Día 417

ROMANOS 11.1-14.23.

Ya cerca del final del libro de Romanos, Pablo continuó desarrollando el tema de los israelitas y su relación con los gentiles ante Dios, para después pasar a temas importantes del amor fraternal y de la ética cristiana. Maravillémonos todavía más con la profundidad teológica y práctica del libro de Romanos.
El capítulo 11 completo trata sobre el tema de Israel y su remanente, así como la humildad que requieren las “ramas injertadas” (o sea, los gentiles que se convirtieron al cristianismo). Veamos los puntos relevantes:
  1. Dios no ha rechazado a Israel (Ro 11.1-10). Ante la pregunta, “¿Acaso rechazó Dios a su pueblo?”, Pablo contesta, “¡De ninguna manera!” (Ro 11.1). Dios le reveló a Pablo que a pesar de que aparentemente Israel estaba rechazando al Mesías, “hay en la actualidad un remanente escogido por gracia” (Ro 11..5). Es decir, Dios había dispuesto que de entre los judíos, algunos sí creyeran y se convirtieran a la fe cristiana, con lo cual se convertirían en el remanente fiel de entre todo Israel. Aunque también reconoce que escrituras como Detueronomio 29.4, Isaías 29.10 y Salmos 69.22-23 apuntaban hacia la realidad del corazón de Israel en el tiempo de Pablo: espíritu insensible, ojos y oídos espirituales que no funcionaban, fiestas religiosas que eran una trampa para ellos.
  2. Las ramas naturales y las ramas injertadas (Ro 11.11-24). Pablo afirmó que el tropiezo de Israel al no creer en el Mesías esperado (Jesús) no era para siempre, sino más bien permitió que los gentiles pudieran ser salvados. Por eso dijo, “su transgresión ha enriquecido al mundo… su fracaso ha enriquecido a los gentiles” (Ro 11.12). En su argumento, Pablo afirmó que si la transgresión de Israel abrió las puertas para la salvación de los gentiles, “¡cuánto mayor será la riqueza que su plena restauración producirá!” (Ro 11.12) y “¿no será su restitución una vuelta a la vida?” (Ro 11.15). Más adelante el apóstol desarrolla lo que está planteando aquí: que un día Israel será salvo. Después hizo una analogía entre la situación espiritual de los cristianos gentiles (no-judíos) y los judíos con una planta de olivo con su raíz y sus ramas. El apóstol comparó a los  cristianos gentiles con ramas injertadas y a a los judíos como las ramas naturales (Ro 11.17), y les pidió a los cristianos de Roma que no se fueran a creer mejor que las ramas originales (Ro 11.18). ¿Por qué les dijo esto? De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, es posible que para ese tiempo los cristianos en Roma ya eran más en número que la población judía de la ciudad (recordemos que hubo una expulsión de judíos de Roma por orden del emperador Claudio, Hechos 18.2). Por lo tanto, era una tentación para ellos sentirse mejores en el sentido de la fe que los mismos judíos. Pablo les pidió que no menospreciaran a los judíos sino que más bien tuvieran temor de Dios “porque si Dios no tuvo miramientos con las ramas originales, tampoco los tendrá contigo” (Ro 11.21). Es decir, si Dios juzgó a los judíos por su dureza de corazón y falta de fe, también podía juzgar igualmente a los cristianos gentiles si permitían que su corazón se endureciera también y perdieran su fe. De hecho, Pablo les dio esta advertencia 2 veces (Ro 11.21 y Ro 11.22). Por eso la mentalidad que ha existido en la historia moderna de supuestas naciones cristianas que menosprecian a los judíos es completamente contraria al corazón de Dios, ¡Él no ha menospreciado a Israel!
  3. Cuando Israel será salvo (Ro 11.25-32). Pablo escribió, “25 Hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles. 26 De esta manera todo Israel será salvo” (Ro 11.25-26). ¿Se estaba refiriendo a que llegaría el día en que toda la nación moderna de Israel se convertiría en masa al cristianismo? Algunas denominaciones cristianas afirman esto y consideran que es una de las señales del fin del mundo. Sin embargo, no perdamos de vista el contexto del pasaje. Pablo solamente quería informar a los cristianos de Roma que los judíos también tenían esperanza de salvación al igual que ellos, y Pablo mismo era una muestra de ello. De acuerdo con el The New American Commentary: Romans, de Broadman & Holman Publishers, la palabra “misterio” en griego era utilizada en las religiones de misterio para referirse a información secreta que se revelaría solo a los devotos que fueran iniciados en el culto. Pero Pablo no la utilizó así, sino para referirse a algo que anteriormente estaba