Día 449

INTRODUCCIÓN A 1 JUAN.

En nuestro estudio cronológico de toda la Biblia nos corresponde estudiar ahora la primera carta de Juan. De acuerdo nuevamente con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan, se cree que esta carta fue escrita por el apóstol Juan a finales de los años 80’s o inicios de los 90’s d.C., desde la ciudad de Éfeso. Estaba dirigida a cristianos en la región de Éfeso y sus alrededores. Veamos un poco de información de contexto sobre esta carta, de acuerdo con el Harper’s Bible Dictionary, de Harper & Row:
  1. Aunque no es clara una estructura bien definida en 1 Juan, se puede decir que se compone de un prólogo, una referencia a la veracidad del mensaje de Jesús, un llamado a poner a prueba los que hablaban de Jesús, y un epílogo.
  2. En cuanto al autor, la tradición lo asigna al apóstol Juan debido a la relación cercana con lenguaje y estilo utilizados con el evangelio de Juan, varios estudiosos bíblicos dudan de esa afirmación y piensan que fue otra persona, incluso asignando una fecha posterior al s. I d.C. Por eso varios comentarios bíblicos afirman que el autor es desconocido.
  3. Sin embargo, literariamente hablando sí existen muchas similitudes con el evangelio de Juan. Algunas son: a) el uso constante de los términos “vida”, “luz”, “amor”, “Hijo”, “Espíritu”, “Palabra”, “mundo” y “verdad”; b) la referencia al “nuevo mandamiento” que hace eco de la misma idea mencionada por Jesús en el evangelio de Juan (Jn 13.34).
  4. En cuanto al lugar desde donde se escribió, por la cercana relación con el Evangelio de Juan se determinó que posiblemente esta carta también se escribió desde esa misma zona. De acuerdo con la tradición cristiana, se cree que después de su destierro en Patmos, el apóstol Juan viajó a la ciudad de Éfeso donde sobrevivió hasta aproximadamente el año 100 d.C. Desde ahí escribiría tanto su evangelio como las cartas que se le atribuyen.
  5. La carta trata varios problemas que había en la comunidad a la que fue enviada y que tenían relación con algún grupo de ex-miembros de la iglesia que se habían involucrado con falsas doctrinas muy dañinas a la fe cristiana, como asegurar que no pecaban, no respetar el mandamiento de amar a sus hermanos (más bien los odiaban) y negaban que Jesús había venido en carne y hueso. Algunos estudiosos bíblicos piensan que se trataba de los inicios de la influencia del gnosticismo en la iglesia cristiana (que se daría con más fuerza en el s. II d.C.).

I JUAN 1.1-2.29.

