Día 101

DEUTERONOMIO 7 – 8.

Continuamos con los capítulos dedicados a recordar y reafirmar en los israelitas los términos del pacto que Dios hizo con ellos. En los capítulos que analizaremos hoy encontraremos un llamado a la santidad personal y la una reflexión profunda que hace Dios sobre el por qué permitió que anduvieran vagando por el desierto durante 40 años.

El capítulo 7 inicia con una lista que Dios da a Israel sobre las naciones que tendría que enfrentar. Pero, ¿quiénes eran ellos? ¿En dónde vivían exactamente? ¿Qué sabemos de ellos? Con ayuda del artículo “Pueblos menos conocidos del Antiguo Testamento” de la Biblia de Estudio Arqueológica, te presentamos más detalles de cada uno:

  1. Hititas: eran un imperio con su capital ubicada en Hatuss (actual Bogazkoy, Turquía). Aunque pareciera que su dominio estaba un poco retirado de Palestina se sabe que había grupos aislados de esta civilización en la parte central de Judá. Los patriarcas troperazon con ellos (Gn 23.26-34). Los que sobrevivieron a la conquista fueron sometidos finalmente por el rey Salomón (2 Cr 8.7-8).
  2. Gergeseos: no se sabe mucho de ellos pero son mencionados en los textos ugaríticos. Se cree que vivieron al este del mar de Galilea.
  3. Amorreos: este término era una etiqueta común para los pueblos que vivian en Palestina y es intercambiable con “cananeo” (Gn 15.16). Sin embargo, parece que también hay referencias a grupos de personas que vivían en las montañas y especialmente en la zona de Transjordania (Nm 13.29).
  4. Cananeos: otro término utilizado de forma genérica para la población de la Tierra Santa (Gn 10.18). También se utilizó para referirse específicamente a la población de regiones costeras, valles y planicies, incluido el valle del Jordán (Jos 5.1).
  5. Ferezeos: ubicados en la zona montañosa de Judá, Efraín y Manasés. Asociados con los jebuseos (Jos 11.3). Tal vez significaba “habitantes de pueblos campesinos”.
  6. Heveos: pueblos ubicados en la región del Líbano (Jue 3.3). Posiblemente significa “morador de tienda de campaña” y se refiera a la población beduina.
  7. Jebuseo: habitantes de Jerusalén antes que llegaran los israelitas. Esta ciudad también fue llamada Jebús en algunos textos (Jue 19.10-11).

En los versículos 2 al 5 encontramos varias encomiendas que Dios le deja a Israel para el momento de la conquista:

  1. Destrucción completa y sin compasión de las naciones (v. 2). La orden fue clara y muy estricta. Dios prohibía pactos con esas naciones. No había opción mas que la destrucción total.
  2. No permitir matrimonios mixtos (v. 3 – 4). La unión entre israelitas y personas de cualquiera de las naciones mencionadas antes estaba terminantemente prohibida. El pueblo de Israel era el único que practicaba esta costumbre ya que las demás naciones veían los matrimonios mixtos como una oportunidad para alianzas comerciales o políticas. La razón era clara, “porque ellos harán que tus hijos y tus hijas se aparten de mí para rendir culto a otros dioses.” ¿Y qué pasaría entonces? “el enojo del SEÑOR arderá contra ti, y pronto te destruirá.” Podemos entender que el propósito del mandato era PROTEGER a Israel de dos cosas: a) el peligro de la idolatría que era real, b) la destrucción que vendría sobre ellos por causa de la ira de Dios.
  3. Un llamado a arrasar con cualquier manifestación de religión pagana (v. 5, 25- 26). Destruir por completo altares, columnas sagradas y postes dedicados a la diosa Asera. De ninguna manera quedarse con algún objeto de culto idolátrico y mucho menos llevarlo a sus casas, “o se convertirán en una trampa para tí” (v. 25). ¿Quién era esta diosa? De acuerdo con la International Standard Bible Encyclopedia, de Wm B. Eerdmans, era el nombre de una diosa cuya adoración estaba ampliamente difundida a través de Siria y todo el territorio de Canáan. Muchos objetos de adoración se levantaban en honor a ella. Apareció como una influencia de Asiria sobre otros territorios, digamos que fue “importada” de allá. Representaba a la fertillidad y por lo tanto su culto incluía la prostitución ritual, tanto femenina como masculina.

