Día 419

Después de terminar el estudio de la carta a los Romanos, el día de hoy iniciaremos con la segunda carta a los corintios, mejor conocida como 2 Corintios. Recordemos que cronológicamente hablando, estas cartas son casi contemporáneas y fueron escritas una tras otra durante el tercer viaje misionero de Pablo, pero desde diferentes ciudades.

INTRODUCCIÓN A 2 CORINTIOS.

De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan Publishers, la segunda carta a los corintios fue escrita durante el tercer viaje misionero de Pablo, posiblemente en el año 55 d.C. desde Macedonia. Recordemos como habíamos estudiado anteriormente en nuestra Introducción a 1 Corintios, la primera carta a los corintios (1 Corintios) fue en realidad una respuesta a otra carta inicial (que está perdida) procedente de los corintios. Para más información de contexto, el Harper’s Bible Dictionary, de Harper & Row, nos ayuda con la siguiente información:
  1. Es posible que 2 Corintios sea una composición de al menos 2 cartas de Pablo, ya que los capítulos 1 al 9 parecen carecer de una sección final, mientras que los capítulos 10 al 13 parecen carecer de una sección inicial.
  2. Los capítulos 2 y 7 de 2 Corintios mencionan una carta previa escrita por Pablo “con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas” (2 Co 2.4). La postura tradicional es que 1 Corintios fue esa carta. Sin embargo, existen varias dificultades con esa alternativa (como que cuando Pablo escribió 1 Corintios, él todavía no había visitado la iglesia de Corinto desde el período inicial de evangelización; sin embargo 2 Co 2.1 menciona que hubo una visita especial de Pablo que causó tristeza a la iglesia). Por esa y otras razones, los estudiosos creen que Pablo visitó la iglesia de Corinto nuevamente en el período comprendido entre la escritura de 1 Corintios y 2 Corintios, para después enviar aquella carta que generó tristeza. Si esto es real, 2 Corintios sería en realidad 3 Corintios o incluso 4 Corintios.
  3. El tema que prevalece en toda la carta de 2 Coritios es el significado del apostolado, y por extensión, del ministerio cristiano en general. Para ese tiempo existían supuestos apóstoles rivales de Pablo que le intentaban hacer la vida difícil, pero no pasaban de ser falsos maestros.

