Día 234

ECLESIASTÉS 10.1 – 12.13.

Ya en los últimos capítulos del libro de Eclesiastés, terminaremos de revisar las lecciones que Salomón aprendió después de una vida entera dedicada a la búsqueda de la sabiduría y al propósito del hombre en este mundo.

  1. Más recomendaciones a favor de la sabiduría y en contra de la necedad (10.1-4). Salomón nos advierte de algo muy importante: si ya estamos en el camino de la sabiduría, hagamos lo posible por evitar cualquier “pizca de necedad” porque puede arruinar “gran sabiduría y honor” (10.1). Nos recuerda un poco aquella frase popular que Pablo citó a los corintios en 1 Co 5.6, DHH-LA, “Ustedes no tienen razón para sentirse orgullosos. Ya conocen el dicho: “Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.”” Si vamos a hacer sabios realmente, inclinemos nuestro corazón a la sabiduría y no a la necedad (10.2). También nos advierte contra las reacciones impulsivas bajo situaciones de injusticia porque “un espíritu sereno puede superar grandes errores” (10.4). ¿Cuántas decisiones equivocadas las personas toman cuando están en un estado emocional alterado que después lamentan? Si aprendemos serenidad o “mansedumbre” (BTX), podremos superar ésos momentos y ver resultados.
  2. Las ironías que la vida presenta (10.5-20). Salomón, dentro de sus múltiples observaciones de la vida, encontró diversas situaciones irónicas: a) en la vida diaria personas carentes de sabiduría y entendimiento son asignados como superiores de personas con entendimiento comprobado (10.6-7), b) la vida tiene peligros inherentes que a pesar de la sabiduría, no podemos evitar (10.8.11), c) Las conclusiones “locas y malvadas” a la que llegan las mútiples palabras de los necios (10.12-15), y d) sin embargo, “el dinero lo da todo” o “el dinero sirve para todo” (10.19). Salomón ciertamente comprobó muchas veces ésta última ya que tenía mucho dinero y hacía lo que quería todo el tiempo.
  3. Consejos de negocios (11.1-6). Salomón aprendió varios principios universales acerca de cómo manejar los negocios y el dinero, utilizando ilustraciones que la gente de sus tiempos comprendía fácilmente: A) Nunca menospreciemos el ser generosos con los demás porque siempre seremos recompensados por ello (11.1-2). La mayoría de las versiones analizadas dicen, “Envía tu grano por los mares, y a su tiempo recibirás ganancias.” (11.1), aunque la TLA dice, “Dale de comer al hambriento, y un día serás recompensado.” Ambos versículos nos ayudan a entender que es muy importante mantener un espíritu generoso con el prójimo a pesar de las carencias personales. B) Cuando Dios decide hacer caer sus bendiciones, caerán donde quiera que estemos (11.3). Es lo que podemos interpretar de, “Un árbol puede caer hacia el norte o hacia el sur, pero donde cae, allí queda.” C) No vivir en ilusiones, el trabajo duro es la clave (11.4). En lugar de estar pensando, “- me voy a hacer millonario… voy a ser rico”, mejor poner los pies en la tierra y trabajar duro. D) Dios está en control de todo (11.5). La realidad es que no sabemos muchas cosas sobre la vida y “tampoco puedes entender cómo actúa Dios, quien hace todas las cosas.” Él es finalmente quien tiene todo el control, no nosotros. E) Perseverar todo el tiempo, en cualquier momento habrá resultados (11.6). Por eso dijo Salomón, “… no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas” ¡Sigamos trabajando y sigamos fieles a Dios! Tarde o temprano veremos resultados.
  4. La sabiduría, la juventud y la ancianidad (11.7-10). Salomón, que ya había pasado tanto por la juventud y se encontraba en la ancianidad, aprendió varias lecciones al respecto: A) Hay que estar conscientes que al llegar a la ancianidad, habrá días buenos pero también “muchos días oscuros” (11.8). Las personas de la tercera edad con sabiduría se preparan para enfrentar esos días y no se mantienen en un estado de negación, como si no les fuera a pasar nada. B) La juventud es para disfrutarse pero un joven sabio debe recordar que “tendrán que rendirle cuentas a Dios de cada cosa que hagan.” (11.9). ¿Cuánto cambiaría la juventud actual si tan solo tuviera presente ésta verdad universal? Seguramente muchísimo. Ya sea que seamos jóvenes o ancianos, solteros o casados, padres o hijos, ¡vivamos con sabiduría!

