Día 448

2 PEDRO 2.1-3.18.

En nuestro estudio de este día terminaremos de analizar la segunda carta del apóstol Pedro en los 2 últimos temas que toca: los falsos maestros y el día del juicio final. Es justo en estos capítulos donde se encuentran las similitudes con la carta de Judas, que tanta controversia ha generado a través de los siglos.
Iniciemos con el capítulo 2 donde Pedro abordó a detalle con sus lectores el tema de los falsos maestros que estarían acechando a la iglesia. El versículo 1 nos muestra que el tema de los falsos profetas no es nuevo (“En el pueblo judío hubo falsos profetas, y también entre ustedes habrá falsos maestros”). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de Inter-Varsity Press, los falsos profetas del Antiguo Testamento hablaban de parte de ellos mismos en vez de hablar de parte del corazón de Dios. Por ejemplo, en varios pasajes del AT falsamente prometían paz para los pecadores en lugar del juicio que Dios quería anunciarles. Un ejemplo de esto es Ezequiel 13.3-10 que dice, “Así dice el Señor omnipotente: “¡Ay de los profetas insensatos que, sin haber recibido ninguna visión, siguen su propia inspiración! ¡Ay, Israel! Tus profetas son como chacales entre las ruinas. No han ocupado su lugar en las brechas, ni han reparado los muros del pueblo de Israel, para que en el día del Señor se mantenga firme en la batalla. Sus visiones son falsas, y mentirosas sus adivinaciones. Dicen: ‘Lo afirma el Señor’, pero el Señor no los ha enviado; sin embargo, ellos esperan que se cumpla lo que profetizan. ¿Acaso no son falsas sus visiones, y mentirosas sus adivinaciones, cuando dicen: ‘Lo afirma el Señor’, sin que yo haya hablado? » ”Por tanto, así dice el Señor omnipotente: A causa de sus palabras falsas y visiones mentirosas, aquí estoy contra ustedes. Lo afirma el Señor omnipotente. Levantaré mi mano contra los profetas; contra aquellos que tienen visiones falsas y ofrecen adivinaciones mentirosas. No participarán en la asamblea de mi pueblo, ni aparecerán sus nombres en los registros de los israelitas, ni entrarán en el país de Israel. Así sabrán ustedes que yo soy el Señor omnipotente. 10 » ”Así es, en efecto. Estos profetas han engañado a mi pueblo diciendo: ‘¡Todo anda bien!’, pero las cosas no andan bien; construyen paredes endebles de hermosa fachada.” Pedro anunció que así como sucedió con Israel, también así pasaría en tiempos del Nuevo Pacto, dentro del cuerpo de Cristo (la iglesia). Es decir, los falsos profetas no fueron exclusivos del tiempo del Antiguo Pacto, sino que más bien constituyen una de las armas favoritas del enemigo de Dios (el diablo) para intentar causar daño a la fe del pueblo elegido de Dios y lograr, si es posible, desviar a algunos.
También a lo largo del capítulo 2 encontramos diferentes características de cómo eran y cómo trabajaban los falsos maestros:
  1. Introducen “herejías destructivas” (v. 1).
  2. Tienen éxito ya que muchos los siguen (v.2).
  3. Sus prácticas son vergonzosas y de hecho dan un mal testimonio de la fe al grado de que otros llegan a difamar al evangelio (v. 2).
  4. Una de sus motivaciones es la avaricia (ya sea de dinero o de poder, v. 3).
  5. Utilizan el engaño como una herramienta de convencimiento (v. 3).
  6. Sus vidas reflejan que siguen “los corrompidos deseos de la naturaleza humana”, v. 10) ya que se entregan a “pasiones desenfrenadas en pleno día” (v. 13) especialmente las de tipo sexual (lujuria e inmoralidad sexual, v. 14).