Aquí tenemos unos grabados de imágenes de Asera encontradas en la zona de Canáan, según aparecen en el libro 1000 Bible Images, de la German Bible Society.

Asera

En los versículos 6 al 15 Dios amplía la explicación de las razones a Israel para estos mandatos con respecto a la destrucción de las naciones y no mezclarse con ellos:

  1. La primera razón era porque Israel no era cualquier pueblo, sino había sido considerado como un “pueblo santo”, es decir, completamente consagrado para Dios. Y Él aclara, “De todos los pueblos de la tierra, el SEÑOR tu Dios te eligió a ti”. ¡Realmente Israel fue privilegiado! (v. 6).
  2. La segunda razón era porque Dios los amaba, así de sencillo (v. 7-8). Y la razón para ese amor no fue por el tamaño (ya que Israel era la más pequeña de las naciones), sino simplemente porque al ser descendientes de los patriarcas, Dios mostraba su amor a ellos por el pacto que hizo con aquellas personas.
  3. La motivación de los israelitas para obedecer (v. 9 – 11). “Reconoce por lo tanto… Por lo tanto, obedece…” Estas frases nos ayudan a entender que Dios quería que los israelitas respondieran en obediencia a su Palabra por una sencilla razón: POR EL AMOR QUE ÉL LES TENÍA. Es decir, obediencia como respuesta a tanto amor, a tantas bendiciones, a tanto privilegio. No obediencia fría y legalista sin corazón, sino una obediencia generada como respuesta al amor de Dios.
  4. En los versículos 12 al 15 encontramos los resultados y las bendiciones de la obediencia, que eran múltiples y variados: Dios cumpliendo su parte del pacto, muchos hijos para los israelitas, prosperidad agrícola y agropecuaria, fertilidad en mujeres y hembras de las manadas, protección contra enfermedades, y en resumen, “Serás la nación más bendecida de toda la tierra”.

Para terminar este capítulo, en los versículos 16 al 24 Dios trata con el problema de la confianza de Israel en Él, especialmente al momento de conquistar la tierra prometida. Ante el poderío de esas naciones establecidas ahí desde mucho tiempo atrás, la pregunta lógica de Israel sería, ““¿Cómo podremos conquistar a esas naciones que son mucho más poderosas que nosotros?” (v. 17). Dios les contesta: “… no les tengas miedo. Solo recuerda lo que el Señor tu Dios.. hizo” (v. 17). Y a partir de ahí comienza a recordar las grandes y terribles señales que pasaron en Egipto. Y Dios afirma, “El SEÑOR tu Dios usará ese mismo poder contra toda la gente a la que tú temes.” (v. 19). Israel no tendría nada que temer, necesitaban confiar en su Dios porque el mismo poder que utilizó contra Egipto sería el mismo que utilizaría contra esas naciones. Un versículo que nos puede inspirar mucho en momentos que necesitamos confiar en Dios es el v. 21, “No, no les tengas miedo a esas naciones, porque el SEÑOR tu Dios está contigo y él es Dios grande e imponente.” La buena noticia: ese mismo Dios “grande e imponente” es nuestro Dios hoy para los cristianos, ¡no tengamos miedo!