oculto al entendimiento humano y que recientemente había sido revelado por Dios para que todos comprendieran. De hecho, las profecías citadas por Pablo para respaldar su argumento (Isaías 59.20-21 y Jeremías 31.33-34) apuntan hacia Jesús también como el redentor que apartará a Israel de su maldad y le perdonará sus pecados. Esa oportunidad también estaba disponible para los judíos que decidieran creer, así como los gentiles tuvieron que decidir creer también. Aunque los judíos que rechazaran a Jesús eran “enemigos de Dios” (Ro 11.28), si creían se hacían herederos de las promesas antiguas que Dios había hecho a sus ancestros. Al final, Dios quería tener misericordia de todos por igual (Ro 11.32), judíos y no judíos. Por lo tanto era necesario que Pablo explicara esto para los cristianos de Roma quienes desde su perspectiva gentil, no comprendían exactamente qué pasaría con los judíos después. Pablo les reveló que la esperanza de salvación también era para ellos a través del mismo proceso de conversión que los romanos experimentaron.
  4. La doxología final (Ro 11.33-36). A estos versículos se les llama “doxología” porque están enfocados a alabar y dar gloria a Dios. Con estas palabras de alabanza a Dios Pablo terminó la sección teológica del libro de Romanos, para dar inicio a la sección más práctica a partir del capítulo 12. En el pasaje, Pablo exalta el conocimiento de Dios y su sabiduría, y reconoce que están muy elevados con respecto al hombre, tanto que pueden ser para nosotros “indescifrables” e “impenetrables”. Sin embargo, ese mismo Dios tan alto y tan sabio y tan inteligente decidió revelarnos varias de sus maravillas a través del evangelio y las cartas del Nuevo Testamento. ¡Alabémoslo por esto también!
Como mencionábamos, a partir del capítulo 12 inicia una sección de recomendaciones prácticas del libro, terminando así todo el desarrollo teológico de los primeros 11 capítulos. Veamos las enseñanzas esenciales que contienen los capítulos 12 al 14:
  1. La importancia de renovar la mente (Ro 12.1-2). Pablo les dijo que “tomando en cuenta la misericordia de Dios” (Ro 12.1), los cristianos de Roma ofrecieran sus cuerpos como un “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”. Es decir, en vista de tanta compasión, gracia, bondad y misericordia que Dios había derramado sobre toda la humanidad y especialmente sobre los gentiles, ¡con más razón ellos necesitaban entregarse de corazón a Dios y ofrecerse a sí mismos como sacrificios! Ahora comprendemos que todo el desarrollo teológico de la carta de Romanos estaba enfocado a ayudar a los cristianos de Roma, la capital del poderoso imperio romano, a valorar la salvación que habían recibido y a responder a Dios con la gratitud y la santidad correspondientes. Y el primer paso para lograr esto era “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente.” (Ro 12.2) o “No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir” (DHH-LA). La única forma en que ellos descubrieran qué era la voluntad de Dios para sus vidas era renovando su mente conforme a la mente de Cristo para que así cambiara su estilo pagano de vida pasada. Si no experimentaban un cambio de mentalidad, difícilmente lograrían un cambio verdadero de vida. El cristianismo nos lleva sin excepción por el camino de la renovación de nuestra mentalidad, de nuestra forma de ver la vida y todo lo que sucede en ella. Todo desde la perspectiva de Cristo y no más la nuestra.
  2. Los dones espirituales (Ro 12.3-8). Otra de las claves para descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida, según el apóstol Pablo, es mantener la humildad en nuestro corazón al no tener un concepto más alto de nosotros mismos que el que debemos tener (Ro 12.3). Es decir, hablar orgullosamente de nuestros logros, talentos, dones revela un creyente inmaduro que no descubrirá la voluntad de Dios para su vida porque él sigue reinando y no Jesús. Justo tomando esa enseñanza como punto de partida, el apóstol hizo un pequeño desarrollo de los dones espirituales citando algunos: profecía, prestar un servicio, enseñar, animar a otros, ayudar a necesitados, dirigir y mostrar compasión. Su posición era la siguiente: a) todos los creyentes hemos recibido algún don de acuerdo a la voluntad de Dios, b) si lo tenemos, ¡usémoslo para beneficio de los demás creyentes! De esa forma contribuiremos a construir el cuerpo de Cristo, que somos todos los creyentes (Ro 12.5). Así que humildad no es afirmar que no servimos para nada y que no hacemos nada bien y que somos inútiles, sino más bien identificar nuestras fortalezas y ponerlas al servicio de Dios sin presumir de ellas, como si las hubiéramos obtenido por nuestros méritos, sino más bien reconocer que es Dios quien nos dio todo talento o habilidad o capacidad o fortaleza que tengamos.
