Día 282

ISAÍAS 44.6 – 48.11.

En estos capítulos el profeta Isaías se enfoca en transmitir mensajes sobre la futura liberación de los exiliados de Judá en Babilonia, a manos del rey Ciro, de Persia. La precisión histórica de las profecías es impresionante, así como también la visión teológica que nos da sobre el problema de la idolatría. Aunque es bastante material, podemos agruparlo en varios temas:

  1. La visión divina del pecado de la idolatría. Varios pasajes exponen este tema a detalle e incluso Dios mismo expresa su sentir hacia la actividad religiosa de los paganos. Dios considera tanto a los fabricantes como a los usuarios de ídolos como “necios”, “tontos”, ignorantes, estúpidos y pobres ilusos (todo en Isaías 44.9-20). ¿Por qué juicios tan fuertes contra esas personas? Aquí podemos apreciar un ingrediente clave para la verdadera fe en Dios: sentido común. Los versículos 12 al 17 describen las acciones humanas para la creación de un Dios: después de usar partes de un trozo de madera para calentarse y para cocer su comida y el resto del mismo trozo lo talla con forma humana, lo pone en un santuario y le dice, “¡Rescátame! —le dice—, ¡tú eres mi dios!».” (Is 44.17). Dios expresa su sorpresa de la falta de discernimiento del hombre que no se detiene ni un solo momento a reflexionar, “«¡Vaya, es sólo un pedazo de madera! Quemé la mitad para tener calor y la usé para cocer el pan y asar la carne. ¿Cómo es posible que lo que queda sea un dios? ¿Acaso debo inclinarme a rendir culto a un pedazo de madera?».” (Is 44.19). Y tampoco la persona es capaz de preguntare, “«Este ídolo que tengo en la mano, ¿no será una mentira?». ” (Is 44.20). Por otro lado, Dios afirma que esos ídolos no pueden rescatar a nadie de sus dificultades cuando se les adora y se les ofrecen oraciones (Is 46.7). Para Dios el pecado de la idolatría es una de las peores estupideces que el ser humano puede hacer, ya que aparte de revelar una completa ignorancia de quién es Dios realmente, también refleja una total falta de sentido común y de inteligencia. Resulta irónico cuando vemos las grandes obras de arquitectura y arte que las civilizaciones antiguas hicieron, pero la falta del más mínimo sentido común en la cuestión de la religión. Sin embargo, ese antiguo problema humano continúa hasta el día de hoy, pero en otras formas.
  2. Las profecías sobre el rey Ciro, de Persia. Varios pasajes mencionan directamente al rey Ciro como: “Él es mi pastor” (Is 44.28), un “ungido” de Dios (Is 45.1), llamado por Dios para una misión (Is 45.4), alguien que sería levantado por Dios para que cumpliera un propósito especial (Is 45.13), un “líder de tierras lejanas” (el oriente) que haría exactamente lo que Dios le ordenara (Is 46.11). ¿Quién sería este famoso Ciro? De acuerdo con La Biblia de Estudio Arqueológica, Ciro el Grande (559 – 530 a.C.) fue un célebre conquistador y estadista que fundó el imperio persa y que lograría controlar a todo Mesopotamia (Babilonia), Anatolia y el Levante mediterráneo (la zona comprendida entre Siria y Palestina). La Biblia registra que Dios se expresó de él como una persona especial que Él había escogido para llevar a cabo la liberación de su pueblo y que sería bendecido en el proceso por su obediencia. ¿Adoraba Ciro al Dios de Israel? No, Isaías 45.5 afirma, “Te he preparado para la batalla, aunque tú ni siquiera me conoces”. Las fuentes históricas antiguas que nos proveen información sobre Ciro (el historiador griego Herodoto y otros más persas y babilonios) nos dicen que Ciro era un ferviente adorador del dios Marduc, de Babilonia. Sin embargo, Dios determinó que lo usaría para sus propósitos a pesar de su ignorancia religiosa.
  3. La soberanía de Dios para hacer lo que Él decida en la forma como Él lo decida. Es posible que para los oídos judíos el escuchar a Dios referirse a un rey pagano como “ungido”, “pastor” o alguien escogido por Dios, les resultara muy difícil de aceptar. ¿Cómo un rey pagano extranjero se convertiría en una figura de salvación para el pueblo escogido por Dios? Tal vez por en Isaías 45.9-13 encontramos a Dios preparando los corazones de su pueblo para prevenir que tuvieran esos pensamientos torcidos: “¡Qué aflicción espera a los que discuten con su Creador! ¿Acaso discute la olla de barro con su hacedor?” (Is 45.9) y “«¿Pones en tela de juicio lo que hago por mis hijos? ¿Acaso me das órdenes acerca de la obra de mis manos?” (Is 45.11b). Nadie tenía derecho a cuestionar a Dios el por qué de sus decisiones, Él es Dios Soberano y puede decidir hacer las cosas como Él quiera. Sin embargo, más adelante encontramos que Dios no estaba actuando de esta forma por una cuestión de mero capricho o por enojo contra su pueblo, más bien había un simbolismo futuro: “Esto dice el SEÑOR: «Gobernarás a los egipcios, a los etíopes y a los sabeos. Ellos acudirán a ti con toda su mercancía, y toda ella te pertenecerá. Te seguirán como prisioneros encadenados y caerán de rodillas ante ti y dirán: “Dios está contigo y él es el único Dios, no hay otro”».” (Is 45.14). Todo el pasaje apunta hacia un tiempo futuro donde los gentiles también se convertirían al Dios verdadero. La intervención de Ciro como rey pagano que liberó a Israel tenía un propósito que iba más allá del entendimiento de la generación que lo vivió, apuntaba hacia la salvación ofrecida en el futuro para todos los que no somos judíos, ¡nosotros! Incluso encontramos una referencia en el Nuevo Testamento a Isaías 45.23 como un pasaje que tenía que ver con el juicio final y el fin del mundo, en Romanos 14.10–12 (NVI), “… ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios! 11 Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo—dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios.» 12 Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.”
  4. La situación de Babilonia a los ojos de Dios. También encontramos varios pasajes que nos hablan del estado moral y espiritual del pueblo de Babilonia: lo ridículo de las divinidades principales que tenían (“Bel y Nebo”, en Isaías 46.1), la belleza arquitectónica de la ciudad (“Oh Babilonia hermosa”, Is 47.5), el abuso que mostraría sobre el pueblo de Judá al invadirlos aunque Dios mismo le permitió hacerlo (Is 47.6), la arrogancia tremenda que tenían (“¡Reinaré para siempre, como reina del mundo!”, Is 47.7), el estilo de vida moralmente disipado que tenían (“nación amante de los placeres, que vives cómodamente y te sientes segura”, Is 47.8; o “escucha esto, oh mujer lasciva”, BTX); y la extensa práctica de la brujería, la astrología y la magia (Is 47.9, 12 -15). De hecho, La Biblia de Estudio Arqueológica comenta que los babilonios intentaban controlar el mundo de los espíritus a través de la magia, la astrología y la adivinación, y confiaban mucho en sus conjuros mágicos para evitar el peligro y causar daño a sus enemigos. Aunque Dios también usó a Babilonia y su rey para castigar a su pueblo por sus pecados, a diferencia de Ciro, Babilonia abusó del pueblo de Dios y lo maltrató terriblemente, además de que se atribuía a sí misma todas las victorias que Dios le daba en sus campañas militares. La falsa seguridad de la ciudad se refleja en la frase: “Te sentías segura en tu maldad” (Is 47.10). Dios castigaría a Babilonia y lo expresa con una precisión histórica impresionante: “Pues ambas cosas caerán sobre tí en un instante: la viudez y la pérdida de tus hijos.” (Is 47.9), “De repente, en un solo día, ambas cosas te sorprenderán” (NVI). Según las crónicas Babilónicas, el ejército persa entró a Babilonia y la tomó en un solo día y sin ningún enfrentamiento, el 12 de octubre del 539 a.C. ¡Todo estaba dicho siglos antes! Y así sucedería.
  5. La revelación que Dios hace de sí mismo. Varios pasajes nos revelan más acerca del carácter de Dios y de sus atributos: A) “Yo soy el Primero y el Último; no hay otro Dios.” (Is 44.6). Esta afirmación nos trae a la mente las palabras de Jesús en Apocalipsis 1.17, NVI: “«No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último”. Otra evidencia de que Jesús era Dios mismo hecho hombre. B) La enorme diferencia entre los dioses creados por los hombres y el Dios de Israel. Mientras que los primeros no podía ni hablar ni caminar ni hacer nada, Dios había establecido a su pueblo y había anunciado su futuro desde el inicio (Is 44.7). C) Cómo Dios hace quedar en ridículo en su debido tiempo a todos los falsos profetas y a los adivinos (Is 44.25), ya que a diferencia de ellos, Él si cumple al pie de la letra sus predicciones. D) Dios es quien envía “los buenos tiempos y los malos” (Is 45.7), Él está en control de todo lo que pasa. E) Dios es el Creador de todo lo que existe y además todo lo hizo con orden, no en caos (Is 45.18). F) Sus declaraciones son siempre verdad y además son anunciadas abiertamente y no en secreto como los ritos oscuros babilónicos (Is 45.19). G) Dios había sido el protector de Israel desde el inicio, aunque el pueblo era terco para reconocerlo y comprender (Is 46.3-12). H) Por el amor a su nombre salvaría al pueblo rebelde de Jacob pero no sin antes refinarlo a través del “horno del sufrimiento” (Is 48.10).

