Día 418

ROMANOS 15.1-16.27.

Hoy terminaremos el estudio del libro de Romanos, que como hemos hablado, contiene un resumen de toda la teología del Nuevo Pacto desarrollado de una forma magistral por el apóstol Pablo. Veamos cómo Pablo decidió terminar esta maravillosa carta.
Pablo continuó desarrollando en el capítulo 15 de Romanos el tema de los “débiles” en la fe y los “fuertes” en la fe, con las siguientes reflexiones e instrucciones (Romanos 15.1-13):
  1. Relaciones libres de egoísmo. El apóstol nos dejó aquí una clave esencial para el desarrollo de relaciones humanas espirituales y sanas en el pueblo de Dios: “2 Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo. 3 Porque ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo sino que, como está escrito: «Sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.»” (Ro 15.2-3). Para que los “fuertes” se pudieran relacionar con los “débiles”, se requería que aplicaran este principio y que buscaran el bien de su prójimo y no la satisfacción de sus intereses personales. Si todos los creyentes lográramos vivir este principio bíblico, convertiríamos a la iglesia en un verdadero refugio espiritual para muchas personas. Ahora, si muchas personas en el mundo aplicaran este principio bíblico a la forma en que construyen sus relaciones humanas, ¡tendríamos una sociedad más justa y equilibrada! Dios no se equivoca, Él sabe más de relaciones humanas que el mejor sociólogo.
  2. La utilidad del Antiguo Testamento para los cristianos (Ro 15.4). Pablo afirmó que “todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza.” o “Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza.” (DHH-LA). Algunos cristianos “se aburren” al estudiar el Antiguo Testamento con sus largas genealogías, sus trágicas historias y sus complicadas colecciones de ordenanzas. Sin embargo el apóstol Pablo explicó a los cristianos en Roma (de origen no judío la mayoría) que esas Escrituras sí tenían una poderosa utilidad para su fe: darles instrucción y a partir de las historias que contiene, generar consuelo, constancia, esperanza y persevarancia en ellos. De la misma manera debemos mirar nosotros hoy al Antiguo Testamento.
  3. El poder de Dios demostrado en la armonía entre creyentes (Ro 15.5-12). Desde la perspectiva 100% humana, parecería imposible que ciertos tipos de personas llegaran a establecer relaciones profundas en armonía con otro tipo completamente distinto de personas. Para muchos lograr la perfecta armonía entre ricos y pobres, cultos e incultos, judíos y gentiles, ¡era una ilusión! Sin embargo, Pablo escribió, “Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, 6 para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Ro 15.5). Es Dios mismo quien ayuda a los creyentes sinceros que realmente quieren hacer su voluntad a desarrollar las cualidades necesarias para lograr la convivencia armónica, respetuosa y de aceptación unos a otros (Ro 5.7). ¿Cuál es la clave? Cuando todos ponemos nuestra mirada en Jesús, entonces esa armonía se puede alcanzar. Por eso el apóstol apuntó todo este esfuerzo con Cristo en la mirada: “conforme al ejemplo de Cristo Jesús” (Ro 5.5) y “como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios” (Ro 5.7).  Pablo afirmó también que gracias a esa actitud de Cristo de hacerse servidor de los judíos, llegó a ser esperanza para todos los gentiles también, conforme a varias profecías y pasajes del AT (Salmos 22.50, 18.49; Deuteronomio 32.43, Salmos 117.1, Isaías 11.10). Por último, si Dios nos llena de “toda alegría y paz” (Ro 15.13), entonces podremos rebosar de esperanza a través del poder del Espíritu, y de esa manera contribuiremos a construir una más perfecta armonía entre los creyentes en el pueblo de Dios. Si estamos en paz interiormente, podremos generar paz a nuestro alrededor. De la misma forma, si estamos sin paz interna, generaremos confusión y conflicto a nuestro alrededor. ¿Cómo anda nuestra paz interna? ¡Tengamos cuidado!
