a llevar puede parecernos cruel, recordemos, como ya lo habíamos estudiado en el Pentateuco, que el “Herem” o “Guerra Santa” contemplaba 3 factores, de acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica: a) los israelites ejecutaban el juicio divino sobre Canaán por orden de Dios no por su propia iniciativa para formar un imperio, b) el herem pretendía eliminar permanentemente toda influencia pagana que pusiera en peligro a Israel, c) el herem pretendía recordar a los israelitas que el propóstio de la guerra santa no era adquirir botines y riquezas, sino asegurar la herencia que Dios les había entregado.
  3. El juicio al que Dios hacía referencia que involucraba a Amalec está registrado en Deuteronomio 25.17–19 (NVI), “17 »Recuerda lo que te hicieron los amalecitas después de que saliste de Egipto: 18 cuando estabas cansado y fatigado, salieron a tu encuentro y atacaron por la espalda a todos los rezagados. ¡No tuvieron temor de Dios! 19 Por eso, cuando el Señor tu Dios te dé la victoria sobre todas las naciones enemigas que rodean la tierra que él te da como herencia, borrarás para siempre el recuerdo de los descendientes de Amalec. ¡No lo olvides!” Cronologicamente hablando, ese ataque cruel de los amalecitas se dió aprox. entre el 1446 a.C. y el 1275 a.C. (tomando en cuenta los límites de las fechas temprana y tardía entre las cuales los estudiosos fijan el éxodo). Saúl fue ungido como rey en el 1050 a.C. Habían pasado varios cientos de años entre el evento original y la fecha de la orden que Samuel le dió a Saúl. La Biblia dice que en ese momento Dios había decidido ajustar cuentas con los amalecitas. ¿No llegó un poco tarde la disciplina contra ellos? Para nuestra forma humana de ver las cosas, tal vez sí, pero no para Dios. Recordemos que Él es eterno y sus juicios con respecto a un evento específico en el tiempo pueden llegar en esa misma generación o varias generaciones después, y sin embargo Él hace justicia.

El resto del capítulo 15 trata con el relato de las acciones de Saúl con respecto a la orden que recibió. Tristemente, Saúl no aprovechó la oportunidad para demostrarle a Dios lealtad y obediencia. Veamos algunos puntos importantes:

