Día 105

DEUTERONOMIO 15 – 16.

El capítulo 14 terminó con un mandato que tenía que ver con el cuidado de los pobres a través de apartar la décima parte de las cosechas del año cada 3 años para que los pobres y los levitas pudieran acercarse y comer de ahí. Pero la preocupación de Dios por los pobres no terminó ahí, continúa en el capítulo 15.En los versículos 1 al 12 del capítulo 15 encontramos lo que se ha llamado “el año del perdón de las deudas” con las siguientes instrucciones:

  1. Era un mandato que cada 7 años se anularan las deudas de “todos los que te deban dinero”, “harás remisión (perdón) de deudas” (NBLH). Era un mandato claro y total, perdón absoluto de todas las deudas (v. 1).
  2. Dios pide que se revisara cuidadosamente a qué israelitas se les había prestado dinero por parte de otro israelita y que uno por uno fueran perdonados de dicha deuda. Ningún acreedor podría exigir ese pago nunca más. Era un “tiempo del Señor para la liberación de deudas” (v. 2).
  3. Este mandato solo era válido para los israelitas, no para los extranjeros. Dios le daba preferencia a su pueblo (v. 3).
  4. Haciéndolo de esta manera cobra más sentido el v. 4, “No deberá haber pobres en medio de ti”, “Para que no haya en medio tuyo menesteroso alguno” (BTX). Pensemos en términos de estos mandatos, si había algún necesitado en Israel y no tenía dinero para mantenerse a él y a su familia, tenía a su alcance varios recursos para poderse recuperar y prosperar. Si tenía deudas, después de 7 años serían perdonadas y sería un “borrón y cuenta nueva”. Si no tenía para comer, cada 3 años podría acercarse con otros israelitas más prósperos para que le dieran provisiones. Y además estaba el mandato contenido en Ex 23.10-13 acerca de el año sabático para las tierras, es decir, dejarlas de cultivar cada siete años por un año “para que la gente pobre del pueblo obtenga de ella su alimento” (Ex 23.11). Y Dios daría muchas bendiciones a toda la nación de Israel si se esforzaban en obedecer estos mandatos. Pero no termina aquí, veamos el siguiente punto.
  5. En los versículos 7 al 11 Dios da el mandato claro de mantener la compasión y generosidad hacia el pobre y necesitado del pueblo en todo tiempo, no solo cada tercer o cada séptimo año. De hecho el mandato era directo: si cuando estuvieran ya establecidos hubiera israelitas pobres, ¡eso era suficiente para ayudar! También Dios les advierte sobre los malos pensamientos al respecto del año del perdón de deudas: “No seas mezquino ni le niegues un préstamo a alguien por el hecho de que se acerca el año para anular las deudas.”, “Guárdate que no haya en tu corazón alguna intención maligna” (BTX), “Cuídate de que no haya pensamiento perverso en tu corazón” (NBLH). Aunque se acercara el año del perdón de las deudas, Dios esperaba que al pobre se le siguiera atendiendo. ¡Otro recurso más del que contaban los pobres y necesitados!
  6. Ahora si el israelita se negaba a ayudar a un necesitado simplemente porque no quería, “Si te niegas a dar el préstamo, y la persona con necesidad clama al SEÑOR, serás culpable de pecado.” (v. 9). Dios prestaría especial atención a las dinámicas que los israelitas prósperos tuvieran con los pobres especialmente si los primeros se daban cuenta de la necesidad. La actitud esperada era: “Da al pobre con generosidad, no de mala gana, porque el SEÑOR tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas.” (v. 10). Dios recompensaría la obediencia en este punto. El v. 11 nos aclara también que todo el tiempo habría oportunidades para ponerlo en práctica porque “Siempre habrá algunos que serán pobres en tu tierra, por eso te ordeno que compartas tus bienes generosamente con ellos y también con otros israelitas que pasen necesidad.” (v. 12).

Continuando con el tema de la atención a los pobres, encontramos en los versículos 12 al 18 un recordatorio de las leyes sobre los esclavos enseñadas previamente en Ex 21.1-11. El mandato de liberar al esclavo hebreo al séptimo año de servicio era claro, pero no solamente dejarlo en libertad, sino que además no lo deberían despedir con las manos vacías. Dios pide específicamente, “Sé generoso con él y regálale como despedida algo de tus rebaños, de tus granos y de tus vinos. Dale parte de la abundante riqueza con la que el SEÑOR tu Dios te haya bendecido.” (v. 14). Dios les pide empatía en el v. 15, ya que ellos también fueron esclavos en Egipto y entendían lo que era anhelar la libertad y precisamente “Por esa razón, te doy este mandato.” (v. 15).

Pensemos en el tipo de sociedad que Dios quería formar en el pueblo de Israel: justa, compasiva, atenta al pobre y al necesitado, generosa, dispuesta a perdonar deudas, libertando a los esclavos cada siete años y dándoles una generosa provisión de despedida, con nuevas oportunidades para todos continuamente, bien intencionada de corazón. ¿Te imaginas una sola ciudad moderna con estas reglas? ¿Te imaginas un país entero con esta mentalidad? ¿Te gustaría vivir ahí? Seguramente Dios derramaría muchas bendiciones sobre esa comunidad solamente por la atención y el cuidado que pondrían al pobre de su patria. Él nunca es indiferente a la ayuda que personas brindan a los necesitados solo porque desean hacerlo.

