Día 127

JOB 20.

En este capítulo aparece la segunda intervención de Zofar de Namat en donde describe las calamidades de los malos. Esencialmente existen dos partes en este capítulo: una breve pero dura introducción a su discurso y un largo tratado centrado en un solo punto: la miseria y la ruina que les espera a los malvados. Al igual que sus antecesores, cae en el error de pensar que Dios no hace alteración ni variación en sus procedimientos y, por lo tanto, Job es un malvado.

Comienza Zofar muy apasionadamente: “Mis turbados pensamientos me hacen replicar” (V. 2) ”Mis pensamientos me urgen a responder” (RV60), pareciera como si no hubiera hecho caso a la acción de súplica de Job del capítulo anterior, y expone la prisa que tenía por responder;  Normalmente cuando tenemos prisa por expresar nuestros pensamientos no tenemos la capacidad de escuchar con atención, solo esperamos el momento de decir lo que tengo en mente y defender mi punto de vista, Santiago aconsejaba lo siguiente en su epístola universal: “Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse” (Santiago 1:19), aun los autores clásicos tenían la misma idea, por ejemplo Zenón decía: «Tenemos dos orejas, pero una sola boca para que aprendamos a oír más y hablar menos», muchos de nosotros haríamos bien en hablar menos y escuchar más.

Zofar enfatiza que se siente ultrajado por la reprensión que Job le profiere en su último discurso: “He escuchado una reprensión que me deshonra, y mi inteligencia me obliga a responder” (V.3) los amigos de Job tenían el ánimo demasiado exaltado e impaciente para tratar con un hombre que se hallaba en una condición tan deplorable como la de Job, a la menor observación la llaman ultraje; como cristianos podemos tener una actitud similar, llegar a exaltarnos por una corrección recibida, enfocarnos solo en lo “injusto” que puede llegar a ser las palabras de acuerdo a mi inteligencia sin profundizar en mi propio corazón la realidad de las cosas, por eso la Biblia expresa: “El necio no tiene deseos de aprender; sólo le importa presumir de lo que sabe” (Proverbios 18:2 DHH), cuanto necesitamos la capacidad de profundizar y discernir las palabras que nos expresan antes de la obligación que sentimos por responder.

Después de lo anterior Zofar expone la ruina y destrucción de los malvados, dando a entender que Job se halla arruinado por ser malvado, a pesar de que Zofar estaba equivocado al dirigir su discurso contra Job, tenía razón al hablar del final de las personas malas: “Aunque su orgullo llegue hasta los cielos y alcance a tocar con la cabeza las nubes,  él perecerá para siempre”. Al principio, el pecado parece atractivo y se disfruta; mentir, robar u oprimir a otros a menudo trae un beneficio temporal para aquellos que lo practican, algunos incluso viven largas vidas con un beneficio mal habido, pero al final, la justicia de Dios prevalecerá. Lo que Zofar no pudo ver es que el juicio por esos pecados quizá no venga durante la vida de un pecador, el castigo puede ser demorado hasta el juicio final, cuando todos estemos delante de la presencia de Dios para rendir cuentas: “No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados” (Juan 5:28-29).

Conclusiones

  1. Que importante es para nuestra vida espiritual estar listos para escuchar y ser lentos para hablar; abramos nuestros corazones a una escucha atenta porque de ahí puede cambiar radicalmente nuestra manera de ver las cosas y nuestras palabras pueden reflejar un panorama totalmente distinto. En nuestros grupos de discipulado y con nuestra pareja practiquemos la escucha atenta y veremos grandes cambios en nuestra relación.
  2. Al profundizar en nuestro propio corazón ganamos madurez y conciencia para asumir la responsabilidad sobre nuestra vida; un buen ejercicio para nuestra conciencia es lo que la Biblia nos llama a hacer cuando menciona: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos” (2 Corintios 13:5).
  3. No debemos impresionarnos por el éxito y el poder de la gente perversa, el juicio de Dios sobre los que actúan en contra de su voluntad es seguro, tarde o temprano lo que sembramos hemos de cosechar (Gálatas 6:7).

7 Responses to “Día 127”

  1. Erika Zavala dice:

    Gracias por este devocional, yo siempre quiero hablar y me reto a escuchar más, en este tiempo tan difícil que paso me dio animo muchas gracias.

  2. De la P. Ez. dice:

    Gracias Fer. Aveces no sabemos lo que hablamos y no entendemos lo que vivimos. Saludos.

  3. Lina dice:

    Gracias Fer, me ayudo muchísimo el Devocional

  4. Myriam Tijerina de Vargas dice:

    Muchas gracias Fer! el estudio de hoy me ayuda mucho. Es impresionante el poder de nuestras palabras, como podemos aplastar o edificar a otros… oro porque el Espíritu Santo guíe mis pensamientos y mis palabras, y de profundizar en lo que otros me expresen, antes de hablar.
    Saludos a Moni y a los niños, los extrañamos!

  5. Adriana Casas dice:

    Que sea un amor genuino, lo que nos mueva a ayudar a otros a través de nuestras palabras,y no sólo, el creer tener la razón, porque aún cuando tuviéramos razón, si no hay amor, de nada serviría. 1a. Cor. 13 Mil gracias!!!

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