Día 197

2 SAMUEL 20 – 21, SALMOS 7.

Una vez que se terminó la rebelión de Absalón, otro hombre ahora del territorio de Israel llamado Seba, le rebeló contra David diciendo, “«¡Abajo la dinastía de David! No nos interesa para nada el hijo de Isaí. Vamos, hombres de Israel, todos a sus casas».” (20.1). Cuando ya parecía que habían terminado los problemas, de pronto otro más aparece y David es puesto en una situación difícil nuevamente. Estos capítulos narran los sucesos que continuaron a la rebelión derrotada de Absalón. El Salmo 7 lleva por título “Lamentación de David, cuando cantó al Señor, a propósito de Cus, el benjaminita.” (DHH-LA). Posiblemente es una referencia al episodio con Seba o con algún otro hombre de Israel.

Los versículos 2 al 26 de 2 Samuel 20 narran todo el episodio de la rebelión de Seba. De acuerdo al v. 3, el llamado de Seba sí afectó al pueblo ya que “todos los hombres de Israel abandonaron a David y siguieron a Seba, hijo de Bicri.”, mientras que los hombres de Judá se quedaron a apoyar a David. Esto polarizó nuevamente al reino. En el caso de Absalón la polarización fue entre los que seguían a Absalón y los que seguían a David, pero ahora la división tenía raíces más profundas que llegaban hasta el mismo Saúl y el antiguo reino de Israel. Si no era por un lado, era por el otro, pero el rey David tenía que enfrentar divisiones en su reino en diferentes frentes. Enmedio de todas estas dificultades, el Salmo 7 registra la búsqueda de Dios de parte de David: “10 (11)Mi protección es el Dios altísimo, que salva a los de corazón sincero. 11 (12)Dios es un juez justo que condena la maldad en todo tiempo.” (v. 10-11, DHH-LA). A pesar de los obstáculos y desafíos, David no perdió su confianza en Dios.

Y mientras estaba enfrentando esta nueva rebelión, el comandante de su ejército llamado Joab asesinó a quien lo reemplazaría como comandante, Amasa, en el v. 10. De una forma traicionera y engañosa, Joab mató al hombre a quien David había elegido para substituír a Joab como comandante, debido al salvajismo y la desobediencia de Joab, quien consciente de lo que le esperaba, prefirió eliminar a su substituto de la forma más vil posible: matándolo con engaños. Definitivamente Joab estaba muy desconectado de ser un hombre “conforme al corazón de Dios”. No entendía que Dios estaba vigilando todo y que un día pagaría las cuentas pendientes que se iban acumulando. A pesar de ser un hombre de autoridad, no demostraba un temor a Dios en su proceder y usaba esa autoridad de una forma muy egoísta e interesada. Definitivamente no es un buen ejemplo de liderazgo espiritual.

Llama la atención el episodio registrado en los versículos 18 al 22, cuando ya estando listo Joab y el ejército de Israel para destruir Abel-bet-maaca donde se había refugiado Seba, una “mujer sabia” o “astuta mujer” (NVI) o “mujer sagaz” (BJL) de la ciudad habló con Joab y lo convenció de no afectar a la ciudad y mejor entregarles a Seba. Joab aceptó y la mujer convenció al pueblo para que mataran a Seba y le entregaran su cabeza a Joab, así se evitó una gran masacre inútil aquel día. Esta acción nos trae a la memoria Proverbios 16.21 (DHH-LA) que dice, “Al que piensa sabiamente, se le llama inteligente; las palabras amables convencen mejor.” Con las palabras precisas convenció a uno de los guerreros más sanguinarios y vengativos del rey David para impedir una tragedia. ¡Cuánto poder tienen las palabras correctas y adecuadas cuando se trata de conflictos y discusiones! Debemos aprender de la actitud de la mujer, tal vez disminuiríamos el número de pleitos y discusiones que llegamos a tener en un día común. Usemos más la sabiduría de Dios para cada situación complicada de relaciones que enfrentamos.