  1. Saúl sí fue a ejecutar la orden de Dios, pero no de forma completa (15.8-9). Mató a todos pero dejó con vida al rey Agag a quien “Saúl y sus hombres le perdonaron la vida”. Además “se quedaron con lo mejor de las ovejas y las cabras, del ganado, de los becerros gordos y de los corderos; de hecho, con todo lo que les atrajo. Sólo destruyeron lo que no tenía valor o que era de mala calidad.” (15.9).
  2. Al ver esto, Dios le dio un mensaje muy triste a Samuel, quien se encontraba en otro punto sin saber lo que estaba pasando: “«Lamento haber hecho a Saúl rey, porque no me ha sido leal y se ha negado a obedecer mi mandato»” (15.11), ““Me pesa haber hecho rey a Saúl, porque ha dejado de seguirme y no ha cumplido Mis mandamientos.” (NBLH), “«Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha ejecutado mis órdenes.»” (BJL). De acuerdo con Dios, Saúl no fue leal a Dios, dejó de seguirlo y se apartó de Él. ¿En qué momento? Cuando decidió no ejecutar las órdenes de Dios tal como Él se lo pidió. Es decir, cuando Saúl tomó la decisión de hacer las cosas a su manera y no como Dios le había pedido claramente, en ese instante estaba demostrando que en el fondo de su corazón había decidido no seguir a Dios sino sus propias ideas. A Dios le pesó mucho haber hecho rey a Saúl, se había extraviado completamente para este punto.
  3. Lo más impresionante de la historia es cómo Saúl veía las cosas. En el 15.13 cuando encuentra a Samuel le dijo, ” Llevé a cabo el mandato del SEÑOR.” Al ser cuestionado por Samuel sobre los animales, contestó, “—Es cierto que los soldados dejaron con vida lo mejor de las ovejas, las cabras y el ganado —admitió Saúl—, pero van a sacrificarlos al SEÑOR tu Dios. Hemos destruido todo lo demás.” (15.15). Al ser confrontado por Samuel siguió insistiendo, “—¡Pero yo sí obedecí al SEÑOR! —insistió Saúl—. ¡Cumplí la misión que él me encargó! ” (15.20). Y solamente hasta después de que Samuel le predica toda una cátedra de obediencia a Dios, Saúl reconoció: “—Es cierto, he pecado. He desobedecido tus instrucciones y el mandato del SEÑOR, porque tuve miedo del pueblo y por eso hice lo que ellos me pidieron.” (15.24). Al final la dinámica entre Saúl y Samuel nos podemos dar cuenta que la raíz del acto de desobediencia tan grande de Saúl fue simplemente la cobardía (le tuvo miedo al pueblo). Pero en lugar de reconocer desde el inicio esto, trató de “espiritualizar” su pecado, es decir, justificar sus acciones con una supuesta intención de ofrecer todo el botín en sacrificio a Dios. Saúl estaba tratando de cuidar su apariencia solamente, tanto con el pueblo como con Samuel, pero nunca pensó en cómo quedaba ante Dios. Su prioridad era su ego y su puesto, no darle gloria y honra a Dios.
  4. La gran lección sobre obediencia que Samuel impartió (15.22-23). Al confrontar a Saúl, el profeta Samuel nos dejó varias frases trascendentes sobre el valor de la obediencia para con Dios: “—¿Qué es lo que más le agrada al SEÑOR… ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.” (15.22). Está claro, Dios no quería reyes ni pueblo que solamente siguiera reglas religiosas externas pero con corazones desobedientes. Él quería realmente personas que desde el fondo de su corazón quisieran obedecer y honrar a Dios por su propia voluntad. ¿Y qué tan grave es la desobediencia? El v. 23 aclara, “La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos.”, ” Porque como pecado de adivinación es la rebeldía, y como la idolatría y el culto de imágenes la obstinación.” (BTX), “La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría.” (NVI). De acuerdo con Samuel, a los ojos de Dios la rebeldía y la terquedad (o arrogancia) cuando se trata de seguir sus mandatos es similar en gravedad a la hechicería, la idolatría, el culto a imágenes y la adivinación. ¿Sabías esto? Decidir desobedecer la Palabra de Dios para hacer las cosas conforme a nuestras ideas mundanas y no conforme a la voluntad de Dios es equiparable a practicar la magia negra o el espiritismo o la adoración a dioses aztecas o mayas (pensando en nuestro contexto Latinoamericano). Saúl no estaba pensando de esta manera para nada, de lo contrario habría evitado pecar de esa manera. Ante el enorme privilegio que tuvo de ser rey de Israel y recibir mensajes directos de Dios a través de Samuel, se esperaba también mucho de él.
  5. La dureza de corazón de Saúl queda evidenciada en el 15.27-30, cuando después que Samuel decide no ir más con Saúl, siendo fiel a la decisión de Dios de rechazarlo como rey, Saúl lo jala de su túnica y se la rasga. Aún después de esto, Saúl insistió en que Samuel lo acompañara para que lo honrara públicamente en presencia de los ancianos de Israel mientras él adoraba a Dios. A pesar de toda la enseñanza que Saúl recibió aquel día, su corazón no alcanzaba a dolerse por lo que había hecho, ni siquiera lo entendía en realidad. Simplemente él seguía enfocado en cuidar su posición, su imagen ante el pueblo y la apariencia de que él honraba a Dios, cuando en realidad sabemos que en el fondo de su corazón no había obediencia sincera. Samuel accedió a ir y aprovechó para ejecutar a Agag (15.33). Ese fue el último encuentro entre Samuel y Saúl. El v. 35 registra que Samuel “lloraba por él constantemente.” Samuel realmente estaba sufriendo también por la falla de Saúl y por el pesar que le causó a Dios. De hecho el dolor para Samuel era tan grande que Dios mismo le dice en el 16.1, “—Ya has hecho suficiente duelo por Saúl.” Para Samuel la caída de Saúl fue una gran pérdida por la cual sufrió un duelo.

