Día 73

LEVÍTICO 21 – 22.

Estos dos capítulos están orientados hacia instrucciones específicas a los sacerdotes en su conducta personal y en su forma de dirigir el servicio en el tabernáculo, que consistía en recibir y ofrecer todos los sacrificios y las ofrendas que el pueblo llevara para dedicárselos a Dios. Por el alto nivel de responsabilidad que su trabajo involucraba, Dios esperaba mayor santidad de ellos.

Hay un énfasis especial en el capítulo 21 para la asociación entre el manejo de los muertos y la función de los sacerdotes. Excepto en el caso de parientes directos muy cercanos (v. 2-3): madre, padre, hijos o hijas, hermano o hermana (virgen, que nunca tuvo esposo). En ningún otro caso se le permitía al sacerdote tocar algún cadáver, ni siquiera el de la esposa. Y tampoco podrían practicar las mismas costumbres que los pueblos paganos con respecto al luto por los muertos (raparse la cabeza, recortarse la barba, hacerse cortes en el cuerpo, v. 5, tal como lo discutimos en el capítulo 19). Y en el caso del sumo sacerdote (que aparece claramente como un puesto en el tabernáculo en el v. 10) ni siquiera se le permitía hacerse impuro por el cadáver de su padre o madre y además no podría de ninguna manera dejar el servicio en el santuario para asistir al funeral de un muerto. Todas estas acciones eran vistas como una causa de impureza ritual y de contaminación del santuario.

Tal vez nos preguntemos por qué atender cuestiones con muertos era tan grave para un sacerdote al grado de “contaminar” el mismo tabernáculo. El Word Biblical Commentary, Volume 4: Leviticus, de Word Incorporated, menciona que la veneración de los muertos no debería ser parte de ninguna manera del culto al Dios de Israel y por lo tanto se relegaba el manejo de los muertos a la esfera de lo común que debería quedar fuera de la zona del tabernáculo. Todo esto era para diferenciar a Israel nuevamente con respecto a los pueblos alrededor. En el caso de los egipcios por ejemplo, estaban tan preocupados por la muerte que el faraón pasaba años terminando los arreglos para su propia muerte y costaba mucho dinero todo eso. Muchas culturas antiguas veneraban a los muertos. Dios no quería ninguna semilla de esta influencia en su pueblo.

Las reglas para los sacerdotes involucraban también su vida sentimental: no se podían casar con alguna mujer con un pasado de prostituta, o que estuviera divorciada, y en el caso del sumo sacerdote, solo se podría casar con una virgen. El estándar de santidad para el sacerdote era tan alto que aún su compañera debería cumplir también ese estándar para que realmente pudiera ser “la ayuda ideal” para su esposo y no siguiera patrones pecaminosos de los pueblos paganos de alrededor.

En los versículos 17 al 23 aparecen varios mandatos que a la luz del pensamiento moderno podrían considerarse como discriminatorios de los discapacitados. El mandato era claro para los sacerdotes: nadie de su clan que tuviera algún defecto físico podría participar en el servicio en el tabernáculo ofreciendo sacrificios a Dios. Hay una lista detallada de qué defectos tenían que ser considerados (v. 18-20). Tampoco podrían ni siquiera entrar al lugar santo “porque esto contaminaría mi santuario” (v. 23).

¿Cómo debemos tomar este pasaje? ¿Cómo debemos interpretarlo? El comentario Be Holy, de Victor Books Publications, nos da dos posibles razones para esto: a) Como Dios requería sacrificios y ofrendas sin defecto, lo más congruente sería que quienes llevaran esos sacrificios directamente al Señor fueran también sin defecto; b) El sacerdote ejemplificaba al gran Sumo Sacerdote que habría de venir el cual no tenía ningún defecto tampoco. Así que los más seguro es que este llamado tiene que ver más con lo que representaban los sacerdotes que con un rechazo o menosprecio de Dios hacia las personas que nacieron con discapacidad. De hecho, en estos mismos pasajes encontramos consideraciones para ellos, como que podían comer de las ofrendas ofrecidas a Dios como cualquier otro sacerdote (v. 21).

