Día 430

COLOSENSES 1.24-4.18.

Hoy terminaremos de estudiar la carta a los Colosenses. Recordemos que Cristo y su gloria son el tema central de esta carta y prácticamente en todo tema que Pablo aborda, el texto apunta hacia Cristo. Pablo demostró en esta carta que el cristianismo va más allá de una vida moralista y ética, ya que en el centro del por qué y del cómo encontraremos siempre a Cristo como figura principal, ya sea si estamos hablando de temas doctrinales profundos (como la esperanza de la vida eterna) o de temas cotidianos (como las relaciones entre esposos y entre padres e hijos). Tomando esta idea como punto de partida, analizaremos cada una de las áreas que Pablo trató en la carta con Cristo siempre como figura principal de todo.
En Colosenses 1.24-2.5, encontramos el tema de la iglesia y el trabajo que se hace para la iglesia, pero como hablamos, apuntando hacia Cristo en todo. Veamos algunos detalles al respecto:
  1. De acuerdo con Colosenses 1.24, el sufrimiento que Pablo experimentaba por servir a la iglesia en realidad consistía en sufrimiento por Cristo “en favor de su cuerpo, que es la iglesia”. De acuerdo a la convicción de Pablo, al servir, ayudar, aconsejar, enseñar y demás obras hechas para la iglesia, en realidad estaban siendo hechas para Cristo y por Cristo. Es decir, en todo el trabajo ministerial de Pablo, Cristo siempre estaba en la mira principal del apóstol y no solamente los hombres. De esa manera él no perdía el ánimo ni el enfoque de seguir adelante con su misión, porque Cristo estaba al inicio y al final de ese camino.
  2. La máxima riqueza del mensaje del evangelio no es en sí los beneficios del mismo (como la salvación o una relación con Dios o el perdón de los pecados), sino Cristo mismo (Col 1.27), quien es llamado “la esperanza de gloria.” Nunca nos perdamos en este punto, ya que aunque el convertirnos en discípulos implica muchas bendiciones de muchos tipos para nuestra vida, la riqueza principal del mensaje que nos convirtió no es lo que nos ofrece, sino la figura de Cristo y todo su trabajo redentor por nosotros.
  3. En Colosenses 1.28-29 Pablo nos dejó cuál debe ser la motivación perfecta para toda labor de consejería y de enseñanza en la iglesia de Cristo: “para presentarlos a todos perfectos en él.” Pablo dijo que andaba “aconsejando y enseñando” (Col 1.28) o “amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre con toda sabiduría” (BTX) o “amonestando e instruyendo a todos los hombres con toda sabiduría” (BJL). Aconsejar o amonestar e instruír o enseñar son cosas diferentes pero que en el ámbito de la iglesia van orientadas al mismo fin: presentar perfectos a los discípulos ante Jesús. Además el ingrediente “con toda sabiduría” es importante, ya que podemos aconsejar y enseñar pero sin sabiduría (con orgullo, sin discernimiento, de forma impulsiva, sin paciencia, etc.). El buen consejero cristiano es aquel que todo lo que hace en cuanto a ayudar a los demás va más allá de motivos puramente altruístas o incluso de buscar reconocimiento y gratitud de los hombres, más bien tiene su mirada puesta en la perfección de los aconsejados, para que sean cada vez más como Cristo y menos como son ellos. Por eso, Pablo dijo también, “Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí.” (Col 1.29). En los ministerios de consejería y enseñanza cristianas el éxito de la misión no se consigue de otra manera mas que con trabajo duro y mucho esfuerzo, pero siempre encontrando nuestra fortaleza principal en el poder de Cristo y no en nuestras fuerzas humanas. De aquí la importancia para todo creyente que esté involucrado en aconsejar o en enseñar a otros: ¡necesitamos depender de Dios siempre! Si no lo hacemos, corremos el riesgo de mal aconsejar a las personas pero también de agotarnos espiritual y emocionalmente hasta el punto que ya no tenemos nada más que dar a los demás, nos quedamos “secos”. Nuestra relación con Dios será siempre la fuente principal de fuerzas internas para continuar con nuestra labor.
  4. Aunque fuera a distancia y aún por iglesias que ni siquiera conocía personalmente (como Laodicea, Colosas y otras, según Col 2.1), Pablo estaba en una “gran lucha” por el bien de esas iglesias. Su meta principal es que ellos se animaran, se mantuvieran unidos por amor, y adquirieran “toda la riqueza, que proviene de la convicción y del entendimiento” (Col 2.2). Pablo sabía que su trabajo como apóstol de Jesús afectaría para bien o para mal a otras iglesias que él mismo nunca había conocido (porque fueron plantadas por otros cristianos, como en el caso de la iglesia de Colosas). Él hacía todo lo que hacía pensando en el bien de todas las iglesias, no solamente de los que más lo conocían. Este pasaje nos puede ayudar para entender hacia dónde debemos enfocar nuestros trabajos de liderazgo, consejería, enseñanza y más: generar ánimo en los creyentes, mantener la unidad con el amor como punto central, y desarrollar convicción y entendimiento espirituales.
  5. Pablo aprovechó también para advertir a los colosenses en contra de los engaños filosóficos y doctrinales basados en “argumentos capciosos” (Col 2.4) o “argumentos ingeniosos” (NTV) o “razonamientos persuasivos (sutiles)” (NBLH) o incluso “palabras seductoras” (DHH-LA). ¿Cómo lograr protegerse de esos peligros ideológicos que podrían afectar la fe de los cristianos? Pablo dijo también que en Cristo estaban escondidos “todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col 2.3). Es decir, que si terceras personas llegaban con los creyentes afirmando que traían tal o cual  “conocimiento secreto” o “enseñanzas avanzadas”, ellos deberían recurrir siempre al estudio de la persona de Cristo para rechazar todo engaño. Podemos percibir aquí cómo Pablo ya estaba alerta ante los falsos maestros que manejaban el “conocimiento”, griego γνῶσις (gnosis) como atracción principal. Es decir, la influencia del gnosticismo ya se estaba comenzando a sentir en algunas iglesias del primer siglo. Aunque en el caso de la iglesia de Colosas, Pablo dijo, “me alegro al ver su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo.” (Col 2.5). Al parecer aunque tales influencias nocivas para la fe ya se estaban presentando, la iglesia de Colosas se había mantenido firme en lo que creía.
En Colosenses 2.6-2.23, el apóstol hizo énfasis en la importancia de mantener a Cristo muy en alto en nuestras vidas, comenzando por el origen de nuestra salvación y continuando con nuestro caminar cristiano y la doctrina:
  1. Primero, en el v. 6 Pablo llamó a los creyentes a que con el mismo corazón que pusieron para aceptar el señorío de Cristo sobre sus vidas, que también lo demostraran para lo que seguía en su caminar cristiano: arraigarse y edificarse en él, mantener fuerte su fe y llenarse de gratitud. En la conversión, cuando las personas deciden hacer a Jesús su Señor y Salvador, apenas inicia el camino. Necesitamos esforzarnos por mantenernos firmes en la fe a largo plazo, siempre creciendo en nuestra expectativa.
  2. En el v. 8 Pablo llamó a los cristianos a discernir bien las doctrinas que les ofrecían otras personas para identificar si estaban centradas en Cristo o solo eran una “vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas”. No conocer bien a Cristo implicaba para los creyentes el peligro de caer en falsas doctrinas en cualquier momento.
  3. Por eso, en los versículos 9 al 15, Pablo levantó el nombre de Cristo y enseñó a los discípulos la trascendencia de su figura: a) en él habita “toda la plenitud de la divinidad” (Col 2.9), b) a través de Cristo fuimos circuncidados espiritualmente (Col 2.11), c) fue por Cristo que el bautismo en agua tuvo el impacto eterno en las almas de los creyentes (Col 2.12), d) fue a través de Cristo y su sacrificio que Dios nos perdonó la deuda que teníamos con él (Col 2.14), e) fue Cristo quien humilló públicamente a los seres espirituales malignos (Col 2.15). En todo esto Cristo es la figura relevante. Por eso los colosenses necesitaban conocerlo mejor ya que de él procedía toda la fe.
  4. Debido precisamente a la supremacía de Cristo en comparación con las sombras de las cosas del pasado, el apóstol exhortó a los colosenes en 2.16-23 a no dejarse engañar por personas que aparentaban mucha devoción y espiritualidad a través de reglas externas (como cuidar lo que comían o bebían o los días de la semana), que adoraban ángeles y más. El apóstol los juzgó de la siguiente manera: “Los tales hacen alarde de lo que no han visto; y, envanecidos por su razonamiento humano, 19 no se mantienen firmemente unidos a la Cabeza” (Col 2.18-29). Es posible que esas personas eran miembros de la iglesia pero por no mantenerse unidos a la Cabeza (que es Cristo), terminaron desviándose y mezclando elementos cristianos con elementos judíos y de las tradiciones paganas de la región (posiblemente el culto al dios persa Mitra). Esas personas querían obligar a los discípulos a reducir su fe a la observancia de reglas religiosas externas, las cuales, de acuerdo al apóstol Pablo, “Tienen sin duda apariencia de sabiduría, con su afectada piedad, falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero de nada sirven frente a los apetitos de la naturaleza pecaminosa.” (Col 2.23). Es decir, no servían de nada para agradar a Dios y más bien llevaban a la gente a la falsa humildad y por consiguiente, al orgullo intenso en el corazón (ya que podían compararse con el resto de los discípulos que no practicaban tales ritos y sentirse más “santos” o más “espirituales” que ellos).
Por último, en Colosenses 3.1-4.6, el apóstol llamó a los colosenses a llevar una vida recta (como lo hizo en Efesios y en otras cartas), pero enfocados siempre en la razón principal de todo: Cristo.
  1. En 3.1-4, Pablo expone la razón principal para vivir en esta vida terrenal pero con la mirada puesta en las “cosas de arriba”: porque “ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios”. Cristo es la razón principal para que nosotros los creyentes estemos constantemente luchando por fijarnos en las cosas eternas y trascendentes y no hundirnos en las cosas terrenales. Es decir, por Cristo necesitamos renovar nuestra mentalidad y nuestra visión del mundo constantemente.
  2. En 3.5-11, Pablo expuso la razón principal para abandonar todo el estilo de vida pecaminoso del pasado (que incluía inmoralidad sexual, esclavos de los malos deseos, amor al dinero, odios y enojos, mentiras, etc.) y para llenarnos de la “nueva naturaleza”: porque “Cristo es todo y está en todo”. Estamos llamados a cambiar de forma de vida por Cristo, no por ser personas con una buena moral o decentes. Cristo es la razón principal para abanadonar los estilos de vida desviados y transformarnos en cada área.
  3. De acuerdo con 3.12-17, la razón principal para transformar nuestro carácter (llenarnos de bondad, amabilidad, paciencia, tolerancia, perdón mutuo y amor fraternal) será siempre la siguiente: “Que habite en ustedes la palabra de Cristo” (Col 3.16). Por eso, mejor debemos enfocarnos en alabar a Dios y en instruirnos unos a otros “con toda sabiduría”. Nuevamente Cristo es la figura central en la motivación principal para la transformación del carácter en un creyente, por eso Pablo dijo, “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo” (Col 2.15).
  4. En 3.18-21, la supremacía de Cristo se revela nuevamente ahora en la familia, donde a las esposas, esposos, hijos y padres se les llama a vivir “como conviene en el Señor” y porque esto agrada al Señor”. La familia creyente gira en torno a Cristo en cada uno de sus componentes.
  5. Finalmente, en 3.22-4.1, nuevamente Cristo es la figura principal a enfocarse en las relaciones de amo y esclavo, aunque actualmente podemos llevar esos principios a las relaciones laborales, donde los jefes y los empleadores cristianos deben ser justos así como los empleados deben ser íntegros y sinceros en su servicio, “por respeto al Señor” y “como para el Señor”. Cuando Cristo está presente en el ambiente laboral, las cosas marchan bien.
Para terminar esta carta, después de un llamado a la oración y a la conducta ejemplar entre los no creyentes (Col 4.2-6), Pablo finaliza su escrito con la sección de saludos, donde menciona a varios cristianos relevantes en el ministerio de Pablo: Tíquico (“fiel servidor y colaborador en el Señor”, Col 4.7), Onésimo (“querido y fiel hermano”, Col 4.9), Aristarco (“mi compañero de cárcel”, Col 4.10), Marcos (“el primo de Bernabé”, Col 4.10), Epafras (“siervo de Cristo Jesús”, Col 4.12), Lucas (“el médico amado”, Col 4.14). Pablo sabía apreciar las virtudes y fortalezas de cada uno de sus colaboradores en el evangelio y reconocía que era por el apoyo de todos ellos que su misión tuvo éxito. También encontramos un llamado a un posible líder en la iglesia de Colosas que estaba siendo negligente en algún encargo (“Díganle a Arquipo que se ocupe de la tarea que recibió en el Señor, y que la lleve a cabo.”, Col 4.17).  También notamos la importancia de Epafras para la iglesia de Colosas, ya que Pablo aseguró que luchaba en oración por ellos (estaba en otro lado) y que estaba preocupado siempre por ellos. Podemos notar cómo el corazón de Pablo se había reproducido perfectament en Epafras para la iglesia que éste último plantó.