El capítulo 16 se enfoca completamente a la selección del substituto del rey Saúl, que sería el famoso David, hijo de Isaí. Llama la atención cómo Dios llama a Samuel en el v. 1 para pedirle que ya dejara su duelo por Saúl, se enfocara en su misión y se levantara para buscar al nuevo rey. Dos cosas importantes que comentar al respecto:

  1. La Biblia no registra cuánto tiempo pasó entre el incidente entre Samuel y Saúl y el momento en que Dios lo llama para buscar al nuevo rey, pero entendemos que le dejó un tiempo considerable para que viviera su duelo. Cuando hay pérdidas en nuestra vida, necesitamos un tiempo para vivir nuestro duelo y experimentarlo en forma intensa. Como dice Eclesiastés 3.4 (NVI), “un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto”.
  2. Sin embargo, Dios también le dijo a Samuel, “Ya has hecho suficiente duelo por Saúl”. Es decir, hay un límite para el duelo. En nuestra caminar de fe no podemos mantener duelos eternos que nos afecten tanto emocional y espiritualmente que nos dejen “paralizados” para seguir corriendo la carrera espiritual. Necesitamos encontrar la forma de dejar nuestras pérdidas en manos de Dios después de haberlas sufrido adecuadamente y seguir adelante con nuestras vidas y sobre todo con la misión que Dios tiene para nosotros.

Ahora bien, Dios mandó a Samuel a buscar al nuevo rey de Israel y le dio una pista, “Busca a un hombre llamado Isaí que vive allí, porque he elegido a uno de sus hijos para que sea mi rey.” (16.1), pero no le dijo cuál de los hijos. Así que Samuel intentó encontrar al hijo escogido por Dios utilizando el último punto de referencia que él tenía sobre cómo fue escogido Saúl: ¡la apariencia! Y por eso cuando encontró a Eliab, uno de los hijos de Isaí, dijo, “«¡Seguramente éste es el ungido del SEÑOR!».” (16.6), pero Dios inmediatamente le dio una gran lección:

  • Dios le dijo a Samuel en el 16.7, ” —No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El SEÑOR no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón.”, “… Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEÑOR mira el corazón.” (NBLH), “l hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” (RVR95). Pero entonces, ¿por qué eligió a Saúl conforme a la apariencia en 1 S 10.23-24? Recordemos que Dios accedió a las peticiones de los israelitas en aquella ocasión, buscándoles un rey como eran los demás reyes de los pueblos paganos alrededor: el más fuerte, el más alto, el más imponente físicamente. Pero en esta ocasión, los parámetros de búsqueda los fijó Dios mismo, no el pueblo, y según su pensar, para Él lo más importante es lo que hay en el corazón, no la apariencia externa. Es tan cierto que los seres humanos nos dejamos deslumbrar rápido por la apariencia, pero necesitamos crecer espiritualmente y aprender a valorar más lo que hay dentro del corazón.

Cuando Samuel encontró finalmente al hijo de Isaí que Dios había seleccionado (David), lo que vio fue, “El joven era trigueño y apuesto, y de hermosos ojos.” (16.12), “Era rubio, de ojos hermosos y bien parecido.” (NBLH). Físicamente hablando, pareciera que David era un joven simpático y de buen parecer, pero no es descrito como Saúl como alguien imponente o que sobresaliera en cualidades físicas con respecto al israelita promedio.

Dios trabajando a través de su Espíritu pero también a través de demonios (16.13-15). Mientras que por un lado la Biblia registra que en el momento que Samuel encontró a David, “Y el Espíritu del SEÑOR vino con gran poder sobre David a partir de ese día.” (16.13); por otro lado “el Espíritu del SEÑOR se había apartado de Saúl, y el SEÑOR envió un espíritu atormentador.” (16.14). Dios trabajando en 2 formas diferentes. Así como Él tiene poder para enviar o quitar su Espíritu de quien decida, así también tiene poder para controlar a los demonios, es decir, a los ángeles caídos al servicio de Satanás, que finalmente son ángeles y son creación de Dios, quien tiene toda autoridad sobre ellos también al igual que sobre el resto de los seres creados. La Biblia de Estudio Apologética nos dice al respecto que este tipo de pasajes lo debemos comprender conforme al contexto de las enseñanzas bíblicas con respecto a Dios. Recordemos que la Biblia afirma que Dios es completamente recto, odia el mal y nunca hace algo injusto. Pero al mismo tiempo, Dios creó el universo con un sistema interno de recompensas y castigos que refuerzan la ley moral divina. Saúl había vivido una existencia con desobediencia crónica a Dios y él mismo se abrió las puertas a la opresión demoníaca por eso. El hecho de haber enviado un demonio a atormentarlo fue tanto un castigo como un medio para intentar llevar a Saúl al arrepentimiento para que se volviera a Dios. No importaba si el demonio estaba de acuerdo en hacer esto, Dios le ordenó que fuera y lo tuvo que hacer, aún cuando el fin de sus ataques fueran para algo bueno y de acuerdo a la voluntad de Dios.