2 CORINTIOS 1.1-3.5.

Dentro del saludo inicial, Pablo afirma que estaba en compañía de Timoteo cuando escribio esta carta (2 Co 1.1). Podemos notar también que la carta estaba dirigida a los cristianos en Corinto pero también “a todos los santos en toda la región de Acaya” (2 Co 1.1). Veamos los aspectos más relevantes que esta carta nos plantea en los pasajes correspondientes a este día:
  1. Dios es poderoso para consolar (2 Co 1.3-11). En esta sección Pablo nos dejó las siguientes enseñanzas: A) Afirmó que Dios podía consolar a sus hijos que padecen tribulaciones para que con ese mismo consuelo, ellos a su vez consolaran a otros. Esto cambia también la perspectiva desde la cual podemos mirar el sufrimiento, especialmente como cristianos, ya que cuando sufrimos Dios nos consuela y podemos ayudar a sí a otros cristianos que también sufren, compartiéndoles el consuelo que Dios nos dio en su momento. B) Como caso práctico, Pablo compartió sus experiencias difíciles en su visita a Éfeso (2 Co 1.8-10), cuando sufrió persecución fuerte junto con los otros hermanos que lo acompañaban, al grado que escribió, “Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida” (2 Co 1.8). Al parecer aquel disturbio en Éfeso registrado en Hechos 19.23-41 fue bastante extremo y puso en peligro la vida de Pablo y sus acompañantes. Sin embargo, congruente con Romanos 8.28 (“sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”) que Pablo había escrito poco antes de esta carta, él refliexionó lo siguiente sobre su experiencia en Éfeso: “Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos.” (2 Co 1.9). El apóstol comprendió que algo bueno podía obtener de aquella terrible experiencia, y en este caso fue aprender a confiar en Dios y no en él mismo. Al igual que nosotros, Pablo también estuvo aprendiendo varias lecciones a lo largo de su caminar en la fe. C) Es importante también mencionar la importancia de las oraciones de otros creyentes por Pablo (2 Co 1.11), ya que según él, mientras más oraciones hubiera por él, más respuestas habría de Dios y por lo tanto más actos de gratitud de aquellos que oraban por ellos. Es un verdadero privilegio que otros creyentes oren por nosotros.
  2. La integridad del ministerio de Pablo. En varios pasajes el apóstol hace una defensa de su ministerio presentando claramente algunas de las virtudes que lo caracterizaban: a) Pablo estaba tranquilo de haber dejado un buen ejemploo a los corintios cuando estuvo entre ellos, “con la santidad y la sinceridad que vienen de Dios” (2 Co 1.12); b) Pablo era guiado en su conducta por la gracia de Dios y no por las filosofías humanas; c) no quiso imponer la fe a los corintios, sino quería contribuir a su madurez cristiana (2 Co 1.24); d) Pablo no traficaba con la palabra de Dios sino que hablaba con toda sinceridad a la gente (2 Co 2.17). A diferencia de los falsos apóstoles y los falsos maestros que estaban tratando de influenciar a los discípulos en Corinto, Pablo dejó bien claro que entre él y ellos había grandes diferencias: ¡integridad! ¡Rectitud! ¡Sinceridad! ¡Honestidad! Valores y convicciones que siempre distinguirán a un verdadero siervo de Dios de uno falso.
  3. Algunas reflexiones teológicas sobre Dios y Jesús. Nuevamente en varios pasajes encontramos varios pensamientos poderosos con respecto al carácter de Dios y la importancia de Jesús: a) todas las promesas de Dios se hacen realidad en la persona de Jesucristo (2 Co 1.20), b) el Espíritu Santo se nos fue dado a los discípulos como una “garantía” de las promesas de Dios (2 Co 1.22), c) los cristianos somos “una carta de Cristo” (2 Co 3.3), que está grabada no en tablas de piedra sino en nuestros corazones a través del Espíritu de Dios.
  4. La importancia del evangelismo en la vida del creyente (2 Co 2.14-16). ¿Es importante hablar de Cristo? ¿Es importante anunciar el evangelio a otros que no lo han escuchado o que no lo han comprendido? Pablo afirmó que para Dios todo discípulo que predica el evangelio es un medio por el cual Dios mismo esparce el aroma de Cristo tanto entre los que responden y se salvan como entre los que se pierden (2 Co 2.15). Para los primeros, el aroma es de vida pero para los segundos, de muerte, porque lo rechazan y sufren las consecuencias. Como podemos observar, la predicación del evangelio tiene una gran trascendencia espiritual en la vida de las personas que lo reciben. La pregunta es entonces, ¿estamos siendo portadores del aroma de Cristo para el mundo? ¿O estamos callados sin decirle a nadie nada sobre Jesús? Concluimos también que la labor de evangelizar es tan improtante que el mismo Pablo preguntó, “¿Y quién es competente para semejante tarea?” (2 Co 2.15). Es decir, es tan grande, tan importante, tan trascendente, tan vital el acto de anunciar el evangelio, que realmente nadie está completamente capacitado para llevarlo a cabo. Y sin embargo, Dios tiene poder para capacitarnos para esta misión (2 Co 3.5-6, “Nuestra capacidad viene de Dios. 6 Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto”. Así que aunque es una enorme y difícil tarea el evangelizar a este mundo perdido, ¡no estamos solos! Dios mismo nos puede capacitar para ser mejores herramientas para la salvación de muchas almas. Esto solo se logra con la práctica, evangelizando más y más y aprendiendo más y más. Si no estamos involucrados en la misión, pues no vamos a recibir capacitación de Dios para ser mejores instrumentos suyos para la evangelización mundial.

Conclusiones:

  1. ¿Hemos pasado tribulaciones y problemas fuertes en la vida cristiana y hemos experimentado el consuelo de Dios? Si fue así, ¿estamos invertidos en consolar a otros que están pasando por situaciones complicadas también? Si Dios nos dio consuelo, no fue solamente para aliviar nuestro sufrimiento, sino para que compartiéramos su amor con otros que sufren.
  2. De todas las stiuaciones dif+iciles que experimentamos, podemos aprender lecciones espirituales valiosas. Así que la siguiente vez ue estemos sufriendo, antes de preguntarle a Dios, “-¿Por qué a mí?”, mejor pregúntale, “-¿Qué quieres que aprenda de esto?” Te sorprenderá cómo cambian las cosas cuando las miras desde la segunda perspectiva.
  3. Mientras más oremos por una situación, hay más probabilidades que Dios responda a esa oración.
  4. Si estamos involucrados en el servicio a Dios en cualquier ministerio, recordemos que la integridad, la rectitud, la sinceridad y la honestidad serán siempre nuestra mejor tarjeta de presentación ante las personas. Cuidemos nuestro ejemplo personal para que nuestras palabras al evangelizar sean congruentes con lo que las personas miran en nuestra vida.
  5. Como discípulos de Jesús fuimos llamados a una misión muy importante: salvar al mundo. El evangelismo no es un aspecto opcional en la vida de un cristiano sincero, ya que en el corazón mismo de Dios está el deseo de salvar a todos y de usarnos como aroma de vida o de muerte, según sea el caso, entre las personas a nuestro alrededor. ¿Estás convencido(a) de esto todavía? ¿O hace tiempo que ya no te preocupa  si estás participando en ayudar a alguna persona a conocer a Jesús?

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