Conclusiones:

    1. Cristo es la principal motivación para servir en la iglesia. Si hacemos las cosas por otra razón, hay un problema. Él está al centro del servicio a los creyentes.
    2. Cristo es el origen de las fuerzas para un consejero o instructor cristiano cansado y agotado por el trabajo. Nuevamente no son nuestras propias fuerzas, sino Cristo.
    3. Cristo es también el filtro por excelencia de toda doctrina que aparezca. Necesitamos someter a Cristo todas las filosofías e ideas que encontremos en el camino y así, discernir si son agradables a él o no. Si no nos mantenemos unidos a Cristo, somos presa fácil de enseñanzas falsas y doctrinas humanas.
    4. La razón última para cambiar nuestra mentalidad, nuestro estilo de vida, nuestras relaciones familiares y los ambientes laborales entre cristianos es y será siempre Cristo. Es por él que necesitamos esforzarnos en cada una de estas áreas.
    5. Cristo es todo y está en todo, no lo podemos quitar de la ecuación ni sacarlo de la foto de nuestra vida. Por Cristo hacemos todo lo que hacemos, para Cristo nos esforzamos y a través de él recibimos todo lo que Dios tiene planeado para sus hijos. Cristo es la relación más importante de un creyente y por lo, necesita conocerlo mejor cada vez.
Terminemos con un video sobre los nombres de Cristo y meditemos en la importancia que él tiene en nuestra vida, que es parte de un sermón muy famoso del Dr. S. M. Lockridge.
Aquí está el mismo video en español.


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