Día 328

EZEQUIEL 47.1 – 48.35, 29.17 – 30.19, 2 REYES 25.27 – 30, JEREMÍAS 52.31 – 34.

Continuando con nuestro estudio cronológico, hoy terminaremos por completo los libros de Ezequiel, Jeremías y 2 Reyes. Termina entonces una etapa histórica en la vida del pueblo escogido de Dios y vendrían varios cientos de años para que las profecías de los grandes profetas del final de Israel pudieran cumplirse. Veamos cómo termina la historia del reino del sur (Judá) y cómo inicia un nuevo capítulo en la vida del pueblo de Dios.

Iniciemos con los últimos pasajes del libro de Ezequiel. Contienen dos aspectos principales:

  1. Los últimos detalles del nuevo templo que Ezequiel recibió en una visión.
  2. la última profecía sobre la próxima caída de Egipto.

Iniciemos con el famoso “río de sanidad” que fluiría del templo (Ezequiel 47.1-12). La mejor forma de interpretar este pasaje es recordando que toda la visión del nuevo templo está escrito en estilo literario apocalíptico, es decir, hay mucho simbolismo que apunta hacia una realidad futura. Topográficamente hablando desde entonces y hasta nuestros días parece imposible lo que este pasaje describe (una corriente de agua que fluye desde debajo de la puerta del templo y que va creciendo en su cauce y su profundidad hasta llegar al Mar Muerto el cual pasará de estar “muerto” a estar muy vivo). De hecho, con respecto al Mar Muerto se describe un paisaje completamente transformado con respecto al que ha existido por miles de años: árboles creciendo en la zona, aguas “puras y dulces” (v. 8), vida abundante dentro y fuera del Mar Muerto, pescadores en toda el área, árboles frutales siempre dando fruto e incluso cuyas hojas tendrían propiedades curativas. ¿Es esto lo que hoy se puede ver en el Mar Muerto? Definitivamente no, veamos una imagen del aspecto actual del mismo, como aparece en el website TwistedSifter:

Mar MuertoSiendo el Mar Muerto uno de los cuerpos de agua más salados de todo el mundo, no es posible que exista la vida de organismos acuáticos macroscópicos, como peces y plantas acuáticas. Solamente organismos bacteriales existen. Por lo tanto, la visión que presenta Ezequiel está totalmente fuera de la realidad actual y no se ve para cuándo podría suceder de forma literal. Por lo tanto, el famoso “río de sanidad” y en realidad toda la visión del nuevo templo y la nueva ciudad de Jerusalén apuntan al futuro y coincide con otros pasajes bíblicos proféticos sobre la “nueva Jerusalén” y el fin de los tiempos:

  1. En Zacarías 14.4–9 (NVI) dice, “»En aquel día pondrá el Señor sus pies en el monte de los Olivos, que se encuentra al este de Jerusalén, y el monte de los Olivos se partirá en dos de este a oeste, y formará un gran valle, con una mitad del monte desplazándose al norte y la otra mitad al sur. »En aquel día no habrá luz, ni hará frío. Será un día excepcional, que sólo el Señor conoce: no tendrá día ni noche, pues cuando llegue la noche, seguirá alumbrando la luz. »En aquel día fluirá agua viva desde Jerusalén, tanto en verano como en invierno. Y una mitad correrá hacia el Mar Muerto, y la otra hacia el mar Mediterráneo. El Señor reinará sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será el único Dios, y su nombre será el único nombre.” La visión de Ezequiel coincide con este paisaje transformado propuesto por Zacarías.
  2. En Apocalipsis 22.1–2 (NVI) dice, “22 Luego el ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, y corría por el centro de la calle principal de la ciudad. A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes; y las hojas del árbol son para la salud de las naciones.” Jesús le revelaría al apóstol Juan cientos de años más tarde la misma imagen que corresponde a lo que el Nuevo Testamento llama “la nueva Jerusalén”.