En el capítulo 21 podemos apreciar otro aspecto del corazón de Dios. El v. 1 nos dice que “Durante el reinado de David hubo un hambre que duró tres años.” No fue algo pasajero, fueron 3 años de falta de alimentos para Israel. David podía entender que por algún problema en alguna temporada de cosecha no hubo buenos resultados, ¿pero 3 años seguidos? Un hombre “conforme al corazón de Dios” comprendió que debió existir algo más atrás de todo esto, Dios tendría alguna razón para permitirlo. Así que “David consultó al SEÑOR, y el SEÑOR dijo: «El hambre se debe a que Saúl y su familia son culpables de la muerte de los gabaonitas».” La dirección en la que David apuntó fue correcta: necesitaba consultar a Dios porque esa hambruna era causada por Él directamente. Si David no hubiera sido un hombre espiritual, tal vez se hubiera frustrado, o hubiera decidido atacar reinos alrededor para quitarles comida, o cualquier otra cosa “normal” que un gobernante promedio haría. Sin embargo el tener el Espíritu de Dios en él hizo la diferencia para entender mejor las cosas, ¡aunque le tomó 3 años!

Ahora, ¿de dónde venía el enojo de Dios? El v. 2 dice que los gabaonitas era todo lo que quedaban de los amorreos y que “El pueblo de Israel había jurado no matarlos, pero Saúl, en su celo por Israel y Judá, trató de exterminarlos.” Recordemos Josué 9.18–20 (NVI), “18 Pero los israelitas no los atacaron porque los jefes de la comunidad les habían jurado en nombre del Señor, Dios de Israel, perdonarles la vida. Y aunque toda la comunidad se quejó contra sus jefes, 19 éstos contestaron: —Hemos hecho un juramento en nombre del Señor, y no podemos hacerles ningún daño. 20 Esto es lo que haremos con ellos: les perdonaremos la vida, para que no caiga sobre nosotros el castigo divino por quebrantar el juramento que hicimos.” Los gabaonitas fueron aquel pueblo que engañó a Israel durante la conquista de la Tierra Prometida haciéndoles creer que venían de lejos y llevando a Josué a prometerles no hacerles daño, cuando en realidad vivían en la zona que estaba destinada a la conquista. Sin embargo, como hicieron una promesa delante de Dios, no la podían romper porque sabían que el castigo divino vendría sobre ellos.

El v. 2 dice entonces que Saúl había tratado de exterminar a los gabaonitas “en su celo por Israel y Judá”. ¿Qué clase de celo tenía Saúl? ¿Era un celo por el pueblo de Dios y por Dios mismo? ¿O era un celo nacionalista puramente humano? Si hubiera sido un auténtico celo por Dios, Saúl hubiera respetado el juramento que Israel hizo ante Dios muchos años atrás y que estaba escrito en la Ley. Sin embargo, el hecho que no lo respetó y se entregó a un celo muy humano nos revela otro síntoma más de su falta de espiritualidad y de fe.

Es importante notar la reacción de David al entender el problema y el daño que habían sufrido los gabaonitas, “David les preguntó: —¿Qué puedo hacer por ustedes? ¿Cómo puedo compensarlos para que ustedes vuelvan a bendecir al pueblo del SEÑOR?” (v. 3). La respuesta de los gabaonitas fue dura pero es lo que consideraban justo para saldar la deuda histórica que Saúl dejó pendiente, “Así que entréguennos siete hijos de Saúl, y los ejecutaremos delante del SEÑOR en Guibeá en el monte del SEÑOR.” (v. 6). Los versículos 7 al 15 narran cómo David accedió a las peticiones de los gabaonitas y entregó a 7 hijos de Saúl (no descendientes de Jonatán por el juramento que se habían hecho mutuamente ante Dios, según dice el v. 7). Fue un momento triste y dramático. El mismo David después de escuchar lo  que la madre de algunos de estos hombres hizo al quedarse prácticamente a vivir en el lugar donde estaban los cadáveres para cuidarlos, fue personalmente a recoger los huesos de Saúl y Jonatán de la población de Jabes de Galaad y también los huesos de estos 7 hijos de Saúl y todos los enterró en la tumba de Cis, padre de Saúl, en la ciudad de Zela, tierra de Benjamín. Y así, “Dios hizo que terminara el hambre en la tierra.” (v. 14). David cumplió con la petición de los gabaonitas haciéndoles justicia como Dios quería, pero también mostró misericordia por los sobrevivientes de la familia de Saúl y les dio una sepultura adecuada a los restos de los hombres de la familia. Y en todo esto se involucró personalmente. Otra muestra más de que David no tenía ningún tipo de mala intención contra Saúl y su familia a pesar del mal que ellos intentaron hacerles.