Salomón termina su libro con una impresionante reflexión final, que corresponde a todo el capítulo 12, y con una conclusión sorprendente y muy poderosa. Aprendamos de las últimas palabras del rey Salomón:

  1. Una advertencia con respecto al tiempo (12.1-2). “No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable».”, “Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, Antes que vengan los días malos” (NBLH). La vida pasa muy rápido, si hoy eres joven y no tomas en serio tu existencia, cuando menos te des cuenta ya serás viejo y tendrás que experimentar “los días malos”. Y si nunca tomaste en cuenta a Dios antes, ¡será más difícil después! ¿Cuáles son los “días malos” o los días que no traen “ningún placer vivirlos” (DHH-LA)? Pues precisamente la ancianidad, cuando se presentan las enfermedades, las visitas al doctor, las medicinas sin fin, las limitantes físicas, las hospitalizaciones y más. ¡Mejor usar nuestras energías y nuestra vitalidad cuando todavía la tenemos para buscar a Dios! Después ya no tendremos nada de eso.
  2. Cuando llegan las enfermedades (12.3-5a). Mientras que varias versiones mencionan conceptos como “los guardianes de la casa” o “se detendrán las molederas”; la NTV dice, “Acuérdate de él antes de que tus piernas —de tu casa— empiecen a temblar, y tus hombros —guerreros fuertes— se encorven. Acuérdate de él antes de que tus dientes —pocos sirvientes que te quedan— dejen de moler, y tus pupilas —que miran por las ventanas— ya no vean con claridad.” (12.3). Efectivamente el lenguaje poético que utiliza Salomón en éstos versículos apunta a las características físicas de las personas ancianas: a) encorvados con temblores de piernas (12.3), b) caída de los dientes, c) pérdida de la vista por causa de la edad, d) ya no salimos tanto a la calle como estábamos acostumbrados (12.4), e) se va perdiendo el sentido del oído, f) antiguos miedos regresan y nos dominan (12.5), g) el cabello se pone blanco, h) el deseo sexual disminuye. Si Dios nos permite llegar a la ancianidad, sin lugar a dudas tendremos que enfrentar éstas limitantes. Precisamente por eso él recomienda, “Acuérdate de él antes de que….” Buscar a Dios lo antes posible siempre será la mejor decisión.
  3. Cuando la muerte se acerca (12.5b-8). La advertencia es directa, “Acuérdate de él antes de que te falte poco para llegar a la tumba … acuérdate de tu Creador ahora que eres joven”. Las ilustraciones utilizadas como el cordón de plata que se rompe, la vasija de oro que se quiebra, la jarra de agua que se hace pedazos y la polea que se rompe en el pozo; todas ellas nos transmiten la idea de algo que terminará un día, de un inicio y un final que es inevitable, algo se romperá tarde o temprano. Y ésa es nuestra vida, que un día terminará, cuando “el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio.” (12.7). Dios nos dio la vida y un día nos la quitará también, Él tiene el derecho de hacer eso porque Él es quien nos la otorgó.
  4. La conclusión final (12.9-14). En los últimos versículos de este libro Salomón se esmeró en resumir lo que fue su vida y el enfoque que le dio. Encontramos mención de las enseñanzas que Salomón dio a la gente, los proverbios que estudió y clasificó y las palabras correctas que se esforzó por seleccionar. Salomón reconoció también que los dichos cargados de sabiduría son “como el aguijón para el ganado” o “como la vara con clavos que usa el pastor para guiar a sus ovejas”. Es decir, ¡duelen!, pero son necesarios. Y llegamos entonces a “la conclusión final” (12.13) de Salomón, después de toda una vida llena de sabiduría proveniente de Dios, lleno de poder y riquezas, lleno de todos los placeres humanos imaginables. ¿Qué es su aprendizaje final? A) “teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos” (12.13), “Teme a Ha-’Elohim, y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre.” (BTX), “Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, Porque esto concierne a toda persona.” (NBLH). El “todo del hombre” es temer a Dios y obedecerlo, ¡en eso se resume su propósito! ¡Para eso fue creado! B) Habrá un juicio final donde todos daremos cuenta de forma individual delante de Dios (12.14), ¡nadie se escapará de eso!