Antes de comenzar nuestro estudio de las cartas de Juan en general, es importante comprender mejor cuáles eran esas falsas enseñanzas a las que Juan estaba combatiendo en sus cartas. Diferentes estudiosos piensan que se trataba de una forma previa de gnosticismo que se estaba infiltrando en la iglesia. Pero, ¿exactamente qué es eso? Veamos algunos puntos importantes, tomados de fuentes bibliográficas como el libro Life to the Full, del Dr. Douglas Jacoby, DPI; el Nuevo Diciconario Bíblico Certeza, de Sociedades Bíblicas Unidas; y la Biblia de Estudio Apologética.
  1. El término “gnosticismo” viene de la palabra griega gnosis, que significa “conocimiento”. Se utilizó ese término debido a que esos grupos sectarios afirmaban que existía un conocimiento secreto que solo era accesible a ciertas personas.
  2. Definirlo con exactitud no es una tarea fácil, ya que incluso rastrear su origen preciso es casi imposible. Esto es debido a que una de las características del gnosticismo es llevar a cabo un sincretismo (mezcla) de creencias tomadas de diferentes culturas, incluyendo el cristianismo, y presentarlo como un todo. El mismo escritor cristiano antiguo Ireneo comentó con respecto a los diferentes grupos que surgieron lo siguiente: “hay tantos sistemas de redención como maestros existen de esas doctrinas místicas.”
  3. Afirmaban que existían varios dioses, uno de los cuales era el del Antiguo Testamento (que era inferior) que creó todo lo material, y otro el del Nuevo Testamento (que era superior) y que tenía que ver con todo lo espiritual. Por eso consideraban todo lo material como algo malo y lo espiritual como todo lo que estaba por encima de lo material.
  4. Se podía hablar de 2 tendencias dentro del gnosticismo: los ascéticos (que defendían el trato duro al cuerpo ya que la carne es maldad), y los libertinos (que afirmaban que lo que se hiciera o se dejara de hacer con el cuerpo era irrelevante para la salvación).
  5. Dentro de las múltiples corrientes que se generaron relacionadas con el gnosticismo estaba el docetismo, que afirmaba que ya que la materia era inferior al espíritu, Jesús había venido al mundo con una apariencia de cuerpo, pero en realidad era solamente un espíritu. Es decir, era como si fuera un fantasma que a caminar no dejaba huellas. También los seguidores de Cerinto creían que el Espíritu de Jesús estuvo en Jesús, pero negaban que ese hombre hubiera sido el Hijo Único de Dios.
  6. Con el descubrimiento de los textos de Nag Hammadi, en Egipto (una colección de obras gnósticas de los siglos II d.C. en adelante), se pudo conocer más sobre este grupo de creencias antiguas.
  7. A lo largo de las cartas de Juan encontraremos diferentes evidencias de los ataques que estas falsas doctrinas estaban realizando contra la iglesia en Éfeso y sus alrededores, y cómo el apóstol trataba de defender el mensaje del evangelio.
Con esta información de contexto, comprendemos mejor el énfasis que Juan puso en resaltar varias verdades del evangelio de Jesús en contraste con las falsas enseñanzas que aquellos hombres estaban tratando de introducir a la iglesia. Veamos cómo se trató cada tema:
  1. La realidad física de Jesucristo (1 Jn 1.1-4). Las frases siguientes lo demuestran: “lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos… la hemos visto y damos testimonio de ella… Les anunciamos lo que hemos visto y oído”. El autor de la carta aseguraba ser testigo presencial de la vida de Jesús en la tierra y además haberlo tocado físicamente, con lo cual los argumentos gnósticos que afirmaban que Jesús fue un espíritu con aspecto de cuerpo se derrumbaban. Sabiendo entonces que sus lectores estaban siendo atacados por estas falsas enseñanzas, Juan dijo, “Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa.” (1 Jn 1.3-4). La palabra griega para “comunión” es κοινωνία (koinonía), que de acuerdo con el Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, de Editorial Mundo Hispano, significa también “relación estrecha, confraternidad, compartimiento, participación, unión”. Es decir, Juan escribió la carta para ayudar a que esos cristianos se mantuvieran realmente unidos, en relación estrecha y en confraternidad con quienes les anunciaban el evangelio, como Juan. Una de las consecuencias de desviarse hacia falsas doctrinas era romper la confraternidad que el Espíritu de Dios había formado con el resto de los creyentes, ya que al creer cosas tan diferentes en doctrinas tan centrales como la divinidad de Jesús o la realidad de su muerte y resurrección o varias más, ¡simplemente ya no podía haber confraternidad entre ellos! Por eso, si aquellos cristianos se mantenían firmes en sus convicciones, el apóstol Juan tendría una “alegría completa” (1 Jn 1.4).}
  2. La falsa enseñanza de los que no pecan (1 Jn 1.5-2.2). Juan escribió lo siguiente para contraatacar la falsa enseñanza de los que afirmaban que no pecaban (v. 8): no es posible decir que estamos en la luz viviendo en la oscuridad (v. 5), si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos (v. 8), si pecamos como cristianos tenemos la oportunidad de arrepentirnos, confesar nuestros pecados y confiar en Dios que “nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” (v. 9); y Jesús es nuestro máximo intercesor ante Dios que aboga por nosotros cuando llegamos a fallar. ¿De dónde venía esta idea? De acuerdo con el libro Word Pictures in the New Testament, de Broadman Press, el argumento de aquellos supuestos gnósticos era que como la materia era mala y como el cuerpo el alma no resultaba contaminada por la carne pecadora, no incurrían en pecado alguno si se involucraban en actos bíblicamente pecaminosos (como inmoralidad sexual y otros). Es decir, si pecaban a los ojos de Dios, a sus ojos no pecaban, por eso afirmaban que no pecaban, que no había nada de malo en los actos que hacían ya que lo importante era el alma y el cuerpo y lo que hicieran con él era irrelevante. Por eso también Juan afirmó que no era posible vivir en la oscuridad y decir que estaban en la luz. Y por eso también Juan mencionó que al negar que pecaban, hacían pasar a Dios como mentiroso (v. 10), ya que aunque su Palabra era clara con respecto a los pecados, ellos tenían una mejor versión de las cosas. Nuevamente en el v.7 Juan comentó que solo viviendo en la luz era posible mantener la “comunión unos con otros” y continuar recibiendo perdón de pecados a través de la sangre de Jesús. Es decir, mientras el corazón humano reconozca su maldad y su necesidad de perdón, Jesús estará dispuesto a perdonar. Pero cuando la persona ya no cree que está pecando, ¡no hay forma que Jesús la perdone porque ni siquiera reconoce que está desobedeciendo a Dios!
