Día 383

MATEO 21.28-32, MARCOS 12.1-12, MATEO 21.33-46, LUCAS 20.9-19, MATEO 22.1-14, MARCOS 12.13-17, MATEO 22.15-22, LUCAS 20.20-26, MARCOS 12.18-27, MATEO 22.23-33, LUCAS 20.27-40.

Recordemos que después de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, Lucas 19.47 dice que Jesús enseñaba diario en el templo aunque hostigado constantemente por sus enemigos (fariseos, saduceos, maestros de la ley, jefes de los sacerdotes y herodianos). Fue precisamente durante esos días de predicación y enseñanza para todos (Lc 19.22), que Jesús, aprovechando las circunstancias que rodeaban a su presencia en el templo, se dedicó a enseñar grandes verdades de Dios en forma de parábolas y también con instrucción directa: la parábola de los dos hijos, la parábola de los labradores malvados, la parábola del banquete de bodas, el asunto del pago de impuestos al César y el tema de la resurrección de los muertos y los saduceos.
Tomando como punto de partida los cuestionamientos agresivos de los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo hacia el origen de su autoridad (como ya estudiamos en Mateo 21.23), Jesús decidió impartir varias enseñanzas en forma de parábola que estaban dirigidas tanto al pueblo incrédulo como a sus dirigentes religiosos. Veamos cuáles fueron:
  1. La “Parábola de los Dos Hijos” (Mateo 21.28-32). Este evangelio es el único que la menciona. En ella, Jesús utiliza la historia de dos hijos y su obediencia con respecto a las instrucciones de su padre. De acuerdo con Cristo, el hijo que primero dijo que no obedecería y terminó obedeciendo representaba a los cobradores de impuestos y las prostitutas. Fueron ellos quienes más se acercaban a Jesús para conocerlo durante su ministerio en la tierra y quienes a pesar de su estilo de vida pecaminoso, decidieron escuchar y arrepentirse. Por otro lado, el hijo que dijo que sí obedecería y no lo hizo representaba a los líderes religiosos judíos quienes aparentemente con su boca decían que sí obedecerían a Dios y que lo adoraban pero en sus hechos la verdad era otra. Jesús mencionó también que el punto de referencia para identificar qué tipo de hijo era cada uno de ellos fueron las enseñanzas de Juan el Bautista, a quien los religiosos rechazaron también y no quisieron creerle (Mt 21.32). A pesar de que vieron a personas con fama de pecadoras (cobradores de impuestos y prostitutas) arrepentirse y cambiar sus vidas, ¡para ellos no fue suficiente y no quisieron arrepentirse para creerle! (Mt 21.32). La consecuencia espiritual para esos hombres religiosos pero falsos en su devoción a Dios fue la siguiente: “los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes hacia el reino de Dios” (Mt 21.31). Si presenciar los cambios radicales en las vidas pecaminosas de otras personas no nos lleva a reconsiderar nuestra posición y arrepentirnos, ¡entonces posiblemente tengamos un corazón duro como esos hombres!
  2. La “Parábola de los Labradores Malvados” (Marcos 12.1-12, Mateo 21.33-46 y Lucas 20.9-19). Jesús también dedicó esta parábola a los jefes de los sacerdotes y a los fariseos, quienes se dieron cuenta completamente de que la misma fue dirigida contra ellos (Mateo 21.45). En ella, Jesús todavía fue más directo contra las próximas acciones malvadas de los religiosos judíos contra su persona, pero también denunciando todo el mal que sus antepasados habían estado cometiendo contra los mensajeros de Dios. El propietario representa a Dios, los labradores al pueblo de Israel, los siervos que envió el dueño a los profetas y el hijo del dueño a Jesús. Justo como la parábola relata, la historia de Israel hasta ese punto estaba llena de profetas mártires que fueron atormentados por los líderes políticos y religiosos de Israel. Todo el Antiguo Testamento contiene estas tristes historias. Al final, en la parábola los labradores terminaron matando al hijo del dueño (que sería justo lo que harían con Cristo). Hay varias cosas importantes que podemos aprender de esta parábola: a) Dios esperaba recoger un fruto de su pueblo después de haber estado trabajando en él por muchos años, b) el corazón de Dios que siempre mantuvo la esperanza de que su pueblo escucharía y por eso enviaba profeta tras profeta aunque al final muchos de ellos fueron maltratados y muertos por los israelitas, c) Dios envió a su Hijo a su pueblo con el firme anhelo de que lo escucharan y lo apreciaran, d) debido al rechazo que Israel tendría hacia Cristo la sentencia de Dios fue definitiva: “»Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino.” (Mt 21.43), e) aunque los hombres pensarían que habrían “caído” sobre Jesús, en realidad nadie podría contra él (Mt 21.44).
  3. La “Parábola del Banquete de Bodas” (Mateo 22.1-14). En esta, el rey representa a Dios, el hijo del rey a Jesús, y los invitados al pueblo de Israel. Fueron estos últimos quienes “se negaron a asistir al banquete” (Mt 22.3) que el rey había ofrecido en honor a su hijo. De acuerdo a los siguientes versículos, no solamente no quisieron ir, sino que además algunos fueron indiferentes al llamado del rey (ocupándose en sus asuntos mejor) y otros se atrevieron a maltratar e incluso hasta matar a los siervos del rey. La reacción del rey consistió en 2 formas: a) mandó a su ejército a matar a todos esos asesinos y destruir su ciudad (Mt 22.7), b) mandó a sus siervos a renovar la lista de invitados y salir a conseguirlos a todas partes con la característica de que entre la multitud había “buenos y malos” (Mt 22.10). Fue precisamente esta circunstancia final la que llevaría al rey a fijarse si todos los invitados nuevos llevaban el traje de bodas adecuado e incluso a echar fuera a quienes no lo