Día 215

SALMOS 83, 1 CRÓNICAS 29.23-25, 2 CRÓNICAS 1.1-13, 1 REYES 2.13-3.15.

Después de haber estudiado la vida del rey David así como los Salmos que se cree él escribió junto con algunos otros que escribieron funcionarios suyos o personas relacionadas con él, retomaremos ahora en nuestro estudio la historia del hijo de David que se quedó en el trono: el rey Salomón.

Después de leer en el Salmo 83 una oración de Asaf con respecto a la protección divina necesaria contra los enemigos de Israel, que estaban inventando “intrigas astutas” (Sal 83.3) contra el pueblo e incluso habiendo firmado un tratado con la firme decisión de “exterminemos a Israel como nación” (Sal 83.4), pasaremos a retomar la historia de Salomón. 1 Cr 29.23-25 nos conecta perfectamente con el final de la historia de David y el inicio del reinado de Salomón al afirmar que Salomón “subió al trono del Señor en lugar de su padre David” y también asegurar que “tuvo éxito en todo”, y describir también la lealtad que los oficiales, guerreros e hijos de David le juraron al nuevo rey. A manera de resumen, el v. 25 asegura que “le dio un esplendor real aun mayor que a cualquier otro de los reyes anteriores de Israel”. Salomón comenzó su reinado con el pie derecho y fue bendecido grandemente por Dios a lo largo de su vida, cumpliendo el Señor así la promesa que le había hecho a David en su momento con respecto a sus descendientes.

Dentro de los textos que estamos estudiando este día, en orden cronológico debemos atender primero 1 Reyes 2.13-46, que narra la forma en que los posibles enemigos de Salomón fueron eliminados uno a uno, no por intenciones directas del rey, sino por circunstancias que se fueron presentando y las cuales llevaron a éstos personajes a su fin. Veamos quiénes eran:

  1. Adonías, el hijo de Haguit, una de las esposas de David (v. 13 – 27). Recordemos que en 1 Reyes 1.5 la Biblia regista que ” Adonías, cuya madre fue Jaguit, ambicionaba ser rey, y por lo tanto se levantó en armas. Consiguió carros de combate, caballos y cincuenta guardias de escolta.” El resto de dicho capítulo nos muestra cómo se armó rápidamente una conspiración contra David a la cual se le unieron Joab, el comandante de los ejércitos de David, y el sacerdote Abiatar. Toda esta revuelta se terminó cuando David ungió públicamente y oficialmente a Salomón como nuevo rey y se desintegró la conspiración. El mismo Adonías tenía mucho miedo y fue perdonado por Salomón pero le puso una condición en 1 Reyes 1.52 (DHH-LA), “Salomón respondió: —Si se porta como un hombre de bien, no caerá al suelo ni un pelo de su cabeza; pero si se descubre alguna maldad en él, morirá.” La historia de Adonías se retoma entonces a partir de 1 Reyes 2.13, cuando Adonías se presenta ante Betsabé, la madre de Salomón, afirmando que, “—Tú sabes—dijo Adonías—que el reino me pertenecía, y que todo Israel estaba esperando que yo fuera rey. Pero el derecho a reinar se le concedió a mi hermano, porque ya el Señor había dispuesto que fuera para él.” (1 R 2.15, DHH-LA). A pesar de todo lo que había sucedido, Adonías seguía pensando que el reino le pertenecía pero Salomón se lo quitó. ¡Obviamente esto refleja que él no estaba arrepentido de lo que hizo y que seguía con intenciones ambiciosas! Además estaba torciendo totalmente la verdad ya