  3. La prueba de la obediencia (1 Jn 2.3-6). Juan afirmó que la obediencia a los mandatos de Dios era la prueba más fuerte de que la persona había llegado realmente a conocer a Dios (v. 3). Por eso, quien afirmara que lo conocía pero no obedecía su Palabra, “es un mentiroso y no tiene la verdad.” (v. 4). Los gnósticos nuevamente afirmaban conocer a Dios pero vivían en plena desobediencia a sus mandatos, ya que sus doctrinas estaban por encima de las Escrituras y creían tener una mejor versión de quién era Dios y cómo conocerlo. Pero los cristianos necesitaban reaccionar y darse cuenta que no eran mas que mentirosos que buscaban satisfacer sus propias agendas de intereses. Juan también afirmó lo siguiente: “el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: 6 el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.” (1 Jn 2.5-6). Es decir, Dios el amor de Dios se muestra de forma completa solo en quienes lo aman y realmente desean vivir como Jesús. Cuando tenemos esa meta en el corazón es cuando podemos decir que realmente estamos unidos a Dios, porque precisamente esa es su voluntad, que vivamos como Jesús y que cada día seamos más como Jesús. Tanto en sus ideas como en sus acciones, los gnósticos estaban muy lejos de vivir como Jesús.
  4. La prueba del amor fraternal (1 Jn 2.7-11). Juan les mencionó que les escribió acerca del “mandamiento nuevo” y del “antiguo” (v. 7), que viene siendo el mismo, y que nos recuerda Juan 13.34 (“»Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.”). Es decir, el amor fraternal. ¿Cuál era el problema con esos falsos maestros gnótsticos que querían afectar a la iglesia? ¡Odiaban a varios hermanos! Por eso Juan escribió, “El que afirma que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.” ¿Por qué los odiarían? Tal vez la respuesta se encuentra en Apocalipsis 2.2 (“Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos.”). De acuerdo con el juicio de Jesús en ese pasaje, la iglesia de Éfeso se había distinguido por su discernimiento para identificar a los falsos maestros y rechazarlos radicalmente. Lo más seguro es que Apocalipsis fue escrita antes que 1 Juan. Esto nos indicaría entonces que los hermanos en Éfeso reaccionaron con convicción contra los falsos maestros y por eso ellos los odiaron expresándolo en todas su formas (hablar mal, calumniar, mentir, insultar, etc.). En el libro Historia de la Iglesia de Eusebio, de Editorial Portavoz, el autor registró un texto escrito a su vez por Ireneo sobre la reacción del apóstol Juan y de uno de sus discípulos posteriores (Policarpo) ante las falsas doctrinas: “Y viven aún los que le oyeron contar como Juan, el discípulo del Señor, fue a tomar un baño en Éfeso, pero que al ver a Cerinto en el interior, salió de la casa de baños sin haberse bañado, gritando: ‘¡Salgamos de aquí, no sea que se derrumbe el lugar: Cerinto, el enemigo de la verdad, está ahí dentro!’ El mismo Policarpo, cuando Marción se encontró con él una vez y le preguntó, “¿No me reconoces?”, le contestó: ‘Desde luego que sí: ¡Reconozco al primogénito de Satanás!’ Tan cuidadosos eran los apóstoles y sus discípulos en ni siquiera conversar con ningún mutilador de la verdad”. Obviamente ante este tipo de rechazo de parte de los dirigentes cristianos hacia los herejes éstos últimos claramente estarían muy enojados y desarrollarían odio contra ellos, pero eso sería una evidencia más de su lejanía de la verdad.
  5. La audiencia de Juan (1 Jn 2.12-14). Era variada: padres, hijos, jóvenes. A todos Juan los animó y los exhortó con diversas frases: “sus pecados han sido perdonados… han conocido al que es desde el principio… han vencido al maligno… han conocido al Padre… son fuertes… han vencido al maligno.” Juan quiso motivar a su audiencia variada recordándolos lo valiosos que eran ellos a los ojos de Dios y que no deberían intimidarse ante los falsos maestros que querían hacerlos dudar de su posición.
  6. El amor al mundo (1 Jn 2.15-17). En estos versículos Juan advirtió a sus lectores acerca del peligro tan grande que había de terminar amando al mundo más que a Dios. ¿Qué ofrecía el mundo? “los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida” (1 Jn 2.16). ¡No había nada más ahí! Y el otro problema es que todo eso se terminaría, pero quien hiciera la voluntad de Dios viviría para siempre. Por más tentador que se vea, lo que el mundo nos ofrece es vano y pasajero comparado con la gloria de la eternidad con Dios. Aquellos falsos maestros ofrecían a los cristianos el mundo y todos sus placeres enmascarado bajo una falsa espiritualidad.
  7. Los anticristos (1 Jn 2.18-23). Juan afirmó que aquellos falsos maestros podían ser llamados “anticristos”, del griego ἀντίχριστος (antíjristos), que de acuerdo con el libro A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, de The University of Chicago Press, significa el adversario del Mesías, y es una palabra que no se encuentra fuera de los círculos cristianos. Juan dijo, “Ustedes han oído que viene el Anticristo; pues bien, ahora han aparecido muchos anticristos.” (v. 18). Para el tiempo que este libro fue escrito ya se tenían al alcance y en circulación los evangelios sinópticos y las cartas de Pablo. Posiblemente Juan se refería a Mateo 24.23-25 (donde Jesús afirmó que vendrían muchos falsos Cristos) o 2 Tesalonicenses 2.3-12 (donde Pablo habló de un hombre en específico que sería el anticristo). Obviamente Juan se refiere a los falsos maestros que incluso estuvieron antes en la iglesia (“salieron de entre nosotros”, v. 19), pero que en ese momento estaban fuera de la misma divulgando sus ideas dañinas. Para Juan, precisamente el hecho de que salieron de entre las filas de la iglesia demostraba que “ningun de ellos era de los nuestros.” Es decir, de corazón nunca estuvieron unidos al resto de los creyentes. Juan afirmó que no eran mas que mentirosos ya que negaban que Jesús era el Cristo (v. 22). Podemos notar cómo diferentes corrientes gnósticas estaban tratando de infiltrarse en la iglesia.
  8. La solución al peligro de las herejías (1 Jn 2.24-29). Juan terminó esta sección exhortando a los cristianos a permanecer en “lo que han oído desde el principio” (v. 24), “permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida.” (v. 28) y “Permanezcan en él, tal y como él les enseñó.” (v. 27). El llamado a permanecer en la enseñanza original del evangelio era fundamental para que aquellos cristianos no se dejaran engañar por nadie. De hecho, Juan les dijo también “no necesitan que nadie les enseñe” (v. 27). Aquellos cristianos deberían mantenerse firmes en el mensaje original que recibieron, sin modificación alguna, y no deberían aceptar a nadie que llegara con un nuevo evangelio de Jesús para extraviarlos. ¡Era su responsabilidad defender su fe también! Juan hacía su parte para protegerles al escribirles la carta (v. 26), pero ellos eran responsables de cuidar su propia salvación.

