Día 339

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE NEHEMÍAS.

De acuerdo con el libro A Survey of Old Testament Introduction, de Gleason Archer, la fecha para el libro de Nehemías está entre el 450 y el 425 a.C. Veamos alguna información del contexto de este libro de acuerdo con la misma fuente bibliográfica:

  1. Los libros de Esdras y Nehemías eran vistos como un solo libro en el canon antiguo del Antiguo Testamento (uno de los estudiosos que lo confirma era Josefo, el famoso historiador judío del siglo I d.C.). Incluso la versión LXX (Septuaginta) los agrupa como un solo libro llamado Esdras-Nehemías.
  2. Sin embargo, fue la versión Vulgata Latina la que decidió presentarlos como 2 libros separados, especialmente por las listas de los repatriados que se repiten en Esdras 2 y Nehemías 7 y que resulta difícil de aceptar que hubieran estado en el mismo libro.
  3. Queda poca duda de que Nehemías haya sido contemporáneo de Esdras y es muy posible que incluso hayan estado en Jerusalén al mismo tiempo. De hecho, se cree que la influencia de Nehemías fue importante para que Esdras tuviera el poder y la autoridad de la que gozó mientras se enfocaba en reconstruir la vida religiosa de los judíos.
  4. El relato presentado en el libro de Nehemías se enfoca más en la reconstrucción de la vida social de los judíos así como de su defensa principal (la muralla). Todo el tema de la restauración religiosa aparece más bien en el libro de Esdras.

ESDRAS 9.1 – 10.44, NEHEMÍAS 1.1 – 2.20.

Iniciemos con el estudio de los 2 últimos capítulos del libro de Esdras. Estos relatan una desagradable sorpresa que se llevó el maestro Esdras mientras estaba totalmente involucrado con la misión de reconstruír el templo de Jerusalén y la vida religiosa judía. Lo que Esdras descubrió fue lo siguiente:

  1. Muchos israelitas adoptaron las “prácticas detestables” (Esd 9.1) de los pueblos que anteriormente ocupaban Palestina desde antes de la conquista por parte de Israel.
  2. Varias de estas prácticas consistian en casarse con mujeres de origen pagano y tener hijos con ellas.
  3. De acuerdo con el v. 2, esto generaba una corrupción moral dentro del pueblo de Israel que era intolerable.
  4. Lamentablemente, los primeros que cometieron este pecado fueron los líderes y algunos funcionarios.

¿Cómo reaccionó Esdras al enterarse de todo esto?:

  1. Adoptó una postura típica de un gran dolor para un israelita (rasgarse las ropas, arrancarse el pelo de la cabeza y la barba, sentarse “horrorizado”), Esdras 9.4. Además pasó toda una noche en ayuno total en actitud de duelo por el pecado del pueblo (Esdras 10.6). Para Esdras fue una noticia muy fuerte enterarse de este asunto ya que lo interpretaba como que el pueblo no había aprendido la lección que recibió con el exilio que sufrieron a Babilonia y estaba tontamente cayendo de nuevo.
  2. Oró profundamente a Dios, con gran dolor, donde reconocía que a pesar de que Dios les había dado “un breve momento de gracia… un poco de alivio de nuestra esclavitud” (Esd 9.8), el pueblo estaba reincidiendo en pecar gravemente contra Dios haciendo lo que a Él no le agradaba y pasando por alto la misericordia y el amor que el Señor les estaba mostrando, a pesar que no lo merecían por todos sus pecados pasados.
  3. La humillación de Esdras generó que “una gran multitud” (Esd 10.1) de israelitas se congregara con él y compartieran su dolor, llorando amargamente.
  4. El dolor del pueblo generó que algunos tomaran la iniciativa de proponerle a Esdras que los guiara en un procedimiento de arrepentimiento y purificación de los judíos, expresando su disposición firme de hacer un pacto con Dios, divorciarse de sus esposas paganas y “las echaremos de aquí junto con sus hijos” (Esd 10.3). Incluso le ofrecieron a Esdras respaldarlo en sus acciones de liderazgo y le pidieron que fuera fuerte y actuara pronto (Esdras 10.4).
  5. Al final se llevó a cabo el proceso de analizar caso por caso de los israelitas que se habían casado con mujeres paganas e incluso tenían hijos con ellas. Esto les llevó 3 meses completos, del 29 de diciembre al 27 de marzo. El año en cuestión era el 458 a.C. De ellos hubo incluso sacerdotes y levitas, todos tuvieron que dar cuentas de su situación, arrepentirse y poner las cosas en orden. Aunque la Biblia nos muestra que la mayoría apoyó la decisión de poner en orden sus vidas, hubo algunos cuantos judíos (pocos en realidad, cuatro) que no quisieron obedecer y prefirieron seguir igual.

Ahora, es cierto que para nuestros oídos occidentales suena bastante fuerte el pensar que familias enteras fueron destruídas y que mujeres con sus niños fueron expulsadas de la comunidad, quedando posiblemente en una situación de desamparo. La Biblia de Estudio Apologética nos comenta al respecto que necesitamos recordar que el pueblo de Israel era una entidad político-religiosa, es decir, que los conceptos teológicos estaban combinados con la identidad nacional e incluso con sus leyes de gobierno. Los matrimonios mixtos demostraban la incapacidad de Israel de mantenerse fiel a su Dios y ponían en riesgo a toda la nación de volver a ser sujeta a la ira divina. Bajo el Nuevo Pacto esta perspectiva cambió ya que Jesús reiteró que Dios aborrecía el divorcio (Mt 19.4-9) y Pablo pidió a los creyentes que llegaron casados con no-cristianos(as) que no se divorciaran de ellos (1 Co 7.10-17). Sin embargo, estudiaremos más adelante, cuando llegue el momento, la convicción de la iglesia primitiva con respecto a los matrimonios mixtos nuevos formados entre un creyente y su pareja no creyente.