Conclusiones:

  1. ¿Qué diría hoy Dios tanto de quienes fomentan como de quienes abrazan las idolatrías modernas como el amor al dinero, el culto por la apariencia física, la adicción a la tecnología, la dependencia insana de las personas, la satisfacción de todo placer humano a cualquier precio y más? ¿No usaría los mismos adjetivos también para ellos? Siempre la idolatría será un acto ignorante y estúpido, que hunde a los hombres espiritualmente y los distancía aún más de Dios. ¡Tengamos cuidado!
  2. Sorprendámonos con la precisión histórica de muchas profecías contenidas en la Biblia, como en este caso, donde casi 100 años antes de que sucediera, Dios estaba revelando detalles de cómo serían las cosas. Si eso no demuestra la inspiración divina de las Escrituras para algún escéptico, ¿qué entonces?
  3. Toda nación y todo individuo que viva como lo hacía Babilonia, con una escala de valores parecida, tarde o temprano sufrirá las consecuencias de su depravación, de su ignorancia y de su orgullo. Aunque sientan una seguridad falsa en sus maldades, llegará el momento en que todo eso se derrumbará. No lo olvidemos, la maldad y la lejanía de Dios siempre cobran la factura.
  4. Aún en los tiempos difíciles Dios se sigue revelando a nosotros de diferentes maneras y Él puede utilizar a personas o circunstancias que menos esperamos para salvarnos. No vivamos con prejuicios hacia nadie porque Dios es soberano y utiliza a quien Él desee para sus propósitos.

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