Conclusiones:

  1. Las falsas enseñanzas siempre han existido y siempre existirán. Nos corresponde a nosotros como cristianos aprender a defender nuestra fe con bases sólidas y desarrollar el discernimiento espiritual para rechazar las ideas que van en contra de la sana enseñanza. ¡No seamos ingenuos ni aceptemos vivir en ignorancia!
  2. Entendamos bien que cualquier persona que afirma estar bien con Dios y seguir a Jesús pero que con sus hechos demuestra que vive en contra de los principios más básicos de rectitud, honestidad e integridad, no es digna de nuestra confianza, especialmente si trata de influenciarnos en alguna doctrina o práctica extraña.
  3. Tengamos cuidado en escuchar a personas que destilan amargura y enojo fuera de control contra otros creyentes. De acuerdo al apóstol Juan, el odio en todas sus formas contra hermanos en la fe era una evidencia clara de la perdición de aquellas personas.
  4. La figura del anticristo en la Biblia se refiere tanto a una persona en específico como a cualquier enemigo de la verdad que se opone a Cristo y su evangelio. Los falsos maestros eran considerados anticristos por los apóstoles también.
  5. El lazo de la confraternidad es algo muy valioso y debemos comprender que puede ser lastimada por falsas doctrinas, conflictos sin resolver entre cristianos, odios y resentimientos, mentiras, doble vida, etc. No seamos sentimentales con esto, cuando alguien se entrega a falsas doctrinas o no se quiere arrepentir de odios contra hermanos, rompe la confraternidad con el resto de la iglesia. No es posible bíblicamente hablando mantener la misma relación que siempre se tuvo con esas personas como si nada pasara.
El gnosticismo no ha muerto y actualmente existen agrupaciones que siguen aquellas enseñanzas antiguas. Como cristianos debemos estar alertas y conocer acerca de esto. Les dejo un video con la historia del gnosticismo moderno.


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