Día 233

ECLESIASTÉS 7.1 – 9.18.

Salomón nos presenta más lecciones en estos capítulos que aprendió en su búsqueda por el sentido a la vida y los excesos a los que llegó. Aprendamos más de un hombre que conoció lo mejor y lo peor, y sus conclusiones:

  1. Las cosas que “valen más”. De acuerdo al rey Salomón, hay 3 cosas que “valen más”, es decir que son preferible tenerlas que no tenerlas en esta vida: A) Una buena reputación o “un buen nombre” (BTX) o “la buena fama” (DHH-LA), Ecl 7.1. B) Meditar en la fugacidad de la vida y en la muerte (7.2-4) en lugar de derrochar el tiempo en divertirse. C) Terminar algo bien (7.8a). D) Tener paciencia que vivir orgullosamente (7.8b). Después de haber tenido la oportunidad de experimentar ambos extremos, Salomón terminó generando éstas conclusiones. ¡Aprendamos éstas lecciones! Lo que vale más en esta vida. No perdamos el tiempo y el corazón invirtiéndonos en las cosas vanas que son los extremos opuestos en éstas comparaciones. Invertirnos en forjar un buen nombre, en reflexionar profundamente sobre la vida, en siempre terminar lo que iniciamos y en transformar nuestro carácter para bien va a ser todo el tiempo la mejor decisión.
  2. La importancia de controlar el carácter. Ecl 7.9 dice, “Controla tu carácter, porque el enojo es el distintivo de los necios.” Salomón estaba convencido que las personas que aprenden a controlar su carácter reflejan muchísima sabiduría, mientras que aquellos que son dominados por su carácter sin control reflejan estupidez y necedad. ¿Qué refleja nuestro carácter? ¿Tenemos dominio propio o todavía somos personas impulsivas controladas por nuestras emociones?
  3. La sabiduría enmedio de tiempos difíciles. Varios pasajes dentro de éstos 3 capítulos nos hablan de éste tema. El 7.14 nos instruye en disfrutar la prosperidad actual porque cuando lleguen los “tiempos difíciles” no se podrá y nos advierte, “Recuerda que nada es seguro en esta vida”. El 8.12 afirma que es imposible predecir cuándo vendrán esos tiempos difíciles, y cuando llegan nos atrapan como “peces en la red” lo que él llama “tragedias repentinas” o “una desgracia que de pronto les sobreviene” (NVI). Nos queda claro que las tragedias aparecen de repente y nadie puede controlarlas, pero, ¿cómo mostrar sabiduría enmedio de una tragedia? Salomón afirma que “ambas cosas provienen de Dios” (Ecl 7.14). Entender y aceptar que Dios está en control aún enmedio de situaciones difíciles y tragedias es todo un desafío, pero de acuerdo con el rey Salomón, ésa es la manera de demostrar sabiduría.
  4. Cuidarnos de los extremos (Ecl 7.15-18). Salomón advierte contra el peligro por un lado de ser “demasiado bueno” o “ni presumas ser muy sabio” (BTX), y por otro lado el de ser “demasiado malo” o ser “demasiado impío e insensato” (BTX). Ambos extremos tienen sus consecuencias. Ahora, en cuanto al extremo de ser demasiado bueno, no estamos hablando de llegar a la perfección, ya que el mismo Salomón afirma, “No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque.” (Ecl 8.20). Más bien, comparando las diferentes traducciones, se refiere a no creerse demasiado sabio o demasiado bueno, porque podríamos terminar en la ruina (Ecl 8.15, TLA). Por eso dice al final de la reflexión, “Presta atención a estas instrucciones, porque todo el que teme a Dios evitará caer en ambos extremos.” (Ecl 8.18). Mantener un espíritu humilde es la clave siempre.
  5. El pecado sí destruye. Salomón nos revela aquí sus motivos atrás de sus acciones dentro de su búsqueda personal por encontrar la sabiduría y “entender la razón de las cosas” (Ecl 7.25a): “Me había propuesto demostrarme a mí mismo que la maldad es una tontería y la insensatez, una locura.” (Ecl 7.25b), “procurando conocer cuál es la peor insensatez, la necedad más absurda” (BTX). ¿Y según él cuál fue la peor insensatez y locura que pudo experimentar? “Descubrí que una mujer seductora es una trampa más amarga que la muerte. Su pasión es una red, y sus manos suaves son cadenas. Los que agradan a Dios escaparán de ella, pero los pecadores caerán en su trampa.” (Ecl 7.26), “Y he descubierto que la mujer es más amarga que la muerte, porque es como una red” (BJL). Justo su peor debilidad: ¡las mujeres! Y no está diciendo que las mujeres sean malas, sino que en su caso particular, su gusto por las mujeres y su libertinaje con ellas lo llevó a la ruina, tal como ya estudiamos en 2 Crónicas. Después de haberse entregado a su mayor debilidad con todas sus fuerzas terminó comprendiendo que fue el peor error que cometió y recomienda que nadie más lo haga, porque se enfrentarán a trampas muy amargas. Buscar experimentar el pecado para confirmar si es malo o bueno no es una decisión buena, lo mejor es no jugar con esto y mantenerse alejado de lo malo, lo que no agrada a Dios.
  6. Dios no tiene la culpa de la maldad humana. Salomón concluyó lo siguiente, “Dios creó al ser humano para que sea virtuoso, pero cada uno decidió seguir su propio camino descendente” (Ecl 7.29), “Ha-’Elohim hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones” (BTX). Ante la pregunta que tanta gente hace a Dios, “-¿por qué hay tanta maldad en la tierra?”, veámonos al espejo todos y entendamos, ¡porque nosotros los seres humanos preferimos la maldad a la vida que agrada a Dios! Las decisiones morales de muchas generaciones tienen al mundo como está hoy en cuanto a la maldad. Pero igualmente las buenas decisiones de volverse a Dios pueden influenciar a las nuevas generaciones para bien.
  7. La inevitable realidad de la muerte. Salomón afirma, “Nadie puede retener su espíritu y evitar que se marche. Nadie tiene el poder de impedir el día de su muerte. No hay forma de escapar de esa cita obligatoria: esa batalla oscura.” (Ecl 8.8). También Salomón afirma que todos tendremos el mismo destino  y que una vez muertos, ya no participamos en nada de este mundo (Ecl 9.2-6, 10). No hay forma de librarse de la muerte, todos tendremos que pasar por ahí tarde temprano. Así que la pregunta más bien será, ¿estamos listos para cuando llegue el momento? ¿Estamos a cuentas con Dios? Porque llegará, de eso no hay duda.
  8. Siempre terminará mejor quien trate con rectitud a su prójimo que quien lo trate con maldad. En los versículos 7 al 15 del capítulo 8, Salomón afirma que después de haber “reflexionado mucho” acerca de la forma en que las personas manejan sus relaciones con otros seres humanos, que siempre “les irá mejor a los que temen a Dios” (Ecl. 8.12) que a aquellas personas que pequen “cien veces” y sigan “gozando de muchos años de vida”. Al final, Dios recompensará a los justos y dará su merecido a quienes practicaron la maldad, especialmente contra otros seres humanos.
  9. Es mejor ser fiel a una mujer. Después de su experiencia con 1,000 mujeres a lo largo de su vida, Salomón dijo, “Vive feliz junto a la mujer que amas, todos los insignificantes días de vida que Dios te haya dado bajo el sol. La esposa que Dios te da es la recompensa por todo tu esfuerzo terrenal.” (Ecl 9.9). Salomón experimentó tal vez como ningún otro hombre los placeres de la carne con las mujeres sin ningún límite y con todo el poder para tener a cuantas quisiera. Pero al final de sus días terminó afirmando que lo mejor para el hombre es estar con “la esposa que Dios te da”. Todo el discurso moderno en contra de la monogamia no es mas que un engaño para desviar al hombre de lo que realmente lo va a hacer feliz. ¡No lo compremos! Salomón ya lo comprobó.
  10. La prosperidad no siempre sigue la lógica humana. Dentro de sus observaciones Salomón dijo lo siguiente, “que no son los veloces los que ganan la carrera, ni los valientes los que ganan la batalla; que no siempre los sabios tienen pan, ni los inteligentes son ricos, ni los instruidos son bien recibidos; todos ellos dependen de un momento de suerte.” (Ecl 9.11). Es tan cierto al día de hoy todavía. No siempre un título de maestría o doctorado aseguran un buen trabajo y un buen salario, así como no siempre la falta de preparación académica es sinónimo de pobreza y miseria. En la vida, y seguramente estás de acuerdo, encontramos de todo. Como dice la NVI, “a todos les llegan buenos y malos tiempos”. No pongamos nuestras esperanzas y nuestra confianza en títulos, habilidades, talentos o coeficiente intelectual. Mejor busquemos a Dios y dejemos en sus manos todo lo que emprendamos.