  7. Su arrogancia es tan grande que hablan de los “seres espirituales” con insultos (o “blasfeman de las majestades angélicas”, v. 10, NBLH). Una de las características principales de aquellos falsos maestros era que despreciaban la autoridad de Dios y también “No tienen reparo en insultar a los seres celestiales… blasfeman en asuntos que no entienden.” (2 P 2.10-11). De acuerdo con The Bible Exposition Commentary, de Victor Books, esos hombres no se sujetaban a ningún tipo de autoridad dentro de la iglesia (menospreciaban la autoridad que Dios había establecido), pero además en su arrogancia llegaban al extremo de insultar a los ángeles (posiblemente al diablo y sus ángeles) para tratar de impresionar a sus seguidores. Incluso el v. 11 menciona que ni los ángeles de Dios se atreven a hacer tal cosa.
  8. Son guiados por su instinto como animales en lugar de por la inteligencia y la sensatez (v. 12).
  9. Sus discursos son “arrogantes y sin sentido” (v. 18) pero efectivos para seducir a quienes apenas están escapando de la naturaleza pecadora y “a las personas inconstantes” (v. 14) o “a las almas inestables” (NBLH).
  10. Hacen promesas mentirosas de aparente “libertad” cuando en realidad ellos mismos son esclavos de diversos pecados (v. 19).
  11. Se parecen más al personaje bíblico de Balán, hijo de Bosor, cuya historia es narrada en Números 22.20-35. Básicamente fue un profeta que no mantuvo su integridad por causa del amor al dinero.
  12. Una característica final es que tergiversaban las cartas del apóstol Pablo especialmente en “algunos puntos difíciles de entender” (v. 16). Por atreverse a torcer la Palabra de Dios, Pedro los consideró entonces como “ignorantes e inconstantes”.
Dios a través de su Espíritu nos avisó a detalle en las cartas del NT cómo serían estas personas para que estemos alerta y no nos dejemos engañar. Es importante que comprendamos cada elemento de esta lista y lo tengamos en mente cuando de tiempo en tiempo algún creyente se presente a sí mismo como el nuevo “libertador” y trate de causar estragos en la fe de otros creyentes. Dios ya nos avisó, ahora es nuestra responsabilidad identificarlos apropiadamente y rechazarlos.
Ahora, en 2 P 2.4-6 y 20-22 encontramos cuál sería el destino de aquellos falsos maestros. Para concientizar a los cristianos de la gravedad con la que Dios veía todo eso, el apóstol Pedro escribió acerca de lo que sucedió en diferentes casos con personas o seres celestiales que pecaron contra Él: a) los ángeles que pecaron y que fueron arrojados por Dios al “abismo” donde están retenidos en “tenebrosas cavernas” esperando el juicio final (v. 4), b) la sociedad anterior al diluvio que fue destruida por Dios (aunque salvó a Noé y su familia, v. 5), c) las ciudades de Sodoma y Gomorra que también fueron destruídas por Dios (v. 6) aunque salvó a Lot porque era justo y “día tras día sentía que se le despedazaba el alma por las obras inicuas que veía y oía.” (v. 8). De esta manera, después de todos estos ejemplos, Pedro concluyó con respecto a los falsos maestros que aparecerían en la iglesia de Cristo: “Esto les espera sobre todo a los que siguen los corrompidos deseos de la naturaleza humana y desprecian la autoridad del Señor.” (v. 10).  Es decir, el destino de esas personas que intentarían confundir la fe de los seguidores de Cristo sería la destrucción eterna. Por otro lado, en los versículos 20 al 22 Pedro dejó bien claras las consecuencias de enredarse de nuevo en la “contaminación del mundo” y ser vencidos por ella: A) Las personas “terminan en peores condiciones que al principio” (v. 20). B) Pedro utilizó dos proverbios para ilustrar este punto: uno es bíblico, Proverbios 26.11, pero el otro es extrabíblico, extraído de Las Palabras de Ahikar, un sabio asirio del s. VIII a.C., como lo comenta el IVP Bible Background Commentary. Ambos proverbios utilizan animales impuros para los judíos (perro y cerdo), por lo cual la mención de ellos deja clara la idea para los lectores. Utilizando esos recursos Pedro quería enfatizar el punto de que desviarse de la fe y terminar abandonando el evangelio de Jesús por la razón que fuera era algo tan errado y con tantas consecuencias, que “Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia, que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio.” (2 P 2.21). Los falsos maestros no quedarían sin castigo de ninguna manera.