Ahora, desde Ezequiel 47.13 hasta Ezequiel 48.35 encontramos la nueva división de la tierra para cada una de las 12 tribus de Israel: Dan, Aser, Neftalí, Manasés, Efraín, Rubén, Judá, Benjamín, Simeón, Isacar, Zabulón y Gad. También vemos una referencia al territorio especial reservado para el espacio ocupado por el templo y que tendría una extensión de 13 kms. con 300 mts. de cada lado en forma de cuadrado (Ez 48.20). Dicho terreno cubriría tanto la extensión del templo como los espacios para las habitaciones de los levitas. También hay una referencia a las puertas de la ciudad, que serían en total 12, cada una con los nombres de las tribus de Israel, tal como tambén lo menciona Apocalipsis 21.12 (NVI) (“Tenía una muralla grande y alta, y doce puertas custodiadas por doce ángeles, en las que estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel.). El último versículo del libro de Ezequiel nos dice “desde ese día, el nombre de la ciudad será: “El SEÑOR está allí”» (Ez 48.35) o “Y desde aquel día, el nombre de la ciudad será YHVH-Sama.” (BTX) o “Y desde aquel día el nombre de la ciudad será: AQUÍ HABITA EL SEÑOR.»” (NVI). Nuevamente nos recuerda escenas de la nueva Jerusalén de Apocalipsis 21.2–3 (NVI): “2Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios.” Así es como termina el libro del gran profeta Ezequiel, con una visión de lo que serían los últimos tiempos y la presencia de Dios con su pueblo para siempre.

Para concluir nuestro estudio de Ezequiel, el pasaje comprendido entre Ezequiel 29.17 – 30.19 nos muestra una visión más que recibió el profeta con respecto a la caída futura de Egipto. La fecha de dicha visión fue: “el año ventisiete de la cautividad del rey Joaquín” (Ez 29.17), es decir, aproximadamente el 571 a.C., 7 meses antes de la caída de Jerusalén. Dios le aclaró a Ezequiel que debido a que Nabucodonosor no obtuvo botín para su ejército de la invasión a Tiro, entonces le otorgaría a Egipto para que lo saqueara y así fuera su recompensa por su esfuerzo de guerra. La profecía reafirma que Egipto sería castigado por Dios y finalmente, “los egipcios sabrán que yo soy el Señor” (Ez 30.19).

Los 2 últimos pasajes que corresponden a este día (2 Reyes 25.27-30 y Jeremías 52.31-34) son prácticamente idénticos y narran cómo Dios se mostró compasivo al final con el último de los reyes de Judá (Joaquín), quien estando en el exilio, recibió muestras de bondad de un nuevo rey en Babilonia llamado Evil-merodac, quien puso en libertad a Joaquín y lo trató con privilegios. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, Evil-merodac sucedió a su padre Nabucodonosor en el trono de Babilonia aunque solamente por un año y además parece que decretó una especie de amnistía a algunos prisioneros como Joaquín. Así concluyen los libros de 2 Reyes y Jeremías, con el relato final del exilio a Babilonia del pueblo de Dios. También es importante mencionar que Sedequías, sucesor de Joaquín, fue el último rey de la línea davídica para Judá, y prácticamente se puede decir el último rey legítimo de Israel. Es momento de visualizar gráficamente la genealogía de reyes de Israel y Judá desde el tiempo de la división en 2 reinos (después del rey Salomón), de acuerdo con el website Predicaciones y Reflexiones Cristianas.

Tabla de los reyes de Israel y JudáConclusiones:

  1. Dios ha tenido siempre un plan para su pueblo y para toda la humanidad y todavía tiene un plan futuro que no ha sucedido aún. El Espíritu de Dios habló de esto a través de diferentes hombres en diferentes épocas y sorprendentemente, todos coinciden en las mismas imágenes y los mismos conceptos. Entendamos que todavía no hemos visto todo, aún Dios tiene grandes sorpresas preparadas para este mundo.
  2. Apreciemos tanto nuestra relación con Dios que gracias a la sangre de Jesús, nos permitirá ser parte un día de esa nueva ciudad de Jerusalén y contemplar personalmente al Dios verdadero conviviendo con los seres humanos, viéndolo cara a cara. Soñemos con ese día y luchemos para que en esta vida hagamos la voluntad de Dios y nos mantengamos fieles a Él.
  3. Cuando a veces parece que todo ha terminado, como en el caso de Israel y Judá y el final de estos grandes libros, en realidad Dios puede tener otros capítulos reservados para nosotros, mucho mejores que los anteriores. Confiemos en Él y mantengámonos cerca de Él todo el tiempo.

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