El capítulo 8 gira en torno a 2 temas principales: una remembranza del castigo que Dios impuso a Israel de vagar en el desierto por 40 años y más advertencias sobre el peligro real de olvidar a Dios una vez que se establecieran:

  1. En el versículo 2 Dios expone más a detalle las razones para el castigo que les impuso: “te humilló y te puso a prueba para revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos.”, “para humillarte y probarte, para saber lo que había en tu corazón” (BTX), “para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón” (RVR95). De acuerdo a Dios, esa medida de disciplina tenía un propósito: revelar el “carácter” o “corazón” de Israel principalmente en el aspecto de su sinceridad hacia la obediencia a Dios. El Señor quería saber si serían sinceros en su fidelidad a Él. Si lo pensamos en una forma “empresarial”, Dios estaba tomando muchos riesgos al “invertir” tanto en el “proyecto” llamado Israel. Todo su honor estaba de por medio ante todas las naciones que se enteraron del Éxodo. ¡Necesitaba tener un poco más de seguridad sobre cómo respondierían ellos! El tiempo de prueba en el desierto sirvió para eso: purificar los corazones y dejar a los que serían fieles y obedientes.
  2. El v. 3 presenta una perspectiva intersante del maná: un alimento que venía del cielo que nadie más conocía y que jamás lo habían tenido con el propósito específico de enseñar una gran lección a los israelitas: “que la gente no vive sólo de pan, sino que vivimos de cada palabra que sale de la boca del SEÑOR”. No hubiera funcionado igual si Dios les hubiera enviado manadas y manadas de animales para comer, no hubieran entendido la lección. El maná simbolizaba de alguna manera la Palabra de Dios que satisface toda nuestra necesidad del alma y Dios lo planeó así para que los israelitas de una forma gráfica pudieran entender la idea.
  3. En los versículos 4 al 5 Dios deja en claro que Él cuidó a su pueblo durante la disciplina que les impuso, ya que esa disciplina fue hecha “como un padre disciplina a su hijo, el SEÑOR tu Dios te disciplina para tu propio bien.” Siempre que Dios disciplina su amor y su cuidado acompañan la disciplina.
  4. Finalmente, en los versículos 7 al 20 Dios les expone más a detalle el riesgo que enfrentarían al establecerse en la Tierra Prometida y ser prósperos: ¡volverse orgullosos y olvidar a Dios! (v. 14). Dios les explica que incluso el plan de alimentarlos con el maná tenía otro propósito: “para que nunca se te ocurriera pensar: ‘He conseguido toda esta riqueza con mis propias fuerzas y energías’” (v. 17). Todo lo que Dios hizo era perfecto en sus propósitos, llenaría varias necesidades del corazón del pueblo para el futuro. Les recuerda también que el pago de olvidarse de Él y adorar a otros dioses era la destrucción (v. 19).

Conclusiones:

  1. Una de las preocupaciones principales de Dios para con Israel al entrar a la Tierra Prometida era la posible contaminación ritual con la idolatría de los pueblos establecidos ahí. La orden de destrucción completa y de rechazar los matrimonios mixtos tenía una fuerte carga de protección para Israel de su propia ruina y destrucción. En el cristianismo Dios nos hace tambien llamados a cuidarnos de la contaminación externa: 2 Co 6.14–15 (NVI), “No formen yunta con los incrédulos 14 No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 15 ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo?” Y el objetivo es el mismo: PROTEGERNOS de nuestra propia destrucción y de afectar permanentemente nuestra relación con Dios. Cristianos que no han creído este principio han tenido que pagar las consecuencias con el tiempo.
  2. Dios esperaba obediencia de Israel como respuesta a tanto amor que Él les había mostrado. De igual manera hoy Dios quiere que lo obedezcamos como respuesta a la máxima muestra de amor que Él ha dado al mundo: la muerte de Jesucristo, su HIjo, por nuestros pecados. Hoy más que nunca en la historia de la humanidad estamos llamados a vivir una fe por gratitud a semejante muestra de amor inmerecido. ¿Estas obedeciendo a Dios por gratitud? ¿Al pensar en el amor de Dios para tu vida te llenas de motivación para obedecerlo? Pensemos en la obediencia a Dios en estos términos y no la veamos como algo frío, muerto, legalista, como si estuviéramos en un ejército y tuviéramos que obedecer al general sólo por que es un superior o por que nos puede castigar. Dios no es así de ninguna manera.
  3. Cuando enfrentemos nuestras propias batallas en la vida y sintamos miedo, recordemos las grandes obras que Dios ha hecho en nuestra vida en el pasado y creamos que ese mismo poder es el que nos sigue acompañando mientras nos mantengamos fieles a Él. Al lado de Dios no hay nada que temer, no importa los desafíos que estemos enfrentando. ¡Confiemos en nuestro Dios, que es “grande e imponente”!
  4. A veces las pruebas que se presentan en la vida cristiana tienen un objetivo: mostrar “de qué estamos hechos” en nuestra fe, evidenciar nuestro carácter y nuestro corazón. Sin embargo, aunque se trate de una disciplina permitida por Dios, estemos tranquilos: su amor y su cuidado nos acompañarán siempre. Y Él podrá entonces ayudarnos a ser moldeados más a su imagen y semejanza.
  5. Nunca olvidemos a Dios, “ni en las buenas ni en las malas”. La fidelidad sincera es en todo tiempo. No dejemos que el amor al dinero, la prosperidad, el éxito laboral o cualquier otro logro humano nos roben el corazón para nuestro Dios y olvidemos que TODO lo bueno que tenemos se lo debemos a Él.