llevaran. De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, todas las personas de la sociedad de aquella época sabían que asistir a una fiesta de bodas sin el atuendo adecuado representaba una grave falta de respeto a quien los invitó. Para este punto, el rey ya no toleraría más faltas de respeto y por eso la pena para quienes hicieran eso sería fuertísima (““Átenlo de pies y manos, y échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.”, Mt 22.13). Podemos apreciar dos puntos importantes de esta parábola: a) Dios había decretado una disciplina muy fuerte contra Jerusalén y sus pobladores por haber rechazado la invitación que les estaba haciendo a través de la visita de Jesús a la tierra, b) Dios también disciplinaría fuerte a aquellos nuevos invitados que no apreciaran ni valoraran el privilegio enorme que recibieron de ser llamados por el Rey del universo para celebrar a su Hijo único.
Existen dos conceptos teológicos que vale la pena mencionar derivados de la enseñanza contenida en estas parábolas:
  1. La decisión de Dios de substituir el lugar de Israel como su pueblo escogido por el de una nueva comunidad de creyentes que tomaría su lugar como su pueblo. La frase, “el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino” (Mt 21.43) lo afirma. Jesús estaba hablando literalmente de remover un lugar privilegiado ante Dios para dárselo a otro pueblo. ¿A quiénes se refiere aquí? De acuerdo con el The New American Commentary: Matthew, de Broadman & Holman Publishers, Jesús estaba anticipando aquí el reemplazo de Israel como pueblo escogido de Dios por la iglesia de Cristo, que uniría en sus filas tanto judíos como gentiles bajo un nuevo pacto. Esta verdad es confirmada por 1 Pedro 2.9 (DHH-LA): “Pero ustedes son una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios.” En otras palabras, la iglesia cristiana representa al nuevo Israel a los ojos de Dios.
  2. La seriedad con la que Dios ve el llamado que ha hecho a personas de todas las naciones, ya sin importar si son judíos o no, para conocer y seguir a Jesús. Dios espera que la gente aprecie la oportunidad que recibe y no permitirá entrar a su reino a aquellos que no tengan en su corazón una actitud de respeto a Él y a su Hijo Jesús. Por eso afirmó Cristo que “muchos son los invitados, pero pocos los escogidos.” (Mt 22.14). Bajo el Nuevo Pacto los llamados serán personas de todo el mundo, y serán además muchos, pero pocos son los que realmente alcanzan a apreciar semejante oportunidad y la valoran, haciendo que el sacrificio de Jesús por ellos realmente rinda frutos a largo plazo.
Después de estas parábolas Jesús continuó su confrontación didáctica con sus enemigos en los siguientes eventos:
  1. La trampa del pago de impuestos al César (Marcos 12.13-17, Mateo 22.15-22 y Lucas 20.20-26). En este episodio, nos llama la atención primero cómo los fariseos se aliaron con los “herodianos” (Mr 12.13) para poner trampas a Jesús con un asunto muy delicado: el pago de impuestos a los romanos. Este grupo de los “herodianos” solamente es mencionado 2 veces en el NT: Mateo 22.16 y Marcos 3.6. Normalmente los fariseos no tendrían nada que ver con estas personas que apoyaban el reinado de Herodes, pero por razones desconocidas decidieron unir fuerzas para conspirar contra Jesús. Ya Juan el Bautista había tenido problemas con Herodes y Jesús mismo había hecho comentarios negativos sobre él. Tal vez los herodianos veían en Cristo una amenaza potencial al reinado de su querido Herodes. También es importante fijarnos en otra cosa: a pesar de que Jesús se dio cuenta de las malas intenciones de estas personas con la pregunta que hicieron (Mt 22.18), decidió contestarles con una enseñanza tan profunda y poderosa que los dejó admirados y mejor se fueron. Cristo no actuó groseramente con ellos a pesar de identificar su maldad en sus intenciones, más bien tuvo la paciencia para enseñarles lo que necesitaban escuchar y de paso dejarnos una gran lección sobre el respeto a las autoridades civiles que un verdadero creyente debe demostrar.
  2. La discusión con los saduceos sobre la resurrección de los muertos y el matrimonio (Marcos 12.18.27, Mateo 22.23-33 y Lucas 20.27-40). En el mismo día en que los fariseos y los herodianos intentaron ponerle una trampa a Cristo, acudieron también los saduceos para hacer una pregunta ridícula (en base a sus creencias) sobre cómo se manejaría el matrimonio en la resurrección de los muertos. En realidad, ellos no creían en la resurrección. De acuerdo con el Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, la razón que argumentaban los saduceos para esa postura era que la vida después de la vida no era mencionada de forma clara en el Pentateuco (los 5 primeros libros de la Biblia), que eran las únicas Escrituras que ellos aceptaban como autoridad. Sin embargo, los ridiculizados púbicamente terminaron siendo ellos, ya que ante su pregunta, Jesús les contestó: “—Ustedes andan equivocados porque desconocen las Escrituras y el poder de Dios.” (Mt 22.29) y pasó a explicarles la realidad: en la resurrección todas las personas serán entidades espirituales (como lo son los ángeles) y no habrá más atracción física hacia otros como sucede con nuestros cuerpos humanos.  Al mantenerse aferrados a su postura doctrinal equivocada, los saduceos terminaron completamente desviados de la verdad y en completa ignorancia de cómo realmente son las cosas. Además Jesús les demostró que Dios nunca ha sido un Dios de muertos, sino de vivos, al mencionar Éxodo 3.6 donde Dios se presenta a sí mismo como “Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob” ante todo el pueblo de Israel durante el éxodo, aunque aquellos 3 personajes ya estaban muertos.