En el capítulo 3, Pedro nos dejó una pequeña pero interesante ilustración de cómo sería el día del juicio final, tomando como punto de partida precisamente la infiltración de los falsos maestros y las consecuencias de la apostasía entre el pueblo de Dios. Veamos los conceptos relevantes:
  1. Antes del fin, la gente será burlona de las cosas de Dios, incluso poniendo en duda si realmente Jesús va a regresar o no (v. 3-4). Esas personas estarían motivadas y guiadas por sus propios malos deseos.
  2. Pedro mencionó también un aspecto relevante sobre el agua: la tierra surgió “del agua y mediante el agua” (v. 5), y la gente de tiempos de Noé murió por causa del agua también (v. 6). ¿Por qué dijo esto? El v. 5 dice, “Pero intencionalmente olvidan que…” Es decir, esas personas burlonas hicieron oídos sordos a lo que la Biblia relata desde el Génesis y prefirieron creer otra historia sobre cómo se formó el universo, cómo este planeta tiene vida, por qué existimos y de dónde venimos. Cuando las personas quieren responder a estas preguntas trascendentes y universales quitando la versión de Dios de la imagen, terminan menospreciando todas las demás verdades sagradas contenidas en las Escrituras, incluyendo la misma figura de Jesús como personaje histórico y obviamente su regreso prometido.
  3. De acuerdo al v. 7, “el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio”. De acuerdo al apóstol, obviamente inspirado por Dios, el día del juicio final contempla la destrucción física total de la creación a través del fuego. En los días del diluvio los seres vivientes murieron por causa del agua, pero en el día del juicio final el elemento principal será el fuego. Algunas sectas religiosas como los Testigos de Jehóvá plantean un escenario diferente del fin del mundo, con una renovación física total del mundo en el que vivimos. La Biblia no plantea esa posiblidad.
  4. Con respecto a cuándo sería el día del juicio final, Pedro afirmó que Dios estaba en control y que era por su paciencia divina que ese día aún no había llegado, ya que “no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.” (2 P 3.9). Dios no es como nosotros, su paciencia es inmensa y desea tanto salvar a los más posibles que prefiere retrasar ese día para que otros tengan la oportunidad de conocerlo. Por otro lado, Pedro también ayudó a sus lectores a comprender que para Dios, “un día es como mil años, y mil años como un día.” (2 P 3.8). Para un ser a quien el tiempo no le afecta, “un día” o “mil años” es básicamente nada. El v. 9 nos revela también que una de los motivos de burla de las personas que ya mencionamos tenía que ver precisamente con el retraso del regreso de Jesús.
  5. En cuanto a la forma en que todo sería destruído por fuego, Pedro nos dejó más detalles en los versículos 10-12: a) al igual que Jesús, Pedro afirmó que ese día “vendrá como un ladrón” (v. 10), es decir, de forma repentina; b) la expresión “los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso” (v. 10) o “los cielos, con ruido ensordecedor, desaparecerán” (BJL) se refiere posiblemente a una especie de cataclismo cósmico inmenso que afectaría la atmósfera de la tierra y su superficie totalmente; c) nuevamente la referencia a la participación del fuego en la destrucción total (“los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada… los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las llamas.”, v. 10-12). Si bien en otros pasajes del NT habíamos encontrado una descripción de cómo sería el regreso de Cristo, el apóstol Pedro nos dejó aquí la correspondiente descripción de cómo sería ahora la destrucción de toda la creación física.
  6. En los versículos 11 al 18 encontramos una advertencia final para los cristianos. El v. 11 dice, “Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable 12 y esperando ansiosamente la venida del día de Dios?” Tomando como punto de partida la descripción tan fuerte e impresionante de cómo sería la destrucción planeada por Dios, Pedro llamó a sus lectores cristianos a tener temor de Dios y esforzarse mucho para que Dios “los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con Él.” (v. 14). Es decir, si no los motivaba suficiente el sacrificio de Jesús por ellos, tal vez los motivaría que pensaran en cómo sería la destrucción final de este mundo. Los cristianos necesitamos mantenernos en alerta todo el tiempo y estar luchando por agradar a Dios en todas las áreas de nuestra vida, rechazando amar a este mundo y lo que nos ofrece porque finalmente todo será destruido un día.