6 Responses to “Día 101”

  1. Hilda Zavala dice:

    tanto el punto 3 y 4 hacen eco en mi y te agradezco me ayudes en esta mañana en tener un corazón con esperanza y a cuidar que mi mente no olvide que lo que poseo es gracias a Dios.!! 😉

  2. lupita dice:

    Gracias Arturo por toda tu enseñanza de verdad que es un tesoro.
    He podido vivir en carne propia las enseñanzas de Dios y su disciplina y sé que lo que hace por nosotros es por amor. Hoy lo confirmo y sé también que su bondad y gracia se seguirá mostrando en nuestras vidas.

  3. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchísimas Gracias por todo tu empeño,dedicación y amor al realizar estos devocionales que son y han sido de gran ayuda. Me anima y me llena de mucha esperanza ver el amor de Dios a hacia su pueblo escogido, todo su amor, cuidado y protección para que ellos se mantuvieran fieles, me impresiona ver tanta dirección especifica de nuestro Dios de aquello que nos ayudaría pero, también de aquello que nos destruiría.

  4. blanca dice:

    GRACIAS ARTURO POR QUE ESTE DEVOCIONAL POR QUE HABLA DE LA CONFIANZA EN NUESTRO SEÑOR Y LA OBEDIENCIA CREEME QUE SI LES ESTE COMENTARIO QUE TE MANDO DIOS ME CONFIRMA SU GRANDE AMOR ASIA A MI Y A TODOS NADA MAS TENEMOS QUE AMARLO SOBRE TODAS LAS COSAS Y PONERLO A EL EN PRRIMER LUGAR AUN Y ESFORZANDONOS PARA CRECER FIELMENTE Y TENER UNA CONVIXION SIEMPRE ESTOY PASANDO POR UN PROBLEMA QUE TE PODIA DECIR ANTES COMO POR TRES MESES ATRAS QUE NO PUDIERA YO CEER QUE AHORITA HIBA TENER ESTA PAZ QUE AHORA TENGO PERO AUN NECESITO CONFIAR Y CECER MAS EN FE SEGIRE LUCHANDO ASI COMO LOS ISRAELITAS LUCHARON PARA ENTRAR ALA TIERRA PROMETIDA.

  5. Israel dice:

    Hola Arturo , Muchas Gracias,

    _Solo una duda, no pude identificar el versiculo en el cual haces referencia a los Hititas: (Gn 23.26-34).

    Me quedo con:

    Dios nos ama, reprende y disciplina para nuestro Bien y nos pide que no le Olvidemos cuando nuestras vidas parezcan estar mejor.

    GRACIAS

  6. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Obediencia, confianza y no al olvido o agradecimiento serán las bases para continuar firmes por el camino.
    Gracias Arturo

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