Conclusiones:

    1. Cuando personas son testigos de los cambios profundos en el estilo de vida y la mentalidad de otros, producto de su acercamiento a Jesús, y aún así se mantienen en una postura indiferente y escéptica ante el evangelio, lo único que están haciendo es demostrando la tremenda dureza de corazón que tienen. Necesitamos orar por ellos para que Dios les abra el corazón a su Palabra.
    2. El concepto de Israel como “el pueblo escogido de Dios” terminó su vigencia hace mucho tiempo, cuando se estableció la iglesia cristiana en el mundo. Necesitamos aceptar por fe que el nuevo Israel es precisamente la iglesia. Esto no quiere decir que Dios no tenga planes para el pueblo judío actual, pero sí quiere decir que los cristianos en todo el mundo formamos ese nuevo pueblo escogido.
    3. Si nos consideramos discípulos de Cristo, tengamos cuidado con no menospreciar el llamado que nos Dios nos ha hecho para conocer a su Hijo y seguirlo. Para Dios resulta indignante que personas sean llamadas a conocer a Jesús y decidan seguirlo para después darle la espalda y abandonarlo. Es un hecho que semejantes decisiones no quedarán sin consecuencias espirituales eternas.
    4. Apreciemos la paciencia de Jesús para con sus enemigos, con quienes utilizó diversos recursos didácticos para darles poderosas lecciones espirituales que los dejaron asombrados. Meditemos en su ejemplo y en cómo nosotros reaccionamos ante nuestros perseguidores por causa de nuestra fe.
    5. La fe en Jesús no tiene nada que ver con nuestras obligaciones civiles en una sociedad moderna. Jamás debemos utilizar como excusa nuestra fe para no pagar impuestos al gobierno, o no obedecer reglamentos de tránsito o intentar evadir leyes de cualquier naturaleza. Más bien, es debido a nuestra fe que debemos luchar por ser ejemplares en todas esas cosas. ¿Qué tal tu caso? ¿Cómo eres con respecto a las leyes civiles y hacia las autoridades de tu país?
    6. Existe vida después de la vida, es un hecho. Jesús lo confirma y no tenemos razón para dudarlo. Recordemos que la vida no se trata solamente de esta existencia terrenal, sino de algo más grande y glorioso que nos espera después de esta vida.
    7. Finalmente, tengamos cuidado con los errores doctrinales. Si no tenemos nuestras convicciones bien fundamentadas en la Palabra de Dios, podemos terminar como los saduceos: engañados, equivocados e ignorantes del verdadero poder de Dios. ¡Revisemos bien lo que creemos y asegurémonos que tiene fuertes fundamentos bíblicos!
Los dejo con un video que ilustra un poco de los episodios que hoy estudiamos de la vida de Cristo.


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