En el capítulo 16, en los versículos 1 al 17, encontramos un recordatorio con respecto a los mandatos referidos a las fiestas anuales: la Pascua, la fiesta de las Semanas y la fiesta de las Enramadas. Todo esto fue previamente analizado en Éxodo 23.14-17 y 34.18-24. Se recuerdan algunos aspectos importantes, como que todo hombre de Israel se debería presentar en el lugar que Dios designara para celebrar los 3 festivales al año. Es decir, tendrían que viajar a ese lugar 3 veces al año para celebrar las fiestas y tendría un carácter muy solemne. También el recordatorio que nadie podría llegar a Dios con las manos vacías a estas fiestas.

En los versículos 18 al 20 se trata el tema de la justicia aplicada a través de “jueces y funcionarios” que serían elegidos de entre cada tribu en cada ciudad. Dios les recuerda el llamado divino a estos jueces de no aceptar sobornos, “porque el soborno nubla los ojos del sabio y corrompe las decisiones de los íntegros.” (v. 19). Si no habría sobornos, no habría corrupción y así se lograría el sueño moderno que tantas personas han anhelado y reclamado, “Que siempre triunfe la justicia verdadera…” (v. 20), “La justicia, sólo la justicia seguirás…” (BTX).

Esto último agrega una característica poderosa más al modelo social que Dios quería establecer en la naciente nación de Israel. Al mantener un estándar alto de integridad en los gobernantes y jueces y rechazar el soborno, no habría corrupción ni todos los problemas relacionados. De esta manera sería posible alcanzar la “justicia verdadera” y que siempre triunfara en cualquier situación.

Conclusiones:

Pensemos en el modelo social que Dios planeó para Israel. Hay lecciones importantas creo yo para empresarios y políticos modernos que si añadieran un poco de fe a sus estilos de liderazgo podrían recibir bendiciones grandes de Dios.

  1. El cuidado a los pobres. Una nación preocupada sinceramente por sus pobres no es indiferente a los ojos de Dios. Él siempre bendecirá los corazones y las vidas de aquellos que se preocupen por ayudar a los que no tienen nada y que están en necesidad. De igual manera, una iglesia preocupada por los pobres internos y externos puede hacer una gran diferencia en este mundo materialista y egoísta.
  2. La generosidad con los trabajadores que se despiden o que se van. Hoy en día muchas empresas luchan hasta lo más que pueden por no pagar lo justo a sus empleados que despiden o que se van. Muchos sabemos de casos de injusticias laborales donde patrones se niegan a pagar para no afectar sus intereses aunque hagan algo ilegal. ¡Cuánto cambiaría la sociedad si más y más empresarios llevaran a su corazón los principios expuestos aquí! Si eres un cristiano(a) y eres patrón, medita bien en cómo tratas a tus empleados, si estás reflejando a Dios en el trato que les das.
  3. La justicia verdadera. ¿Cuánto cambiarían nuestros países si los gobernantes y las autoridades se determinaran sinceramente a erradicar la corrupción, castigar duramente el soborno y restaurar la justicia? ¿Te imaginas? Dios nos dejó en este libro grandes principios sociales que podemos adoptar y poner en práctica. Dios garantiza grandes bendiciones para quienes decidan vivirlos.
  4. Y en la iglesia cristiana pues es un hecho que estas verdades necesitan existir: cuidado a los pobres (internos y externos), aprecio a todos los que sirven de alguna manera, justicia verdadera al resolver conflictos entre hermanos, etc. Principios bíblicos de convivencia y orden social que en el pueblo de Dios moderno también se necesitan vivir.

5 Responses to “Día 105”

  1. Beatriz Sandoval dice:

    Hola. Recordé que me dolió mucho haber trabajado para una empresa (mediana, no pequeña, por cierto) durante alrededor de un año, y que nunca me pagaran argumentando que estaban en crisis.
    Pero la primera vez que leí en la Biblia sobre el año del perdón, creo que empecé a superar ese asunto. Sé que los dueños de la empresa tienen una responsabilidad ante Dios, pero para mí, gracias a Él, es caso cerrado.

  2. blanca dice:

    Gracias por que estamos aprendiendo que debemos ser justos con las personas que las que nos sirven y ser compasivos con la gente que no tiene recursos economicos y aprender hayudar nos anima mucho practicar la misericordia nos alimenta a tener un corazon mas compasivo.

  3. Israel dice:

    “porque el soborno nubla los ojos del sabio y corrompe las decisiones de los íntegros.”

    Esto me hace recordar aquellas situaciones en donde he negado a Dios, pues mas de una vez he dado mordida con los oficiales de Transito, asi tambien en otro tipo de situaciones. No cabe duda que el verdadero corazon se rebela cuando se presentan este tipo de situaciones:Dificultades.

    “Si te niegas a dar el préstamo, y la persona con necesidad clama al SEÑOR, serás culpable de pecado.”

    Esto me anima a crecer en mi fe para poder compartir su palabra con verdadero deseo, pues no solo de pan vive el hombre. Pues fue así como Dios me ha rescatado, dio a su primogenito para que yo comprendiera, y mientras Jesus vivio, con sus obras me sorprendio y lo sigue haciendo.

    GRACIAS

  4. CINTHYA SOLANO dice:

    muchas gracias Arturo por estos devocionales, me ayudan tanto a fortalecer mi fe, a temer, amar y obdecer a Dios, sin duda la unica manera de crecer en amor y obediencia a Dios es meditando en su palabra y estos devocionales son de gran ayuda, Dios te bendiga y te siga utilizando. gracias.

  5. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Que increíble como el Señor delinea la sociedad que desea seamos, la iglesia que hoy quiere que seamos.
    Gracias, este estudio es sumamente útil y digno de compartirlo con la congregación en cuanto al tema de compartir con los necesitados .
    Gracias Arturo

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