que el reino nunca le perteneció a él, sino que desde el inicio la ambición y el hambre de poder lo dominaron y por eso hizo lo que hizo. Una de las evidencias de la falta de arrepentimiento la encontramos en la mentalidad de la gente: si no ha cambiado radicalmente. La petición de Adonías era quedarse como esposa a “Abisag la sunamita” (v. 22), que su vez fue esposa de David. ¿Qué tenía de mala esta petición? Las notas de la DHH-LA comentan que las mujeres del rey fallecido pasaban a ser propiedad del heredero real. Por eso lo que Adonías pedía a Salomón se podía considerar como un intento más de afirmar su derecho al trono. Siendo así, Salomón ordenó matarlo. También destituyó al sacerdote Abiatar de su puesto, cumpliendo así con la profecía que Dios le había dado a Eli con respecto a sus descendientes en 1 Samuel 2.27-36 cuando dijo, 1º Samuel 2.30 (NVI), “»Por cuanto has hecho esto, de ninguna manera permitiré que tus parientes me sirvan, aun cuando yo había prometido que toda tu familia, tanto tus antepasados como tus descendientes, me servirían siempre. Yo, el Señor, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian.”
  2. Joab, el comandante del ejército de David (v. 28 – 35). Cuando Joab se enteró de la muerte de Abiatar, corrió a esconderse en la tienda sagrada de Dios y se agarró de los cuernos del altar, como lo había hecho antes Adonías. Pero esta vez no funcionó igual que con Adonías, porque ordenó que fuera ejecutado. De esa forma, como Salomón lo expresó, “El Señor le cobrará las muertes de dos hombres que eran más justos y mejores que él, ya que mi padre no sabía nada de las muertes de Abner, hijo de Ner, comandante del ejército de Israel y de Amasa, hijo de Jeter, comandante del ejército de Judá.” (v. 32). Es decir, su muerte fue como castigo por los asesinatos de hombres inocentes y héroes de Judá e Israel que él cometió por envidia y por ambición de poder. Dios hizo justicia en este caso también, tiempo después, pero lo hizo. Al final, Benaía fue nombrado comandante del ejército en lugar de Joab y el sacerdote Sadoc fue nombrado en lugar del sacerdote Abiatar (v. 35).
  3. Simei, el hombre de la famlia de Saúl que maldijo a David en 2 Samuel 16.5-8 (v. 36 – 46). Recordemos que el rey David le había encargado a Salomón que de una forma inteligente hiciera pagar a Simei por su maldición y muriera (1 Reyes 2.8-9). Lo que hizo Salomón fue llamar a Simei y darle la siguiente advertencia, “Pues el día que salgas y pases el valle de Cedrón, ciertamente morirás, y tu sangre volverá sobre tu propia cabeza.” (v. 37). Tres años después Simei faltó a su compromiso y salió de Jerusalén para buscar unos esclavos que se le habían ido y fue entonces cuando Salomón aprovechó y mandó ejecutar a Simei diciendo, “El rey también le dijo: «Seguramente recordarás todas las maldades que le hiciste a mi padre David. Que ahora el Señor traiga todo ese mal sobre tu cabeza” (v. 44). De esta manera, “el reino quedó afianzado en manos de Salomón” (v. 46). Cada enemigo de Salomón murió como consecuencia de su propia maldad y finalmente Dios les hizo caer toda su maldad en su propia cabeza. Esta conclusión está confirmada por 2 Crónicas 1.1, “Salomón, hijo de David, tomó firme control de su reino porque el Señor su Dios estaba con él y lo hizo muy poderoso.”