El efecto de la música sobre el tormento de Saúl (16.16-23). La Biblia dice que Saúl mandó llevar a David a su palacio para que le tocara el arpa con “música relajante” (16.16) y cada vez que tocaba en presencia de Saúl, “el espíritu atormentador se iba.” (16.23). Es conocida la influencia positiva o negativa de la música sobre las emociones humanas. Si quieres profundizar en este tema, te dejo dos videos sobre un curso especial que tuvimos en la División Escuela de Capacitación Bíblica de la Fundación Proyecto Esdras, A. C., sobre el tema “Una Visión Cristiana de la Música y el Entretenimiento”. ¡Que los disfrutes!

Conclusiones:

  1. Dios conoce sus tiempos para efectuar juicio sobre personas o naciones. Él maneja una forma distinta de ver el tiempo a nosotros, ya que estamos limitados por nuestro tiempo de vida mientras que Él es eterno. Aunque veamos que su juicio tarda en tal situación o caso, recordemos que si su decisión es juzgar, Él lo hará a su debido tiempo, eso es un hecho.
  2. Un corazón endurecido ante la volunta de Dios siempre justificará y razonará su desobediencia, incluso al extremo de “espiritualizarla”, es decir, tratar de buscarle un fin espiritual cuando en realidad la raíz fue pecaminosa. El fin de esas personas es muy triste, al igual que el de Saúl, la historia no termina bien. Tengamos temor de Dios y mantengamos un corazón suave ante los mandatos de Dios. No permitamos que el humanismo, el pragmatismo o el cinismo dominen nuestra mente, haciéndonos pecar de desobediencia y rebeldía ante Dios.
  3. A partir de hoy ubiquemos la rebeldía y la desobediencia a Dios en el nivel de gravedad adecuado, como lo ve Dios. Recordemos que a sus ojos, es equiparable a entregarnos a la magia negra o a cualquier form de ocultismo o incluso a la adoración de piedras o de imágenes como si fueran Dios.
  4. Si nos preocupa demasiado nuestra apariencia ante los demás creyentes o el resto del mundo, estamos en peligro de caer en el pecado del rey Saúl algún día. Pongamos mejor las cosas en la balanza y démosle más peso a un corazón puro, sincero e íntegro para con Dios que a una apariencia impecable ante los demás.
  5. Si estamos experimentando una pérdida, demos el tiempo suficiente para vivir nuestro duelo, pero recordemos que debe haber un punto donde nos levantamos de la misma y seguimos adelante con nuestra vida. Dios no quiere que vivamos en duelo eterno, especialmente si somos creyentes. Hay muchas cosas más que hacer en esta vida para agradar a Dios y honrarlo ante los hombres.
  6. Dios puede utilizar incluso a demonios y sus acciones para ayudarnos a arrepentirnos y volvernos a Él, especialmente cuando estamos en un estado de necedad enfermiza. Nuestra propia desobediencia y terquedad crónicas les abre la puerta al diablo y sus ángeles para tomar control de nuestras vidas. ¡Tengamos cuidado! Aprendamos a arrepentirnos rápido y aprendamos a ser humildes siempre, para que Dios no tenga que recurrir nunca a este tipo de medios para ayudarnos.

6 Responses to “Día 177”

  1. Adriana Casas dice:

    Increible estudio que nos deja ver la importancia de caminar rectamente delante de Dios; me impacta mucho la forma en la que Samuel mata a Agag, “¡lo descuartizó!”, pienso que así debemos de ser de radicales con nuestro pecado.
    GRACIAS ARTURO

  2. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias Arturo

  3. judith lozada barreno dice:

    solo me queda decir …..gracias…

  4. Raul Archundia Tellez dice:

    GRACIAS, ARTURO POR ESTA ENSEÑANZA SOBRE LA OBEDIENCIA.

  5. Lulu tovar dice:

    Mil gracias maestro Arturo

  6. Citlali Gamboa dice:

    Como anillo al dedo, Dios te utiliza para responderme está necesidad, la obediencia y no engañarme pensando que pienso espiritual. Estamos luchando contra la amargura.
    SALUDOS Y GRACIAS totales.

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