Día 103

DEUTERONOMIO 11 – 12.

En estos capítulos, Moisés continuó con su discurso a manera de recordatorio de los términos del pacto que Dios hizo con Israel y con un énfasis especial en el llamado a la obediencia. Tal vez encontremos un poco repetitivo el tema, pero Dios tenía una razón para hacerlo así, recordemos que Él no dice ni hace nada sin una razón y un propósito.

En los primeros 8 versículos del capítulo 11, Dios da un mensaje a Israel donde les pide que estuvieran conscientes de dos cosas:

  1. Sus hijos no vieron ni verían todas las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo durante el Éxodo. Literalmente, “nunca conocieron la disciplina del SEÑOR tu Dios, ni vieron su grandeza, ni su mano fuerte, ni su brazo poderoso” (v. 2). Los niños presentes y futuros de esa generación solo escucharían de oído estos relatos, pero nunca serían testigos presenciales. Eso hacía una diferencia fuerte.
  2. Ellos, al haber sido testigos presenciales, ¡tenían una responsabilidad mayor de asegurar la obediencia! Para Dios tiene un peso fuerte el presenciar con nuestros ojos muestras de su poder y grandeza y el no haberlo visto jamás. Dios esperará mucho más de aquellos que vieron, presenciaron, fueron testigos de señales milagrosas, proezas increíbles, eventos sobrenaturales y más muestras del formidable poder de Dios.

Recordemos las palabras de Jesús donde deja claro la importancia que tiene para él y para Dios el hecho de haber visto dichas señales:

  • Mateo 11.20–24 (DHH-LA), 20Entonces Jesús comenzó a reprender a los pueblos donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían vuelto a Dios. Decía Jesús: 21“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre ustedes, ya hace tiempo que se habrían vuelto a Dios, cubiertos de ropas ásperas y ceniza. 22Pero les digo que en el día del juicio el castigo para ustedes será peor que para la gente de Tiro y Sidón. 23Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás levantado hasta el cielo? ¡Bajarás hasta lo más hondo del abismo! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, esa ciudad habría permanecido hasta el día de hoy. 24Pero les digo que en el día del juicio el castigo para ti será peor que para la región de Sodoma.”
  • Mateo 13.16–17 (DHH-LA), 16“Pero dichosos ustedes, porque tienen ojos que ven y oídos que oyen. 17Les aseguro que muchos profetas y personas justas quisieron ver esto que ustedes ven, y no lo vieron; quisieron oir esto que ustedes oyen, y no lo oyeron.

Presenciar cosas maravillosas que Dios ha hecho acarrea una gran responsabilidad. Por esa razón estos israelitas, la segunda generación después de los adultos originales que salieron de Egipto, tenían una fuerte reponsabilidad de obedecer y después de enseñar cuidadosamente a sus hijos todas estas cosas, para que no se diluyera la historia con el tiempo y los hijos crecieran sin temor, respeto ni gratitud a Dios.

En los versículos 9 al 15 Dios habla un poco acerca de cuán buena era la tierra prometida que les iba a dar, comparada con Egipto, “10 Pues la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer no es como la de Egipto, de la cual saliste, donde tenías que plantar tus semillas y hacer zanjas de riego con los pies como si fuera un huerto. ??11 En cambio, la tierra que pronto tomarás para ti es una región de colinas y valles, con lluvias abundantes;  12 una tierra que el SEÑOR tu Dios cuida. ¡Él se ocupa de cuidarla en cada época del año!”

Lo que Dios dice aquí es completamente cierto. De acuerdo con diferentes comentarios bíblicos, había una gran diferencia entre la agricultura que ellos conocieron en Egipto y la que conocerían en tierra santa. En el primer caso, la irrigación de la tierra era generada de modo artificial, a través de un sistema rudimentario de bombeo del agua del río hacia el interior de la tierra y que funcionaba a base de pedales movidos por los pies humanos, por eso el texto bíblico dice, “regabas con tu pie” (BTX). En Canáan no sería así, ya que al ser una tierra con montañas, la lluvia era depositada en las mismas y después bajaba a los valles y por lo tanto eran irrigados de forma natural, sin intervención humana. Estas lluvias eran por temporada (por eso el texto dice que Dios se ocupaba de cuidar la tierra en cada época del año), no dependían obviamente del control humano. Esto obligaría aún más a los israelitas a depender de Dios para que les enviara las lluvias necesarias justo en el momento preciso. Incluso la misma geografía de Israel facilitaba que se formaran depósitos de agua en el subsuelo de donde después podría ser extraída con pozos.

