Día 198

2 SAMUEL 22, SALMOS 18.

La última imagen con la que nos quedamos acerca del rey David en los capítulos anteriores es terminando con otra rebelión de un israelita y después estando a punto de morir en una batalla contra los filisteos. Sus soldados le pidieron entonces que ya nos saliera a la batalla con ellos por cuidar su seguridad personal (2 Sam 21.17). Era como si sus soldados le estuvieran pidiendo que ya se jubilara de la guerra. Seguramente regresó a su palacio y después de estar un tiempo ahí es entonces cuando el capítulo 22 nos dice en el v. 1, “David entonó este cántico al SEÑOR el día que el SEÑOR lo rescató de todos sus enemigos y de Saúl.”

¿Qué hizo exactamente David al regresar a su casa y ya no salir a las batallas? Recordemos que él era un guerrero desde el inicio y su “medio ambiente” siempre fue la guerra. Ahora se enfrentaba al hecho de que ya no saldría a la guerra y se quedaría en su casa, haciendo sus funciones de rey, pero desde su hogar. Para un guerrero experimentado como David esta decisión pudo haber representado una pérdida, ya que detuvo una actividad con la cual él se identificó durante toda su vida. ¿A qué dedicaría sus energías ahora? ¿A caer en una depresión por haber perdido una de sus actividades favoritas? ¿A relajarse en todas las áreas ya que no estaba sujeto al estrés de la guerra?

El capítulo 22 nos muestra que lo que hizo David fue escribir un cántico de gratitud a Dios por todas las victorias y todas las muestras de ayuda y amor que había recibido de él a lo largo de su vida. Es como si David se hubiera sentado a reflexionar en toda su vida y a recordar cómo Dios había estado presente en cada momento clave y lo escribió en forma de canto y oración, convirtiéndose posteriormente en lo que sería el Salmo 18. De acuerdo con el A Handbook on the Book of Psalms, de United Bible Societies, este salmo está clasificado como una canción real de agradecimiento a Dios por la victoria. Es considerado un salmo individual de adoración, no comunitario. Es decir, está específicamente diseñado como la oración de gratitud de un individuo hacia Dios. Veamos algunos aspectos relevantes del Salmo 18:

  1. El contexto del Salmo (v. 1). Dios había derrotado a todos los enemigos de David, incluyendo a los partidiarios del anterior rey Saúl. Seba el israelita fue el último de ellos que generó problemas a David. Con la muerte de los 7 hijos de Saúl y con el entierro de los restos de toda su familia en el capítulo 21, para David se cerró un ciclo que duró muchos años y que le consumió mucha energía, emociones, fuerzas físicas y fe, pero que había llegado a su fin. David tenía muchas razones para darle gracias a Dios por eso.
  2. Quién era Dios para David (v. 2 – 3). Las frases son muy descriptivas de lo que la figura de Dios representaba para David, medita en ellas: “mi roca, mi fortaleza… mi salvador… en quien encuentro protección… mi escudo… el poder que me salva… mi lugar seguro… mi refugio… mi salvador… el que me libra de la violencia.” Sin duda Dios era mucho para David. Era como si el rey estuviera haciendo memoria de sus momentos más difíciles y cómo Dios se le reveló entonces. Para David Dios fue un refugio en ciertos momoentos, en otro fue un salvador, en otro fue un escudo, y así con cada nombre. Si hicieras un repaso de tu caminar de fe, ¿con cuáles títulos Dios se te ha revelado? ¿Puedes decir que ha sido tu refugio también? ¿Y tu escudo en otros tiempos? ¿Y tu salvador? Seguramente sí.
  3. La búsqueda de Dios por parte de David y la respuesta que encontró (v. 4 – 19). El v. 4 dice, “Clamé al Señor… y me salvó de mis enemigos.” Inmediatamente después utilizando muchas analogías y un lenguaje poético, David describe en esos términos las muestras de poder divino que le tocó presenciar en diferentes momentos en su vida, así como las emociones que lo envolvían justo antes de que clamara a Dios y recibiera respuesta. Durante la vida de David llegó a experimentar momentos muy difíciles que lo hicieron sentir como si se fuera morir, “Las olas de la muerte me envolvieron… la tumba me envolvió con sus cuerdas; la muerte me tendió una trampa en el camino… en mi angustia” (v. 4-6). La fuerza con la que Dios respondía a David es descrita en frases poderosas como “Él me oyó desde su santuario… la tierra se estremeció y tembló… temblaron a causa de su enojo… abrió los cielos y descendió… Voló montado sobre un poderoso ser angelical… un gran resplandor brilló alrededor de él… disparó flechas y dispersó a sus enemigos… extendió la mano desde el cielo y me rescató… el Señor me sostuvo.” Básicamente David estaba diciendo que cuando estaba más angustiado, clamó a Dios, éste lo escuchó desde su lugar de morada celestial, descendió para ayudarlo, se desplazó hasta donde él estaba, extendió la mano y lo rescató con mucho poder. ¡Qué privilegio poder expresar todo esto! Qué gran emoción se siente cuando podemos expresar con palabras una relación con Dios viva y activa, donde podemos contar múltiples historias de oraciones contestadas con poder. ¡Cuánta alegría se puede sentir de contar con una verdadera relación con Dios!
  4. Quién era David para Dios (v. 20 – 25). David mismo expresa las razones que él creía por las cuales Dios lo ayudaba tanto: “en mí se deleita… me recompensó por hacer lo correcto… me restauró debido a mi inocencia… he permanecido en los caminos del Señor… no me he apartado de mi Dios… nunca he abandonado sus decretos… soy intachable … me he abstenido de pecado.” Conociendo lo que conocemos de David, ¿estaríamos de acuerdo en esta descripción? ¿Será que estaba levantándose a sí mismo demasiado? ¿Que ya se le había olvidado lo que hizo con Betsabé y con Urías? Lo que es un hecho es que David no estaba mintiendo, Dios lo veía así, como él mismo le dijo posteriormente a Salomón, el hijo de David, en 1º Reyes 9.4–5 (DHH-LA), “4Ahora bien, si tú te comportas en mi presencia como lo hizo David, tu padre, con un corazón intachable y recto, poniendo en práctica todo lo que te he ordenado y obedeciendo mis leyes y decretos, 5yo confirmaré para siempre tu reinado en Israel…” Entendamos lo siguiente: Dios nos evalúa a largo plazo y partiendo de lo que hay en nuestro corazón, no solo por momentos. Nosotros no hacemos esto, para juzgar a otros tenemos la tendencia de fijarnos demasiado en las cosas negativas del momento de una persona y no nos fijamos más bien en la trayectoria de la misma a través de los años. A pesar de los pecados y los errores que David cometió y que seguiría cometiendo (como veremos más adelante), Dios lo consideraba todo lo que David mismo estaba diciendo de él. ¡Sorprendente! ¿No crees? ¿Qué visión tienes tú de tí mismo(a)? ¿No estaremos manejando una muy baja autoestima cristiana comparada con el valor que tenemos a los ojos de Dios? Pensemos en esto.
  5. Algunas características del corazón de Dios y lo que Él puede hacer (v. 26 – 37). David reveló varios aspectos de cómo es Dios: “con los fieles te muestras fiel… con los puros te muestras puro, pero… hostil con los perversos… tus ojos observan al orgulloso y lo humillas.” David había comprendido bastante bien cómo era Dios, cómo veía las cosas, cómo actuaba. Sin duda alguna David conoció a Dios muy bien. También los demás versículos nos muestran lo que Dios pudo hacer en David: “ilumina mi oscuridad… con tu fuerza puedo aplastar a un ejército… puedo escalar cualquier muro… es mi fortaleza firme, y hace perfecto mi camino… me hace andar tan seguro como un ciervo… entrena mis manos para la batalla… haz trazado un camino ancho para mis pies…” En resumen, lo mejor de David él mismo reconocía que vino de Dios, no de él. Dios mismo formó a David a lo largo de su caminar de fe y lo sostuvo cuando dudó y lo rescató cuando cayó. Dios estuvo cuidándolo todo el tiempo.
  6. Los restantes versículos (39 – 51) narran más detalladamente las victorias que David experimentó contra sus enemigos con toda la ayuda que recibió de Dios. Siendo así, David dijo, “Por eso, oh SEÑOR, te alabaré entre las naciones; cantaré alabanzas a tu nombre.” (v. 50). Al pensar en todas las bendiciones y las victorias que David había recibido de Dios, ¿qué era lo primero que quería hacer al respecto? ¡Agradecerle cantando! ¡Agradecerle alabándolo! Y así lo hizo.
  7. David dijo de Dios, “le muestras inagotable amor a tu ungido”. Si le pudiéramos preguntar a David cómo había sido su relación con Dios él nos hubiera contestado esto, “-Me ha mostrado un amor inagotable.” ¿Podrías decir tu lo mismo? ¿Podemos profundizar tanto en nuestra vida a este grado, de reconocer que a pesar de los desafíos que hemos enfrentado, los problemas que aún tenemos, las dificultades que se nos presentan, al final el amor inagotable de Dios ha estado ahí? ¿Y sigue siendo inagotable aunque pasen los años y nos vayamos haciendo viejos?