En los versículos restantes del capítulo 15 (14-32) encontramos diversos comentarios sobre varias realidades en la iglesia de Roma y también algunas convicciones de Pablo:
  1. La iglesia de Roma estaba capacitada (Romanos 15.14). El apóstol les escribió, “estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros.” o “Hermanos míos, estoy convencido de que ustedes están llenos de bondad y de todo conocimiento, y que saben aconsejarse unos a otros” (DHH-LA). Pablo levantó la capacidad que los cristianos en Roma tenían para aconsejarse y ayudarse unos a otros. Resulta sorprendente escuchar esto, ya que ningún apóstol había estado en Roma aún para instruir, enseñar y predicarle a los cristianos de Roma. Recordemos que esta iglesia se formó con los judíos convertidos en Jerusalén en Pentecostés que venían de Roma y que luego regresaron a su ciudad, convirtiendo entonces a gentiles al cristianismo. Dios y no el hombre había estado trabajando en los corazones de esa iglesia para fortalecerles en la fe y ayudarlos para que se aconsejaran unos a otros efectivamente. Recordemos también que la iglesia de Roma no abundaba en dones espirituales milagrosos (como en el caso de Corinto) y sin embargo (a diferencia también de Corinto), una de sus mejores cualidades era la capacidad para ayudarse mutuamente y la armonía en sus relaciones, ¡todo lo contrario a los corintios! Otra evidencia de que por mucho los dones espirituales enfocados a servir y ayudar a otros traían mejores resultados y beneficios a largo plazo que los de tipo sobrenatural o milagroso.
  2. La predicación del evangelio que Pablo hacía (Romanos 15.17-22). Pablo afirmó que cuando él predicaba el evangelio en las diferentes ciudades que visitaba, lo hacía “con palabras y obras… mediante poderosas señales y milagros” (Ro 15.18). Es decir, combinaba la predicación oral con milagros, ¡justo como lo hizo Jesús! Recordemos que como apóstol, él tenía autoridad para hacer milagros y expulsar demonios. También afirmó que para ese momento, ya había completado su misión “por todas partes, hasta la región de Iliria” (Ro 15.19). Al parecer, la meta que se había propuesto iniciando su tercer viaje misionero ya se habia cumplido. No visitaría otros lugares donde otros apóstoles estaban trabajando por su convicción de “predicar el evangelio donde Cristo no sea conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno.” (Ro 15.20). Pablo respetaba el trabajo de sus colegas apóstoles y de ninguna manera intervendría en los territorios que otros estaban visitando.
  3. Los planes de visitar Jerusalén, Roma y España (Romanos 15.23-32). Nuevamente Pablo afirmó que al no tener más lugares donde predicar, estaba planeando visitar Roma en camino a España, su meta final. Pero en ese preciso momento que escribió la carta estaba disponiéndose para salir a Jerusalén para llevar la colecta que las iglesias de Macedonia y Acaya juntaron para ayudar a los cristianos pobres en aquella ciudad. Pablo también pidió oraciones para que a su llegada a Jerusalén los enemigos de la fe no le pusieran obstáculos ni peligros. Ahora, ¿por qué España? De acuerdo al IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, España era considerada por algunos geógrafos del primer siglo como Estrabón, como el fin del mundo (con India en el extremo opuesto), por su ubicación geográfica al final del mar Mediterráneo. Así que para Pablo, ir a España era ir a predicar prácticamente al fin del mundo. También se sabe que no hubo asentamientos judíos en España antes del s. III d.C., así que posiblemente Pablo iría a predicar a personas que jamás habían escuchado ni siquiera el Antiguo Testamento. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, hay controversia entre los estudiosos sobre si Pablo llegaría o no a España, algunos piensan que basados en la tradición cristiana de los primeros siglos, efectivamente llegó a predicar a España; mientras que otros creen que fue detenido por los romanos antes de concretar su viaje. Más adelante hablaremos de esto.

