Día 102

DEUTERONOMIO 9 – 10.

Estos capítulos continúan con las memorias del Éxodo y los términos del pacto que hizo Dios con Israel. En los primeros 3  versículos del capítulo 9 Moisés les anticipa el desafío que enfrentaban al iniciar la conquista de la Tierra Prometida:

  1. La tierra prometida estaba en manos de “naciones más grandes y más poderosas” que Israel (v. 1).
  2. Sus ciudades tenían “murallas que llegan hasta el cielo”. Esto es una evidente exageración, muy dramática, para dar énfasis al reto que tenían por delante.
  3. Además de las ciudades bien amuralladas, estaba el problema de los habitantes, que de acuerdo a Moisés, “son altos y fuertes, son descendientes de los famosos gigantes anaceos” (v. 2). Era evidente, como ya se ha mencionado antes, que la población a la que enfrentarían era físicamente más fuerte y de talla más alta que los israelitas.
  4. Sin embargo, a pesar de estos obstáculos, les recuerda que “el SEÑOR tu Dios es el que cruzará delante de ti como un fuego devorador para destruirlos” (v. 3). Dios cumpliría su promesa de darles victoria a Israel a pesar de que a los ojos del pueblo pareciera un reto muy difícil. Para Dios no hay imposibles.
  5. Lo que Moisés hizo fue exponer por un lado la dificultad del reto en todo detalle, sin minimizarlo (al contrario, exagerando un poco); y por otro lado lo comparó con la naturaleza de Dios, su poder y su promesa. Esto genera confianza en Dios. Es la misma técnica que deberíamos utilizar cuando enfrentemos desafíos imposibles a los ojos humanos: comparar los obstáculos reales contra el poder de Dios que tenemos a nuestro alcance.

Ahora, desde el v. 4 hasta el 26 (hasta terminar el capítulo 9), Moisés hace varias reflexiones muy importantes repitiendo algunos eventos pasados pero a su vez dando más claridad sobre cómo y por qué ocurrieron algunos de ellos. Revisemos algunos aspectos relevantes:

  1. Dios aclaró aún más las razones para la destrucción de aquellos pueblos: “Es por la perversión de las otras naciones que él las quita de tu camino” (v. 4), “a causa de la maldad de estas naciones” (NBLH), “por la maldad que las caracteriza” (NVI). Así que además de ser expulsadas para cumplir la promesa que le hizo a Abraham, Isaac y Jacob (v. 5); Dios determinó su destrucción como consecuencia de su propio estilo de vida de perversión y maldad. A los ojos de Dios, ellos se merecían eso. Su eliminación no fue solamente por cumplir una promesa aunque tuviera que pisotear inocentes en el camino. Esos pueblos no eran inocentes a los ojos de Dios, así como Sodoma y Gomorra no lo fueron tampoco.
  2. Les deja claro que no se atribuyeran la conquista a méritos que no poseían: “No es porque seas tan bueno o porque tengas tanta integridad que estás a punto de poseer la tierra de ellas”, “No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón” (BTX), “No, no es por los méritos ni por la bondad de ustedes” (DHH-LA). Al contrario, les deja en claro cómo eran realmente a sus ojos, “un pueblo terco” (v. 6), “un pueblo de dura cerviz” (BTX), “han sido rebeldes contra el Señor” (v. 7, NBLH), “siempre han desobedecido a Dios” (TLA). De ninguna manera Israel merecía lo que iba a recibir, ¡sino todo lo contrario! Dios estuvo a punto de destruirlos varias veces por sus pecados.
  3. Después de recordarles la entrega de las tablas de la ley de parte de Dios y el evento del becerro de oro, Moisés explica más a detalle qué tuvo que hacer él para conseguir que Dios no destruyera a Israel. El pasaje original dice, Ex 32.30–34 (NVI), “30 Al día siguiente, Moisés les dijo a los israelitas: «Ustedes han cometido un gran pecado. Pero voy a subir ahora para reunirme con el Señor, y tal vez logre yo que Dios les perdone su pecado.» 31 Volvió entonces Moisés para hablar con el Señor, y le dijo: —¡Qué pecado tan grande ha cometido este pueblo al hacerse dioses de oro! 32 Sin embargo, yo te ruego que les perdones su pecado…. 33 El Señor le respondió a Moisés: —Sólo borraré de mi libro a quien haya pecado contra mí. 34 Tú ve y lleva al pueblo al lugar del que te hablé. Delante de ti irá mi ángel. Llegará el día en que deba castigarlos por su pecado, y entonces los castigaré.” El texto no menciona nada de cuánto tiempo oró Moisés ni cuánto tiempo estuvo en el monte nuevamente.
  4. Sin embargo, el v. 18 del capítulo 9 dice, “”Luego me postré hasta el suelo delante del SEÑOR y estuve allí otros cuarenta días y cuarenta noches. No comí pan ni bebí agua, debido al pecado tan grande que ustedes habían cometido al hacer lo que el SEÑOR odiaba, con lo cual provocaron su enojo.” Le costó otros 40 días a Moisés de ayuno total y oración para conseguir que Dios lo escuchara y detuviera su ira. Pero otro detalle además en el v. 20, “El SEÑOR estaba tan enojado con Aarón que también quería destruirlo a él; pero oré por Aarón, y el SEÑOR le perdonó la vida.” Esto tampoco apareció en el relato de Éxodo. Dios SI INTENTÓ disciplinar a Aarón por su liderazgo mediocre pero Moisés lo impidió a través de su oración, que fue escuchada por Dios.
  5. Más información sobre lo que pasó en Cades-barnea, en Números 14, donde después de rebelarse de nuevo el pueblo de Israel, Dios intenta destruirlos nuevamente pero Moisés intercede por ellos. El texto solo registra que Moisés argumentó un poco con Dios (v. 14 – 25), donde Dios dijo, “-Me pides que los perdone, y los perdono.” Sin embargo, el v. 25 Deuteronomio 9 dice, “Por esa razón, me postré hasta el suelo delante del SEÑOR y estuve allí durante cuarenta días y cuarenta noches, porque el SEÑOR dijo que iba a destruirlos.” Fue durante ese tiempo que Moisés oró por ellos y rogó por su perdón.

Podemos apreciar cómo Deuteronomio 9 nos da más detalles de eventos que ya habían sucedido y así podemos comprender mejor cómo pasaron las cosas. Ahora en el capítulo 10, Moisés recuerda cuando Dios le dio una segunda copia de la ley en tablas nuevamente y cuando asignó responsabilidades a los levitas con respecto a la transportación del arca del pacto (Ex 34). Fue en ese tiempo cuando nuevamente, de acuerdo al v. 10, pasó lo siguiente, “En cuanto a mí, yo me quedé en el monte y en la presencia del SEÑOR durante cuarenta días y cuarenta noches como lo había hecho la primera vez. Y nuevamente el SEÑOR escuchó mis ruegos y accedió a no destruirlos a ustedes.” Otros 40 días rogando a Dios por Israel. Fue en ese contexto cuando Dios mostró su gloria a Moisés. Especialmente pensemos en Moisés, conseguir el perdón de Dios por Israel en diferentes eventos de rebelión le costó al menos 160 días de ayuno (unos 80 días) y oración para que Dios lo escuchara. ¿Nos desesperamos porque Dios no nos contesta una petición específica? Piensa en esto.