Los versículos 15 al 22 del capítulo 22 terminan el mismo mostrando a un David físicamente ya no tan fuerte ni tan apto para la guerra, ya que durante una batalla con los filisteos, “se le acabaron las fuerzas y quedó exhausto.” (v. 15) y por eso casi lo matan. Así que sus mismos hombres le pidieron, “«¡No volverás a salir con nosotros a la batalla! ¿Por qué arriesgarnos a que se apague la luz de Israel?” (v. 17). Los años no pasaron en vano y la edad se comenzó a reflejar en el rey David, quien estaba dejando las fuerzas y el dinamismo de la juventud para entrar en otra etapa de su vida, la última.

Conclusiones:

  1. Dios permitió las rebeliones en el reino de Israel para ayudar a David a continuar dependiendo de Él. A veces cuando vemos problemas interminables a nuestro alrededor y cuando ya deseamos paz y tranquilidad, tal vez debemos comprender que Dios quiere que lo busquemos más intensamente y no dejemos de depender de Él. No son para siempre, pero mientras están, busquemos a Dios.
  2. Un liderazgo egoísta, que busca satisfacer su ego, que a cualquier precio quiere mantenerse en el poder y que ve a sus compañeros de batalla como rivales en lugar de colaboradores, es definitivamente un liderazgo mundano, no tiene nada de espirtual. Si pensamos en el ejemplo de Joab, ¿nos identificamos con sus estrategias? ¿Nos conducimos parecido a él para resolver problemas con otros líderes? Pensemos en esto.
  3. Cuando enfrentamos personas conflictivas y agresivas que incluso traen una mala intención hacia nosotros, una estrategia de comunicación con palabras amables y pacíficas pueden tener un efecto muy positivo en el desenlace de la historia. Oremos por sabiduría y discernimiento en cada cosa, pero la Biblia no falla cuando nos enseña a utilizar la amabilidad como una herramienta inteligente para resolver disputas.
  4. Podemos llegar a confundir un celo espiritual por Dios y por su pueblo con un mero celo humano controlador y territorial. ¿Te ha llegado a pasar que actuaste fuertemente contra alguien en aparente celo por Dios para después comprender con la ayuda de otros que en realidad tus motivos no eran tan espirituales? Meditemos en lo que le pasó a Saúl al respecto.

8 Responses to “Día 197”

  1. Beatriz Sandoval dice:

    Gracias por ayudarnos a meditar en nuestras conductas y sus intenciones; no siempre son buenas aunque lo parezcan. Afortunadamente podemos volver a Dios.
    Saludos

  2. Elvira dice:

    Increible estas clases! Gracias, me ayudan cada dia 🙂

  3. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO POR ESTE DEVOCIONAL NO CABE DUDA QUE DIOS ES GRANDE Y MISERICORDIOSO PRECISAMENTE HOY ESTABA PASANDO TIEMPO CON UNA PAREJA DE MATRIMONIO Y PRECISAMENTE ESTABA CONTANDO DEL PROBLEMA QUE ESTOY TENIENDO MUY GRAVE QUE TIENE QUE BER CON MI ESPOSO, MIS HIJOS,Y MI MAMA Y YO Y MI HIJO QUE ESTA EN UN CENTRO DE REABILITACION QUE SE QUE DIOS YA LO SANO PERO QUEDAN CONSECUENCIAS Y ESE TEMA ESTABAMOS TRATANDO Y ME HABLO DEL EJEMPLO DE GEDEON QUE TUVO QUE EN FRENTAR LA BATALLA Y SALIO VICTORIOSO Y AHORITA QUE ESTOY LEYENDO EL DEVOCIONAL DIOS ME CONFIRMO QUE TENEMOS QUE TENER MUCHA SABIDURIA Y ENFRENTAR CON PERSONAS CONFLICTIVAS Y MUY AGRESIVAS PARA PODER TENER UNA MEJOR CONVERSACION PARA NO SALIRNOS DE CONTROL. GRACIAS.

  4. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo!!!

  5. Elsa Lopez Ortiz dice:

    ¡ Muchas gracias por el devocional de hoy !!

  6. laura Bazavilvazo carranza dice:

    gracias en verdad mi corazon ha sido confrontado , caigo en un confort por las bendiciones que Dios me da, y no lo busco tan intensamente, te doy gracias por hacerme reflexionar y ver por que Dios amo a David ¡¡¡ por su
    corazon y la dependencia de buscar su direccion. Gracias Arturo ¡¡¡

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