  3. El amor en forma práctica (Ro 12.9-21, 13.8-10). Continuando con los temas prácticos, o podríamos decir con la teología llevada a la práctica, Pablo exhortó a los romanos a amar de forma sincera. ¿Y cómo se hace eso?: rechazando el mal, respetando y honrando al prójimo, perseverar, desarrollar paciencia en el sufrimiento y no parar de orar para así no generar un mal carácter por las pruebas que pasamos, ayudar a los necesitados, ser hospitalarios, ser empáticos, no regresar mal por mal, tratar de estar en paz con todo el mundo (hasta donde “dependa de ustedes”, Ro 12.18), no vengarse, vencer el mal con el bien. ¡Todo eso es amor! Siempre pensando en el bien de los demás, no en el nuestro. Podemos notar cero egoísmo en toda la descripción que el apóstol nos dejó. Amor sincero y no menos es la respuesta digna al mensaje del evangelio. Así, “el amor es el cumplimiento de la ley” (Ro 13.10).
  4. El respeto a las autoridades (Romanos 13.1-7). En esta sección el apóstol llamó a los cristianos romanos a respetar a sus autoridades y someterse a ellas. Suena bonito, pero, ¿de qué autoridades estamos hablando? ¡Del imperio romano!, quienes no se ganarían en tiempos modernos la medalla al respeto a los derechos humanos. Y sin embargo Pablo afirmó que “no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él” (Ro 13.1). Fuera buena o mala autoridad, el deber de un cristiano era obedecerlas y someterse a ellas, no solo porque así nos conviene para no tener problemas, “sino por razones de conciencia” (Ro 13.5). Es decir, es lo correcto. Lo mismo se aplicaba a pagar impuestos (Ro 13.6-7). Así que podemos decir que otra forma práctica de responder al evangelio es mostrar respeto a las autoridades civiles, militares, laborales, etc., ¡de cualquier tipo! Un cristiano anti-gobierno, anti-reglas, anti-autoridades, con tendencias anarquistas; ¡es una contradicción ambulante!
  5. El llamado a cuidar la rectitud (Ro 13.11-14). Otra forma de responder apropiadamente al mensaje del evangelio era vivir en rectitud, rechazando todas las prácticas pecaminosas el pasado (en el caso de los romanos: orgías, borracheras, libertinaje, pleitos, envidias, etc.). Un cristiano necesita revistirse de Jesús cada día más y no estar pensando en cómo logra satisfacer sus deseos mundanos (Ro 13.14). Así, vivir en rectitud para un cristiano no es un simple legalismo moralista, sino más bien es una respuesta adecuada a la inmensa gracia de Dios mostrada para nosotros, los no judíos que conocimos a Jesús.
  6. Cuidando la conciencia de nuestro prójimo (Romanos 14). Todo el capítulo trata con el asunto de cristianos que mantenían convicciones de no comer ciertas cosas o respetar ciertos días o abstenerse de otras cosas, contra cristianos que sentían la libertad de probar y hacer de todo (mientras no fuera algo pecaminoso en sí). De acuerdo con el Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, es posible que el término “débil en la fe” que Pablo utilizaba aquí no se refiriera a cristianos inmaduros o carentes de una fe en Cristo, sino más bien era el término que en sentido despectivo los llamados “fuertes” utilizaban para juzgar a otros creyentes que por su fe en Cristo respetaban ciertos días judíos o mantenían una alimentación vegetariana. Pablo llamó a esos hermanos “fuertes” a parar de juzgar a los que ellos llamaban “débiles” por cuestiones de comida o días de la semana, que eran realmente irrelevantes. Más bien pidió que cada cristiano desarrollara su propia fe (“Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones.”, Ro 14.5) mientras no atentara con su libertad contra la conciencia de su prójimo (algo parecido como lo que ya estudiamos en 1 Corintios). La convicción personal de Pablo era que, aunque todas las cosas eran puras en sí mismas (alimentos, días de la semana, etc.), por respetar la conciencia de su prójimo él limitaba su libertad en Cristo por amor a los demás. Al final, llamó a todos a desarrollar una fe personal segura y convencida, y no llena de dudas (Ro 14.22-23), ya que si hacemos algo sin convicción, ¡estamos pecando!, porque traicionamos nuestra propia conciencia.