A través de los siglos y las diferentes ocupaciones militares, la tierra santa fue descuidada a veces y no se utilizaba para agricultura, pero la nación moderna de Israel ha hecho un enorme esfuerzo para restaurarla al punto que casi ha quedado en la actualidad en cuestión de fertilidad como lo fue en el pasado, en tiempos bíblicos. Aquí tenemos una imagen de un valle fértil en el moderno Israel, contenida en El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe:

Valle Fértil 1

En los versículos 16 al 25 Dios les vuelve a dar advertencias con respecto a no olvidar los mandatos de Dios y no dejarse engañar por la abundancia y la prosperidad que recibirían, y entonces podrían caer en la idolatría fácilmente (v. 16). Habría consecuencias inmediatas por estas acciones y de las primeras que enfrentarían sería la falta de lluvias y como resultado la falta de cosechas, generando hambruna y muerte (v. 17). Por eso Dios insiste a ellos en la enseñanza a los hijos de todos los preceptos y mandatos que Dios había enseñado a Israel (v. 19 – 21) como un medio para asegurar su sobrevivencia como nación en el futuro, ya que si se entregaban a adorar a otros dioses podrían ser borrados del mapa como nación.

Llama la atención la elección que Dios pone delante de Israel en el v. 26, “Escucha bien: ¡hoy te doy a elegir entre una bendición y una maldición!”, “Miren, hoy pongo delante de ustedes una bendición y una maldición” (NBLH). Eligirían bendición si obedecían y a su vez eligirían maldición si rechazaban los mandatos de Dios. A pesar de todo su poder y todas las grandes hazañas que había hecho por Israel, Dios siguió respetando su libre albedrío como nación: estaría en manos de ellos tomar la decisión de qué harían. Dios no quería un pueblo escogido que lo sirviera y lo respetara “a la fuerza”, porque no tenían otra opción. Dios quería un pueblo que aprendiera a amarlo sinceramente.

Ahora bien, todo el capítulo 12 trata sobre el futuro lugar de adoración elegido por Dios para que Israel llevara a cabo su vida devocional tal como Dios quería. Algunos puntos relevantes:

  1. El deber de Israel de destruir completamente todo lugar u objeto relacionado con cultos idolátricos. Las órdenes eran: “destruye”, “destroza”, “quema”, “borra por completo”. Dios quería una eliminación completa de cualquier rastro de idolatría que pudiera ser después una piedra de tropiezo para los israelitas (v. 2 – 3).
  2. De ninguna manera los israelitas deberían ni siquiera sentir curiosidad por saber cómo adoraban aquellos pueblos a sus dioses, porque se pondrían en peligro de ellos mismos seguir los pasos de aquellos, para su propia ruina y destrucción (v. 4, 29 – 31). Había rituales tan aborrecibles para Dios como el sacrificio de niños a los dioses paganos que Israel ni siquiera debería conocer ni averiguar nada al respecto. ¡Era una cosa muy seria para Dios esto! Él quería a su pueblo completamente alejado de la idolatría y todas sus prácticas derivadas.
  3. Una vez que se establecieran en la tierra prometida y conquistaran a los pueblos que deberían conquistar, habría un “lugar de adoración designado” (v. 11) que Dios definiría. Toda la adoración instruida por Dios sería dirigida hacia ese nuevo lugar. Ya no sería el tabernáculo, sino algo más. Pensamos inmediatamente en la figura del futuro templo de Jerusalén, el centro de la vida religiosa del Israel futuro. Dios les asegura entonces que, “Tu modelo de adoración tendrá que cambiar” (v. 8). Con la futura presencia del Templo muchas cosas se tendrían que ajustar a ese nuevo modelo de adoración.