Ahora sí podemos continuar con la historia relatada en 2 Crónicas 1.1-13 y en 1 Reyes 3.1-15, cuando Dios se le apareció a Salomón en un sueño ofreciéndole lo siguiente en 1º Reyes 3.5, “Esa noche, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño y Dios le dijo: —¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!” Previamente a esta aparición la Biblia registra que “Salomón amaba al Señor y seguía todos los decretos de su padre David” (1 Reyes 3.3), y también asegura que el contexto de dicha aparición fue después de una asamblea especial donde Salomón convocó a todos los jefes de Israel a adorar a Dios en Gabaón (donde estaba el tabernáculo de Dios), consultaron a Dios y le ofrecieron sacrificios (2 Crónicas 1.2-6). Así podemos entender mejor que la aparición de Dios con esa increíble oferta que le hizo a Salomón no fue como si fuera un “genio de la lámpara maravillosa”, que se apareció a Salomón para cumplir sus caprichos en cualquier momento, sino más bien hubo un contexto de adoración, oración, sacrificios y consulta sincera a Dios previamente. Dios simplemente respondió a la búsqueda espiritual que Salomón llevó a cabo con toda sinceridad.

¿Qué hacer entonces con una oportunidad tan grande, como al mismo Creador del universo entero ofreciéndole a un hombre cualquier cosa que pidiera? La respuesta de Salomón, un gobernante novato y joven, pero que amaba a Dios sinceramente, fue lo siguiente: a) Reconocer la bondad que Dios había mostrado con su padre David (1 Reyes 3.6). b) Reconocer su pequeñez ante la enorme tarea que se le había encomendado, cuando dijo, “soy como un niño pequeño que no sabe por dónde ir” (1 Reyes 3.7). c) Rogando por “un corazón comprensivo” (1 Reyes 3.9), “sabiduría y conocimiento” (2 Crónicas 1.10), todo para poder guiar adecuadamente al pueblo de Dios. La Biblia registra que esta petición agradó a Dios, quien le respondió en 2º Crónicas 1.11–12, “… —Por cuanto tu mayor deseo es ayudar a tu pueblo, y no pediste abundancia ni riquezas ni fama ni siquiera la muerte de tus enemigos o una larga vida, sino que has pedido sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo como es debido, 12 ciertamente te daré la sabiduría y el conocimiento que pediste. ¡Pero también te daré abundancia, riquezas y fama como nunca las tuvo ningún otro rey antes que tú y como ninguno las tendrá en el futuro!” Dios vio su necesidad de dirección, que se sentía probablemente desorientado y perdido como gobernante, y le ofreció ayuda. Pero al ver la petición tan humilde y bien motivada de Salomón, Dios decidió darle lo que pedía pero aún mucho más, prometiéndole hacerlo el rey más famoso, rico y sabio que hubiera existido hasta ese tiempo. Este episodio nos recuerda Santiago 4.2–3 (NVI), “Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” Para Dios tiene mucho valor cuando somos sinceros al buscarlo, hacemos peticiones con buenas intenciones y especialmente para poder agradar a Dios y hacer mejor su voluntad, no solo para satisfacer caprichos personales, malos deseos o pasiones fuera de control. Siempre que oramos y pedimos algo Dios se fija en lo que pedimos y en el corazón con el que pedimos.

Conclusiones:

  1. Dios puede hacer juicio contra personas haciendo caer tarde o temprano el peso de su propia maldad sobre sus cabezas y haciéndolos pagar las consecuencias correspondientes. No olvidemos que el juicio de Dios llega tarde o temprano a quienes viven entregados a hacer el mal sin ningún temor de Dios. Y ese juicio consiste muchas veces simplemente en pagar las consecuencias de nuestros pecados.
  2. Dios siempre responde a una búsqueda sincera y bien motivada. Cuando andamos por la vida sin rumbo, sin dirección y necesitados de una guía, Él está pendiente de nosotros y en su infinita misericordia nos manda oportunidades para poder recibir dicha dirección. De nosotros depende si las aprovechamos.
  3. Cuando pedimos algo a Dios en oración, Él toma muy en serio lo que pedimos y por qué lo pedimos. Toda la clave posiblemente está en los motivos por los cuales queremos algo o a alguien. Las buenas intenciones en un corazón puro al orar siempre traen buenos frutos y oraciones contestadas. Los motivos torcidos son expuestos igualmente al orar y Dios puede decidir no darnos lo que pedimos para ayudarnos a corregir nuestro corazón. Cada caso es diferente, pero debemos meditar en este ejemplo profundamente.
  4. Pidamos siempre cosas que están de acuerdo con la voluntad de Dios. Pidamos por que el pueblo de Dios se fortalezca y crezca también. Pidamos por la evangelización del mundo. Pidamos por corazones puros y vidas íntegras. Pidamos lo que le agrada a Dios y recibiremos eso y mucho más.

12 Responses to “Día 215”

  1. ESTELA GARCIA dice:

    Muchas gracias!!!! Arturo.

  2. muerto dice:

    Gracias por tu perseverancia en continuar con esta tarea.
    En el párrafo 2 en vez de decir Adonías dice Abiatar.(1a Reyes 2:28)
    Saludos.

  3. norma de la cruz dice:

    Muchas Gracias!!! Ha sido una clase muy profunda e inspirante que me da dirección y confianza con Dios, saludos!!!

  4. Ana Hernández dice:

    Una clase increible que descubre nuestros corazónes ante Dios. Tomando en cuenta que el ve las intenciones de nuestras oraciones.
    Muchas gracias por tu trabajo y tu servicio a Dios. Dios te ha utilizado.

  5. Ana Hernández dice:

    Dios te bendiga por tu servicio.

  6. citlali gamboa dice:

    Conforme a no responder con intrigas astutas o malas intenciones, pues aunque se dan en las relaciones, Dios si ve las buenas intenciones, buenas motivaciones y pureza en las peticiones, con honorabilidad. Gracias totales y saludos.

  7. SILVIA COLUNGA dice:

    recordar la escritura donde SALOMON pide sabiduría, me lleva otra vez como al principio, reconocer es lo que nos falta, gracias por tu trabajo y porque nos enseñas con amor y dedicación lo que DIOS te ha enseñado a ti,

  8. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO POR TU AMOR A DIOS Y PODER TRSMITIRNOS TODO EL CONOCIMIENTO QUE DIOS TE DA GRACIAS POR LOS DEVOCIONALES . DIOS TE BENDIGA.

  9. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, que Dios nos haga a todos prosperar espiritualmente!!!

  10. Gustavo Ulloa dice:

    La verdad es que siempre esperamos que Dios nos de todo lo que le pedimos para nosotros, y no pensamos en el prójimo.
    En esta semana mi oración cambio al estar orando por los damnificados. gracias por el estudio.

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