Por último, encontramos también en el capítulo 3 al menos 2 evidencias del propósito por el cual Pedro escribió esta carta:
  1. Refrescarles la memoria de las verdades del evangelio (2 P 3.1-2). Dice este pasaje, “Queridos hermanos, ésta es ya la segunda carta que les escribo. En las dos he procurado refrescarles la memoria para que, con una mente íntegra, 2 recuerden las palabras que los santos profetas pronunciaron en el pasado, y el mandamiento que dio nuestro Señor y Salvador por medio de los apóstoles.”, o “como recordatorio, despierto en ustedes su sincero entendimiento” (NBLH). Es decir, Pedro quería que al recordarles cosas muy importantes de la fe cristiana, esos creyentes mantuvieran una mente íntegra y despertaran un entendimiento sincero. Aquí está la importancia de desarrollar un buen entendimiento y un buen discernimiento espiritual en nuestra vida cristiana, ¡nos puede salvar del error doctrinal y de desviarnos de la fe!
  2. Evitar que cayeran en el error doctrinal (2 P 3.17-18). Según estos versículos, Pedro llamó a los cristianos que ya conocían todo lo que él escribió “de antemano”, a que se mantuvieran alerta ante las amenazas doctrinales. Si eran negligentes con esto corrían el peligro de perder la estabilidad y caer de su fe (v. 17). La mejor forma de fortalecerse era crecer en “la gracia y el conocimiento” de Jesús, no en involucrarse en falsas doctrinas que podían engañarlos y llevarlos a alejarse de Jesús. Así es como el apóstol Pedro terminó la que se considera su última carta registrada en el NT. Su preocupación principal era la fidelidad a Jesús de aquellos cristianos.

Conclusiones:

  1. No nos sorprendamos si de vez en cuando aparecen falsos maestros en la iglesia cristiana. De acuerdo a Pedro, ¡siempre han existido y siempre existirán! Mientras exista este mundo, el engaño doctrinal será una de las herramientas favoritas de Satanás para desviar al pueblo de Dios y extraviarlo.
  2. Tengamos en mente algunos de las características que Pedro registró sobre los falsos maestros que utilizan más esas personas en el mundo moderno: motivaciones torcidas (ambición de dinero o de poder), el engaño y las mentiras como recursos valiosos para convencer, discursos arrogantes y sin sentido común en sus predicaciones, tuercen las Escrituras para satisfacer su agenda personal, y generalmente sus vidas personales están alejadas de la integridad que Dios pide a sus hijos. Ya Pedro nos lo advirtió, ¡estemos alerta!
  3. Desviarnos de nuestra fe en Jesús puede tener consecuencias muy graves, tanto en este mundo como en la eternidad. Tan solo la expresión “terminan en peores condiciones que al principio” (2 P 2.20) debería ser suficiente para hacernos pensar en cómo sería nuestra vida si terminara peor que cuando llegamos a la fe.
  4. Es un hecho que un día llegará la destrucción final a este mundo, no habrá la famosa renovación física que plantean algunas sectas religiosas. Todo será destruído por el fuego. Aunque suene drástico y trágico, pero ese es el destino que Dios ha decidido para este mundo y la vida que hay en él. ¿Por qué? Pues porque tiene planeado algo mucho mejor para aquellos que lo aman: “esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia.” (2 P 3.13). Tan solo pensar en un mundo donde reina y habita la justicia, ¡ya es bastante mejor que lo que vivimos actualmente!
  5. Dios quiere que todos se salven, ¿compartimos nosotros ese mismo deseo? ¿Está en nuestro corazón ese sueño? ¿Estamos trabajando para ello activamente? ¿O andamos dormidos espiritualmente solo enfocados en nuestras necesidades personales y cómo satisfacerlas?
  6. Aprendamos más de Dios y de su Hijo Jesús para que nuestra fe esté bien cimentada y así, cuando seamos tentados con falsas enseñanzas, podamos tener los elementos para rechazarlas con éxito y ayudar a quienes se están dejando seducir.
Les dejo un video de ilustración sobre una de las formas en que algunas personas piensan que terminará el mundo, y que coincide con la descripción que nos dejó Pedro sobre la destrucción con fuego de la tierra y toda forma de vida en ella.


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