Día 281

ISAÍAS 40.1 – 44.5.

En estos cuatro capítulos de Isaías encontramos un mensaje impresionante de amor, ánimo y esperanza para el pueblo de Israel de parte de Dios. También contiene varias profecías mesiánicas importantes. Recordemos el contexto en que Isaías estaba escribiendo todo: la amenaza de la invasión asiria y la liberación milagrosa que Dios hizo. Sin embargo, Dios no pasaría por alto los pecados de Judá y tiempo después, de acuerdo con el mensaje a Isaías, ejecutaría su disciplina sobre Jerusalén y todo Judá también, así como lo hizo sobre Israel.

Es justo en el capítulo 40 de Isaías que inicia la segunda parte del libro, que la clasifican desde el 40 hasta el 55. ¿A quién estaban dirigidas todas estas palabras? De acuerdo con las notas de la DHH-LA, estaban pensadas para los futuros exiliados a Babilonia, es decir, para los pobladores de Jerusalén y de toda Judá que como consecuencia de la invasión babilónica a sus tierras, serían deportados a esa nación por mucho tiempo. Todo este mensaje de consuelo no fue hecho para los pobladores de Judá en tiempos de Ezequías. Varios pasajes nos ayudan a entender este enfoque: “Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados. Sí, el SEÑOR le dio doble castigo por todos sus pecados».” (Is 40.2), “23 ¿Quién escuchará estas lecciones del pasado y verá la ruina que le espera en el futuro? 24 ¿Quién permitió que robaran e hirieran a Israel? Fue el SEÑOR, contra quien pecamos, porque los israelitas no quisieron andar por su camino, ni quisieron obedecer su ley. 25 Por lo tanto, él derramó su furia sobre ellos…” (Is 42.23-25).

Los mensajes de esperanza y de futura liberación que contienen estos capítulos de Isaías son impresionantes, así como los que anuncian un futuro libertador (Cristo). Pero primero, debemos entender cuál sería el contexto social para el cual estos mensajes estarían destinados. Es decir, primero revisemos brevemente cómo sería la vida en el exilio después de la futura invasión babilónica del 587 a.C., según el Holman Illustrated Bible Dictionary, de Holman Bible Publishers:

  1. Primero, los exiliados de las tribus del norte (Israel) terminaron distribuidos en las diferentes ciudades asirias. Ahí, esos pequeños grupos aislados del grueso de su pueblo, no pudieron mantener su identidad nacional y terminaron siendo absorbidos por la cultura pagana local. De hecho, se les dice “las tribus perdidas de Israel”, se sabe muy poco qué pasó con ellos después, aunque se cree que algunos grupos reducidos quedaron fieles a la adoración a Dios.
  2. Los exiliados de Judá a Babilonia. Los babilonios dejaron a algunos pobladores, los más pobres, quienes continuaron adorando a Dios en las ruinas del templo y lamentándose la destrucción de la ciudad. Los que fueron al exilio tuvieron que desarrollar una nueva vida alejados de sus tierras y del templo de Jerusalén, y luchar por mantener su identidad y no perderse con las influencias paganas. Varios lograrían prosperar, pero siempre tendrían en su corazón el dolor del destierro y la esperanza lejana de algún día regresar.
  3. Los que huirían a Egipto. Otros más huyeron a Egipto y sirvieron en su ejército, para defenderse de los babilonios, pero terminaron aparentemente fusionando también la adoración a Dios con la adoración a dioses paganos.

Es justo para ese contexto futuro que Isaías dedicó gran parte del material contenido en estos capítulos. Los mensajes más importantes pueden ser los siguientes:

  1. El perdón de los pecados del pueblo que Dios les otorgaría (Is 40.1-2). Aunque sufrirían por sus pecados, Dios también ya tenía listo el perdón para dárselos. Muchos miembros del pueblo de Dios se sentirían muy responsables por sus pecados y buscarían la reconciliación con Dios.
  2. Las promesas de cuidado y amor de parte de Dios. Frases como “Alimentará a su rebaño como un pastor… y los mantendrá cerca de su corazón” (Is 40.11), “los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas” (is 40.31), “… te he escogido y no te desecharé. No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios” (Is 41.9-10), “… yo el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, nunca los abandonaré.” (Is 41.17), “Guiaré al ciego Israel por una nueva senda, llevándolo por un camino desconocido” (Is 42.16), “he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío. Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo.” (Is 43.1), “eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo” (Is 43.4),  “borraré tus pecados por amor a mí mismo” (Is 43.25). Estando sufriendo las consecuencias del exilio, los israelitas bien podrían perderse en una visión de Dios implacable e indiferente a su dolor, pero desde antes que pasara, Dios quiso asegurarse que les quedara claro que Él los amaba y que siempre estaría dispuesto a ayudarlos.
  3. La supremacía de Dios por encima de todos los hombres y de todos los dioses falsos. Varios pasajes también hacen énfasis en la grandeza de Dios y su veracidad comparado con los dioses de piedra y de madera que los paganos elaboraban y que luego consultaban. Pasajes como Isaías 40.12 – 31 hacen muchas preguntas difíciles que solo Dios puede contestar para ayudar a los lectores a entender que el Dios que tenían era el más poderoso y grande de todos, y que no se dejaran engañar por las idolatrías babilónicas a las que estarían expuestos. El mensaje era sencillo: todo lo que los paganos adoraban (estrellas, madera, piedra, elementos de la naturaleza, etc.), ¡todo fue creado por Dios! Así que resultaba ridículo adorar a una creación de Dios y decirle “dios” de esto o el otro, cuando en realidad eran objetos inútiles. Incluso con un sentido del humor muy peculiar Dios les pide a los ídolos en Isaías 41.23, “¡Por lo menos hagan algo, bueno o malo! Hagan algo que nos asombre y nos atemorice.” Y afirma que quienes escogen el camino de la idolatría “se contaminan a sí mismos” (Is 41.24). Definitivamente no existe ningún ser físico o espiritual que se compare con Dios, ¡no tiene igual!
  4. Las profecías mesiánicas. La primera está en Isaías 40.3-5, que a su vez es citada en Mateo 3.3 como “Juan era aquel de quien había escrito el profeta Isaías…” Mateo por inspiración divina adjudicó esa profecía a Juan el Bautista. La segunda está en Isaías 42.1-9, que constituye el primero de los cuatro poemas que se llaman “Cantos del Siervo Sufriente”. En este pasaje encontramos varias referencias directas a la persona y la obra de Cristo, como mencionando que Dios puso su Espíritu en él, que levantaría a los débiles en lugar de aplastarlos, que sería una luz para guiar a las naciones, abrir los ojos de los ciegos, y más. Diversos escritores del NT reconocieron éstas y otras profecías como dirigidas hacia Cristo y los eventos a su alrededor.
  5. La profecía sobre la derrota de Babilonia. Isaías 43.14 dice “enviaré un ejército contra Babilonia”, y en Isaías 41.25 dice a su vez, “Yo incité a un líder que vendrá del norte”. Se cree que estas son referencias a la futura invasión persa a Babilonia a manos del rey Ciro. Aún antes que siquiera Babilonia fuera una potencia importante, Dios ya estaba anunciando su futuro ataque contra Jerusalén y todo Judá, el exilio al que obligarían a sus habitantes, y también su futura derrota a manos de los persas. Otra evidencia de que la Biblia está inspirada por Dios mismo, como Él lo afirma: “¿Quién les dijo desde el principio que esto sucedería? ¿Quién predijo esto, haciéndoles admitir que él tenía razón? ¡Nadie dijo una sola palabra!  27 Yo fui el primero en decirle a Sión” (Is 41.26-27). Ningún ídolo de piedra o madera pudo haber anunciado eso, ¡sólo el Dios de la Biblia!

Conclusiones:

  1. Cuando Dios permite alguna situación difícil en nuestra vida, Él quiere que nos quede claro que nos ama y que realmente está con nosotros para ayudarnos. En nuestra naturaleza humana una de las primeras cosas que terminamos haciendo ante una dificultad es desconfiar del amor de Dios y de sus promesas. Si Él quiso asegurar esto en el caso de Judá, ¡también en nuestro caso!
  2. La idolatría siempre será ridícula e insensata. Sin embargo, Dios la aborrece con todo su corazón. Tengamos cuidado con adorar a otros “dioses” falsos que este mundo nos ofrece hoy, como el dinero o el poder. Solo existe un Dios y solo a Él lo debemos adorar.
  3. La inspiración divina de la Biblia se puede ir comprobando en cada libro de la Biblia. Los eventos anunciados proféticamente por Isaías con respecto a la derrota de Babilonia y la invasión persa se cumplieron tal como lo dijo. Cuando estudiemos la Biblia, ¡recordemos que Dios mismo inspiró a los hombres para escribir esas palabras! Escuchar las Escrituras es escuchar la voz de Dios.

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