Conclusiones:

  1. Nosotros ciertamente estamos en el caso de aquellos que no han visto tales obras maravillosas de Dios, como dice 1 P 1.8–9 (DHH-LA), “8Ustedes aman a Jesucristo, aunque no lo han visto; y ahora, creyendo en él sin haberlo visto, se alegran con una alegría tan grande y gloriosa que no pueden expresarla con palabras, 9porque están alcanzando la meta de su fe, que es la salvación.” No hemos visto a Dios hablando desde una nube de fuego, ni a un mar partirse en dos para que pasemos por tierra seca, ni a la tierra abrirse y tragarse a unos rebeldes, ni siquiera hemos visto a Jesucristo cara a cara. Todo lo que hacemos es por fe, sin haber visto, solo creemos que pasó y creemos que sucederán más cosas en el futuro, como el juicio final, el regreso de Cristo y más. Nuestra fe es muy valiosa por esa precisa razón: hemos creído sin haber visto. Como dijo Jesús en Juan 20.20, DHH-LA, “¡Dichosos los que creen sin haber visto!”
  2. Sin embargo, sí hemos visto el poder de Dios en nuestras vidas en múltiples formas: vidas transformadas, familias reconstruidas, enfermedades curadas, puertas laborales abiertas, y más. Tomemos este principio sencillo: si hemos visto tales obras, tenemos mayor responsabilidad de ser fieles y de comunicarlas a otros creyentes y amigos no – cristianos para que ellos se fortalezcan y crean. ¿Has visto el poder de Dios a tu alrededor? ¿Estás tomando la responsabilidad que eso implica? ¿O estás viviendo de forma irresponsable con respecto a lo que has recibido?
  3. No nos dejemos engañar por los éxitos laborales y financieros. No olvidemos que todo eso viene de Dios, no de nuestro gran corazón. Si olvidamos darle honor y gloria a Dios por todo lo que recibimos, un día pagaremos las consecuencias, por que estas cosas Dios no las deja pasar por alto.
  4. Nuestra fe cristiana también se trata de elegir entre bendición y maldición de alguna manera. Si elegimos obediencia al evangelio, estamos tomando la mejor decisión en nuestra vida y las bendiciones presentes y futuras serán grandes (aunque con sus buenas dosis de pruebas respectivas). Si elegimos rebeldía, desobediencia y rechazo al evangelio, continuaremos con nuestra vida lejos de Dios como muchas personas la han llevado pero en el día final habrá mayores consecuencias.
  5. Dios respeta nuestro libre albedrío. Aunque estar a su lado es lo mejor que nos puede pasar, Dios no quiere obligar a nadie a estar en una relación personal con Él. Siempre la decisión final estará en nuestras manos, tanto de estar cerca de Dios como de alejarnos de Él. Algunas personas cuando se alejan de Dios quieren culpar a otros, pero no es real, fue su decisión y siempre será una decisión personal.
  6. Pensemos en algo: Dios les estaba advirtiendo a los israelitas que las bendiciones que recibirían en la tierra prometida se podrían convertir en maldiciones para ellos si no las manejaban bien. De igual manera pasa hoy: bendiciones que nos da Dios en la vida cristiana, si no las manejamos bien, si no las agradecemos, si no las llevamos de acuerdo con la Palabra de Dios, ¡pueden convertirse en maldiciones después! Tengamos cuidado.
  7. Finalmente pensemos en la idolatría. Dios no quiere que su pueblo tenga ninguna relación con la idolatría. Aún hoy, aunque ya no vivamos en un mundo tan abiertamente pagano, tengamos cuidado con los “falsos dioses” que el mundo nos ofrece (1 Jn 2.15-17): malos deseos de la naturaleza humana, deseo de poseer lo que agrada a los ojos, el orgullo de las riquezas.

3 Responses to “Día 103”

  1. blanca dice:

    Gracias por este devocional que lei por que hacido de bendicion hemos escogido lo mejor es seguir a cristo y se que es una gran responsabilidad pero creo que vale la pena por que la fe que tengo es estar un dia con DIOS que es mi esperanza y ver a mis hijos amando a DIOS eso es lo mas hermoso que les pueda yo dejar.

  2. Adriana Casas dice:

    Gracias lindo dia!!! GLORIA A DIOS.

  3. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Arturo que animante comprobar el gran amor del Señor al seguir y repetir sus instrucciones para nuestra vida.
    Gracias Arturo

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