Moisés continuó recordando las instrucciones que Dios les había dado e hizo énfasis en algunos aspectos muy importantes:

  1. Lo que Dios quiere. Dice el v. 12, “Israel, ¿qué requiere el SEÑOR tu Dios de ti? Sólo requiere que temas al SEÑOR tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma.”, ” ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas (reverencies) al SEÑOR tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que Lo ames y que sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” (NBLH). Tres cosas esenciales que Dios quería ver en su pueblo: a) que le temiera, b) que viviera de forma agradable a Él, c) que lo amara y sirivera con todo el corazón y el alma (pensamientos y emociones, según el análisis que hicimos previamente de estos conceptos). ¿Será lo mismo que Dios sigue esperando hoy del ser humano? Definitivamente sí.
  2. Llamado al arrepentimiento. “Así que cambia la actitud de tu corazón y deja de ser terco.” (v. 16), “Circunciden, pues, su corazón, y no sean más tercos.” (NBLH). Dios quería un cambio de actitud, una transformación interior en sus corazones y que abandonaran la terquedad o necedad que los caracterizaba. ¿Será esto lo que Dios sigue esperando de las personas que se le quieren acercar? Claro, también.
  3. La integridad de Dios, “Él es el gran Dios, poderoso e imponente, que no muestra parcialidad y no acepta sobornos.” (v. 17). Junto con cuidar a huérfanos, viudas e incluso extranjeros (v. 18). Dios es íntegro completamente. No hay corrupción en Él.
  4. Que el pueblo se esforzara por estar cerca de Dios, “Tienes que temer al SEÑOR tu Dios, adorarlo y aferrarte a él.” (v. 20), “Temerás (Reverenciarás) al SEÑOR tu Dios; Le servirás, te allegarás a El” (NBLH), “te apegarás a él” (BJL). Palabras clave: temer a Dios, adorarlo y AFERRARNOS a Él. De acuerdo con el Diccionario de Hebreo Bíblico, de Editorial Mundo Hispano, la palabra hebrea es ??? (QAL), que significa “pegar o pegarse, unirse, adherirse, mantenerse ligado, ser fiel, seguir fielmente”.  Nos transmite la idea de un esfuerzo personal intenso por mantenernos “pegados” a Dios bajo cualquier circunstancia que estemos atravesando. Así que no solo se trataba de tener temor o reverencia hacia Él y de adorarlo, sino además de desarrollar el carácter y la determinación para no permitir que nada ni nadie nos apartara de su Dios.

Conclusiones:

  1. Cuando enfrentemos nuestras propias “ciudades imposibles que conquistar” y tengamos miedo, recordemos el método que siguió Moisés para animar a un Israel asustado: ser real con los obstáculos que enfrentaban pero compararlos con la grandeza y el poder de nuestro Dios, que es un “fuego devorador”, y si está de nuestro lado, ¿quién podrá derrotarnos?
  2. Cuando tengamos dudas sobre la integridad de Dios y su justicia, investiguemos bien en las Escrituras, seguro encontraremos en pasajes paralelos más detalles que nos aclararán los eventos que nos inquietan y podremos entender mejor la justicia divina.
  3. Recordemos que si disfrutamos hoy de bendiciones de Dios, no es por nuestra gran integridad ni nuestra rectitud impecable. Es simplemente por la misericordia de Dios y su gran compasión. Como el apóstol Pablo dijo, 1 Ti 1.12–16 (NVI), “12 Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me consideró digno de confianza al ponerme a su servicio. 13 Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia. 14 Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. 15 Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16 Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna.” Así con nosotros, somos los “primeros” y los “peores” de los pecadores. ¿No te consideras así? Tienes algún problema entonces en ubicarte en la perspectiva bíblica correcta.
  4. Pensemos en todos los días y noches de oración y de ayuno que Moisés tuvo que experimentar para interceder por Israel y conseguir que Dios lo escuchara y los perdonara una vez más. ¿Cuántos sueños hay en nuestra vida que no se han cumplido? ¿Cuántas necesidades aún no son satisfechas? ¿Has perdido la fe de que ciertas personas se salven? Decide orar y ayunar intensamente por ello y mira los resultados después. No tiene sentido desanimarse por algo que le has pedido a Dios de vez en cuando, sin intensidad y sin sacrificio, ¡y que no ha pasado! Con razón no ha pasado.
  5. Luchemos por aferrarnos a Dios en todo momento. Mantengámonos “pegados” a Él no importan la situación que estemos atravesando. Esto requiere carácter y determinación en nosotros. Tristemente cristianos hoy fácilmente se “despegan” de Dios cuando atraviesan situaciones difíciles y no alcanzan a ver las promesas cumplidas de Dios en sus vidas.