Conclusiones:

  1. Cuando cerramos ciclos en nuestra vida, y más si somos creyentes, vale la pena sentarnos a reflexionar todas las cosas buenas que Dios hizo por nosotros y tenerlas bien presentes, no olvidarlas.
  2. Un buen ejercicio espiritual para nuestro corazón es tomarnos un tiempo para pensar en nuestro caminar de fe y responder por escrito a la pregunta, “-¿Quién ha sido Dios para mí y en qué momento?” Nos sorprenderemos cuántos nombres y cuántos títulos le podemos dar según la forma en que se nos ha revelado en diferentes circunstancias.
  3. Es un enorme privilegio contar con una relación con Dios y poder contar muchas historias de oraciones contestadas de forma poderosa. ¡No la menospreciemos! Más bien, cuidémosla día a día.
  4. Es un hecho también que nosotros somos muy valiosos para Dios, como Jesús dijo en Mateo 10.30–31 (DHH-LA), “30En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno. 31Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos.” Tengamos una auto-estima espiritual más elevada sin llegar al orgullo, pero sí entendiendo que somos valiosos para Dios y que no debemos sentirnos menos o despreciables o inútiles en este mundo. Tal vez seamos eso para algunas personas, pero si tenemos una relación con Dios, ¡para Él no es así!
  5. Lo mejor de nosotros viene de Dios, no de nuestras propias fuerzas o talentos. Y aún los mejores talentos que tengamos vinieron de Dios, Él nos ayudó a desarrollarlos. No cometamos el error de muchas personas, incluyendo cristianos, que ponen su confianza y su seguridad en sus capacidades, sus dones, sus talentos o su inteligencia, y no toman en cuenta que Dios es el origen de todo ello y que deben darle honra a Él primero.
  6. Cuando alabamos a Dios expresamos con palabras las grandes maravillas que Él ha hecho en nuestra vida. La siguiente vez que estés alabando a Dios en la iglesia, ¡piensa en esto! No cantemos solo por cantar, hay tanto poder en una alabanza de corazón y sincera.
  7. ¿Crees en el amor inagotable de Dios para tu vida? ¿Lo estás viviendo? No dudes, porque esto es un hecho, las bondades y las misericordias de Dios nunca se agotan. Nosotros somos los que nos cansamos, Él no.

12 Responses to “Día 198”

  1. blanca martinez dice:

    GRACIAS Y ES UNA BENDICION LEER ESTE DEVOCIONAL MEFORTALEZE MUCHO PENSAR QUE DIOS ESTA EN CONTROL DE TODO SI LE SOMOS FIELES.

  2. Gustavo Ulloa dice:

    Pensar en cada una de las bendiciones en mi vida, en mi matrimonio, en el Ministerio, en la familia, en el trabajo, es una lista muy grande a pesar que también hemos pasado por pruebas muy fuertes pero Dios siempre ha sido nuestro refugio, nuestra inspiración, nuestra fuerza, nos ha acompañado en cada una de las batallas, y además ha perdonado nuestro pecado y nos renueva día a día. El Rey David a pesar deL pecado con betzabe le queda claro que pagó con la vida de su hijo, pero no se quedó ahí sino se levantó y siguió.

  3. Sandra l. Duarte dice:

    Gracias por recordarme que yo valgo mucho para Dios.
    Te deseo un excelente dìa.

  4. Javier Flores dice:

    Gracias Arturo xprufundizar asi en la biblia me anima mucho,el corazon de David a pesar de sus pecados el tener una relacion tan profunda con DIOS,cuanto tengo que aprender.

  5. Beatriz Sandoval dice:

    Has tocado un punto muy importante para mí, en el que aún debo trabajar muchísimo: la autoestima espiritual… Me he sentido tan poco valiosa para las personas, y tan indigna de todo lo que Dios me da, pero si hago un recuento de lo que ha pasado en años y no sólo en los últimos días: sí, DIOS ha hecho cambios en mi corazón y ÉL me valora, me ama. Es tan reconfortante pensar que el Creador se ha fijado en mí.
    Gracias Arturo

  6. Paolo dice:

    WOW!!! muchas gracias hermano!!!

  7. Fabiola Cruz dice:

    GRACIAS MAESTRO!! QUE ENORME BENDICIÓN ERES EN MI VIDA!!

  8. Lulu tovar dice:

    Soy de la misma opinión doy gracias a Dios porque eres una gra. Bendicion en nuestras vidas …

  9. Vicky dice:

    Muchas Gracias Arturo, DTB 🙂

    FIL. 1:3-4

  10. Adriana Casas dice:

    MIL GRACIAS ARTURO!!!

  11. Gildardo dice:

    DIOS MI ROCA Y PROTECCION. EL AMOR DE DIOS PARA MI VIDA EN CADA CICLO ES INAGOTABLE, Dios en los últimos 15 años me ha permitido vivir diferentes etapas en mi vida y eso ha hecho que hoy pueda sentir su agradecido y este día lo he recordado, muchas gracias por el devocional y sin duda necesitamos cerrar ciclos y darle a Dios todo el mérito por lo que Él ha hecho en nuestras vidas, el es el único que no ayuda y nos ha salvado de múltiples dificultades y en los momentos difíciles no ha mostrado su amor, así lo siento hoy su amor ha sido inagotable para con mi vida.
    2Sa 22:47 ¡El SEÑOR vive! ¡Alabada sea mi roca! ¡Exaltado sea Dios mi Salvador!
    Psa 18:2 El SEÑOR es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, [a] ¡mi más alto escondite!

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.