Y para reafirmar esta última conclusión, recordemos que en el NT todas estas personas, cojos, tullidos, ciegos, etc., llegaron a Jesús para ser sanados y liberados de opresiones demoníacas. Dios es consistente en su carácter. La misma compasión y el mismo corazón que Jesús mostró en el NT hacia los discapacitados es el mismo corazón que Dios siempre ha tenido hacia ellos. Solo que estamos en un contexto muy específico en este momento en el libro de Levítico y debemos ubicarnos ahí y no armar conclusiones precipitadas al respecto. Recordemos Mateo 15.29–31 (DHH-LA), “29Jesús salió de allí y llegó a la orilla del Lago de Galilea; luego subió a un cerro y se sentó. 30Mucha gente se reunió donde él estaba. Llevaban cojos, ciegos, mancos, mudos y otros muchos enfermos, que pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó. 31De modo que la gente estaba admirada al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos podían ver. Y comenzaron a alabar al Dios de Israel.”

Ahora, el capítulo 22 trata principalmente con el cuidado que los sacerdotes deberían de tener al aceptar las ofrendas de Israel para Dios. Tenían que asegurarse que fueran ofrendas y sacrificios que estuvieran de acuerdo con todas las reglamentaciones que ya les había dado en los capítulos anteriores. Era trabajo del sacerdote asegurarse que la Palabra de Dios fuera obedecida por el pueblo y no dar concesiones especiales a nadie. Literalmente Dios les pedía “que sean muy cuidadosos con las ofrendas sagradas que los israelitas apartan para mí”, “«Traten con mucho respeto las ofrendas sagradas que me consagran los israelitas” (NVI). Así no profanarían el nombre de Dios.

La importancia de honrar a Dios y cuidar su santidad en el proceso de la recepción y la entrega de las ofrendas y sacrificios era tan alta que Dios dijo en el v. 9, “Los sacerdotes deberán seguir mis instrucciones cuidadosamente. De lo contrario, serán castigados por su pecado y morirán por desobedecer mis instrucciones. Yo soy el SEÑOR quien los hace santos.” Un sacerdote descuidado, irresponsable y que no entendiera la santidad requerida para efectuar su trabajo, moriría tarde o temprano. Dios no permitiría un servicio ligero ni corrupto.

El resto de los versículos del capítulo 22 tratan con la santidad con la que el pueblo debería presentar sus ofrendas: sin defectos y sin desobedecer las reglamentaciones para los sacrificios que Dios ya les había dado. Para Dios no era cosa ligera tampoco que un israelita tratara de forma descuidada la presentación de las ofrendas, como dice en los últimos dos versículos del capítulo, “??31 »Debes guardar fielmente todos mis mandatos poniéndolos en práctica, porque yo soy el SEÑOR.    ??32 No deshonres mi santo nombre, porque demostraré mi santidad entre el pueblo de Israel. Yo soy el SEÑOR quien te hace santo.” Se esperaba fidelidad total y un cuidado profundo en no deshonrar el nombre de Dios haciendo las cosas diferentes a como Él las pidió.

Un aspecto importante a resaltar son los versículos 27 al 28 cuando Dios pide específicamente que no se sacrifique un animal recién nacido antes de que esté por lo menos 7 días con su madre; tampoco se debería matar a una cría y a su madre en el mismo día. ¿Qué tenemos aquí? Enmedio de toda la complejidad del sistema de sacrificios de animales que Dios estaba pidiendo al pueblo de Israel, y de los cientos y tal vez miles de animales que serían sacrificados a partir de entonces, Dios al mismo tiempo estaba cuidando que de ninguna manera esto se hiciera con crueldad. Dios no solo nos creó a nosotros como seres humanos sino también a todos los seres vivos de la tierra y también por ellos se preocupa. Recordemos Sal 36.6 (DHH-LA), “6 (7)Tu justicia es como las grandes montañas; tus decretos son como el mar grande y profundo. Tú, Señor, cuidas de hombres y animales.” Es sorprendente el énfasis que encontraremos en diferentes pasajes de toda la Biblia sobre el cuidado y la consideración a los animales.