Para terminar el libro de Romanos, el capítulo 16 está completamente dedicado a saludos. ¿Por qué eran tan importantes para Pablo? En cada uno de ellos podemos apreciar las relaciones profundas de amistad y trabajo que Pablo tenía con varios creyentes. Pero antes de los saludos encontramos la recomendación para Febe, “diaconisa de la iglesia de Cencreas” (Ro 16.1), de quien dijo, “ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo”. De acuerdo con el Holman New Testament Commentary: Romans, de Broadman & Holman Publishers, se cree lo siguiente de Febe: a) ella fue quien llevó la carta de Pablo a la iglesia de Roma, b) por la palabra griega utilizada para “diaconisa” (diakonos, sirviente o ministro o diácono), es posible que ella tenía un cargo de responsabilidad en la iglesia de Cencrea; c) la palabra griega para “ayudado” utilizada por Pablo fue “prostatis” que implica un benefactor, lo que significa que posiblemente Febes era una cristiana rica que ayudó con recursos económicos a Pablo y a la iglesia de Cencrea.

De acuerdo con la misma fuente bibliográfica, se pueden agrupar los saludos de Pablo de la siguiente manera:
  1. A varias iglesias-casa o familias completas de cristianos: la de Priscila y Aquila (v. 5), la de Aristóbulo (v. 10), la de Narciso(v. 11), los que se reunían con Asíncroto, Flegonte, Hermes, Patrobas, y Hermas (v. 14); los que se reunían con Filólogo, Julia, Nereo y su hermana, y Olimpas (v. 15).
  2. A 17 hombres.
  3. A 9 mujeres.
  4. A 2 parejas.
  5. A 5 esclavos, como Ampliato (v. 8), Urbano (v. 9), Hermes (v. 14), Filólogo y Julia (v. 15). Estos nombres eran comúnmente utilizados en Roma para los esclavos.
  6. A 3 personajes distinguidos: se cree que Aristóbulo (v. 10) posiblemente fue el nieto de Herodes el Grande y amigo del emperador Claudio, Narciso (v. 11) era posiblemente un hombre libre que ejercía gran influencia en Claudio. Ahora, no es seguro que estos personajes fueran cristianos o siquiera que estuvieran vivos para el tiempo que Pablo escribió, pero se cree que sus familias sí eran creyentes (por eso dijo, “Saluden a los de la familia de Narciso”, v. 11). También se menciona a Rufo (v. 13) como “distinguido creyente”, se cree que él fue el hijo de Simón de Cirene, quien cargó la cruz de Jesús al Gólgota (Mrc 15.21).
  7. A varios parientes de Pablo: Andrónico y Junias (v. 7), Herodión (v. 11). También en la sección de cristianos que mandaban saludos, Pablo mencionó a otros parientes (Lucio, Jasón y Sosípater, v. 21).
  8. También es importante mencionar a Erasto, “tesorero de la ciudad” (v. 23), en la sección de quienes enviaban saludos. Recordemos que el apóstol escribió la carta a los Romanos desde la ciudad de Corinto. De acuerdo con el The New American Commentary: Romans, de Broadman & Holman Publishers, en 1929 se encontró una inscripción antigua en latín en las ruinas de la ciudad de Corinto que dice, “Erasto, como pago por su condición de edil, puso el pavimento de su propio bolsillo”. Así, un descubrimiento arqueológico confirmó nuevamente una Escritura.
  9. Podemos continuar analizando la lista y encontraremos expresiones como “mis compañeros de trabajo”, “Por salvarme la vida”, “mis… compañeros de cárcel”, “se esfuerzan trabajando por el Señor”, “que ha sido como una madre para mí”. ¿Qué nos muestra esto? El nivel de profundidad de las relaciones entre Pablo y todos esos cristianos, que de antemano Pablo ya conocía y que seguramente emigraron a Roma después.
Precisamente por el gran valor que tenía la armonía entre los creyentes que Dios mismo había construido, era necesario cuidar la confraternidad para que nada ni nadie generara desunión. Por eso tenemos Romanos 16.17-19, donde el apóstol pidió lo siguiente: “17 Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y dificultades, y van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de ellos. 18 Tales individuos no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios deseos. Con palabras suaves y lisonjeras engañan a los ingenuos. 19 Es cierto que ustedes viven en obediencia, lo que es bien conocido de todos y me alegra mucho; pero quiero que sean sagaces para el bien e inocentes para el mal.” Ante el peligro de las personas divisivas y conflictivas que surgieron en la iglesia, Pablo ordenó enfáticamente que no se les permitiera romper la armonía de la confraternidad sino que más bien la iglesia se apartara de ellos, porque no eran sinceros y seguían su propia agenda personal de intereses. Por eso la iglesia de Roma debería aprender a ser sagaz y astuta y no quedarse como ingenuos ante cualquier individuo con intenciones divisivas y destructivas. Era su responsabilidad estar alerta de que nadie rompiera la armonía de la verdadera confraternidad cristiana. Si Dios había logrado unir a ricos y pobres, amos y esclavos, cultos e incultos, judíos y gentiles; ¡nadie tenía el derecho de romper esa confraternidad por ninguna razón!