¿Cómo terminó su vida Salomón después de haberse desviado de su fidelidad a Dios? Eclesiastés ciertamente nos muestra que hizo profundas reflexiones y que terminó concluyendo que lo mejor era haber sido fiel a Dios todo el tiempo y no perderse en el pecado. Solo Dios sabe qué pasó con él, pero el mensaje para nosotros es aprender de las malas experiencias de Salomón y mejor mantener nuestra fidelidad a Dios todo el tiempo. ¡Siempre será la mejor decisión!

Conclusiones:

  1. Si pensamos tomar en serio nuestra fe, no nos permitamos andar en necedades sin sentido, porque podrían echar a perder lo que ya hemos construído con ayuda de Dios.¡Tengamos cuidado!
  2. Seamos generosos siempre, en las buenas y en las malas. Dios recompensará al corazón generoso en todo tiempo.
  3. No dejemos que el tiempo se nos pase, no dejemos para mañana el buscar a Dios, el conocer su Palabra, el compartirla con otros. Porque el tiempo vuela y cuando reaccionemos, tal vez será demasiado tarde.
  4. Mientras tengamos energía, salud y fuerzas, ¡usémoslas para servir a Dios! Un día ya no podremos hacerlo, no dejemos que llegue el día en que nos lamentemos no habernos invertido más cuando podíamos en hacer la voluntad de Dios.
  5. No andemos experimentando con nuestra vida. El “todo” del hombre y de la mujer siempre ha sido y seguirá siendo temer a Dios y obedecer sus mandamientos. ¡No hay otro propósito que llene el alma y nos una felicidad plena! Ni el dinero, ni las propiedades, ni los logros laborales o académicos, ni la belleza, ni nada que se te ocurra puede cubrir la necesidad interna del ser humano de trascender, ¡solamente Dios!

Si les interesa escuchar más de Eclesiastés aplicado a una situación de la vida actual (la crisis financiera mundial), te dejo esta liga de una conferencia llamada “El Todo del Hombre”, basada totalmente en el libro de Eclesiastés. Haz click aquí para escuchar el audio: “El Todo del Hombre“.


6 Responses to “Día 234”

  1. citlali dice:

    Obviamente mucho trabajo para Dios si ya lo sabemos hacer, como ahora se nos permita es necesario, para estar bien con Dios Ecl 11:4, Ecl 11:6 y por la gente conocida y desconocida, a mí no me costaba la iglesia de hace 19 años la respetaba se podría volver a la evangelización. Gracias totales y saludos.

  2. citlali dice:

    El audio con la clase muy completo y real gracias x compartir así me ayuda personalmente en ese aspecto. Saludos

  3. Carmen Mercado dice:

    Muy buena reflexión sobre la vida, a veces me distraigo en los deberes de la vida diaria, sin embargo es muy importante valorar la vida, la salud, y todos los recursos que tengo para adorar a Dios. Muchas gracias llevarme a reflexionar!

  4. Gustavo Ulloa dice:

    Gracias, por ayudarnos a ver profundamente que debemos pensar en nuestra vejez y no esperar a que sea demasiado tarde y que mejor al lado de Dios.

  5. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo por las reflexiones, impactante libro.

  6. Erika Pèrez dice:

    Como siempre de gran ayuda!! Muchas gracias Arturo!!!

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