Conclusiones:

  1. Como discípulos de Jesús, jamás debemos menospreciar a los judíos ni al judaísmo. Tantas conductas de rechazo y hasta persecución de judíos por supuestas naciones cristianas a lo largo de la historia moderna no son mas que muestras de que no practican ni conocen el cristianismo verdadero. ¡Jamás estuvo ni ha estado eso en el corazón de Dios!
  2. Necesitamos mantenernos en un proceso constante de renovación de nuestra mentalidad. No podemos estancarnos en ningún momento en nuestra forma de pensar, sino necesitamos madurar progresivamente e ir cambiando nuestra forma de ver la vida, obviamente todo de acuerdo a la palabra de Dios. Sin disposición a renovarnos en la mente nuestro cristianismo dejará de brillar para otros y no conoceremos la voluntad de Dios para nosotros.
  3. Jamás debemos alardear de los dones o talentos que Dios nos ha permitido tener o desarrollar, especialmente en el contexto del servicio a Él. Necesitamos mantener un corazón y una boca humildes con respecto a esto. De lo contrario, Dios se encargará de recordarnos quién nos dio todo lo que tenemos, ¡y no viene de nosotros mismos!
  4. Teología sin la práctica del amor no tiene valor. Aunque tengamos 20 doctorados en estudios bíblicos, lenguas antiguas, teología, hermenéutica, exégesis, apologética y más; si no podemos ni tratar con respeto a nuestro prójimo, ni perdonar a quien nos ofende, ni honrar a quien se lo merece, ni ser generosos para ayudar a buenas causas, ni cuidar la conciencia de otros hermanos; ¡vivimos engañados! Es interesante cómo en el libro de más análisis teológico de Pablo que todas sus cartas termina aterrizando todo hacia el amor al prójimo.
  5. También necesitamos comprender que los cristianos no debemos hablar mal del gobierno, criticando a las autoridades en todo momento, participando en actividades subversivas de tipo político, armando discusiones políticas y más, quejándonos de los impuestos. Vivamos conforme a las Escrituras, no conforme a la moda de nuestros tiempos. El respeto a las autoridades sin importar cómo ni quiénes sean, es una prueba clara de nuestra fe en Cristo. No mezclemos el humanismo con el cristianismo. En teoría, los cristianos deberíamos ser los mejores ciudadanos en cada país y en cada cultura.
  6. Por último, recordemos que todo esto no son cosas “que debemos hacer”, solo con un sentido moralista. Son más bien ejemplos de la respuesta correcta que Dios espera ante la gracia inmerecida que derramó sobre nosotros en Cristo. Es decir, ante tanto amor y tanta compasión que Él nos mostró, ¡obedezcamos sus mandamientos! Se trata entonces de una respuesta de gratitud a Dios por todo su amor. Esa es la motivación correcta para llevar a la práctica todas estos mandatos para la vida diaria.

One Response to “Día 417”

  1. Gildardo dice:

    BODAD 11:22, HUMILDAD 12:3, AMOR 13:8, CONVICCION 14:23, AYUDAR 15:1, SALUDAR 16:3. Muchas Gracias mucho que aplicar el día de hoy me quedo con la necesidad de estar renovando mi pensamiento y de entender que todo lo que hago debo hacerlo con la convicción que me da la fe, y sobre todo entendiendo que la teología sin la práctica del amor no sirve, es tan fácil estudiar un poco mas y a veces tan difícil amar en el día a día a las personas que están a nuestro alrededor.

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