Conclusiones:

  1. ¿Tienes claro en tu escala de valores lo que “vale más” para tí? ¿Has confirmado que sea lo que vale más para Dios también? ¿En qué te estás invirtiendo actualmente de las cosas que valen más? ¿En cambiar tu carácter? ¿En ser más espiritual? ¿En construir una buena reputación?
  2. No nos creamos demasiado sabios o demasiado inteligentes o demasiado espirituales. Tengamos una medida razonable de nosotros mismos, para que no nos expongamos a caer de repente y terminar en la ruina.
  3. Que nos quede claro: ¡el pecado sí destruye! Ni siquiera intentemos experimentar a ver si es cierto o no. Toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis nos confirma que es un hecho. ¡No seamos ingenuos!
  4. Apostemos siempre por el trato digno, correcto, íntegro y justo a nuestro prójimo. Las malas intenciones y las acciones malvadas contra otros seres humanos siempre nos llevarán a pagar consecuencias muy fuertes.
  5. Valoremos la fidelidad en las relaciones románticas, ya sea que hablamos de matrimonio o de noviazgo. Escuchemos las experiencias de Salomón y las conclusiones que descubrió al respecto, aún cuando toda la mercadotecnia moderna y las malas compañías nos afirmen lo contrario.
  6. Lo mejor que podemos hacer es confiar en Dios para nuestros proyectos laborales y académicos, y no en nuestros talentos personales, porque la vida es incierta y todo puede cambiar de repente.

4 Responses to “Día 233”

  1. citlali dice:

    Esta vez me indica mucho sobre la ecuanimidad e integridad para vivir pero con empeño sin violencia, anteponiendo la sabiduría, así como alerta para arrepentirse Ecl 7:20 . Gracias totales y saludos.

  2. Sandra L. Duarte dice:

    sin duda lo mas importante es amar a Dios con todo lo que ello implica.¡ Gracias!

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