Conclusiones:

  1. El estándar de santidad era muy alto para los sacerdotes e involucraba prácticamente todas las áreas de su vida. ¿Qué debemos pensar de nosotros, cuando 1 P 2.9 (DHH-LA) dice, “9Pero ustedes son una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa.” También Dios espera santidad de todos nosotros como cristianos, líderes y no líderes, cristianos experimentados y cristianos nuevos. Tomemos los principios de santidad de Levítico para nuestra vida también.
  2. Hagamos bien nuestro trabajo como sacerdotes del Dios Altísimo. Asegurémonos en todo el servicio que le ofrezcamos a Dios que buscamos honrar su nombre y levantar su santidad por encima de cualquier interés personal o mala motivación. Vayamos por encima de la mediocridad y las cosas mal hechas, porque Dios es santo y merece nuestro mejor servicio.
  3. A diferencia de los tratados religiosos y sociales de culturas antiguas contemporáneas a Israel, la Biblia nos presenta muchas consideraciones especiales a los más necesitados, los menos favorecidos, los indefensos e incluso a los mismos animales. Dios se preocupa de todos por igual. Tengamos el mismo corazón hoy para nuestro prójimo en necesidad de cualquier tipo y también para los animales, evitando la crueldad hacia ellos.

8 Responses to “Día 73”

  1. Leticia Guerra dice:

    Gracias por las explicaciones tan excelentes y por motivarme a leer cada dia mi Biblia y aprender mas de nuestro maravilloso DIOS , Bendiciones ….

  2. Minelia M.H. dice:

    Muchas gracias Arturo por lo que nos compartiste;me ayudó mucho apreciar los versículos 17-23,el comentario Be Holy, de Victor Books Publications, y también de lo que nos compartiste de los versículos 27 y 28.Que importante es entender las cosas desde la perspectiva de Dios.Que tengan un excelente fin de semana.

  3. Adela Leon dice:

    Guahu que padre esta este plan, muchas gracias por la iniciativa de seguir alimentando a los discipulos de distintas maneras, solamete nos demos tiempo en entrar diario esta pagina a leer je je je hay que aprovechar este material tan maravilloso, inyectandonos mas de las vitaminas espirituales, para ser mejor para nuestro Dios, aprender a darle lo mejor de nuestra vida, como un perfume agradable. ya que Dios nos creo a su imagen y ‘el es un Dios santo, puro. Salu2

  4. José Luis Teja dice:

    Gracias de nuevo!!!!

  5. blanca dice:

    Gracias ARTURO POR TU DEDICACION QUE PODAMOS VALORAR TODO ESTO QUE HACES POR NOSOTROS EL PODER APRENDER AHACERCA DE LA SANTIDAD QUE DIOS QUIERE PARA NUESTRAS VIDAS Y TAMBIEN POR EL AMOR A LOS ANIMALITOS.

  6. Bibiana Cisneros dice:

    Gracias Arturo por el alimento espiritual que das a nuestras vidas.

  7. Vicky dice:

    Gracias Arturo por estos devocionales que no ayudan a reflexionar sobre nuestro comportamiento y sobre lo que Dios demanda de nuestras vidas. DTB 🙂

  8. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Arturo hola, gracias siempre al Señor por utilizarte en bien de todos nosotros. Que importante recordar o aprender como debemos comportarnos siendo lo que somos, sacerdotes al servicio del Señor, realmente sin santidad no podemos ser pueblo de Dios.
    Gracias estos estudios son muy utilies para rectificar cualquier actitud errónea y contraria a los mandamientos del Señor.
    Un abrazo.

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