Para terminar la carta, en Romanos 16.25-27 encontramos otra doxología, donde Pablo termina su impresionante carta de forma no menos magistral: ” El Dios eterno ocultó su misterio durante largos siglos, pero ahora lo ha revelado por medio de los escritos proféticos, según su propio mandato, para que todas las naciones obedezcan a la fe.” (Ro 15.25-26), dándole la gloria a Dios después por medio de Jesús (Ro 15.27). Qué mejor manera de terminar la famosa carta a los Romanos que dándole la gloria al Padre y al Hijo, por quien Pablo hacía todo lo que hacía.

Conclusiones:
    1. Recordemos que para construir relaciones sanas y espirituales en el reino de Dios necesitamos quitar todo rastro de egoísmo en nuestros corazones y enfocarnos en las necesidades del prójimo y no en las nuestras.
    2. Si nos está costando trabajo integrarnos a la iglesia y mantener mejores relaciones con los cristianos, ¡pidámosle a Dios de su poder para que nos ayude y nos proporcione lo que nos falta en nuestro carácter! Tal vez es tolerancia, tal vez es paciencia, tal vez es aceptación. ¡Tú lo sabes mejor!
    3. Trabajemos fuerte para que nuestra iglesia local pueda ser reconocida como lo fue la iglesia de Roma, una iglesia que estaba capacitada para instruirse, ayudarse y aconsejarse unos a otros. No dependamos de que algún hombre llegue a instruirnos, más bien busquemos en las Escrituras nuestras convicciones y pongámoslas en práctica.
    4. Apreciemos tanto las relaciones increíbles que podemos formar en la iglesia, donde ni nuestro contexto social ni cultural ni económico ni racial son un impedimento para unirnos de corazón con otros creyentes y alabar a Dios juntos, formar grandes amistades y trabajar juntos para Dios. ¿Estamos aprovechando esa bendición o nos aislamos para tener solo unos cuantos amigos sinceros entre los creyentes?
    5. Por eso mismo, estemos alerta ante individuos conflictivos y divisivos que no quieren someterse al plan de Dios para construir armonía en la iglesia y que prefieren arreglar sus diferencias de forma mundana. ¡No seamos ingenuos, sino astutos y sagaces para esto!
Los dejo para terminar con una imagen de la inscripción de Erasto encontrada en las ruinas de Corinto, que confirma la autenticidad del personaje histórico que Pablo mencionó como un creyente activo y fiel.
Inscripción de Erasto

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