9 Responses to “Día 102”

  1. Rolando Obando dice:

    Muchas gracias Arturo, sin duda alguna es una bendición este proyecto, pues cada dia aprendemos mas y mas de lo que DIOS demanda de nosotros: fidelidad, obediencia, servicio y amarlo con todas nuestras fuerzas, alma, mente y corazón.

    saludos y que DIOS, siga utilizándote poderosamente.

    att: Rolando Obando Fernandez.

  2. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo!! Recién que me bauticé, Dios cuidó mucho mi corazoncito, y por supuesto que hoy lo sigue cuidando, pero con el tiempo fue permitiendo situaciones en mi vida que pusieron a prueba mi fe y mi amor a El. Sin embargo a la luz del tiempo puedo decir, llena de convicción, que nuestro Dios es fiel y que cumple sus promesas a aquellos que se rinden y confían en su amor y someten a juicio sus pensamientos y las intenciones de su corazón a su palabra. GLORIA A DIOS. Con amor en Cristo.

  3. Cristopher Moreno dice:

    Buen día mi querido hermano, muchas gracias es increible lo que aprendemos, como nuestro DIOS nos ama y desea que podamos conquistar nuestras ciudades imposibles, muchas gracias por tu gran corazon y por la gran enseñanza que nos compartes día a día, saludos a tu a hermosa familia.

  4. blanca dice:

    GRACIAS ARTURO POR TU GRAN CORAZON Y POR ESTE DEVOCIONAL DIOS ME HABLO AQUI PRESIMENTE HAYER ESTAVA PLATICANDO CON UNA PERSON HACERCA DEL PROBLEMA QUE ESTOY ´PASANDO Y ME DIJO QUE TENIA QUE CREER EN DIOS Y TENER MAS FE PARA VER LA PROMESA QUE DIOS NOS DIO QUE NUESTROS HIJOS BAN HACER SALVOS SIEMPRE Y CUANDO YO COMO MADRE ME MANTENGA FIEL A EL Y AMARLO,TEMERLE Y SERVIRLE ESTE ES MI DESEO GRACIAS.

  5. Erika Zavala dice:

    Muchas gracias Arturo, me animo mucho este devocional, me hizo pensar que me falta ayuno y oración y cuanto debo aferrarme a Dios. Dios te siga dando fuerza y sabiduría.

  6. Israel dice:

    Esto es lo que me Pide el Señor,
    Escuchar a sus Mandamientos con atención
    Obedecer
    Amarlo
    y ser Humilde

    2 Tipos de Caracter: EL del pueblo de Israel: Soberbio y Rebelde, y el caracter de Moises: Obediente y atento a su mandamientos manteniendo simpre comunicacion a travez de la Oracion y ayuno.

    GRACIAS

  7. Bibiana Cisneros dice:

    Voy un poco retrasada en mis devocionales, pero no quiero dejar de estudiarlos…me ayudan mucho.
    Muchas gracias Arturo, el estudio de hoy es muy profundo y claro en cuanto a lo que Dios espera de mi vida y de mi corazón.

  8. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Hay una frase que dice “no le digas a Dios cuan grande es tu problema, dile a tu problema cuan grande es Dios”
    Cualquier duda esta aclarada en las Escrituras es por eso tan necesario el alimento diario, cuando he pasado tiempos sin alimento me pongo mal aun sin desearlo.Gracias al Señor esta claro que no merezco nada y por ultimo gracias por este estudio donde vemos a Moisés y su esfuerzo para estar cerca de Dios
    Gracias Arturo cada día se siente más y más el poder del Señor al instruirnos.
    Un abrazo

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