Pasando al libro de Nehemías, la Biblia nos dice que el relato de este hombre que causó tanto impacto entre los que regresaron del exilio comenzó “en el mes de quisleu, del año veinte del reinado del rey Artajerjes” (Neh 1.1), que de acuerdo con las notas de la NTV, se refiere al mes de noviembre o diciembre del año 446 a.C. Para este tiempo, Esdras ya se encontraba en Jerusalén mientras que Nehemías servía como copero del rey Artajerjes en la fortaleza de Susa, capital del imperio persa.

Lo que detonó la intervención de este personaje en la historia fue la reacción que tuvo ante la noticia que recibió de su hermano y de varios hombres sobre el estado de ruinas en que se encontraba la muralla de Jerusalén y sus puertas. De forma muy similar a Esdras, Nehemías adoptó una actitud de duelo, ayunó y oró a Dios de forma muy sincera y profunda, confesando su pecado y el de su familia y pidiéndole a Dios una oportunidad para regresar a Jerusalén y ayudar a restaurar la honra de Israel (Neh 1.4-11). De hecho, durante la oración Nehemías le recordó a Dios una de las promesas que le hizo a Moisés en Deuteronomio 30.1-5 y se aferró a ella. La petición específica de Nehemías fue: “Te suplico que hoy me concedas éxito y hagas que el rey me dé su favor. Pon en su corazón el deseo de ser bondadoso conmigo.” (Neh 1.11).

Lo que siguió en la historia fue precisamente lo que pidió a Dios. El rey fue conmovido por el dolor de Nehemías al verlo tan triste y enterarse que la causa era que su ciudad santa estaba en ruinas y que él tenía muchos deseos de ir a reconstruirla. Sorprendentemente, el rey fue movido en su corazón a preguntarle, “—Bueno, ¿cómo te puedo ayudar?” (Esd 10.4) y al escuchar la petición de Nehemías, a respaldarlo en todas las cosas que le solicitó. El mismo Nehemías reconoció que “Entonces el rey me concedió estas peticiones porque la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí.” (Neh 2.8). Dios estaba respondiendo a la oración de Nehemías no de una forma sobrenatural como lo hizo a los profetas antiguos, sino a través de las circunstancias que se fueron dando. Pero al final, sucedió exactamente como Nehemías lo pidió, aunque la historia no estuvo exenta de enemigos y opositores (Sanbalat, el horonita, y Tobías, el amonita).

Una vez que Nehemías exploró la muralla, contó a los líderes judíos que había en Jerusalén de su misión y de cómo Dios había respondido su oración de forma sorprendente. El resultado fue que cuando les pidió su apoyo para iniciar la reconstrucción de la muralla, todos se animaron de inmediato a hacerlo (Esdras 10.18). Pero nuevamente aparecieron los mismos enemigos anteriores mas otro nuevo (“Gesem el árabe”) y trataron de oponerse, pero Nehemías estaba determinado a continuar con su labor porque estaba convencido de que Dios los ayudaría (Nehemías 2.20).

Finalmente podemos decir que la respuesta que Nehemías le da a los enemigos que lo confrontaron al final de Nehemías 2 sigue haciendo eco hasta nuestros días en el moderno Israel: “ustedes no tienen ninguna parte ni derecho legal o reclamo histórico en Jerusalén.” (Neh 2.20). De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, esta respuesta de Nehemías demuestra el derecho ancestral que los judíos sienten hasta el día de hoy por la tierra de Palestina y especialmente por Jerusalén.

Conclusiones:

  1. Sin duda es doloroso y triste cuando como cristianos, pasamos situaciones difíciles en nuestra vida propiciadas por nuestros propios errores y después recaemos en las mismas cosas como si no hubiéramos aprendido la lección. Mantengamos un corazón suave y moldeable para aprendamos las lecciones de nuestras propias fallas y no caigamos en un estado de necedad espiritual.
  2. Así como la amargura y el negativismo se contagian, el arrepentimiento sincero y la humildad también se contagian, y la reacción del pueblo ante el dolor de Esdras es un ejemplo de ello. Mantengamos un corazón quebrantado continuamente para que podamos transmitir eso a los demás y tengamos una iglesia más suave y moldeable cada vez, que no pierde su capacidad de arrepentimiento y restauración en su fe.
  3. Dios bendice y ayuda mucho a aquellas personas que viendo el sufrimiento o las carencias del pueblo de Dios, se determinan sinceramente a hacer algo al respecto para ayudar a reconstruir convicciones o a restaurar relaciones o lo que sea necesario. Cuando vemos necesidades en la iglesia, ¿nuestra actitud es como la de Nehemías, de orar a Dios para que le ayudara a ser un instrumento para contribuir a la restauración? ¿O solo nos limitamos a criticar de forma negativa todo? Pensemos en esto.
  4. Tal vez Dios no nos conteste nuestras oraciones con una visión celestial de ángeles bajando del cielo para atendernos y servirnos, sin más bien Él trabajará a través de las circunstancias de la vida diaria para mover las piezas del rompecabezas y ubicarlas en su lugar preciso para que nuestras peticiones sean atendidas. Esto requiere fe de nuestra parte, ya que hoy no tenemos el enorme privilegio de hombres como Moisés o Elías que presenciaron teofanías. Pero bien dijo Jesús, “Dichosos los que creen sin haber visto” (Jn 20.29).

Los dejo con un video de ilustración sobre el papel que el maestro Esdras desempeñó en el tiempo del retorno de Israel del exilio.


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